Subversión afectiva

Subversión afectiva

 

 

Sebastiano Monada

 

 

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Índice:

 

A modo de presentación                                  

El palacio de los narcisos                                

Figuras intensas                                              

Las cosas no son lo que parecen                      

Abya Yala continente rebelde                         

El sentido inmanente                                      

No es el odio sino el amor                                      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A mi padre, el “Oso”, mi crítico literario; antes, en los primeros textos, mi corrector ortográfico. A mi hermana Tatiana, quien siente, piensa y considera que el universo se mueve por la energía del afecto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A modo de presentación

 

Estos seis poemas son cantos del devenir afecto y del devenir poema del afecto. Es en el acontecimiento sensible donde acaecen las transformaciones, convirtiendo las sensaciones en metáforas; las metáforas en pronunciación de palabras, que no funcionan como signos, sino que a pesar de estar escritas y aparecer oralmente como signos, funcionan como metamorfosis de los afectos, de la sensibilidad, de las sensaciones, que, en poesía, crean los mundos, desbordan los mundos, los hacen desaparecer, para conformar otros.

 

El poemario Subversión afectiva, inicia sus cantos con las figuras de la auto-contemplación engreída, que vendría a ser no exactamente un devenir del afecto, sino, mas bien, una deformación del afecto, una adulteración del afecto, al trastrocar el amor en “amor a sí mismo”. Que no puede ser amor porque el amor es flujo afectivo sin centro, mucho menos un centro que se traga el afecto como agujero negro.

 

Continúa con las intensidades singulares del acontecimiento, devenidas figuras intensas, que son las que convierten la intuición en magma que atraviesa el lenguaje; figuras intensas que enseñan los sentidos inmanentes de la vida. Sique con la ironía metafórica a las apariencias; ligadas y sostenidas por la institucionalidad, otro imaginario del poder, aunque sostenido por la materialidad jurídica. Después, viene el canto al continente de Abya Yala; continente rebelde. Para seguir con el canto al sentido inmanente, devenido de la intuición subversiva. Termina el poemario con el canto al amor.

 

Estos poemas pretenden ser parte de la subversión afectiva.

 

 

 

 

 

 

El palacio de los narcisos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llantas de caucho y carros de metal

Mundanal ajetreo de la ciudad

Trepa, efluvio navegando tumultuoso

Nave espesa y vaporosa, sudor urbano

Calendario entumecido de inquietantes fechas

Manantiales cristalinos, llanto de peces dorados

Como suplicantes números condenados

A morir sin pena ni gloria martirizados

Por trámites interminables como olvidos

Conciertan serpenteantes filas azoradas

Por la espera sin esperanza acostumbrada

Canción festiva de luna plateada

Desnudándose enervada deja desparramadas

Como charcos de verano sus prendas

Suaves encajes de seda blanca

 

Vendrán colores volando encendidos

Animando atronador vehemente coro solar

Cantando seducido al mirar voluptuosa danza

Lluvia copiosa corriendo con pies descalzos

Luminosa jornada diferida fortuitamente mojada

A la venerante contemplación pasmada

Atónita ternura de la montaña mágica

Relegando la infinita concavidad del firmamento

Calendario desvaneciéndose como reloj de arena

 

Urbe atormentada por el bullicio de sus ferias

Y el tumulto ensangrentado de sus tráficos

Mientras las bocinas sin ritmo acallan

La sinfonía musical de los pájaros aprisionados

 

Oficinas atiborradas de funcionarios adormecidos

Y de usuarios temerosos aguardando en los pasillos

Respirando denso aire, burocrática corriente vespertina

Decoración tenue gráfica en paredes desoladas

 

Escritorios mudos acicalando archivos desdeñados

Hojas de otoño eterno como alfombra crujiente

Y ruidosamente coro de quejidos crepitantes

Como gemido esférico de ramas incendiadas

Precepto limpio como hielo de cumbre

Y silencio quieto como cementerio

Asediado por profuso desorden desaliñado

Descuido acumulado de filiaciones dactilógrafas

Tamizaron deponiendo en el aire acento jubilado

Habiendo escrutado minuciosos los papeles

En dictámenes flemáticos como gansos en suelo

Y fatales consumaciones en depósitos clausurados

 

Los funcionarios en su letargo rutinario

Tienen, por eso no se inmutan

De cascajo pulido el corazón

En la erosión indiferente de las reglas

Pronunciación reverberante no cumplida

Plasmando en mármol las normas calaveras

Quimeras de pomposa niebla turbada

Por el murmullo penetrante del frio

Invierno entumecido en la memoria añeja

De olvidados tiempos fosilizados

Ofuscado inerte espíritu aterido

En el musgo extendido de las frustraciones

Atizando fogatas de pequeñas venganzas

En el cuerpo acribillado de inermes usuarios

Mientras los jefes orgullosos ostentan

Voz de mando como capitanes de barcos fantasmas

Dirigiendo la nave perdida en la tormenta

 

Se consideran elegidos por el horóscopo

Oráculo improvisado de periódicos

Sosiego de costumbres sedimentadas

Autoridades metálicas de la máquina gobernante

Fabulosa como gigantesca herencia babilónica

Convertida en farolero artilugio moderno

 

Aislados como penitentes en claustro

Sonríen a veces para las fotografías

Dejando sus rasgos descifrables en diarios

Son los electos dignatarios nominados

En la rutina periódica electoral

A nombre del pueblo mandan solemnes

Rigiendo leyes como antiguos cocheros

Látigo en mano torturando a los caballos

Y ordenando clasificados códigos incambiables

Mientras la plebe se encuentra definitivamente ausente

Alejada oportunamente de toda decisión tomada

 

Se sienten imprescindibles pastores de rebaños

En el ajetreo itinerante del arte de gobernar

Lobos de mar conductores del naufragio

Creyendo avanzar al paraíso prometido

Cuando, en cambio, son empujados al abismo

 

Engreídos, enamorados de sí mismos

Los narcisos se contemplan en el espejo

Esperando el mismo atisbo insólito

Perpetuo del resto de los mortales

Reconocimiento forzado a su esplendor de pacotilla

 

En la cabeza tienen una vaga metafísica

Miscelánea de artefactos barrocos

Ansían anhelantes manojos de billetes

Así como un dedicado zoólogo ama

El estallido primaveral de las mariposas

Apetecen el automóvil último modelo

Así como como el astrónomo se emociona

Observar la multitudinaria conmoción gravitatoria

De bandadas de constelaciones viajeras

Adoran las intermitentes concentraciones públicas

Suponen la muchedumbre los alaba

Sin enterarse ser obligada a la congregación

Cuando discursan como curas en el púlpito

O los entrevistan para las noticias oficiosas

Hablan como seniles profetas aturdidos

Pronunciando arduamente magnas verdades

Entonando la elocuencia de agoreros callejeros

No esconden trilladas frases invariablemente usadas

Recurrentes monótonas oraciones repetidas

Por la rancia estirpe de la decadencia política

Costumbre acicateada hasta el aburrimiento

En el fondo emiten la ególatra demanda

Reconóceme soy del otoño el patriarca

El misericordioso, el que viene a curar tus heridas

El vespertino caudillo insomne

Esperado como a un crepuscular mesías

Soy el consolador de tus angustias y tus dolores

 

Cuando a protestas se enfrentan

Desatadas nuevamente por las faltas

De las máscaras mutantes repetidas

Cuando interpelaciones escuchan

Emergidas del desencanto devenido

Al descubrir nada cambia en el periodo

Salvo los guiones reescritos sin imaginación

Y los perdurables actores consagrados

Cuando son acusados de no cumplir

Con las promesas efectuadas en campañas

Y con la manoseada cenicienta Constitución

Mandan a poner orden en el caos

Al monopolio de la violencia uniformada

Para recordar a quienes se rebelan

Quién manda indiscutiblemente sobre todo

Y no tolera irremediablemente nada

Semejante osadía ingratas masas sublevadas

E inclemente temeraria afrenta movilizada

Al símbolo desolado del dominio

 

Sus cofradías compactas como plegaria de monjes

Sus cortes aduladoras como afligidos bufones

Se componen de lealtades sobornables

Clientelas enceguecidas por la fidelidad comprada

Hasta convertir los equívocos desbordantes

E incorregibles errores vernaculares

En los más agudos ardides de la sabiduría

Abalorio de juegos ramplones

De abatidos estrategas comediantes

Hasta convertir las más grandes sandeces

En las pretendidas más brillantes astucias

De audaces prestidigitadores de ajados naipes

Así caminan juntos reyes y arlequines

Como desfile de carnaval a la sepultura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figuras intensas

 

 

700

 

 

 

 

 

 

Se agitan las ramas de los árboles

El viento conmueve sus pensamientos de madera

Coronados de hojas donde resbalan las lágrimas

Últimas de la pródiga lluvia ausente

 

Se agitan sus sentimientos inquietos

Como barcos movidos por las olas

Intranquilas como preocupaciones de gaviotas

Cuando no encuentran a los peces que se comen

 

No hay respuestas para las preguntas honestas

Pues solo se puede responder sinceramente

No se puede inventar verdades como revelaciones

De un Dios preocupado por el pueblo descarriado

 

Hay otras preguntas como viajes de aventura

Y conjeturas aladas mirando desde lejos

Los paisajes inmensos de los cuadros cambiantes

Conectando los bordes de territorios cortados

 

La costumbre de buscar el sosiego

La tranquilidad calmosa refugio provisorio

Desarma al caminante debilitando su atención

No lo salva de ninguna amenaza

Tampoco del desafío exigiendo comprensión

Del maravilloso mundo que lo inventa

La inclinación pretensiosa de poseer el saber

Plenitud añorada por maestros que enseñan

Y ya no aprenden ni se asombran de nada

De las constantes sorpresas que depara la vida

Estanca en los límites del prejuicio y el miedo

 

La ilusión de haberse realizado en el dominio

Y en la fortuna amasada en cantidades apreciables

Le oculta la riqueza que escapa de sus manos

Riqueza que no se mide en sumas monetarias

Ni en sumas de obediencias dóciles

Sino en la alegría de compartir la vida

La felicidad de ser parte del universo creado

 

Es autoengaño el asumir la pírrica victoria

En estas acumulaciones crecientes

Contadas en series numéricas

Como si fuesen cadenas aisladas

De métricas lineales de perfiles vaciados

 

Por eso no encuentran paz ni sosiego

Ni la alegría vital de los seres

Y sus fértiles ciclos creativos

No dejan de sufrir nunca

Angustiados por cumplir las metas trazadas

El incremento infinito de la acumulación

El dominio absoluto conservando el poder

Cuando mueren no se llevan nada

Sin haber entendido el devenir

Permanente de la hacedora vida

 

Solo los que quedan igual que ellos

Seguirán sus pasos como sus herederos

Harán lo mismo continuando la huella

Dibujando la condena del circulo de lo mismo

 

No haber comprendido las conexiones ineludibles

Que nos vinculan con todos los seres del universo

Los lazos inmediatos hilando los tejidos

Que nos hacen lo que somos

Entramados mezclados de ciclos complementarios

 

Sostienen el autoengaño empleando violencias

Contra los otros y en contra sí mismos

Renunciando al deleite de las sensaciones

Al placer de los aprendizajes venideros

 

Sin embargo persisten en esta tortura

Atrincherados en instituciones anacrónicas

Que olvidaron para qué nacieron

En el coyuntural servicio necesario

Y su provisionalidad útil en el momento

Pretendiendo eternidad de esas arquitecturas desfasadas

Ruinas arqueológicas de un pasado revivido

En la artificialidad de las transfusiones

 

¿Podrán los y las jóvenes escapar de este drama

Reiterado del círculo autocomplaciente de la nada?

Círculo condenado cercenador del humano

Mutilando sus capacidades creativas

Reduciéndolo a la mecánica ceremonia

De hacer lo mismo que las generaciones

Anteriores como programa invariable

Detenido en la simpleza de la odisea abstracta

Del viaje del retorno a la amada que espera

Sumisa entregada a tejer y destejer

Alargando la espera soñada del patrón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las cosas no son lo que parecen

 

 

 

 

 

 

 

 

Las cosas no son lo que parecen

Presentan una envoltura cualquiera

Mimetismo seductor o armadura cultural

Como disfraz de camaleón o escudo de guerra

Como para ocultar su composición mineral

Aun sin pretender hacerlo

 

Las cosas no son lo que parecen

Porque al mirarlas los ojos se quedan en las fachadas

Inventando patentemente su deducida presencia

Los ojos son mariposas capturadas

Por las redes sutiles de las formas

Quedan encerradas en las estrechas

Distancias de las jaulas fascinantes

Si no son para siempre clavadas y fijadas

Meditando su vuelo en una reflexión inmóvil

Del eterno eco de la nada

Ilusión detenida en un pasado no recordado

Cuando apenas es una interpretación congelada

En las alturas no escalables de la cordillera

 

Las cosas no son lo que parecen

Pues ni son cosas ni son las grafías

Que la visión alada dibuja

En el versátil aire espoleado

Forman parte de fecundos entramados

Como apasionadas entregas enamoradas

Conectando los bosques tropicales

Abigarrados en sus mezclas botánicas

Y los cuerpos sensibles entregados al roce

De la materia esparcida en la atmosfera de afectos

Que las notas de la composición musical desprenden

Cobijando mutantes sensaciones hermenéuticas

Como prodigio de antiguos magos y adivinos

E imaginaciones estéticas desbordadas en estampida

Como corrientes pictóricas vanguardistas

De tejidos cómplices de otros tejidos

Comparando sus colores y sus hilos navegantes

De otros olvidados ciclos orbitales

Y otros vitales procesos aleatorios

Juegan a los dados tirados al cielo

Que caen en la tierra por la necesidad

Donde se afirma el azar como dice Mallarme

De síntesis en el número como cualidad geométrica

En la silueta consumada como si fuese única

 

Las cosas no son lo que parecen

Porque si fueron un momento esos garbos

Ocurrió por azar en alianza con la necesidad

Como si se viajara al mismo lejano puerto

Por distintas rutas innovadas en la premura

De llegar sin brújula ni rosa sustituta

Sin contar con la estrella polar ni la del sur

Son lo que son en una coyuntura inusitada

Y no lo son en el siguiente momento incierto

Mutan, cambian y se transfiguran sus escenarios

Donde cabe la trama de Homero y la novela de Proust

Se reescriben como variaciones ingeniosas

De la misma estructura imaginaria

En distintos desenlaces conmovedores

Sus narraciones contadas en voz ronca

Como danzas de palabras pronunciadas

Una noche alrededor de la fogata

Escuchando las estrofas donde las estrellas

Aposentan placenteramente sus luces rutilantes

 

Las cosas no son lo que parecen

No es el epigrama dando cuenta de ellas

Pues agasaja la trama aparejada

Semejando perfiles y sombras descoloridas

Por innumerables analogías figuradas

El cuadro pintado con pinceles renacentistas

Y colores mezclados de acuerdo a la emoción

Por las afinidades y parecidos familiares

La elucidación de la conmoción del mundo

Cuando no es sino una inquieta glosa

Cercana al deseo esperado con ansiedad

Alejado de la anecdótica realidad

 

Las cosas no son lo que parecen

Pues nada está aislado ni separado

Ni por el espacio ni por el tiempo

Como si fuese el solitario galeón

Perdido en el océano ágrafo

La herida abierta en el universo de la nada

Ninguna figura se desentiende del tegumento

De la composición artesanal de los alfareros

Que cuecen el barro tiernamente amasado

Espesado se convulsiona vigorosamente avivado

Y al metamorfosearse crisálida se transmuta

Trocando sus texturas y filamentos indescifrables

Atributos moleculares sembrados en la materia de los hilos

Bordando nostalgias lejanas e inexpresables

 

Hay que volver a meditar sobre lo ocurrido

E interpretarlo a partir de sus caprichosas anécdotas

No de las formales exégesis acuñadas

Como símbolos inscritos en el madero

Labrado de las puertas de las casas

Como si el mundo actuara según el entendimiento

De acuerdo al destino inscrito en el firmamento

Reinscrito en la circulante sangre padeciendo

Los increíbles dramas de la historia no contada

Destino predecible en los mitos guardados

En alforjas de awayos donde también se guardan

Los coloniales títulos toledanos

De acuerdo al arquetipo memoria del origen

 

El Oikos al cobijar los cuerpos emotivos

Y los territorios densos de espesores mezclados

Despliega sus delicadas prendas

Como climas efusivos musicales

Armonías sinfónicas de cuerdas vibrantes

Sonando canciones dulces y penetrantes

Motivando danzas concupiscentes en los cuerpos

No sin lógica sino a pesar de ella

Se desenvuelven trabando abundancias

De incumbencias proliferantes inesperadas

Plurales combinaciones biodiversas asociadas

Ocasionando efectos vitales sorprendentes

 

Hay que volver sobre los pasos dados

Retornar por el largo camino recorrido

Develando en lo pasado lo escondido

Lo ocultó a hurtadillas a la vista acongojada

Debido a la obsesión de encontrar lo esperado

 

Es menester desarmar la narración obrada

La disquisición asumida en sus circunstancias

Para develar otras ilustraciones encubiertas

Sobre todo aquellas manifiestamente paradójicas

 

El mundo es otra cosa distinta a su simulacro

No es la representación tenida a mano

El mundo se halla en el afecto de los cuerpos

Enraizado en los territorios sembrados

Por rudas manos labradoras

Y sabias técnicas eficaces

Apareciendo en su originalidad inaugural

Haciendo pluralmente a cada quien distinto

Y al conjunto heterogéneo como constelación bullente

Atizada por la abrumadora diversidad de la materia

Plenitud del voluntario esfuerzo infinitesimal

Como advenimiento enigmático creador

Del juego hacedor de fuerzas primordiales

Revelando nuestra participación en la existencia

Plena de la algarabía de partículas y ondas

Alegres en sus vibraciones musicales

Indispensable experiencia en milenios acumulada

Replicada en su semiótico desciframiento analítico

Cuando somos capaces de aprender

Intrascendente cuando pretendemos poseer

El misterio descubierto por la razón fantasma

O la autenticidad de la complexión del cosmos

Y lanzamos paradigmas como continentes intangibles

Cuando lo único certero es la pretensión orgullosa

Del conocimiento evocativo traduciendo en palabras

Sus enunciaciones lánguidas como erguidos quijotes

Y en el saber conceptual formulando axiomas

Como esqueletos de alondras y lobos de penumbra

Como recita Federico García Lorca

 

Las disposiciones arraigadas en los escenarios políticos

Son otra cosa distinta a sus banderas enarboladas

Independientemente de las creencias difundidas

De los actores emuladores de tragedias y dramas

Justificando sus actos de una u otra manera

Son resultados del abigarrado juego de fuerzas

Adquieren el sentido otorgado por las pujanzas concurrentes

Enjundia infalible incontrolable en sus convulsos desplazamientos

Por los actores de las odiseas inconclusas

Estén a favor o en contra del retorno

Depende de los inesperados efectos causados

Y del tejido compuesto por las manos ágiles

De las hermosas tejedoras ancestrales

Artesanía impredecible del laberinto recorrido

En las búsquedas interminables de intrépidas salidas

O de liberadoras refulgentes fugas

 

Parece que todos los caminos conducen al sitio

Como se decía en el refrán respecto a Roma

Se haga una cosa u otra con la baraja

De naipes ajados en su uso innumerable

A pesar de la maraña tupida de las plantas

Que crecen quebrando el asfalto de la calle

De los bosques talados por los tractores

Que avanzan sembrando hogueras

Y de los bosques no talados

Pues resisten la llegada de la civilización cosificada

La experiencia nos muestra la vulnerabilidad

De la insostenible condición humana

La relatividad de los fines y los métodos

De los intereses y las ideologías farsantes

Al final la vida es la orientación inscrita

En la memoria primordial de los cuerpos

La que encauza el ritmo de la danza

Deleitando al aire, a la concavidad celeste

Con los dulces movimientos rítmicos de sus curvas

La que abre horizontes con el esplendor candoroso

De acompasadas armonías de ciclos vitales

Presentando soluciones posibles a los desafíos

De encrucijadas repentinas en el camino

Si se quiere de a de veras sobrevivir

Habrá que satisfacer a los ritmos musicales

En los transcursos entrañables de la materia

En las proliferantes creaciones inéditas de la vida

Pretender imponerle un programa humano

A la abierta existencia de los seres

Cualquiera sea éste diseño dominante

Es como querer enseñarle los simples esquemas

Escolares provisionales a la matriz que nos contiene

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Abya Yala continente rebelde

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Persistente y fecunda gestación rebelde

Quebrando cascarones para nacer nuevamente

Palpitación intrépida empujando a la acción

Como instinto guerrero contenido en la sangre

Desacuerdo surgido como desmesura alada

Biblioteca de enseñanzas de experiencia acumulada

Ímpetu desbordante como tropel de pegasos anhelantes

Unicornios azules imaginados por dulces niñas

O repentinas esbeltas aladas vicuñas

Diluvios de sueños rebalsando copiosos

Destrozan las represas e inundan las ciudades

Impulso desatado para demoler los muros

Las fortalezas y las torres de la dominación impuesta

Perfil amotinado de consecuente hombre o mujer

Mamíferos erguidos para liberar las manos

Convertirlas en geniales artistas pintoras

Y técnicas transformando las materias al tocarlas

Mamíferos hominizados en permanentes andanzas

Monos gramáticos registrando sus pasos

Situados vertiginosamente en la modernidad barroca

Perfil resplandeciente de muchacho o muchacha

Cachorros de manada comenzando sus peripecias

Ensayando derrochantes pioneras aventuras

Egregios rostros indígenas, mestizos y criollos

El abanico abierto de universo heterogéneo

Dibujados por siglos de rebelión trazada

Por intrépidas proyectadas proclamas sediciosas

Y convocatorias impetuosas a la nación oprimida

Por insurrecciones radiantes heroicamente realizadas

Con la elocuencia vibrante de las multitudes insomnes

 

Continente emplazado entre ambas aguas

Las trémulas del Atlántico y las inquietas del Pacífico

Se ha tallado en tu naturaleza arcillosa

Las memorias de pueblos que surcaron tu suelo

Temperamento terrenal amando los paisajes

Cobijando los sueños que nos cubren el cuerpo

Territorios espesos de sudor vaporoso

Protegidos por encadenamientos serpenteantes

De colosales volcánicas cordilleras

Moviéndose como lerdas olas disolventes del tiempo

Hondas travesías perpetradas por levantamientos

De abrumados empero tenaces pueblos sometidos

Inventando marcados recorridos enmarañados

En el tráfago exuberante de las mezclas

Intrincadas pululantes contexturas culturales

Como amarres voluptuosos de nichos vitales

Y barrocas configuraciones imaginarias

Se ha escrito en las memorias afanosas

Inéditas genealogías locales transmitidas

En los ritmos pululantes de las narraciones colectivas

Compartidas proferidas oralidades grupales y sociales

Como sinfonías de los pájaros de las apiñadas selvas

Narrando las tramas escondidas de pueblos insurrectos

Actualizando postergadas antiguas guerras inconclusas

Dejadas pendientes por las premuras de la historia

Como cuando se deja en el camino arsenales de armas

Y escondidos estratégicos depósitos de alimentos

Para volver a ellos cuando la guerra otra vez recomienza

Reinventando el pasado para mejor comprenderlo

Para ayudar con la memoria a un mejor entendimiento

Del agudo eterno presente fugaz

Arteramente dilatado en el tiempo

Dar firmeza a las intermitentes luchas

De los insomnes pueblos rebeldes

 

Hay la persistente pasión latiendo como corazón

De precoz platónico enamorado virtuoso

Como pulsación solar donando vida

A los brillantes planetas solitarios

Seducidos en la danza inalterable de sus órbitas

Se mira al mundo desde el continente que lo inventa

Se lo siente como su creación inesperada

Hechura de la emoción esférica de sus lágrimas

Rociando como juguetonas lluvias las tierras tropicales

Y las adormecidas inseparables cómplices montañas

Unidas por su memorable amistad geológica

Mojando benditamente los valles espumosos

Que sirven de espalda rasgada por los surcos

Al prodigio extraordinario de la horticultura

Y abultando los turbados ríos buscando el océano

Recorriendo frondosas regiones hasta llegar al mar

Hechura de tus innumerables brazos sacrificados

Poblaciones concentradas de labradores sin paga

Pongos de latifundios de avasalladores patrones señoriales

Predio tornado en solariega hacienda

Y surcada en prolijos periodos de siembra

Por desvencijados arados egipcios

Poblaciones proletarias excavando subsuelos

Sacando de las entrañas de la montaña mágica

El compulsivamente codiciado tesoro rastreado

El mineral que rige los agitados mercados

El mineral capaz de transmutarse en metal

Y objetos que sirven de utensilios preciosos

Herramientas extendiendo nuestros brazos y piernas

Artilugios que desatan las potencias del cuerpo

Hechura de culturas conglomeradas como ramos de flores

Donde cada flor no pierde su color ni su estirpe

Pero concierta un combinado cuadro ameno

Suministrando febril gracia a la obra

Heterogénea afluencia en el juego de aromas

Floreros cromáticos en sus gamas variadas

Esto pasa fastuosamente en el bosque

Con los incomparables misceláneos árboles

E innumerables plurales clamorosas plantas

Abrazándose alborotadas en la emoción verde

De su arqueológica memoria sensible

Reverberantes culturas ataviadas

Inventando transculturaciones alteradoras del mundo

Hechura de masivos levantamientos indígenas

De subversiones en la praxis constituyendo sujetos

Como remolinos sentimentales engullidos por pasiones

Agujeros negros que se tragan las sensaciones

Labrando estoicamente interioridades efusivas

Y vehementes hábitats sin concluir sus morfologías

Dejando despejada la amalgama de las ignotas

Hechura ruda de proletariados nómadas

Quienes arrancan el manto que oculta al capital

Masa ruidosa monetaria de flujos contables

Y stocks de depósitos resguardados celosamente

Acompasando quietos el movimiento circulante

De las melindrosas monedas de oro y de plata

Maquinaria industrial productora de abundancias

Saturando abrumadoramente al mercado

Sin cubrir las imperiosas necesidades de la gente

Esperando en vano se resuelvan sus problemas

Que horadan la vitalidad de sus cuerpos

Hábito de disgregación en la metáfora misma de su fruto

Bien destinado a la venta y al consumo

De disociación en la efigie misma de las instituciones

Artefactos que atrapan las energías de los pueblos

Separan su heredada ilusión tomada como real

De su soporte concreto desechado como inesencial

Separan el Estado quimera del dominio

De la sociedad constructora de símbolos y andamios

Insuflando dinámica a esta alegoría palaciega

Encarnada en la figura del cuerpo del déspota

Que sufre en carne propia la ficción del poder

 

 

Continente trasfigurado hasta el desconocimiento

En la contingencia proliferante de tus avatares

Y a la vez repetido en tus inquietas cavilaciones

Trocado por tus antiguas guerras inconclusas

Por tus temerarias independencias inacabadas

Constructoras de repúblicas vasallas

Debido a tus atronadoras revoluciones abandonadas

A la caída en opacas restauraciones recurrentes

En los talantes demagógicos de elocuencias arronjadas

Debido a encontrarse fondeadas en el embrión extractivo

De la redundante subordinada economía colonial

 

Continente abarcando afablemente al mundo

En su profusa y destructiva diseminación

Así como en tu vigoroso ímpetu fogoso

De creativa eterna rebelión

Es este palpitante impulso vital

El que acopla a los múltiples pueblos

El que enlaza los tupidos territorios

La ondulación apacible de los climas circulantes

La impresión alucinante dejada de lado

Por los delirantes atiborrados imaginarios

El gusto sabroso de las ansias de mudar

La concavidad vibrante ocupada del nicho ecológico

Por enjambres de aspiraciones buscando transformar

En la coyuntura provisional del acontecimiento

Cuando por el contrario constantemente cambia

 

Continente rebelde como naciente de rio

Desbrozando las rocas como tallador fluvial

Estas en las miradas soñadoras que viajan

De las tiernas muchachas que interpelan al aire

Precursoras escrutan los extendidos paisajes

Donde escrupulosamente buscan los mensajes

Miran encendidas curiosamente a los cuerpos

Con evidenciado gusto de cándido asombro

Estas en las palabras sonoras como nocturna brisa

Que acaricia los cabellos sueltos como livianas ramas

De aposentados sabios sauces llorones

Contemplando el correr de las cristalinas aguas

Y el remanso del viento divagando en la sombra

Los enrollados pensamientos en bucles corolarios

Palabras pronunciadas llanamente atrevidas

Desafiando formalidades fijadas por las costumbres

Estas en las metáforas adoptadas en expresión estética

El sentido inmanente de tus cosmovisiones

Estas en las acciones desbordantes como tropel

De jinetes desvelados que arrasan la pradera

Palabras entonadas como si fuesen búhos

Que levantan el vuelo en el crepúsculo encendido

Sigilosos depredadores dueños de la noche

Atrapando sus presas en silenciosa acrobacia

Palabras que desatan asiduamente los jóvenes

Como si fuesen nudos gordianos postergados

También estas en las proverbiales fiestas de antaño

El perpetuo retorno del origen de todo

Así como en las primorosas canciones navegantes

Que tocan las guitarras rasgadas con pasiones

Y en las letras danzantes que dibujan poemas

Nostálgicos como celajes despidiéndose tristes

En el umbral impávido de la noche de luna llena

Y románticos ideales como dramas de amores

Narrados en las inaugurales novelas de antihéroes

Rumor de palabras como quejidos de viento

O murmullo tumultuoso de rio embravecido

Como rencor acuático emergiendo de lo profundo

También intérpretes de códigos olvidados

 

Abya Yala continente soñado por chamanes y brujas

Tú inventaste el mundo que hoy padecemos

Lo inventaste sin intención ninguna

Sin querer sea así el resultado imprevisto

Pues fue la ramificación de tu intempestiva conquista

Y tu diferida y pronunciada colonización

Fue la dilatada emanación de tu despojamiento

Arrancando tus vetas y tus yacimientos dormidos

Y el devastador desenlace de tu desposesión

Destruyendo tus lenguas y saberes remotos

Por haberte esclavizado en el comercio de cuerpos

Capturados por mortales mercaderes de vidas

Transportados por enmohecidos galeones

De las abanicadas monarquías absolutas

Y haberte subordinado como pájaro enjaulado

Por las aparatosas dominaciones instauradas

Por haberte proletarizado empujándote al trabajo obligado

Sin embargo, encontraste siempre tu potencia rebelde

En la animación corporal circulando como latencia

Del porvenir gestado en el propio presente

 

En tus manos está el liberar al mundo preso

De este condenado embrujo que enajena

Ocasionado incautamente en ese periodo aciago

De descomunales proliferantes violencias desmedidas

Descargando implacables sus látigos y sus normas

En los cuerpos nativos de bronceada piel

Y en cuerpos africanos de nocturna epidermis

Vendrán después los cuerpos mestizos

Heredando el bronceado nocturno en diurna corteza

Cuerpos apasionados en su vital concupiscencia

Del contiene escondido a los ojos de Europa

 

 

Continente rebelde hasta en tus gestos cotidianos

Como carácter indomable parapetado en los barrios

En las relaciones constantes del diario vivir

Y en tus hábitos locales evocando identidades

En tus conductas lugareñas actualizando tradiciones

 

Continente rebelde como raíz de queñua

Aferrada a la pronunciada rocosa montaña

Has tenido de todo en tus genealogías cambiantes

Pueblos nómadas en praderas inmensas

Como monótonas meditaciones interminables

Sociedades sedentarias constructoras de ciudades de piedra

Arquitectas de piramidales torres ceremoniales

Cuando se buscaba seducir a los dioses mediante sacrificios

Y envolventes majestuosas danzas rituales

Carabelas como nueces tragadas por el mar

Y conquistadores como quijotes convertidos en sanchos

Que confundieron el quinto continente con Asía

Dejándose llevar por las corrientes y los vientos

Orientados por el mapa rutilante de las estrellas

Acarreados de la mano al continente desconocido

Monjes católicos portadores de la escritura del desierto

Parroquias dosificadas en los territorios conquistados

Como ilustres aparatos eclesiásticos evangelizadores

Definiendo cartografías espirituales en territorios paganos

Virreyes nobles representando al rey lejano

Fantasma preso por el emperador francés

Creyente de la modernidad y del progreso

Naciente burguesía criolla en el espaciado comercio

Y en los estrechos agitados puertos

Revueltas indígenas y mestizas en la meseta andina

Y en la las exuberantes tierras de Nueva Granada

Guerras de independencia movilizando campesinos

Y citadinos convertidos en soldados

Llaneros lanceros precipitándose como estampida al combate

Guerra anticolonial dirigida por criollos

Repúblicas reducidas a la letra de la Constitución

Republicas jurídicas que ocultan despotismos

De castas herederas de la colonización

Revoluciones campesinas luchando por la tierra

Humus y espesor fértil para la alimentación

Convirtiendo la repúblicas jurídicas en republicas políticas

Conformando en el acuerdo de las fuerzas encontradas

La normada regularidad de la democracia institucional

Gobiernos nacionalistas constructores de soberanías

Recuperando las vetas y los yacimientos arrebatados

Como necesarias materias políticas del Estado

Después se aposentaron a nombre de la revolución nacional

Los que volvieron a entregar la soberanía y los recursos recuperados

Tuviste dictaduras militares obedientes al imperio

Verdugos implacables de los pueblos

Saqueadores de erarios y riquezas de la nación oprimida

Después aparecieron los técnicos dogmáticos creyentes

De que había que deshacerse de todo

Y entregarse cuerpo en entero a los vaivenes del mercado

 

Emergieron resistencias populares al invariable saqueo

Estallaron estruendosamente revueltas e insurrecciones

Movilizaciones multitudinarias como estallidos primaverales

De florestas multicolores alegrando el paisaje

Y constelaciones de mariposas soñadoras

Que expulsaron a estos técnicos del despojo

Abriendo un nuevo ciclo histórico de gobiernos populares

Empero, como condena legendaria se repite lo mismo

Las revoluciones quedan irremediablemente inconclusas

Se prefiere las instituciones heredadas a crear nuevas

Regresando temerosos el corto recorrido liberador

Vuelven al comportamiento dominante de los amos

Entregando a medias los recursos

Salvando a medias las soberanías

 

Continente rebelde como vuelo de cóndores

Que desde las alturas de monumentales cumbres

Avizoran detalles delatando a sus presas

Inventando paisajes de movimientos combinados

Que el orgulloso ojo humano no ve

En tus manos está el empezar a liberar la potencia

Del mundo que inventaste sin haberlo querido

Es menester desandar el camino recorrido

Desarmando los engranajes de la maquina armada

Desmantelando las instituciones afincadas

En la yerta tierra desolada

Inscrita en la tersa piel de los humanos

Hendida en la carne del ántropos atormentado

Deconstruir los mitos del poder propagados

Liberarse de gobiernos y estados

Que en conjunto conforman la maquina imperial

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El sentido inmanente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Dónde está el sentido inmanente expresando

Lo percibido como vivencia?

¿En las memorias del cuerpo?

¿En el afuera, en el entorno de la piel en tanto mundo?

¿En el entramado carnal de múltiples organismos de la naturaleza?

¿En el momento de la percepción, en el preciso presente?

¿O en las figuras virtuales siendo ilusión de la imaginación?

¿Por qué queda la huella como intuición hendida?

El recuerdo de sensaciones e interpretaciones anidadas

Como registro concéntrico del tronco de los árboles

El sabor de algún fruto asociado al acaecimiento

Como gusto impregnado en las nostalgias de la lengua

El olor del vaho rodeando los espesores vitales

Como bruma aposentada del alba

El aroma penetrante amarrando su atmósfera

Como hálito dejado por los naranjos de la granja

El sonido acompasando los episodios de entonces

Como melancolía de violines diluyendo sus penas

 

Las memorias del cuerpo son momentos guardados

En los serpenteantes socavones de los sentidos

Como laberintos oscuros enmarañados en el abismo

Cayendo como angustia minera al centro de la tierra

Y las fibras de órganos donde emana la imaginación

Como encantadoras flores entonando sus colores

En melodiosas canciones seductoras del sol

Son coyunturas actuales perpetuadas en la materia

Ahuecada por el silencio nocturno

Ocupando los poros y los intersticios

Compartiendo promiscuamente un sin-tiempo

Nos convierten repentinamente en habitantes del pasado

Y del indestructible aterido presente

En viajeros intrépidos del esperado futuro

Las memorias ya saben que pasado, presente y futuro no existen

Son las figuras sucesivas que la razón construye

 

¿Qué es entonces esa enseñanza primordial?

¿Esa remembranza inmediata hundiéndose en el fondo?

Esos saberes inaugurales sosteniendo otros saberes

Saberes brotados de la intuición sideral

¿Es acaso el sentido inmanente aflorando

Como efluvio de alegorías desentrañando el acontecimiento?

 

No parece apropiado reducir el sentido inmanente

A los sentidos trascendentes que la razón construye

Como escalinatas de vapor diseminando conceptos

Como el agua disgrega la sangre coagulada

Las distancias son enormes entre ambos sentidos

Como abismos infranqueables del cosmos fracturado

El sentido inmanente es el advenimiento

De la invención ardiente de la partículas infinitesimales

Dilucidado como totalidad deshecha en su afecto inmolado

Los sentidos trascendentes, los conceptos, son entelequias

Como golondrinas desaparecidas cuyos trinos siguen todavía

Son dispersos fragmentos intangibles

Como luces viajeras continuando sus cursos

Cuando sus fuentes explosivas se extinguieron

Descifrando las agotadas parcelas cercenadas

Los sentidos trascendentes son antiguos retratos

Descargados de todo espesor tangible

De toda rítmica alegoría simbólica

De todo barroco acoplamiento imaginario

Los conceptos son eso, sueños de fantasmas

Que a su vez son sueños de humanos dormidos

 

Preguntar por el sentido inmanente

Es preguntar por la matriz vital

De todo comienzo creativo

Por el bordado de tejidos que trenzan

Y deshilan para volver a tejer de nuevo

Es preguntar ansiosamente por la vida

Por lo que es esta memoria sensible

Por el acaecimiento creativo que es la existencia

Por la creación y recreación en constante devenir

Es colocarse en las miradas de plurales

Constelación de curiosos ojos horadando distancias

Que acechan desde distintas graduaciones

De desemejantes dicotómicas escalas

Como envolventes invasiones nómadas

A ciudades sedentarias ancladas en el mercado

Desde las infinitesimales hasta las molares

Desde las pequeñas nadas hasta las pretensiones totales

Es integrar estas miradas en la simultaneidad dinámica

Es vivir plenamente entregado al placer de la existencia

 

Cuando en las sociedades atrapadas por estados

Vemos juzgar a los actos humanos

Como imperdonables pecados

Como abominables males

Como atentatorios delitos

Como peligrosas enfermedades y locuras

Como enervantes perversiones

Se evidencia la futilidad de estos juicios

Legitimados por las instituciones apolilladas

Bautizados como graves por las formalidades

Rígidas y obligatorias del Estado

Se cotejan las desventuras de estos juicios y castigos

Como balance inútil de los sacrificios hechos

Se exhibe el miedo a lo desconocido

Como mascara que cubre el terror escondido

Por eso se aferran a los tablones del naufragio

Se agarran a unas infortunadas verdades

Que ilusionan vanamente al hombre

Como esperanza de madres al retorno del hijo muerto

El haber encontrado tierra firme

Cuando lo que encontró son otros mares

Atiborrados de otras olas

Más lentas y casi pétreas

Que lerdamente ondulan

Cambiando los paisajes en periodos discretos

Este hombre moderno cosmopolita y virtual

Refugiado en la iluminación titilante de sus ciencias

En la encomiable irrupción de sus tecnologías

Circunscritas al dominio utilitario y también anodino

Imitando a las composiciones físicas del universo

Enredado en sus pretensiosas doctrinas alucinantes

En su inútil orgullo inmenso

De su aborrecible ego prolongado

No comprende o no quiere entender

Como terquedad ingenua de espera caprichosa

Que su semejante mundo figurado

No es más que una sombra extendida en el suelo

De una danza embriagante de cofradías embrolladas

En ondulantes ciclos entrabados

 

No goza de la maravillosa certeza sensible

De los exuberantes cuerpos armoniosos

No concibe que sus ciencias y tecnologías

Son parte de los aparejos de sobrevivencia

Como es el triste bastón o el estridente automóvil

Que auxilian cuando son útiles

Dejando de ayudar cuando dejan de serlo

No son esencias ni verdades eternas

No entiende, no son fines sino medios

Como la canoa en el río amazónico

Adecuados a las propensiones que la vida conlleva

Inadecuados y peligrosos cuando no responden

A los demandados requerimientos

Convertidas en designios de una civilización banal

 

Se juzga a lo que no son los hombres corrientes

Se juzga a las mujeres que tampoco parecen estándares

Se juzga a las mujeres que se sienten hombres

Y a los hombres que se sienten mujeres

¿Quién sabe acaso lo que la vida compone

En sus múltiples formas y perfiles logrados?

Acaso sus ciencias han resuelto el enigma de la vida

Acaso sus ciencias explican el comienzo de todo

Menos sus filosofías que son ecos sonoros

De lo que dicen con antelación las culturas

Mucho menos las ideologías pues son balbuceos

De lo que enuncian y mustian los saberes

Sin embargo se encargan de juzgar la rareza supuesta

Que contrasta con el croquis de la costumbre heredada

Los códigos jurídicos sirven de opacos referentes

De burocráticos juicios penales y morales

Secundan como argumentos de castigos y martirios

Asisten como bálsamos para aquietar angustias

 

La tendencia a ser jueces delata sus carencias y sus miedos

Es la única pericia detentada para lidiar contra fantasmas

Sus propios inmersos entrañables fantasmas

Es el único método largamente agenciando

Para zanjar el conflicto agobiante sufrido

Al creerse la médula espinal del planeta

El núcleo vertebrado del universo ignoto

El fin perseguido de la reverberante vida

Consideran pueden juzgar no solo a los humanos

Sino a los otros seres que pueblan el astro

Se convierten en la medida de todo

No deducen que este comportamiento

Es encuevarse como alimaña en sus miedos

Refugiarse apresuradamente en castillos de naipes

Sin poder proteger enjambres de ilusiones

Deshaciéndose cuando los castillos se derrumban

Ante el soplo del viento o el canto de los gansos

 

El hábito de juzgar se ha extendido por toda la sociedad

Cada quien juzga a otros quienes también lo juzgan

Cada grupo juzga otro grupo

Cada ideología juzga a otra ideología

Cada amigo juzga a su enemigo

Cada bien juzga a su mal

Cada bueno a su malo

Cada fiel a su infiel

Cada santo a su endemoniado

Cada vanguardia a su reaccionario

Cada conservador a su extremista

Estamos en un mundo habitado por jueces

Que se creen habilitados a decidir sobre la vida

Y muerte de otros infortunados humanos

Los y las que son juzgadas con leyes de penumbra

Solo pueden hacerlo cuando optimistas conjeturan

Que ellos son el encomiable ejemplo

El modelo virtuoso del bien contra el mal

Como cruzadas en conquistas de tierra santa

De lo normal contra lo anormal

Como campaña médica contra una epidemia

Es cuando se desmorona toda su edificación jurídica

Como precipitaciones de montaña en tiempos de tormenta

Y su porte comedido de jueces intranquilos

Como turbados destronados monarcas

Pues no son ni el modelo, ni el prototipo anunciado

Ni el paradigma digno a seguir

Como todos patentizan sus numerosas discordancias

Sus amontonadas languideces y fragilidades cuantiosas

Como alboroto de achaques que terminan quebrando

Al resistente organismo que brega con empeño

 

Cuando falta la humildad reconociendo las precariedades

Como el sabio o la docta que ha aprendido

Que no se deja de cultivarse nunca

Asimilando de la acumulada experiencia

Las nutridas contingencias y las relatividades

Como copiosa lluvia empapando los surcos del cultivo

El hombre se extravía turbado en un bosque profuso

Como cachorro abandonado por la madre loba

Creyendo que se encuentra en un árido desierto

Poblado de espejismos que él los toma como auténticos

Convierte sus efímeras elucidaciones en magnas verdades

Como el enamorado convierte sus esperanzas en señales

Austeras leídas en la voz y en los gestos de la mujer amada

Se desarma y expone al abreviar tanto los laberintos

 

El sentido inmanente no es el signo postrado

En el prominente lenguaje usado

No es el concepto por la razón fantasma inventado

No es la verdad institucional en mármol presentada

De academia satisfecha en el claustro de las condescendencias

No es el cuadro estadístico que presume claridad matemática

En las formas numéricas de series de la calamidad cuantificada

No es la teoría que presenta el esqueleto del fenómeno estudiado

Como si contuviera ánimo y autonomía propia

Sino es la subversión afectiva emanada del substrato

De las metamorfosis del cosmos despabilado

La explosión inaugural liberando a las invisibles sensaciones

Desprenderse como fugas vibrantes de ondas musicales

Inventando universos mutantes y mezclados

 

El sentido inmanente es la intuición subversiva

Que comprende en el instante del acontecimiento

La completa congruencia y armonía del cosmos

Los acompasados ritmos que conjugan sinfonías

Los concomitantes ciclos complementándose en el Oikos

Las paradójicas sociedades que contradictoriamente avanzan

A las mismas armonías de las constelaciones

La intuición subversiva de los movimientos que estallan

Al comprender la crisis que desgarra las sociedades congeladas

Al deshielar la maraña de redes institucionales que capturan

Las fuerzas vitales orientadas a crear e inventar

Intuición subversiva, Prometeo que libera la imaginación radical

Y la energía progenitora del movimiento estelar

Y del movimiento de las cuerdas y partículas infinitesimales

 

 

 

 

 

 

 

 

No es el odio sino el amor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No es el odio lo que nos hace fuertes

Como roca cristalizada en las profundidades

Espesuras oscuras insondables de la tierra

Fundida antes por el magma volcánico

No es el odio lo que ayuda a conocer algo

Como instrucción campechana de la experiencia

No es el odio lo que abre las puertas

Del porvenir luminoso como alborada boreal

Como los telones del teatro descubriendo la escena

No es el odio lo que colabora a lograr el alborozo

Como cumbre escalada con esfuerzo por tenaz alpinista

No es el odio lo que nos salva de amenazas

Como enfermedades acechando ocultas en el cuerpo

Lo que resuelve problemas y responde a desafíos

Como invitaciones seductoras de territorios ignotos

No es el odio la prolongación de la lucidez

Como pulsación solar abarcando a su entorno

Tampoco del afecto apasionado y honesto

Emergiendo como manantial del fondo de los peñascos

El odio es justamente todo lo contrario

Es como el ensanche de la falta de agudeza

Dejándonos ciegos y mudos, atrofiando los sentidos

Fuera de ser una exhibición clara de ausencia emotiva

Evidente inhibición de la vitalidad y la alegría

Sustituida por el rencor escarbando las entrañas

Como buitre picoteando insaciablemente

Nuestro expuesto abdomen como el de Prometeo

Y la culpabilidad sorda como pesada carga

Llevada sobre la espalda de aparapita

Como frustración agobiante de verdugos implacables

Sin embargo, frígidos humanos desvalidos

El odio causa más contrariedades desconcertantes

Como los fármacos curando y envenenando

Al mismo tiempo al convaleciente vulnerable

Ocasiona insistentes amenazas contendientes

Nubes borrascosas cargadas de rayos y furores

Nos lleva a callejones de penumbra sin salida

Como encrucijadas abriéndose a los abismos

Convierte a cercanos y lejanos en enemigos

Como perseguidos infieles convertidos en aberraciones

Nos trueca en celosos vigilantes acechados

Como ciudades sitiadas por ejércitos invasores

Por fantasmas atormentados por sus desvaríos

Como criminales perseguidos por las miradas

Y el recuerdo inolvidable de sus víctimas

Espectros dentro de sus oxidadas armaduras

Visitantes mudos de la noche

Como inesperadas presencias exhibiendo viseras

Ocultando a medias sus rostros

El odio cierra los portones del porvenir

Como telones del teatro clausurando la escena

El odio nos ciega y ya no vemos nada

Sino los íconos delirantes del resentimiento

El odio interrumpe la propagación de la sabiduría

Como los diques de las represas detienen los ríos

Nos vuelve arrogantes hedonistas

Nos convierte en testarudos intolerantes

Repetidores de carencias miserables

Ausencias de prolíficas cogniciones

Agoreros tristes de lo mismo

 

Es el apego a la voluptuosa vida

Don desbordante de vigorosa energía

Devoción a los minuciosos detalles

Componiendo resplandecientes paisajes

Cariño de traviesas algarabías de especímenes

Inquietos en su festivo conglomerado musical

Franqueza reposada esparcida en el aire

Diseminada en la atmósfera y los suelos

Remontada por el agua de los afluentes

Trabada en las ramas de los árboles

Como brisa aposentada en el refugio de las hojas

Donde se confecciona nidos cobijando sueños

 

Es el amor el impulso vital del entendimiento

Como corriente o viento empujando las velas

De galeones navegantes en océanos soñados

Puente sentimental transportándonos a la eventualidad

Como arco cruzando de una orilla a la otra

Senderos atravesando los bosques o las montañas

Como rutas escondidas al lóbrego bilioso

Ayudándonos a cruzar los laberintos

Como sagaz periplo despejando el acertijo

Primavera solicitante de la madrugada venturosa

Clima florido emprendiendo el ciclo de las estaciones

Como Vivaldi interpreta en lenguaje de violines

Frecuente rutina regulada del día

Premonición escrupulosamente descifrada

En los jeroglíficos del pergamino conservado

Desenvolviendo una novicia iniciación adolescente

Primavera cuajada en nuestras médulas

Como sedimentos de regocijos hospedados

Después, las flores se van y nos abandonan

Como fragancia de pretéritos amores

Son los sentimientos de gozo y asombro

Enseñando la relatividad de los aprietos

Risueñas encuentran siempre las salidas

Son las sensaciones los empalmes trenzados

Con los recónditos misterios del cosmos

 

No es el odio sino el amor lo que nos hace humanos

Por lo tanto apacibles animales mutantes

Innovando en la metamorfosis del mundo

Asiste en la comunicativa colmada comprensión

Con el resto de los cuerpos del firmamento

Y de las moléculas grumosas coaligadas

Y los átomos compuestos por órbitas saltonas

Y los núcleos detenidos en pesadas reflexiones

Existiendo nosotros ensamblados con el universo entero

Tejidos hirsutos de sutiles hilos

Desde sus hebras minúsculas hasta sus colosales galaxias

No es el odio sino el amor la energía de los organismos

Como gravitación induciendo a danzar a planetas

Y enmarañadas constelaciones deslumbrantes

Aptitud creativa de nuestras habilidosas manos

Como arte fecundo realizándose en cuadros

Y primorosos poemas recobrados

La corriente sanguina rítmicamente circulando

Por las redes de venas y arterias confluyentes

Flujo de versos melodiosamente pronunciados

Ligazón social congregando mónadas agitadas

Convocatorias sinfónicas cautivando a los oídos

Aglomerando grupos, comunidades y sociedades

Como aglutinan manadas las lagunas de la selva

No es el odio sino el amor diáfano

Coligando los ciclos diversos de vitales elipses

 

El humano no es el animal racional

Tampoco el animal con lenguaje

Ni siquiera el animal simbólico

Es ante todo, primero el animal afectivo

Animal de imaginación exuberante

Naciendo en el plasma del apego

La ternura y la atracción arcanas

Emergiendo la vida del caldo estelar

Y en la inquietud de la explosión inicial

Como primera nota del concierto total

Intrépida inventora de mundos prodigiosos

Estallido de sensaciones propagadas

Como vuelos vibrantes de ondas

Y estremecimientos melódicos de penetrante copla

Canción primordial anterior a la materia

 

No es el odio lo que ayuda a luchar y combatir

No es el odio lo que ayuda emancipar y liberar

No es el odio lo que da fibras e ímpetus

Si no es lo que aprisiona en la cárcel

De rejas de angustias y de miedos

Debilitando el cuerpo atosigado por las normas

El odio es el huevo donde se incuba la serpiente

Donde germinan los bisoños despotismos

Aunque se insinúen con palabras aladas

 

Es el amor y el afecto desenvueltos

Como mariposas redimidas de sus capullos

Emancipando y liberando las profusas formas

De las memorias sensibles de la vida

La potencia creativa de los entrelazados cuerpos

Proliferantes autonomías transversales e impetuosas

 

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/products/subversion-afectiva/

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