Enlaces perversos de poder

Enlaces perversos de poder

Los que callan, los que encubren, también cometen delito, son cómplices

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Enlaces perversos de poder

 

 

 

¿Cómo funciona la economía política del chantaje? Esa es la pregunta. No ¿quién es el, los, la, las, culpables? El juez no desmantela las redes de la corrupción; tan solo castiga, pena, condena, a los o las culpables. Con esto, paradójicamente, legitima, de una manera perversa, lo que considera anomalía, fuera de la norma, fuera de la ley, fuera de la moral. Pues, ese espacio, más allá o más acá del control de la ley, sigue, persiste, funciona, independientemente a cuántos se castigue y con qué intensidad y alcance. La comprensión de la maquinaria del poder de la corrupción permite, en contraste, conocer o aproximarse al conocimiento del funcionamiento de este diagrama de poder paralelo. Esta comprensión y conocimiento ayudan a conformar estrategias para el desmantelamiento de la maquina complementaria del poder; máquina opaca y clandestina, sin embargo, eficaz.

 

Entre los funcionamientos, no solo de la máquina paralela de la economía política del chantaje, sino también de su entrelazamiento con la maquina abstracta y burocrática del poder, se encuentra la complicidad y concomitancia entre las dos máquinas; la estatal y la mafiosa. Los funcionarios de gobierno, los funcionarios del Congreso, los funcionarios de órgano judicial, terminan encubriendo y lanzando cortinas de humo para esconder al diagrama de poder complementario. Los funcionarios estatales, de los poderes del Estado, creen que la realidad es una plastilina maleable, a gusto y antojo del interés gubernamental y, claro está, del aliado opaco, oculto, clandestino, de los diagramas de poder de la corrupción.

 

La pregunta indispensable, en este nudo, entre las dos máquinas de poder, es: ¿cómo se llega a esta convicción de que la realidad es producto maleable del poder? ¿El pragmatismo chabacano exacerbado y delirante? ¿La creencia de que el fin justifica los medios? Que supone creer que el fin perseguido es el bien común y, por lo tanto, todo vale, incluso emplear procedimientos sucios. O, de manera diferente, ¿una absoluta sumisión al jefe, al partido, al gobierno, que lo único que importa es satisfacer las necesidades de un poder absoluto? ¿Qué es lo que empuja a altos funcionarios a una actitud chocante, incongruente, no solo con la Constitución, las leyes, la institucionalidad, sino con la evidencia misma de los hechos? Preguntas difíciles de responder, sobre todo, si buscamos hacerlo desde la perspectiva de la pregunta de cómo funciona la máquina de la economía política del chantaje. Pues la perspectiva de la pregunta sobre los culpables, es más fácil de responder o de inventar una respuesta, pues su problemática es extremadamente estrecha. La pregunta subyacente es: ¿Quién es el malo, dónde está el mal?

 

Ciertamente, este funcionamiento, esta presencia de la economía política del chantaje, no solo se da en un país, por ejemplo Bolivia, sino en casi todos, sino son todos. Es como una regla compartida, una regularidad corrosiva, que atraviesa los estados. La diferencia es que se da con sus singularidades propias en cada país, en distintas épocas y periodos y coyunturas. En unos casos, con más intensidad, con más extensión; en otros casos, quizás de una manera más velada. En contraste, en otros, de una manera más abierta. En unos casos, de una manera más sutil, en otros de una manera más grotesca y torpe. Depende de muchas circunstancias; historias particulares de la economía política del chantaje, condiciones de institucionalidad consolidada o, en su defecto, condiciones de una institucionalidad maltrecha. Permeabilidad de las instituciones o relativa fortaleza de las mismas. Predisposiciones a aceptar estas prácticas por parte de la sociedad civil o, al contrario, rechazo de estas prácticas por parte de la sociedad. Legitimidad o no del gobierno, credibilidad o no popular. Magnitudes de la riqueza que está en juego. Como se verá, la singularidad de la economía política de la corrupción, local, nacional, regional o mundial, dependen de la intervención, combinación y composición de muchos factores.

 

A modo de hipótesis de interpretación, se puede decir que en estados más consolidados, de mayor fortaleza institucional, la permeabilidad de las instituciones, por parte del diagrama de poder paralelo, es más difícil o, por lo menos, se efectúa de una manera más sofisticada, sutil, enmascarada. En cambio, en estados menos consolidados, de menor fortaleza institucional, la porosidad institucional es más evidente; en consecuencia, el diagrama de poder de la corrupción atraviesa con más facilidad la institucionalidad estatal. Sin embargo, la experiencia social en las historias políticas y en las historias escandalosas del poder, nos ha mostrado que esta hipótesis, esquemática, peca de simplismo; cuando se evidencia que la corrupción se da de una manera más desmesurada, moviendo montos más grandes, en estados más consolidados, más institucionalizados, como los de los países centrales. Esta evidencia, en las historias políticas recientes, no exime, de ninguna manera, a los países periféricos, que, también han mostrado niveles elevadísimos de corrupción, aunque se puede decir, que en este caso, hay como una inclinación a efectuarse de una manera abierta y descarada. Contrastando la primera hipótesis, más parece que la corrupción se ha generalizo en el mundo, con todas sus variantes, intensidades y alcances, en la medida que se ha venido imponiendo la dominancia del capitalismo financiero y especulativo, el monopolio, casi absoluto, de las empresas trasnacionales en el mundo.

 

En este panorama, en la historia reciente, podemos encontrar parecidos, similitudes, analogías, de todos los funcionarios, ya sean del Estado, ya sea de las empresas trasnacionales, ya sea de organismos internacionales, sobre todo de organismos financieros, en lo que respecta al comportamiento cómplice, concomitante, con las formas de la economía política del chantaje. Una de estas analogías tiene que ver con el descaro con que encubren dolosos manejos financieros, de chantaje al público, a los usuarios, a la sociedad; manejos de contratos, de concesiones, de recursos. Pueden variar las modalidades, los discursos, los argumentos, las retoricas, empero, la regularidad aparece en el comportamiento mismo; en el presentar como real la interpretación incongruente de los aparatos de poder.

 

En Bolivia se ha llegado al colmo de lo grotesco e incongruente, cuando el gobierno, sus voceros, el órgano judicial, los congresistas oficialistas, emiten un discurso que desvía la atención hacia tópicos marginales y evita concentrarse en el asunto. El asunto evidente son los contratos con una empresa china, que contravienen las normas de contratación, de bienes y de servicios. Añadiendo que ningún contrato se ha cumplido. Los funcionarios oficialistas pretenden encubrir los delitos evidentes con argumentaciones estrambóticos. Desviando la atención a temas de escándalo doméstico. Por otra parte, escondiendo o secuestrando toda la documentación, dejando sin nada a la comisión de investigación formada para el caso.

 

La pregunta de por qué los funcionarios llegan a asumir estas actitudes tan abiertamente descaradas e incongruentes, no ha sido respondida. Empero, podemos sugerir una hipótesis, a propósito de un caso singular, como el que ocurre en Bolivia, en esta coyuntura. No solo estamos ante una institucionalidad maltrecha, atravesada, de cabo a rabo, por la economía política del chantaje, sino ante redes y mallas de los diagramas de poder paralelos, que atraviesan la malla institucional del Estado, sostenidos por circuitos extendidos de las relaciones clientelares. Todo la transversalidad del diagrama de poder de la economía política del chantaje, se nutre, “ideológicamente”, aunque decir esto resulte exagerado, por la pretensión discursiva que se está ante un “proceso de cambio”. En consecuencia, se pude decidir, hipotéticamente, que a los funcionarios cómplices les es más fácil encubrir, bajo el supuesto de que son acechados por la “guerra sucia” de la “oposición” de “derecha”.

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/enlaces-perversos-de-poder/

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