Consideraciones sobre el activismo libertario

Consideraciones sobre el activismo libertario

Interpretación y complejidad, proyecto e incidencia

 

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

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Hay que distinguir entre el acontecimiento, complejidad dinámica, compuesto por múltiples singularidades en devenir. Con las interpretaciones que se tenga de esta experiencia social; que pueden ser simples, esquemáticas; por lo tanto, inadecuadas para comprender, por lo menos, parte del acontecimiento. Interpretaciones, incluso, que pueden ser, mas bien, complejas, en el sentido de haber escapado al simplismo, al esquematismo reducido; buscando elucidaciones a través de composiciones teóricas más exigentes, de estructuras conceptuales más elaboradas. No solamente decimos que la interpretación no es la realidad, sinónimo de complejidad, sino que no incide, en sentido práctico, en los decursos efectivos, aunque lo haga, de algún modo, indirectamente. La incidencia se efectúa por intervención de fuerzas concurrentes. Hay que distinguir, entonces, entre una orientación racional y perceptual, por ejemplo, una estrategia de incidencia, un proyecto político, de la dinámica y mecánica de las fuerzas, que inciden efectivamente en el decurso de procesos inherentes al acontecimiento.

 

Esto no solamente lo decimos por las formaciones discursivas, las “ideologías”, los proyectos políticos, los paradigmas, criticados por nosotros, sino también, lo decimos en lo que respecta a nuestra crítica desplegada y al activismo que encausamos, el libertario. Ciertamente, sería paradójico caer en lo mismo que criticamos; confundir representación con realidad, caer en un voluntarismo intelectual, creyendo que la complejidad misma, lograda en la interpretación crítica, achica la diferencia entre complejidad e interpretación, por más compleja que sea esta última; que el activismo comprometido, sostenido en esta interpretación crítica, resuelve el problema de la incidencia. De ninguna manera. El activismo, que busca liberar la potencia social, no resuelve de por sí el problema de la incidencia de las fuerzas.  La incidencia exige mucho más que una comprensión, adecuada de la complejidad, mucho más que un activismo crítico, interpelador, libertario. La claridad de lo buscado, demoler las estructuras de poder, desmantelar la institucionalidad del poder, liberar la potencia social, hacer emerger los autogobiernos, es como la apertura del horizonte civilizatorio, los mundos alterativos y alternativos; para trasmontarlo es menester no caer en la ilusión, que esta visión crítica y este activismo libertario han resuelto los problemas de incidencia. La complejidad, como sinónimo de realidad, exige desenvolvimientos y acciones más arduas, que solo el activismo libertario y la crítica de la “ideología”, la interpelación de las formas polimorfas de poder, incluso las convocatorias a las movilizaciones generales. Se trata de desatar la potencia social en subjetividades atrapadas en sujetos constituidos largamente por diagramas de poder.

 

Como los y las libertarias no somos vanguardistas, no nos creemos ni maestros, ni dirigentes de masas, multitudes, pueblos, sino más bien parte de ellos. Esta tarea, la de las emancipaciones y liberaciones múltiples, corresponde a todos, es, como se dice, una labor colectiva. La tarea, entonces, es activar la potencia social. ¿Cómo se hace?

 

No hay recetas, ni mucho menos pretendemos darlas. Los activamos libertarios responden a problemáticas históricas-políticas-culturales, en distintos contextos y periodos, momentos y coyunturas; diferentes composiciones de relaciones y estructuras de poder singulares, locales, nacionales, regionales, mundiales. Heredando tradiciones de luchas, de experiencias y memorias sociales, atravesadas por las dinámicas culturales, las difusiones lingüísticas, por la actualización de las prácticas, de los esquematismos de comportamientos, conductas y habitus, que son, a su vez interpelados, de-construidos y diseminados por el discurso critico activista. En consecuencia, los activismos se arman considerando la crítica ácrata y su combinación específica en estas composiciones singulares históricas-políticas-sociales-culturales-territoriales.

 

Sin embargo, sin que sean recetas, ni nada por el estilo, parece conveniente poner en mesa de discusión algunas consideraciones de índole configurativa. Por ejemplo, si no se trata de dirigir, de conducir, de enseñar, de liderar, de vanguardizar, pretensiones de las tradiciones jacobinas; se trata, de manera diferente, de activar la potencia, inherente en los cuerpos, potencia inhibida por las estructuras de poder inscritas en el cuerpo. Esto no solamente equivale a interpelar las redes institucionales, que atrapan a estos cuerpos, a parte de sus fuerzas, utilizadas en la reproducción del poder, sino también de-construir las subjetividades cristalizadas por los diagramas de poder; es decir, interpelar a los propios sujetos sociales, pues terminan siendo cómplices de sus propias dominaciones.

 

Par tal efecto, parece necesario compartir experiencias y memorias sociales. Comprender, en sentido hermenéutico, lo que supone la fenomenología de la percepción, las complejidades singulares de los contextos en los que se mueven los activismos específicos. Tomar atención a las singularidades locales, nacionales, regionales, en su composición y combinación mundial. Esto último tiene importancia, tanto por las adecuaciones del activismo a las singularidades, sino también porque las singularidades componen integraciones dinámicas mundiales. La consecuencia, es que todo activismo local y nacional es también un activismo mundial; activismo contra la dominación mundial, que se manifiesta y se singulariza en las dominaciones locales.

 

Los activismos libertarios también son contexturas dinámicas de planos y espesores de intensidad subversivos; se articulan planos de intensidad políticos con planos de intensidad estéticos, espesores de intensidad corporales con espesores de intensidad territoriales. Actos heroicos con actos creativos; política, en sentido amplio, en sentido de suspensión de los mecanismos de dominación, y poesía, en sentido de poiesis inventiva. Lo que caracteriza a los activismos libertarios, a diferencia de la tradición “izquierdista”, con todas sus variantes, matices y diferencias, es que los activismos libertarios son disposiciones y dispositivos de contra-poder, en el sentido pleno de la palabra; se colocan como destructores del poder, para liberar la potencia; nunca reproducir otra forma de poder, que es el circulo vicioso del poder, en el que cayó la “izquierda”.

 

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/consideraciones-sobre-el-activismo-libertario/

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