Una religión llamada economía

Una religión llamada economía

Raúl Prada Alcoreza

 

Una religión llamada economía.pdf

 

 

 

La religión inventa un mundo suprasensible; la economía no está lejos de hacer lo mismo, aunque en comparación con los ángeles, arcángeles, en contraposición, demonios, el mundo de los indicadores macroeconómicos sea, más bien, aburrido. El mundo de los indicadores no es mundo real, en el sentido efectivo, por así decirlo; es el mundo abstracto de las relaciones numéricas. Relaciones numéricas que dan promedios, ponderaciones, proporciones, series, convergencias, límites; cuando conforman estructuras cuantitativas, nos encontramos ante distribuciones y composiciones; cuando transcurren, estamos ante variaciones. En este mundo no se enfrentan ángeles y demonios, sino una situación de orden, el equilibrio, en contraste con una situación de desorden, el desequilibrio. En este caso, el bien es el equilibrio, el mal es el desequilibrio. Lo que conducen al equilibrio es bueno, lo que conduce al desequilibrio es malo. El pecado es provocar el desequilibrio, redimirse es conducir al equilibrio.

 

El mundo macroeconómico es plano; orientado por coordenadas cartesianas. En unos casos, se comparan variaciones de cantidades con el tiempo; en otros casos, se comparan variaciones de cantidades en contextos; en otros casos, se correlacionan series. El problema es que todas estas medidas, porque eso son, son tomadas no como orientaciones, no como medidas, sino como si fuesen esencias de la realidad. Algo así como lo que ocurre con los conceptos en filosofía, que son considerados esencias o sustancias; solo que, en el caso de la macroeconomía, se trata de datos, estructuras de datos, relaciones de datos, que, por cierto, vienen interpretados por conceptos, de carácter técnico. Sin embargo,  los datos hacen el papel de códigos claves, descifradores de las leyes de la realidad. Cuando la realidad ha sido reducida al plano,  aplastada a dos dimensiones, cuando su explicación se reduce a la búsqueda perpetua del equilibrio, entonces, es de esperar que se pretenda explicarla desde los cuadros de datos o, si se quiere, desde curvas cartesianas. Sin embargo, esta realidad reducida no es más que la imagen de un mundo vaciado de contenidos, espesores, dinámicas de fuerza, para convertirse en un mundo gris, poblado por cantidades acotadas. Está lejos de ser el mundo en constante devenir, desenvuelto en la dinámica compleja de fuerzas, asociaciones y composiciones vitales.

 

La economía está lejos de explicar la complejidad, sinónimo de realidad, incluso lejos de explicar el plano de intensidad económico, entrelazado y articulado a múltiples planos y espesores de intensidad. La teoría y metodología instrumental, que son operadores, cuando se convierten en explicaciones ontológicas, por así decirlo, dejan de ser operadores, para convertirse en “ideología”; es decir, en la sustitución de las relaciones efectivas sociales por relaciones ficticias entre indicadores. Cuando ocurre esto, la economía es una religión. El mundo que valoriza, que reclama como verdadero es este mundo insensible de los pálidos indicadores. A partir de este paradigma, exige, en el mundo real efectivo, comportamientos que imiten a las curvas que marchan al equilibrio macroeconómico. Convierte a los seres del mundo real en números, des-corporeizándolos, suspendiéndolos, fuera de las demandas de las necesidades. Aplica programas de austeridad, para lograr el equilibrio añorado, como si fuese la tierra prometida. Esta “ideología” macroeconómica cree que opera sobre números no sobre seres humanos, entonces sus programaciones son implacables; apuntan a reestructurar las composiciones numéricas. En este trámite, los costos que cuentan son los medidos por las balanzas, que ponderan los saldos positivos en contraste con los saldos negativos;  los déficit frente a los superávit. Los otros costos, los cualitativos, descargados sobre los cuerpos, los territorios, las condiciones de vida, no cuentan.

 

La enajenación de los economistas llega muy lejos, cuando muestran gran satisfacción, de lograr el equilibrio macroeconómico anhelado, a un costo desolador en las sociedades; pero, estos “efectos colaterales” no cuentan, no son conmensurables para este instrumental de medida macroeconómica.

 

La contrastación es la mejor evaluación de las teorías, de los modelos, de los paradigmas, por lo tanto, de la economía, sobre todo de la macroeconomía. Si el mundo efectivo no logra armonizarse, cuando se aplican estas políticas económicas, cuando, mas bien, persisten las intermitentes crisis económicas,  cuando asistimos a despliegues intensos y extensos de los dramas sociales en el mundo, quiere decir que esas teorías, esos modelos, esos paradigmas, no funcionan. Sin embargo, se persiste en usarlos, sobre todo, ya no como instrumentos orientadores, sino como explicaciones verdaderas, quiere decir que se ha escogido la ruta de la extravagante enajenación, que sustituye la complejidad, sinónimo de realidad, por la caricatura simple de su reducción bidimensional numérica, cuyo único drama reconocido es el desequilibrio.

 

Esta religión de la economía tiene también sus aparatos de inquisición, sus cuartos de tortura, sus castigos; una clasificación de pecados, generalmente atribuidos a déficit en las balanzas, a gastos excesivos, a deudas no pagadas, a desatender la composición requerida para el equilibrio, que casi tiene que ver con la disminución en el presupuesto para la salud, para la educación, para la logística social. También tiene que ver con disminución de empleos en el aparato administrativo y en otros rubros. Lo importante es el equilibrio, como si el secreto de la vida se encontrara en el equilibrio, olvidando que la vida es conservación y transformación, necesidad y azar.

 

Cuando a los señores y las damas del régimen mundial de la economía se les pregunta por qué la crisis de sobreproducción se convierte en crisis financiera intermitente, las respuestas son sandeces, como, por ejemplo, se debe a la mala administración, a gastar más de lo que se tiene. Como estas sandeces la dicen estos personajes, ungidos de aureolas pomposas,  como se dicen en salones elegantes o, incluso, parcos, oficinas, sin embargo, de altos funcionarios, entonces lo que dicen se inviste de ceremonia, la misma que esconde los grandes vacíos de estas explicaciones anodinas. Para abultar la ceremonialidad y los abalorios, los economistas hacen eco de estas sandeces como si fueran enunciados con sentido propio. Lo único que hacen es compartir el sentido común “técnico” de las sandeces. Los medios de comunicación prestan atención a estas sandeces y las difunden como verdades mediáticas. Lo grave que hasta los gobernantes que llegaron al poder por votación popular, para corregir estos entuertos y contrasentidos, terminan creyendo en el discurso en boga. Entonces culminan firmando acuerdos, convenios, compromisos, de pago de la deuda, acompañando el pago de la deuda con exigentes restricciones y dietas de austeridad.

 

La macroeconomía es un instrumental técnico, más que teórico, para medir, principalmente el producto interno bruto. A partir de esta composición establecer la relación entre gastos e ingresos, gastos, inversiones, e ingresos, que tienen que ver con valorizaciones, con las realizaciones en el mercado. La ecuación es la medida de la equivalencia entre gastos e ingresos. Estamos entonces ante medidas de la economía, vista o visualizada a partir de la relación entre inversiones e ingresos. El producto interno bruto es la valorización de la producción anual realizada en el mercado. El PIB tiene que corresponder tanto a la suma de las inversiones, así como, del otro lado, a la suma de los ingresos. Sin embargo, la economía efectiva, no se reduce a estos movimientos cuantificados de la economía, concebida como un cuadro de oferta y demanda; estas cuantificaciones son instrumentos de orientación para obtener una información integral de las inversiones y de los ingresos; nada más. Pretender que esto expresa o manifiesta las dinámicas económicas es una desmesura exagerada de los sacerdotes de la economía, que han convertido su circunscrito saber técnico en una religión.

 

 

Breves anotaciones sobre la macroeconomía

 

Para que quede claro lo que decimos. No es un problema de la macroeconomía como instrumento técnico para el análisis, como instrumento descriptivo de movimientos económicos, no es problema de las herramientas estadísticas, que se utilizan para el cálculo, tampoco de la teoría analítica técnica que acompaña a esta heurística, sino el problema radica en los sacerdotes monetaristas, quienes convierten estos útiles instrumentos analíticos en el paradigma de la verdad económica. Es decir, convierten la economía en una religión.

 

En adelante haremos un repaso a la concepción analítica e instrumental macroeconómico; lo haremos un tanto esquemáticamente para ilustrar.

 

Se dice que la macroeconomía asume el estudio general de la economía; para tal efecto recurre al análisis de las variables agregadas, el monto total de bienes y servicios producidos, el total de los ingresos, el nivel de empleo, de recursos productivos, la balanza de pagos, el tipo de cambio y el comportamiento general de los precios. La macroeconomía busca examinar cuál puede ser perfil adecuado de las políticas económicas, persiguiendo el objetivo del crecimiento económico, conseguir la estabilidad de precios, fomentar el empleo y la obtención de una balanza de pagos, sostenible y equilibrada.

 

A inicios de la década de 1950 se maduraron modelos micro- económicos basados en el comportamiento macro-económico, tal como la función del consumo. El economista holandés Jan Tinbergen conformó el primer modelo macroeconómico. El primer proyecto mundial de modelo económico, el Warton Econometric Forecasting Asociates LINK, fue emprendido por Lawrence Klein.

 

El nacimiento de la macroeconomía moderna se da lugar en 1936, nacimiento en el cual el economista británico Jhon Mayard Keynes tiene que ver por el despliegue epistemológico que ocasiona en las formaciones discursivas económicas de entonces. En su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero, interpreta y explica la fenomenología de la Gran depresión. La interpretación económica precedente consideraba que las crisis de los ciclos económicos no podían ser soslayadas, en cambio, Keynes expuso la posibilidad de sortear las crisis cíclicas.  En resumen expuso como la política fiscal y monetaria podían utilizarse como herramientas para incrementar el nivel de la producción y el empleo en una sociedad.

 

Los preferentes datos que se utilizan en la macroeconomía son las llamadas macro-magnitudes, obtenidas de la Contabilidad nacional. El indicador más conocido es el producto interno bruto (PIB), indicador de la medida integral del valor anual de la producción y los servicios dados en un país determinado. Las variaciones del PIB muestra la evolución del crecimiento de la producción. Por otra parte, también se utilizan, de manera específica, otros indicadores, que acompañan al análisis; por ejemplo, los indicadores de Valor Agregado Bruto, Renta Nacional, además de medidas o coeficientes como el Deflactor. Así como el Índice de Precios al Consumidor, que mide la variación de precios de la canasta familiar promedio; se trata de una estructura de bienes ponderada por los precios. También se usan indicadores como la Tasa de Desempleo y la Tasa de Interés.

 

 

El modelo de oferta  y demanda agregada analiza la producción de un periodo y el nivel de precios existente a través de la funciones de oferta y demanda agregada; proporciona la sinopsis necesaria para comprender la evolución de las magnitudes agregadas básicas. El modelo de oferta y demanda agregadas es la herramienta analítica para el estudio de las fluctuaciones de la producción, así como de la variación de precios. Las unidades de análisis son la demanda agregada y la oferta agregada; la demanda agregada es una figuración aritmética del mercado de bienes y servicios. Los componentes de la demanda agregada son el consumo privado (C), la inversión privada (I) y el gasto público (G); en una economía abierta hay que añadir las exportaciones netas (XN), que consiste en la diferencia entre exportaciones (X) e importaciones (M) de bienes y servicios.

 

Los tópicos macroeconómicos se remiten a fenómenos generales del funcionamiento de la economía, sin tomar en cuenta problemas sectoriales singulares. Los modelos macroeconómicos toman en cuenta características propias de los movimientos económicos, como el crecimiento económico, el desempleo  y la evolución de los salarios, la inflación, la balanza comercial, la demanda agregada, los impuestos y los tipos de interés.

 

Dentro del contexto del análisis macroeconómico, se puede considerar el análisis monetarista.  Se analiza el dinero en sus diversas funciones, se explora los efectos de los sistemas monetarios, incluida la regulación del dinero, las regulaciones vinculadas a las instituciones financieras. El análisis monetarista moderno suministra una formulación microeconómica de la demanda de dinero, observando su influencia sobre la demanda agregada y la producción. Acopladas a este análisis se recurre a otras categorías, como  la oferta de dinero, la demanda de dinero, la base monetaria. Por otra parte, también se recurre a la teoría cuantitativa del dinero, así como al enfoque de la ilusión monetaria, así como al enfoque de la trampa de liquidez.

 

 

En lo que respecta al análisis del crecimiento económico, se examinan las variables que determinan el incremento de la producción, también el acrecentamiento de la renta;  se trata del análisis cuantitativo de los indicadores económicos a largo plazo. La teoría del crecimiento económico analiza comparativa las economías nacionales.

 

El análisis macroeconómico del desempleo discierne las implicaciones del desempleo en la economía; se ocupa de su medición, de las causas desencadenantes, así como de las fluctuaciones del desempleo. Para tal efecto se recurre también a la categoría de salario de eficiencia; se apoya el análisis en la curva de Phillips, así como en la ley de Okun.  

 

Para tener una descripción matemática del modelo, expondremos su formulación algebraica. Consideremos la renta o ingreso nacional (Y) como la suma de todos los bienes y servicios producidos en un período. Algunos de esos bienes y servicios han servido para el consumo de los habitantes del país, es decir, (C) será el consumo. Otros habrán servido para que las empresas puedan reponer sus necesidades de capital para producir, también para adquirir maquinarias, herramientas, materias primas; esto lo llamaremos inversión (I). Por su parte, el Estado ha intervenido en la economía consumiendo bienes y servicios para hacerlos públicos, ha intervenido mediante empresas públicas en el mercado; a lo que llamaremos gasto público (G). También se han importado bienes del exterior, mediante las importaciones (M) y se han exportado al exterior, mediante las exportaciones (X). Entonces, podemos representar la renta como esta suma:

 

 

La razón por la que las importaciones pasan “restando”, es la siguiente: el lado de la ecuación Y + M representa en qué hemos usado todo el dinero empleado en el periodo, el total de producción nacional de bienes y servicios, y de importaciones, y en eso ha tenido que emplearse todo lo que se ha demandado durante el periodo: C + I + G + X, ya que algunas de estas variables en parte han tomado de la producción nacional y en parte de las importaciones. Por tanto Y + M = C + I + G + X, y pasando M al otro lado, tenemos la relación. Podemos simplificar y llamar a las dos últimas variables “Exportaciones netas”, y presentarlo así:

 

 

Hay que introducir ahora factores que influyen el consumo. El consumo se supone que será una parte de la renta disponible de los consumidores. La renta disponible no es exactamente  Y; como el gobierno necesita parte de esa renta para financiar el gasto público (G), podemos suponer que la renta disponible es la renta Y después de que el gobierno ha retenido una parte en forma de impuestos, considerando, además,  los presentamos de forma simplificada por una tasa impositiva (t). La renta disponible será (1-t)Y. Ahora bien, el consumidor, normalmente, no se la gastará toda en consumo, sino solo una parte, podemos suponer que por término medio todos tienen la misma propensión al consumo, y la llamamos (c) a esa propensión. Por tanto, el consumo privado será:

 

 

Introducimos esto en nuestra ecuación y quedaría así:

 

 

Otro supuesto que se suele hacer es que la inversión privada se encuentra negativamente afectada por los tipos de interés del dinero. Cuando éstos son altos, como las empresas tienden a pedir créditos bancarios para equipar sus medios de producción, tienden a invertir menos porque invertir más significa tener que pagar más de intereses. Esto lo podemos representar así: La Inversión tiene un nivel máximo posible (Im) y disminuye linealmente con los tipos de interés, o sea:

 

 

Donde b representa la sensibilidad de las empresas privadas al tipo de interés bancario e i ese tipo de interés. Nuestro modelo ahora es así:

 

 

La cuestión es que en este modelo vemos que la misma variable, la renta, aparece en los dos lados de la ecuación. Esto puede interpretarse como una relación dinámica, o sea, el valor de Y en la izquierda va a depender del valor que tuvo en el pasado, en la derecha de la ecuación, y del resto de los valores de las variables. E irá cambiando periodo tras periodo.

 

Sin embargo, si suponemos que las otras variables no cambiaran, si los parámetros fueran constantes durante suficiente tiempo, y además el gasto público G estuviera  generado de manera externa, entonces posiblemente la renta llegaría a no cambiar tampoco con el tiempo, alcanzando lo que se llama el valor de equilibrio. Podemos hallar este valor de equilibrio:

 

 

Con esta ecuación, también llamada curva IS, se pueden hacer diversos análisis viendo como cambiaría la renta de equilibrio si variaran los parámetros o las variables implicadas. Esta curva refleja los valores de renta (Y) y tipo de interés (i) para los cuales el mercado de bienes y servicios está en equilibrio. Existe, sin embargo, una diferencia importante si se considera que el gasto no es externo sino interno, dado por el nivel de impuestos: G = tY. En este caso la renta de equilibrio sería:

 

 

Obsérvese que la hipótesis de exterioridad del gasto público no es cándido, ya que la conclusión sobre el efecto del aumento de los impuestos es contraria en las anteriores ecuaciones ya que calculando las derivadas siguientes se tiene:

 

 

Es decir, en el modelo de gasto público endógeno un aumento de los impuestos conduce a una disminución de la renta, mientras que en el modelo gasto público exógeno, igual a los impuestos, es decir, cuando no hay déficit, el aumento del tipo impositivo conduce a aumentos de renta.

 

Existe una curva que es complementaria de esta, llamada LM. Los supuestos son los siguientes: Los agentes demandan dinero para poder actuar en el mercado. El dinero interesa en términos reales, no nominales. La oferta de dinero depende del Banco Central del país, que es el único organismo que puede emitir dinero, pero éste luego deja que el resto de los bancos lo distribuyan y cobren intereses por prestarlo. En cualquier caso, la demanda monetaria se puede representar como el cociente de dos variables, M, la cantidad total de dinero en la economía, y P, los niveles de precios. Es decir (M/P). Esa demanda se puede suponer que depende así del resto de la economía: a mayor nivel de renta, se demandará más dinero para comprar en los mercados, pero un mayor tipo de interés disuadirá generalmente de demandar dinero, ya que éste debe ser reintegrado cuando se pide como préstamo. De ahí que se represente la demanda así:

 

 

Si suponemos que la oferta y demanda monetarias están igualadas en el mercado monetario, podemos coger la ecuación anterior y despejar la renta:

 

 

Que es una curva que relaciona los niveles de renta y de tipos de interés para los que el mercado monetario está en equilibrio. Ésta es la curva LM.

 

Si tomamos las curvas IS y LM, las anteriores ecuaciones, y las juntamos, obtenemos un sistema de dos ecuaciones con dos variables, que serán la renta y el tipo de interés:

 

 

Podemos despejar, usando los métodos para sistemas de ecuaciones lineales, obtener los valores de Y e i en función de todos los demás parámetros y variables, usar las funciones resultantes para estudiar como variarán los niveles de renta y tipo de interés en el equilibrio, cuando varíen los parámetros o las variables exógenas. Es más, podemos obtener la curva de demanda agregada, ya que podremos expresar la renta (Y), dependiendo de los niveles de precios (P). Esta curva tendría la siguiente expresión:

 

 

Se puede reducir esta expresión a una del tipo Y=A+B/P, que muestra claramente que se trata de una curva decreciente en P. Si hubiéramos partido de las anteriores ecuaciones el resultado final habría sido:

 

 

Si además desarrolláramos una curva de oferta agregada, que relacionara niveles de salarios,  de trabajo, de precios y de renta producida, podríamos cruzarla con la de demanda agregada, determinar por completo la renta, los niveles de precios, de empleo y otros indicadores, en cada momento dado; estudiar como las políticas monetarias y fiscales influyen.

 

Los gobiernos disponen de herramientas para aplicar políticas económicas, una de ellas es la política monetaria,  la misma que se reduce a la manipulación de la oferta monetaria, expidiendo o restringiendo el dinero, el crédito y el sistema bancario, incidiendo en  la producción, los precios y el empleo. Otra herramienta de las políticas económicas es la política fiscal, la misma que se reduce al manejo de los ingresos públicos, prioritariamente los impuestos, así como los gastos públicos. Se puede adjuntar a estas herramientas las políticas de rentas, las que se proponen la limitación de precios y salarios.

 

Los modelos que pretenden simular sistemas reales frecuentemente recurren a estudios de regresión lineal múltiple. Se pretende averiguar el efecto de pequeños cambios porcentuales en las variables de entrada. Para grandes cambios el modelo podría resultar no lineal, por lo tanto, las predicciones del modelo lineal resultan inapropiadas.

 

El modelo macroeconómico no sería útil para describir la economía efectiva, simplificada a la sensibilidad de los parámetros seleccionados,  si no se contrasta la validez;  la manera de hacerlo es usando los valores reales de la variables. Tampoco serviría de nada suponer cuales son las relaciones entre las variables y cuáles son los valores de los parámetros que influyen en esas relaciones, si no podemos comprobar en qué grado esas relaciones son así y cuales serían realmente los valores de esos parámetros. Para tal efecto, se usa una técnica estadística denominada econometría  para comprobar la validez del modelo, usando valores reales.

 

Por ejemplo, si, en el marco de un modelo hipotético, hemos supuesto que el consumo (C) depende de la renta (Y), los tipos de interés (I), la riqueza acumulada (W) y el nivel de precios (P), podríamos expresar esto como:

 

 

Los valores de C, Y, I, W y P tendrían que averiguarse buscando informes económicos oficiales que pudieran mostrarnos estas estadísticas, los valores toman a lo largo del tiempo; los valores de los parámetros tendrían que ser deducidos por el investigador, usando la econometría. Esta técnica también puede informar hasta qué punto este modelo lineal es válido, si alguna de estas variables es irrelevante,  si resultan en conjunto insuficientes para explicar el valor de C a lo largo del periodo considerado.

 

En algunos casos, se intenta que los modelos macroeconómicos tengan un soporte microeconómico, que se pueda representar las variables macroeconómicas implicadas como la suma de variables microeconómicas, que fluctúan en las relaciones de equilibrio de varios modelos microeconómicos, que representen a los agentes económicos, quienes operan[1].

 

 

 

Conclusiones

 

1.   En la modernidad las ciencias sociales, entre ellas la economía, se han convertido, cada una de ellas, a su turno, en el pretendido centro epistemológico privilegiado, desde donde se explica la realidad, reducida a la rejilla de sus esquemas teóricos.

2.   Cuando esta pretensión epistemológica, de centro de saber, por lo tanto, de lugar privilegiado de la verdad, se convierte en “ideología”, para después convertirse en política, la ciencia descriptiva se ha transformado en una religión.

 

3.   Se trata de un saber pretensioso de los nuevos sacerdotes de las nuevas religiones. Que, además, al ungirse de autoridades, usan el poder para obligar a las poblaciones comportamientos y conductas, que conducen a la austeridad, a la dieta, y al ahorro, generalmente para pagar deudas que las poblaciones no han ocasionado, sino que han sido generadas por las políticas económicas de los gobiernos, de los organismos internacionales y del sistema financiero internacional.

 

 

4.   Las herramientas estadísticas, los instrumentos descriptivos y de medida, son, indudablemente útiles; lo son cuando son usados como tales, como instrumentos, herramientas, descriptivas; sin embargo, pierden esa utilidad cuando se convierten sus medidas, incluso sus modelos de orientación, en esencias o sustancias inmanentes y trascendentes a la realidad, que ha dejado de ser la realidad efectiva, reduciéndose a ser la representación aritmética de la realidad efectiva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[1] Bibliografía: Rudiger Dorbusch y Stanley Fischer: Macroeconoía. Oliver Blanchard: Macroeconomía. Felipe Larrain y Jeffrey Sach: Macroeconomía en la economía global. José de Gregorio: Macroeconomía intermedia. Gregory Mankiw: Macroeconomía. Karl Marx: Plusvalía, Capital y Trabajo. Cuellar Darwin: Trabajo y esfuerzo. Carl Menger: Origen del dinero. Roberto Chachanosky: Economía para todos. Julio Cole: Dinero y Banca, consideraciones sobre la tasa de interés. Richard Froyen: Macroeconomía. Carlos Massad: Mis clases de Economía…y algo más. https://es.wikipedia.org/wiki/Macroeconom%C3%ADa.

 

 

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/una-religion-llamada-economia/
Crea tu propia web gratis: http://www.webnode.es

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s