Psicología y funcionamiento del lado oscuro del poder

Psicología y funcionamiento del lado oscuro del poder

 

Raúl Prada Alcoreza

 

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Apuntes desde la psicología

 

¿Se puede hablar de patología del poder?  La palabra Hybris define las acciones crueles, vergonzosas y humillantes, acciones cometidas por alguien inclinado a la violencia y al abuso; actos ejecutados sobre víctimas, ejercidos por el goce mismo de hacerlo, de demostrar dominación, de hacer patente el poder desplegado. ¿Es esta una desmesura psicológica?  La persona que comete Hybris es insaciable, quiere satisfacer su deseo de venganza o de ostentación, exigiendo implacablemente reconocimiento desmedido; deseo, que ya es deseo del deseo, por tanto imposible. En el imaginario de la Grecia antigua, los dioses castigan a quienes caen en la compulsión destructiva de Hybris. La encargada de hacerlo es Némesis, diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza, el equilibrio y la fortuna. El tratamiento consistía en conducirlos a la humildad, compensando así su soberbia.  En la psicología moderna se habla de un trastorno paranoide llamado síndrome de Hybris. Se trata de un trastorno que desencadena un ego desmedido, una visión personal exagerada, aparición de excentricidades y desprecio hacia las opiniones de los demás. Este síndrome Hybris aparece descomunal en los ámbitos de poder; particularmente en los escenarios políticos, financieros, empresariales, en las familias de multimillonarias, en las élites de los y las famosas.  La psiquiatría ha reconocido los efectos que tiene el poder en las personas. Tomando en cuenta, por lo menos, dos direcciones, se habla de la erótica del poder, también de la erótica del dinero. Algunos síntomas del síndrome de Hybris son: Confianza exagerada en sí mismo, imprudencia e impulsividad desmesuradas. Sentimiento exacerbado de superioridad sobre los demás.  Los que sufren de este síndrome suelen identificarse como si fuesen la nación misma, el partido mismo, el Estado mismo, el pueblo mismo.  En la expresión retórica acostumbran a usar el plural mayestático nosotros. Se dice que pierden el principio de realidad.  Entre las consecuencias de este imaginario delirante y de sus acciones despóticas, el enemigo, incluso, en su caso, el rival, debe ser imperativamente destruido. Los que sufren del síndrome Hybris se sienten ungidos por el destino. Si son despojados de su poder, de su dominio, de su jerarquía, de su representación mítica, la pérdida del mando, la pérdida de popularidad, los arrastra a la desolación[1].

David Owen y Jonathan Davidson describen el síndrome de Hybris con claridad, reconociendo sus peculiaridades y diferenciandolo de alteraciones similares, empero, distintas. Respaldan la tesis de que el síndrome de Hybris, también denominado embriaguez de poder, es el lado oscuro de sujetos afectados por el síndrome, vale decir, el guía, dirigente, cabecilla, gobernador, adalid, paladín, jefe. Los síntomas del síndrome Hybris colman en personajes ungidos por el poder. Se puede observar ciertos rasgos cuando, por ejemplo, una autoridad política no admite otro criterio que el propio, no escucha, se obceca en sus posturas personales, se aleja notoriamente de la realidad, pierde, si se quiere, el raciocinio.  Esta pauta de cuadros psicológicos afectan sobre todo a la clase política, así como a altos mandos de las finanzas y de las grandes empresas. Se constata en estos sujetos poca madurez psicológica, una personalidad embriagada por un mundo interior sobredimensionado, además de una afectividad extravagante. Son incapaces de cambiar, persisten tercamente en el error; se encuentran rodeadas de una numerosa corte de aduladores y arribistas, disfrazados de asesores palaciegos.  Como se puede ver, no se trata de una tendencia a cometer errores; en el síndrome de hybris vemos que están unidos por una misma hebra transmisora; se la reconoce en las manifestaciones elocuentes de excesiva confianza en sí mismo, orgullo exagerado, desprecio por los demás. Tiene rasgos en común con el narcisismo; pero, se trata de una manifestación más aguda, que incluye el abuso de poder, además de la posibilidad de perjudicar y afectar notoriamente a otras personas, consideradas enemigas o rivales. Es otras palabras, estamos ante un conjunto de síntomas, desatados por un gatillo específico, el poder. El síndrome de Hybris es, se puede hablar así, adquirido; puede ser pasajero o perpetuo. A veces se desencadena a partir de un triunfo sorprendente, que da lugar a una autoridad casi absoluta, sin contrapesos ni contrapoderes. También se desencadena ante adversidades sociopolíticas de gran envergadura; por ejemplo, una guerra, así como un desastre financiero y situaciones críticas.

 

Owen y Davidson extraen algunas conclusiones políticas de su investigación. Aseveran que “debido a que un líder intoxicado por el poder puede tener efectos devastadores sobre mucha gente, es necesario crear un clima de opinión tal que los líderes estén conminados a rendir cuentas más estrictas de sus actos”. Añaden: “Como las expectativas cambian, los líderes deben sentir una mayor obligación a aceptar las restricciones de la democracia.” Aconsejan que médicos y psiquiatras colaboren en diseñar leyes y procedimientos para acotar el daño del síndrome de Hybris. Se puede deducir que el síndrome de Hybris, sería, más bien, una situación a la que se llega, contando con unas condiciones psíquicas particulares, acompañadas por unas insuficiencias concretas. Dicen que no es justo, ni ético, ni científico que la clase dirigente, política y económica, de un país no pase ningún tipo de filtro, tanto de salud física como psíquica, para ser designado previamente como representante o autoridad. Según los autores citados, se debería establecer, por ley, una pauta de selección como en cualquier otro puesto del Estado.  La historia politica está atravesada y ocupada por escenarios dramáticos, que se puede catalogarlos como ejemplares del síndrome de Hybris[2].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apuntes desde la complejidad

 

Varias veces anotamos que hay que salir de los conceptos homogéneos e universales de la modernidad, de las teorías modernas, que corresponden a mundos aislados, inventados por las teorías mismas. Desde la perspectiva de la complejidad partimos, mas bien, de los mundos efectivos, mundos integrados en la simultaneidad dinámica del tejido espacio-temporal; la teoría de la complejidad forma parte de esta integración dinámica de los mundos efectivas; expresa, si se quiere, esta articulación e integración múltiple de los mundos entrelazados en forma también dinámica e integrada a la realidad efectiva, sinónimo de complejidad. No como verdad, ni como paradigma, sino como interpretación en devenir de esa simultaneidad dinámica. Desde esta perspectiva, la complejidad, tiene, mas bien, una concepción abigarrada del poder.

 

No hay un poder homogéneo, que pueda describirse a partir de una estructura universal, ni siquiera cuando se habla de poder como relación de fuerzas, de acuerdo a la genealogía del poder. No hay poder al margen de los otros planos y espesores de intensidad de la realidad, sinónimo de complejidad. Como dijimos, el poder supone una economía política, la que bifurca poder y potencia, valorizando el poder, desvalorizando la potencia, aunque, precisamente, se alimente de las fuerzas capturadas de la potencia. Sin embargo, como también dijimos, esta economía política del poder, forma parte de la economía política generalizada, que comprende planos y espesores de intensidad de distintas economías políticas particulares. Empero, lo fundamental, en esta perspectiva de la complejidad, es que la economía política del poder marcha simultáneamente, concatenada, a las otras economías políticas, en el contexto complejo de la economía política generalizada. En la medida que la economía política del poder funciona, incide en el funcionamiento del conjunto de las economías políticas[3].

 

El poder, como ya lo dijo Michel Foucault, no se sitúa en el Estado, sino en espesores y territorios donde se han edificado mallas institucionales, como agenciamientos concretos de poder. Por lo tanto, como también dijimos, no funciona solo como maquina abstracta, burocrática, jurídica y policial del poder, en términos institucionales estatales, sino se complementa, se articula y es atravesada por diagramas de poder paralelos, opacos, no estatalizados, ni institucionalizados,  aunque forman parte de las practicas efectivas, que corresponden a la economía política del chantaje. Hemos identificado, para mencionar algunos, el diagrama de poder de los tráficos ilícitos, el diagrama de poder de la corrupción, que se asienta en redes de circuitos clientelares; ambos conforman lo que se conoce con el nombre inapropiado ya de carteles o mafias. Están también los diagramas de poder del orden mundial de la globalización; el diagrama de poder de la deuda infinita del sistema financiero mundial; el diagrama de poder monopólico de las empresas trasnacionales; el diagrama de poder secreto de los imperiales servicios de inteligencia, que han conformado redes de información y contra-información, de intervención, de boicot y de contrainteligencia, de conspiración a nivel mundial. Todos estos diagramas de poder hacen pues al funcionamiento integral de las maquinarias de poderes.

 

Nunca, el poder homogéneo y abstracto de la ciencia política, configurado en el Estado, ha funcionado solo, aislado, sino, ha funcionado, en articulación y complementación con las otras formas de poder; particularmente, nos interesa mencionar la articulación con los diagrama de poder paralelos de la corrupción, de las mafias, de las empresas trasnacionales, del sistema financiero internacional y de los servicios de inteligencia. El poder efectivo, la dominación efectiva, es una resultante de la intervención de todas estas maquinarias del poder. Lo que se ha notado, por lo menos ha dejado esa impresión, es que  lo que se llama poder institucionalizado en el Estado ha sido cada vez más invadido, penetrado, atravesado y entrelazado por los diagramas de poder paralelos, en el contexto de la dominancia del capitalismo financiero y especulativo.

 

Desde la perspectiva de la complejidad, pretender efectuar la crítica del poder solo en el campo institucional del Estado, no solamente es insuficiente, sino ingenuo e inútil, en lo que respecta a la acción de contra-poderes. El desmantelamiento de la dominación polimórfica mundial, regional, nacional y local, requiere de una crítica integral, que comprenda la articulación dinámica y compleja de las distintas maquinarias del poder entrelazadas. El desmantelamiento de las dominaciones depende, por así decirlo, de una crítica integral del poder y, en consecuencia, de acciones de contra-poder múltiples, que desarmen las maquinarias en todos los planos y espesores de intensidad donde el poder interviene.

 

En relación a este ensayo, a su temática, podemos concluir que el lado oscuro del poder se ha convertido, cada vez más, en la mecánica preponderante del funcionamiento del poder. En vano, se busca descifrar el ejercicio efectivo del poder en lo que dicen o no dicen los gobernantes, en lo que hacen o dejan hacer. El poder no está en sus manos; ellos son apenas engranajes de maquinarias de poder integradas, complejas y complementarias[4].


[1] Ver de David Owen En el poder y en la enfermedad. Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años. Traducción del inglés de María Condor. Siruela. El Ojo del Tiempo. http://blog.libros.universia.es/wp-content/uploads/En-el-poder-y-en-la-enfermedad-1-cap%C3%ADtulo.pdf.

[2] Mirada profesional.com. Edición y dirección general Néstor Caprov. http://miradaprofesional.com/ampliarpagina.php?npag=8&id=3434#.VurUdfnhDtQ. Ver también Síndrome de Hybris en Brain; Journal of Neurology. 2009.

[3] Ver Crítica de la economía política generalizada. Dinámicas moleculares; La Paz 2013-15.  http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/critica-de-la-economia-politica-generalizada/.

[4] Ver Desenlaces. Dinámicas moleculares; La Paz 2016. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/desenlaces/.

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/psicologia-y-funcionamiento-del-lado-oscuro-del-poder/

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