Desplazamientos económico-sociales en la geopolítica del sistema-mundo

Desplazamientos económico-sociales en la geopolítica del sistema-mundo

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Desplazamientos económicos

 

 

 

 

 

A modo de introducción

 

Este ensayo comienza una secuencia de reflexiones sobre la excepción, la excepción en la regla; hablamos de las excepciones políticas y económicas en las genealogías de las formaciones sociales. No es tanto, como se ha hecho, usando o mal usando una perspectiva probabilística generalizadora, en el estudio de las sociedades, buscando encontrar en regularidades, repeticiones, analogías, las claves de la comprensión de las dinámicas complejas de las formaciones sociales, sino, mas bien, paradójicamente, el secreto está en las singularidades, particularmente, parece, en las excepciones singulares, en lo que contrastan con la regla.

 

En este sentido, optamos por analizar y reflexionar sobre las excepciones políticas y económicas en las genealogías de las formaciones sociales. Comenzamos con el caso coreano, que sobresale, en la historia reciente, con el “milagro del río Han”, después continuaremos con el caso cubano, que sobresale, en la historia del ciclo medio, con la transición socialista, a diferencia de lo que ocurrió con la regla, la decadencia de los regímenes socialistas. Después seleccionaremos otras excepciones, no solo en los planos de intensidades ecomicas y políticas, sino también en otros planos de intensidad social, como los culturales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desplazamientos económicos en Corea

 

Es menester salir de la “ideología”, de los esquematismos duales, por lo tanto de la herencia de la episteme moderna, para afrontar la comprensión adecuada de la complejidad, sinónimo de realidad. Las “ideologías” concurrentes, al pretender, cada una de ellas, la verdad del mundo, han obstaculizado la visibilidad de la complejidad del mundo efectivo. Los esquematismos dualistas han derivado en teorías, en paradigmas, que se sobrentendían como explicaciones logradas de los tópicos, temas, en cuestión, de las problemáticas enfrentadas; encerrándose, entonces, en una especie de autismo, que reducía el mundo efectivo al estrecho círculo de sus sistemas de representación. Estas restricciones epistemológicas se complicaron más, pues la competencia política, incluso el conflicto político, que llevaba, en casos descontrolados, a la guerra, ahondaba estas actitudes autistas. Por ejemplo, entre muchos casos, la “izquierda” se descuidó de analizar críticamente la experiencia de la revolución industrial y tecnológica coreana, desplegada en el lapso de tres décadas.  Prefirieron, cómodamente, considerar a Corea del Sur como un país capitalista, aliado al imperialismo. Sea o no cierta esta afirmación, que resulta, en todo caso, reduccionista, cuando había que analizar la formación social coreana y su historia singular; esto no debería haber sido una excusa para no sorprenderse ante la evidencia de esta revolución industrial y tecnológica; entonces, en consecuencia, analizarla con el desprendimiento y la apertura que tiene todo conocimiento, obviamente, que no sea pretensión y se ancle en las formas de expresión de la “ideología”. Sabemos que esta actitud, que no puede ser sino conservadora, a pesar de sus pretensiones “revolucionarias”, es la que ha contribuido, entre otros factores, a la derrota de los proyectos socialistas, incluso al hundimiento de los proyectos nacional-populares, con vocación antiimperialista.

 

Ahora que se ha iniciado una nueva generación de luchas sociales, que interpelan integralmente a los distintos planos y campos, mallas institucionales, del de poder, es menester una reflexión compartida de estas excepciones singulares. Una nueva generación de luchas sociales, que cuestiona las estrategias, las tácticas, las prácticas y los proyectos esquemáticos y pretendidamente vanguardistas. Nueva generación de luchas sociales que busca, en consecuencia, liberar la potencia social, desatarla de las mallas institucionales, que la captura, y dejar que sea la creatividad social, la que invente otros mundos. Abra otros horizontes, no solamente alternativos, sino mucho más fértiles para realización de la potencia social. Debemos analizar estas experiencias, que aparecen como excepciones a la regla, para comprender, los ritmos, las variaciones, de los decursos histórico-político-económicos, dados en la realidad, sinónimo de complejidad. Aunque la forma como se hayan dado, corresponda a sociedades institucionalizadas, por lo tanto, atrapadas por mallas institucionales, reducidas por los esquematismos duales. Obviamente no para seguir el “modelo coreano”, tampoco para buscar el “desarrollo”, añorado por populistas y socialistas, además de liberales y neoliberales, sino para entender el cómo se dan estas excepciones. Esto ayudaría a comprender mejor la complejidad, comprensión no lograda por las teorías esquemáticas de las ciencias sociales y humanistas.

 

Tomando en cuenta estas consideraciones, vamos a sugerir hipótesis prospectivas, buscando abrir senderos, para investigaciones integrales, desde la perspectiva de la complejidad. Antes, de hacer esto, daremos un repaso a descripciones sucintas de este fenómeno coreano, retomando las apreciaciones de un debate, que quedo en los umbrales.

 

 

Descripciones sucintas del fenómeno coreano

 

Se dice que Corea del Sur es desarrollado, que se encuentra entre las potencias económicas; su despegue se habría dado entre las décadas de 1960 y 1990. En principio aparecía en el ranquin internacional como “país en desarrollo” o del “tercer mundo”, como acostumbran decir los funcionarios internacionales; después, se convirtió en una de las economías de más acelerado crecimiento del mundo. Pasó, en esta vertiginosa transformación, a ser una economía pujante, caracterizada por su industrialización, efectuada en un lapso relativamente corto; este periodo fue denominado “el milagro del río Han”. Esta onda de crecimiento económico tiene que ver con una predisposición social y gubernamental, para aprovechar la ola económica en esa coyuntura especial.  Por cierto, que tiene que ver, entre otros factores, con la orientación del aparato industrial; la producción encauzada a la exportación; además de formar una clase trabajadora altamente calificada. Ya en 2009, se convirtió en el noveno país con mayores ingresos, debido a sus exportaciones. Además, como el más grande de los llamados “cuatro dragones asiáticos”; la economía surcoreana es la cuarta más grande en Asia y la trece aba más grande en el mundo. Además de ser un socio comercial indispensable de las economías más grandes del mundo. Songdo, en la Zona Libre Económica de Inchon, es el proyecto de iniciativa privada más grande de la historia. En esta jerarquía, es el tercer socio comercial para China y Japón, el séptimo para Estados Unidos y el octavo para la Unión Europea.

 

Seúl, la ciudad capital y sede de gobierno de Corea del Sur. Se constituye en tal desde la creación de la república, en 1948; fue, también, la capital histórica de Corea, desde hace más de medio milenio.  En comparación con otras ciudades de la región, es la ciudad más poblada de la península de Corea. Está localizada al noroeste del país, a unos 50 kilómetros, muy cerca de la zona desmilitarizada, que separa las dos Coreas. En el paisaje urbano, el río Han recorre la ciudad.

 

Seúl es apreciada como una ciudad global, a consecuencia del arranque económico, celebrado como el “milagro del río Han”. Se la denomina como “milagro” porque se transmutó, desde la situación en ruinas que dejó la guerra, emergiendo como el ave fénix de las cenizas que dejaron los bombardeos. Es, ahora, la cuarta economía metropolitana del mundo, contando con un PIB de 773.900 millones de dólares estadounidenses; sólo por detrás de Tokio, Nueva York y Los Ángeles. Conviven en la ciudad como 10 millones de habitantes, en tanto que se conglomeran como unos 24,5 millones en toda el área metropolitana, incluyendo el puerto de Inchon y la provincia de Gyeonggi. Teniendo en cuenta estas magnitudes demográficas, compone la segunda área metropolitana más grande del mundo, detrás de Tokio, y la quinta ciudad más grande del mundo, después de Tokio, Ciudad de México, Nueva York y Bombay. Las Naciones Unidas clasificaron a Seúl, en lo que respecta a los indicadores de calidad de vida, por encima de ciudades de Nueva York, Londres o Melbourne; sin embargo, debajo de Tokio o París.

 

El PIB per cápita de Corea del Sur es de alrededor de US$ 30,000. Corea es catalogado por el Banco Mundial como una economía de altos ingresos, por el FMI y la CIA como una economía avanzada y como un mercado desarrollado por el grupo FTSE. Es miembro de la OCDE.  Yendo a los indicadores sociales, tiene el IDH alto y notable; sobre todo sobresale en fomento, formación e inversión en educación; en este caso, es registrado como primero en Asia y séptimo en todo el mundo. Actualmente, está asignado como el país más innovador, de acuerdo al Índice Global de Innovación. Corea del Sur es uno de los 24 miembros seleccionados de la OCDE para integrar el Comité de Ayuda al Desarrollo, Comité donde se hallan los países donantes principales del mundo. También es un miembro fundador del Foro de Cooperación Asia-Pacífico, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático y de la Cumbre del Este de Asia. En el mapa económico, se puede decir que la economía surcoreana es hegemonizada por grandes conglomerados o corporaciones, denominados chaebol. Estos incluyen las multinacionales como Samsung, LG y Hyundai-Kia. Las diez empresas surcoreanas más grandes son Samsung Electronics, POSCO, Hyundai Motor Company, Grupo financiero KB, Compañía eléctrica de Corea, Seguros de vida Samsung, Grupo financiero Shinhan, LG Electronics, Hyundai Mobis y LG Chem[1].

 

La mutación económica de Corea del Sur se dio lugar en el periodo de, por lo menos, tres décadas, la de los setenta, la de los ochenta y la de los noventa. Durante esta transición, de sociedad agraria a sociedad industrial, se produjo la migración a las ciudades y el despoblamiento del campo. Primero, el área rural que cobijaba al 45,7% de la población activa, terminó habitada por el 11,6% demográfico, de esta estratificación económica. Recientemente, las estadísticas demográficas muestran que el despoblamiento rural continuó, también disminuyó notoriamente la participación en la estructura económica de la agricultura, llegando a contribuir solo con el 3,0 % del PIB.

 

Durante la posguerra, las inversiones norteamericanas y japonesas, fueron adecuadamente administradas por el gobierno, destinándolas a rubros estratégicos. Estas inversiones, en condiciones de adecuada coordinación, entre Estado y sociedad, en condiciones de predisposición social y política, ocasionaron el llamado despegue económico. Hasta hace poco Corea del Sur seguía siendo la 12ª economía más grande en el mundo, tomando en cuenta los indicadores del PIB y del PPA.

 

En este panorama y en el contexto de esta estructura y perfil económico, la agropecuaria adquiere un perfil también industrial; la ganadería se consagra a las cabañas bovina y porcina, además de unas desarrolladas avicultura y cría de gusanos de seda. La pesca, localizada en los puertos de Pusan, Mokpo e Inchon; la industria maderera y del papel cobra importancia, por su crecimiento y tecnificación, convirtiéndose Corea del Sur en uno de los proveedores mundiales.

 

El Producto Interno Bruto per cápita es de aproximadamente 30,000 dólares. En estas condiciones del cuadro económico, se puede decir que el aparato industrial es el que forja el 40,4 % del PIB. En la evaluación económica, se puede incluir, además de las tres décadas mencionadas, la década de los sesenta, cuando, de alguna manera, se sientan las bases de este despegue. Se produjo un afanoso florecimiento industrial, así como textil, siderúrgico, naval. En lo que respecta a la industria naval, es la segunda potencia mundial. También su participación en la producción de automóviles, en la elaboración química, así como electrónica, es impactante.

 

Si bien hubo importante inversión extranjera, no es esta inversión la que, al final, explica el despegue coreano. Son las empresas coreanas como Samsung, LG, Hyundai y Kia las que se constituyeron en los ejes estructuradores de esa economía capitalista nacional, estrechamente vinculada al mercado internacional de productos manufacturados y de alta tecnología. Son estas empresas, ahora, trasnacionales, las que son como el núcleo de la estructura económica. No se quedan atrás otras áreas económicas, como la parcela de servicios, dando significativos ingresos, por concepto de turismo. El aporte del área de servicios es aproximadamente del orden del 56,3% del PPA. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que cerca de un 85% del comercio exterior corresponde a productos manufacturados, calzado, tabaco y alimentación.

 

Como Corea del Sur no está aislada del sistema-mundo, mas bien, todo lo contrario, no deja tampoco de ser el país afectado por sus contingencias mundiales. A pesar de la depresión, ocasionada por la crisis financiera de 1997, Corea del Sur sostuvo un crecimiento del 6,1%, en el año 2002. Quizás este sostenimiento se debió a la industria manufacturera, a las exportaciones, empujadas por la industria electrónica[2].

 

 

 

 

 

Una de las preguntas usuales entre los economistas y políticos es: ¿Cómo logró Corea del Sur su milagro económico? El “milagro del rio Han” es un acontecimiento económico, pero también, y sobre todo, social. A la culminación de la guerra de Corea, en 1953, Corea del Sur, devastada por la conflagración, era uno de los países más pobres. Medio siglo después, se ha convertido en una de las potencias industriales y económicas influyentes del sistema-mundo capitalista.

 

En un programa de Business Daily de la BBC, respondiendo a la pregunta de ¿cómo logró Corea del Sur su milagro económico?, el profesor Jasper Kim, de la Universidad Ewha de Seúl, dice que:

 

Corea del Sur consiguió llegar hasta donde estaba al apostar por el único recurso que tenía en abundancia: su gente. Tanto el gobierno como las familias se dieron cuenta del valor de la educación, e invirtieron en ello de modo extraordinario. Esa apuesta fue la que suministró los ingenieros y trabajadores industriales que necesita la base manufacturera de donde sale la riqueza del país.

 

 

Parece haber un acuerdo en el debate económico de que la inversión en capital humano, sobre todo por la inversión en educación, es uno de los secretos del salto de uno de los “dragones del Asia”, aunque unos pocos le den más importancia a esta inversión social, en tanto que muchos la relativicen. También se habla de que, entre las peculiaridades de los perfiles subjetivos de Corea del Sur aparece la estampa enérgica de imponentes grupos empresariales, dominados por familias; estos consorcios son denominados “chaebol”. Samsung es el más reputado de ellos. Se trata de conglomerados empresariales, que comercian desde lavadoras hasta teléfonos celulares, pasando por hoteles y empresas de seguros. La característica señalada de estos consorcios es que el control empresarial ha sido hereditario. Samsung, por ejemplo, ha sido controlado por la familia Lee desde 1938. Lee Kun Hee, de 72 años de edad, asumió el mando en reemplazo de su padre en 1987. Y el sucesor probable sea Lee Jae Yong, de 46 años.

 

En Corea del Sur, estos conglomerados empresariales “hereditarios” han conformado una estructura altamente competente, a tal punto que han logrado rivalizar con el gigante estadounidense Apple, en lo que respecta a la industria y tecnología telefonía celular. Al respecto, arguye el profesor Kim: Sin entender realmente por qué, los estudiosos reconocen que el balance de muchos de estos grupos empresariales dirigidos por herederos de sus fundadores ha obtenido buenos resultados para sus dueños y en general han elevado el bienestar económico del país.

 

Un informe publicado por el Banco Mundial, “Explicando el milagro económico del Este Asiático”, subrayaba que el éxito coreano se debía por haber persistido con el recetario neoliberal; políticas puntuales como manejar el gasto público de manera prudente, evitando excesos de inflación. Este informe es insostenible ante la evidencia de los hechos, que contrastan notoriamente con el recetario neoliberal.  Otras interpretaciones encuentran el secreto en la cultura asiática, recorrida por la predispuesta filosofía de Confucio, caracterizada por su acento en el orden, el apego por el bienestar colectivo, el respeto por las jerarquías; perfil cultural, entonces, inventado por estos intérpretes del “milagro coreano”,  presentado como perfil adecuado para el “desarrollo económico”. Estas tesis cayeron ante los hechos, los eventos, los decursos económicos del sistema-mundo capitalista. A fines del siglo XX, cuando las economías asiáticas también fueron afectadas por la crisis mundial, se evidenció la debilidad de estas interpretaciones.

 

La redacción BBC Mundo dice que:

 

Tal vez el más complejo de explicar de todos los factores es el del papel que jugaron las instituciones políticas, particularmente en los años en que comenzaba el despegue económico del país, en la década de 1960. No falta quiénes aseguran que el carácter autoritario del gobierno surcoreano de la época tuvo que ver en ello. El controversial Park Chung-Hee se tomó el poder en un golpe militar en 1961 y gobernó por 18 años. Usó su poder para exigir que aquellos ricos a los que se veía como corruptos invirtieran en las industrias del país. “No sé si funcionaría ahora”, le dice a la BBC el académico Kim, “pero funcionó en aquella época”. A lo que muchos académicos responderían que en otros países de Asia y del resto del mundo hay infinidad de ejemplos de gobernantes autoritarios que no llevaron a sus países a la prosperidad económica. Y que varios otros de los protagonistas del milagro asiático del último medio siglo, empezando por Japón, lo consiguieron bajo gobiernos democráticos.

 

 

Lo cierto es que generaciones de académicos han buscado entender cómo Corea del Sur y otras naciones asiáticas consiguieron lograr sistemas políticos menos permeados por la corrupción que los de otras regiones del mundo. Estos sistemas políticos como el de Corea del Sur fueron muy efectivos en ofrecer ayuda y protección estatal a sectores claves de la economía, como la industria pesada, pero exigiendo al mismo tiempo resultados de eficiencia y de responsabilidad social a los empresarios privados que recibieron esos subsidios estatales, aseguran expertos como el australiano Robert Wade de la London School of Economics, en su célebre libro “Gobernando al mercado”, considerado uno de los estudios definitivos sobre el tema.

La ausencia de un consenso definitivo sugiere que nadie sabe cuál es la receta exacta de Corea del Sur para haber triunfado en la economía. Lo que hará, probablemente, que aumente aún más la fascinación por entender los secretos de esta economía, que en el curso de un par de generaciones saltó del Tercer al Primer Mundo como muy pocos lo han logrado[3].

 

El Profesor Lytton L. Guimaraes reflexiona, en El modelo coreano de desarrollo y su transferibilidad[4], haciendo un balance del debate sobre el “milagro del rio Han”; escribe lo siguiente:

 

 

Entre el 30 de junio y el 1 de julio 2010, tuvo lugar en Washington un Foro Internacional – “Recasting the Korean Model of Development: Issues, Debates, and Lessons”- copatrocinado por el Center for U.S. Korea Policy de Asia la Fundation, la Asociación Coreana de Economía, y la Asociación Coreana de Ciencia Política. El foro convocó a expertos internacionales a fin de explorar diversos aspectos de la experiencia de desarrollo de Corea del Sur. El programa incluyó los siguientes paneles: 1) orígenes del modelo coreano de desarrollo, 2) escenario internacional, 3) aspectos políticos, 4) aspectos sociales, 5) evolución del modelo coreano y su transferibilidad, y 6) el desarrollo económico de Corea como un modelo para la cooperación Sur-Sur. Varios artículos interesantes fueron presentados y debatidos. Dada la importancia del tema, vale la pena revisar brevemente y compartir con los lectores de este boletín algunas de las ideas y sugerencias que surgieron en estos trabajos seleccionados – algunas presentaciones no estaban plenamente disponibles en la conferencia.

 

Históricamente Corea del Sur era un país pequeño y relativamente pobre, pero los programas de desarrollo acelerado y el énfasis en sectores como la educación, la redistribución de la tierra, y la innovación tecnológica, además de la estabilidad democrática desde finales de 1980, han sido cruciales para convertir al país en una potencia industrial, con un papel relativamente importante en los planos regional e internacional. Sin embargo, la ambición latente o manifiesta para transformar a Corea del Sur en un centro de Asia Oriental de la paz y la cooperación está condicionada a la construcción y mantenimiento de la paz y la cooperación en la península coreana. En otras palabras, la integración regional y la cooperación dependerá de la paz y la cooperación entre las dos Coreas.

El desarrollo económico de Corea del Sur es considerado como uno de los más fenomenales en la historia mundial: logró la transformación de una economía agraria a una economía industrial dentro de aproximadamente dos décadas; la fase inicial de desarrollo económico la logró un Estado desarrollista y autoritario, que suprimió los derechos laborales y los salarios, y controlo y disciplinó al sector privado a través de auditorías, impuestos, servicios de inteligencia y represión policial; fuertes políticas industriales intervencionistas fueron también importantes instrumentos, el rápido desarrollo económico se basaba en una estrategia de industrialización orientada a la exportación, era relativamente igualitaria en términos de distribución del ingreso, como así también relativamente equilibrada entre las zonas urbanas y rurales.

 

Teniendo en cuenta su éxito en la consecución de desarrollo, varios de los países menos desarrollados buscaron en Corea del Sur un modelo de desarrollo económico. Uno de los retos, sin embargo, es identificar aquellos aspectos de la experiencia de desarrollo coreana que serían aplicables en el siglo XXI, a otros países con diferentes experiencias históricas, culturales, políticas y económicas. Además, el clima internacional es hoy muy diferente y sería difícil, por ejemplo, adoptar estrategias y políticas al estilo coreano, como el trato desigual de las empresas nacionales y extranjeras. Un desafío adicional sería el de adoptar el modelo de Corea del Sur sin algunas de las limitaciones políticas, sociales y económicas impuestas por los gobiernos autoritarios durante los primeros años del proceso de desarrollo. Corea del Sur logró un rápido crecimiento económico casi simultáneamente con su democratización. En este sentido, Corea del Sur podría ser un buen modelo para los países menos adelantados. Es evidente que el rápido crecimiento económico no fue posible debido a la dictadura, sino a pesar de la dictadura. No obstante estos y otros posibles retos, Corea del Sur tiene una importante experiencia que contar sobre su experiencia de desarrollo.

 

En la década de 1960 se encontraba entre los muchos de los países menos desarrollados y Corea del Sur se hallaba en el mismo nivel en términos del ingreso nacional. Sin embargo, Corea del Sur y mayoría de estos países han mostrado desde entonces diferentes caminos de crecimiento. En la actualidad parece haber un consenso general por cuanto un mal gobierno funciona como un serio obstáculo para el crecimiento económico. Por lo tanto, repensar la experiencia de Corea desde la perspectiva de la corrupción y el desarrollo podría ser útil para los países menos desarrollados. Corea fue altamente corrupto y políticamente no democrática durante la mayor parte de su proceso de desarrollo temprano. Sin embargo, había un sistema de partidos plural, algo que permitió una cierta competencia por el poder, y la competencia se convirtió en un factor continente de la corrupción. Por otra parte, muchos de los países menos desarrollados han mantenido un sistema de partido único.

 

La libertad de expresión y de prensa, aunque muy reprimida, una burocracia relativamente fuerte y autónoma, y la educación universal, también contribuyeron a la lucha contra la corrupción. Por lo tanto, Corea del Sur podía lograr mejores resultados económicos porque la corrupción estaba contenida, especialmente en el nivel superior, debido a la democracia, que si bien era limitada, era menos limitada que en la mayoría de los países menos desarrollados. Además, los cambios democráticos del gobierno ayudaron a disminuir los regímenes de corrupción de los gobernantes o sus principales colaboradores. Así, la experiencia de Corea del Sur implica que la libertad política y un sistema transparente de reclutamiento, que asegure una burocracia autónoma y competente, podrían ayudar a los países menos desarrollados para aprovechar su potencial.

 

La verdadera enseñanza de los logros coreanos no es la función del gobierno en el desarrollo económico, sino del hecho de que fue capaz de construir la capacidad de las empresas y con ello, un crecimiento sostenido durante varias décadas. El crecimiento sostenido no es fácil, y hay numerosos casos de reforma macroeconómica donde se dio una recuperación inmediata que no pudo ser sostenida, y, finalmente, la economía cayó en una nueva crisis. Por lo tanto, sin un cierto grado crítico de las capacidades, el crecimiento tiende a ser de corta duración o de duración no sostenida. La economía coreana ha sentado las bases para la transición de un país de ingresos medios a un país de altos ingresos, mediante la creación de capacidades tecnológicas a lo largo de la década del ochenta. La tasa de matrícula universitaria pasó de estar alrededor del 10% en 1980, a superar el 70% en 2000. La relación I+D / PBI fue de 0,7% en 1980, y aumentó a casi el 2% en 2000. En contraste, la relación del comercio / PBI estaba ya dato en un porcentaje del 70% en 1980, y se mantuvo alrededor de ese nivel en 2000. Estas cifras indican claramente que la construcción de capacidades asociada a la educación universitaria y a I+D han hecho posible la transición de un ingreso medio-alta a un ingreso alto.

 

En 2009 Corea del Sur se convirtió en el primer país receptor que accedió a la OCDE-DAC, el club de los donantes. La historia del éxito ha atraído mucho interés por parte de los países menos desarrollados, pero pocos canales para aprender sobre la experiencia de desarrollo económico de Corea se han ofrecido de manera sistemática y efectiva por el gobierno coreano y las instituciones. La posibilidad de transferir la experiencia de Corea a otros países necesita un estudio más profundo y una atención especial de parte de las autoridades e instituciones coreanas, habida cuenta de su nuevo papel y sus nuevas tareas como nuevo donante emergente en la sociedad internacional[5].

 

 

Hipótesis prospectivas de una excepción económica

 

  1. Parece que en las excepciones se muestra el secreto o algunos de los secretos, que esconden las complejidades singulares de las formaciones sociales.

 

  1. Hay que considerar la excepción no como algo absolutamente diferente o, si se quiere, matizando, diferente, del resto, del resto de formaciones y composiciones análogas. Mas bien, hay que comprender la excepción como la composición singular, que contiene los componentes, que tienen todas las formaciones y composiciones Solo que, la singularidad, en el caso de la excepción, parece conjugar una composición más efectiva, al afrontar los desafíos de la coyuntura, del periodo, del sistema-mundo, aunque su alcance, el alcance de la efectividad, sea impactante en algunos planos de intensidad de la sociedad, no en todos.

 

 

  1. El caso de Corea del Sur, en lo que respecta al plano de intensidad económico, parece mostrar esta excepción, en lo que respecta al salto de la revolución industrial y tecnológica, salto efectuado, en por lo menos, en tres décadas. Magnitudes, no necesariamente parecidas, empero equivalentes, de acuerdo a sus escalas, de revolución industrial acelerada, se han visto en los países de las revoluciones socialistas proletarias y campesinas, en la URSS y la República Popular de China. Los métodos, las estrategias, los modus operandi, son, claramente, diferentes y contrastantes. Sin embargo, ahí están, por caminos diferentes, las revoluciones industriales y tecnológicas se han dado.

 

  1. ¿Cómo ocurrió esto? Esta pregunta devana los sesos de los economistas y políticos. Se apresuran a explicar lo acontecido usando sus paradigmas esquemáticos. Por eso, terminan sugiriendo hipótesis reductivas, que privilegian un factor, un eje, de acuerdo a la conveniencia de su “ideología”. Uno plantean que el secreto se encuentra en la inversión en el capital humano, en la educación, en la formación profesional, sobre todo, en ciencias y tecnología, también en la formación en general. Esta tesis parece acercarse mejor a la problemática que otras tesis, que son mucho más reductivas. Una, de entre estas otras, plantea que el salto coreano se debe al cumplimiento de la receta neoliberal; es decir, equilibrio de las balanzas, restricciones en los gastos, incremento en las inversiones, libertad de mercado y libertad de empresas. Esta tesis no se sostiene ante la historia efectiva singular de Corea. No hay tal seguimiento de la receta neoliberal. La inversión social, incluso considerada desproporcionada y hasta exagerada, por estos economistas del ajuste estructural, desde la perspectiva del cuadro económico, aparece como una relación promotora con las fuerzas vitales que mueven a las sociedades, por ende, a sus economías, a las fuerzas humanas. Aunque haya habido teóricos neoliberales que reflexionaron sobre el capital humano, considerando al trabajo como una oportunidad y al trabajador como un empresario, estas reflexiones no son las dominantes y hegemónicas en el paradigma neoliberal. Una segunda tesis, se explica el salto económico coreano por haber establecido una estructura normativa atractiva para las inversiones extranjeras y el capital, abriéndose a las empresas trasnacionales. Nada más equivocado que esta tesis. Muchos estados han sido tan desprendidos, incluso, más que Corea, para atraer capitales; sin embargo, la aplastante mayoría de estos ejemplos no lograron el mencionado salto económico. Otras tesis suenan a extravagantes, como por ejemplo, cuando se dice que fue el régimen autoritario y dictatorial, el que impulsó el desarrollo coreano. Como dice el profesor profesor Lytton L. Guimaraes, Corea se desarrolló, dio el salto, a pesar del régimen autoritario. Hay demasiados regímenes autoritarios, dictatoriales, en la historia política de la modernidad, incluso reciente, que no son ningún ejemplo de “desarrollo” ni de salto económico. Otra tesis se pronuncia por la menor corrupción dada en Corea, en comparación con otros estados, que partían de parecidas condiciones de posibilidad históricas. Esta tesis tiene como una certeza, considerando las experiencias políticas de los gobiernos y Estados; sin embargo, los “países desarrollados”, las llamadas potencias industriales, los estados dominantes del centro del sistema-mundo capitalista, no se caracterizan precisamente por no ser corruptos, ni haber sido afectados por la corrosión de la corrupción. Entonces, como se puede ver, no parece encontrarse un atisbo de respuesta coherente, ante el desafío de comprender esta excepción, en los paradigmas esquemáticos de la modernidad. Parece que la respuesta hay que construirla encontrando la articulación singular de planos y espesores de intensidad de la formación económico-social coreana, por lo menos, dada en esas tres décadas.

 

  1. La pregunta es: ¿Por qué se toma la decisión de la inversión social, sobre todo en la educación y en la formación científica y tecnológica, tanto por el Estado como por la sociedad misma, por las familias? La guerra marca a las dos Coreas, a la del Sur y a la del Norte. La guerra es una herida profunda en ambas sociedades, que cuentan con familias desgarradas y separadas. Fue, además una guerra cruenta, que contó con armas avanzadas, estrategias desarrolladas, superando la tecnología militar usada en la segunda guerra mundial. Si bien fue una guerra convencional, sin uso de armas nucleares, aunque estaban ahí como amenaza constante, la capacidad destructiva era grande y devastadora. Como, por ejemplo, el bombardeo norteamericano a casi todo el norte, arrasando palmo a palmo la tierra. Obligando a vivir en el subsuelo a las familias coreanas del norte, incluso a los combatientes, que vivían también en los subsuelos, salían a combatir a la superficie; las familias se acostumbraron a sembrar, cultivar y cosechar de noche. Las sociedades que experimentaron la guerra, en la intensidad cruenta, como la guerra de corea, que estuvieron ante la posibilidad de desaparecer, parecen desarrollar una voluntad de vivir, después de haber enfrentado a la muerte en la propia piel.

 

  1. Vamos a utilizar una palabra inadecuada, pero, como ya la usamos; el secreto, parece encontrarse, mas bien, en esta voluntad de vivir; voluntad tensada, en la experiencia social. Tanto el norte como el sur de Corea, manifiestan esta voluntad de vivir, a pesar de que la forma como lo hacen, les conduce paradójicamente a la muerte. Aunque en el norte, esta voluntad, se haya convertido en una persistencia tenaz en la guerra, en un Estado socialista organizado para la guerra, orientando todos los recursos y las fuerzas de la sociedad para la guerra. Corea del Norte no salió de la situación y condiciones de guerra. Se puede decir, que ocurre algo parecido con Corea del Sur, empero, no es un Estado de guerra. Aunque su ejército y fuerzas armadas lo estén, apoyadas por la maquinaria de la guerra de la híper-potencia militar, tecnológica, económica y comunicacional, de los Estados Unidos de Norte América; la sociedad institucionalizada de Corea del Sur no es una sociedad absorbida por la guerra, es una sociedad institucionalizada absorbida por el mercado.

 

 

  1. Se puede decir, abusando de la enunciación de la hipótesis prospectiva, que esta voluntad de vida y muerte, voluntad paradójica, por cierto, la canalizó el Estado de Corea del Norte para la guerra, en cambio Corea del Sur orientó esta voluntad para la revolución industrial y tecnológica, buscando este desenlace en las condiciones y capacidades

 

  1. Es pues la decisión social, colectiva y gubernamental, decisión asumida en conjunto y de manera compartida, incluyendo a las familias, la que parece ser el catalizador y la dinámica de las articulaciones de planos de intensidad social, conformando una composición eficaz para las tareas propuestas.

 

 

  1. Tal parece, en contraste, que es la indecisión, el diletantismo, el divagar, encubierto con retoricas e “ideologías”, no solo de “izquierda”, no solo nacionalistas, sino liberales y neoliberales, también, quizás fundamentalistas, lo que descarrió a estados y sociedades institucionalizadas por rumbos inciertos, que terminaron en círculos viciosos de la dependencia.

 

  1. Ahora bien, la otra pregunta es: ¿Cómo se constituye una voluntad compartida, asumida socialmente y políticamente? No es algo que se pueda transferir, como creen los economistas, sobre todo liberales, que suponen que se trata de un modelo, que hay que aprender y hay que transferir a los “países en desarrollo. La voluntad emerge de la experiencia social y de la memoria social.

 

 

  1. Con esto, no decimos que las sociedades, los países, los estados, deben vivir la experiencia de la guerra cruenta, para constituir esa voluntad; de ninguna manera. Sino, que la voluntad, posible, latente, inherente, en toda sociedad, se halla en las entrañas mismas de su experiencia y su memoria social. De lo que se trata es de asumir la experiencia y actualizar la memoria social. No como se acostumbra a hacer, mediante el fetichismo “ideológico”, inventándose una historia mítica, mediante la “ideología” de la autocomplacencia, no como caricatura institucional. La experiencia es lo más propio que tienen los pueblos; esto exige auscultar colectivamente, socialmente, compartiendo, la geología de esa experiencia, dinamizar la memoria social, abriéndose a su propia simultaneidad dinámica. No se trata de enfrentar a la muerte, sino de enfrentar la experiencia social, asumir los espesores de la misma, y construir la voluntad de vida desde estas honduras. Ciertamente, esto ocurre, escasamente, ocurre sobre todo en pueblos y sociedades que han enfrentado la muerte, la guerra. Es más difícil que ocurra en pueblos y sociedades que no han experimentado estas situaciones trágicas e intensamente dramáticas. Empero, esto ocurre, aunque más excepcionalmente.

 

  1. Se entiende entonces, que, cuando está ausente esta voluntad, cuando no se ha constituido socialmente y políticamente, no sirven para nada los ajustes estructurales, los equilibrios macroeconómicos, las restricciones en los gastos, la atracción de capitales; mas bien, estos mecanismos, ahondan las incertidumbres, provocando daños ecológicos, sociales, económicos, irreparables. También, por otro lado, de nada sirven las “ideologías”, los proyectos emancipadores, que terminan siendo retóricas. No está la clave en eslogan, sean socialistas, nacionalistas, liberales o neoliberales, incluso fundamentalistas, no está en pretendidos proyectos emancipadores, que quedan en pronunciamientos, incluso en leyes o en constituciones, pues todo esto no es otra cosa que parafernalia. Es la voluntad colectiva, social, política, la que da conjunción integral y potencia a la multiplicidad de fuerzas sociales.

[1] Bibliografía • Breen, Michael (2004). The Koreans: Who They Are, What They Want, Where Their Future Lies (en inglés). St. Martin’s Griffin. ISBN 0312326092. • Cumings, Bruce (1997). Korea’s place in the sun (en inglés). Nueva York: W.W. Norton. ISBN 0-393- 31681-5. • Hart, Dennis (2003). From Tradition to Consumption: Constructing a Capitalist Culture in South Korea (en inglés). Seúl: Author. ISBN 89-88095-44-8. Hawley, Samuel (2005). The Imjin War. Japan’s Sixteenth-Century Invasion of Korea and Attempt to Conquer China (en inglés). Seúl: The Royal Asiatic Society. ISBN 89-954424-2-5. • KOIS (2003). Handbook of Korea (en inglés) (11 edición). Seúl: Hollym. ISBN 1-56591-212-8. • Nahm, Andrew C. (1996). Korea: A history of the Korean people (en inglés) (2 edición). Seúl: Hollym. ISBN 1-56591-070-2. • Yang, Sung Chul (1999). The North and South Korean political systems: A comparative analysis (en inglés). Seúl: Hollym. ISBN 1-56591-105-9. • Yonhap News Agency (2004). Korea Annual 2004 (en inglés). Seúl: Author. ISBN 89-7433-070-9.  Enciclopedia Libre: Wiquipedia: file:///C:/Users/RAUL%20PRADA/Documents/Fetichismo/Corea%20del%20Sur.pdf.

[2][2] Referencias [1] Gross Domestic Product 2008, World Bank, Consultado el 20 de septiembre de 2009 [2] ONU (2009). «Estadísticas del Informe sobre el Desarrollo Humano». UNDP.org. Consultado el 19 de junio de 2010. [3] Country Groups World Bank, Consultado el 20 de septiembre de 2009 [4] Country Composition of WEO Groups, International Monetary Fund, Consultado el 20 de septiembre de 2009 [5] Panamá#cite note-2 [6] http://siteresources.worldbank.org/DATASTATISTICS/ Resources/GDP.pdf [7] http://siteresources.worldbank.org/DATASTATISTICS/ Resources/POP.pdf [8] Países más ricos del mundo por PIB Datos de Banco Mundial en Classora [9] Producto Interior Bruto (nominal) de Corea del Sur entre 1960 y 2006 Classora a partir de Banco Mundial [10] Países más extensos del mundo Datos de Banco Mundial en Classora [11] Países más poblados del mundo Datos de Banco Mundial en Classora [12] Población de Corea del Sur entre 1960 y 2006 Classora a partir de Banco Mundial [13] Países con mayores emisiones de CO2 Datos de Banco Mundial en Classora [14] Emisiones de CO2 de Corea del Sur entre 1960 y 2004 Classora a partir de Banco Mundial [15] Países con mayor Renta Per Cápita Datos de Banco Mundial en Classora [16] Renta per cápita de Corea del Sur entre 1962 y 2006 Classora a partir de Banco Mundial [17] Países con mayor natalidad (niños por mujer) Datos de Banco Mundial en Classora [18] Tasa de natalidad de Corea del Sur entre 1960 y 2006 Classora a partir de Banco Mundial [19] Países con mayor tasa de usuarios de Internet Datos de Banco Mundial en Classora [20] % usuarios Internet de Corea del Sur entre 1990 y 2006 Classora a partir de Banco Mundial [21] Países más rápidos para montar una empresa Datos de Banco Mundial en Classora [22] Promedio de días para crear una empresa de Corea del Sur entre 2003 y 2007 Classora a partir de Banco Mundial [23] Países con mayor consumo de energía por habitante Datos de Banco Mundial en Classora [24] Consumo de energía por habitante de Corea del Sur entre 1971 y 2005 Classora a partir de Banco Mundial [25] Países con más terreno dedicado a la agricultura Datos de Banco Mundial en Classora [26] Terreno dedicado a agricultura de Corea del Sur entre 1961 y 2005 Classora a partir de Banco Mundial [27] Países con más potencia eléctrica consumida Datos de Banco Mundial en Classora [28] Potencia eléctrica consumida de Corea del Sur entre 1971 y 2005 Classora a partir de Banco Mundial [29] Países con mayor superficie forestal Datos de Banco Mundial en Classora [30] Superficie forestal de Corea del Sur entre 1990 y 2005 Classora a partir de Banco Mundial [31] Países con más carreteras pavimentadas Datos de Banco Mundial en Classora [32] Carreteras pavimentadas de Corea del Sur entre 1990 y 2004 Classora a partir de Banco Mundial. file:///C:/Users/RAUL%20PRADA/Documents/Fetichismo/Econom%C3%ADa%20de%20Corea%20del%20Sur.pdf.

[3] Redacción BBC Mundo. http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150116_economia_corea_del_sur_razones_desarrollo_lf.

[4] Por el Prof. Lytton L. Guimaraes. Grupo de Estudios de Asia, Centro de Estudios Multidisciplinarios Universidad de Brasilia mail: lyttonlg@terra.com.br.

 

[5] Por el Prof. Lytton L. Guimaraes. Grupo de Estudios de Asia, Centro de Estudios Multidisciplinarios
Universidad de Brasilia: El modelo coreano de desarrollo y su transferabilidad. Centro de Estudios Corea Argentina: http://www.uba.ar/ceca/newsletters/agosto_10/nl-nota1.php.

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