La izquierda conservadora

La izquierda conservadora

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

La izquierda conservadora.pdf

 

 

 

 

 

Se llega al conservadurismo, que es, además de ser una concepción del mundo, una actitud y una posición respecto de ese mundo, cuando se decide no moverse más, no recorrer más, no cambiar más, afincándose en el refugio edificado por prejuicios, miedos y conformismos.  Posiciones cardinales “ideológicas”, si se puede hablar así, como son los referentes espaciales, metáforas políticas, que acabamos de mencionar, que, en el caso, corresponde al esquematismo dualista político de izquierda/derecha, no son pues hitos pétreos, que, como rocas, no se mueven, salvo el compartir el movimiento rotativo y de traslación de la Tierra. Más aún cuando se trata de órdenes de relaciones, las mismas que se definen en el campo de fuerzas del ámbito político. Ya el creer que “izquierda” y “derecha” son columnas simétricas y contrastadas eternas, manifiesta un claro conservadurismo, al inmovilizar estos referentes, sus representaciones, sobre todo su sentido histórico-político. Por otra parte, el dualismo esquemático de izquierda/derecha habla de por sí de una polaridad simple, estática, abstracta, fuera del mundo efectivo, sobre todo, fuera de los campos de fuerza. El esquematismo dualista, como formato, por así decirlo, epistemológico, ha quedado rezagado por las revoluciones científicas, teóricas y tecnológicas. En todo caso, en principio, tendría que darse un contexto entrelazado de dualismos, no un solo dualismo, como referente o regla, para el análisis político o el mero posicionamiento político. Sin embargo, el dualismo de la episteme moderna ha quedado atrás, obsoleto, para responder a los desafíos de las problemáticas de la contemporaneidad. Hemos ingresado, desde el sisma de la física relativista y cuántica, que son como el zócalo de la episteme de la complejidad contemporánea, a la perspectiva pluralista y compleja. Empero, los anclados en el solitario y abstracto dualismo de izquierda/derecha no se han desplazado ni al contexto abierto entrelazado de dualismos posibles, mucho menos a la perspectiva pluralista de la complejidad. Se puede decir, jugando con los términos, que son doblemente conservadores.

 

El problema mayor, de este conservadurismo “ideológico”, no es éste, que podemos considerarlo paradigmático, para no atribuirle el carácter de epistemológico, es el político; su consecuencia política. Pues es en este campo donde, esta posición enquistada, en ese dualismo simple e inmóvil, tiene repercusiones desastrosas. Al considerarse de “izquierda”, por lo tanto, por lo menos, progresista, sino es radical, descalifica, de entrada, al de la “derecha”, atribuyéndole un conservadurismo reaccionario. Sin embargo, esa posición de “izquierda” no es más que imaginaria, pues efectivamente, en el terreno del enfrentamiento de las fuerzas, resulta ser, más bien, extremadamente conservadora, al afincarse en la inmovilidad histórica-política, y al enquistarse en representaciones ateridas a un pasado, a las coyunturas de un pasado, cuando se propusieron esas identificaciones históricas metafóricas y cardinales, de “izquierda” y “derecha”. Por lo tanto, se trata de un triple conservadurismo, cuando vemos que este dualismo esquemático quedó rezagado en un pasado, incapaz de colocarse y situarse en las convulsiones y conflictos de un presente. Si bien, lo que se imagina de “izquierda”, se situó en una disposición contestataria y de lucha contra las dominaciones vigentes, del pasado, en el presente, ese mismo imaginario aterido, genera, más bien, posiciones conformistas y de legitimación de las instituciones del poder y del Estado. Enfrentándose, no solamente a lo que considera “derecha”, que puede tener rasgos reconocibles, sino a la nueva “izquierda” efectiva, que sitúa su lucha en el presente, interpretando el conflicto social, a partir de las fuerzas intervinientes, los problemas desatados, las características de las dominaciones y el poder, en el presente. Fuera de terminar sirviendo a las estructuras de poder y dominación establecidos en ese presente. Teniendo en cuenta esta descripción, esta colocación de eseesquematismo dualista abstracto y simple, podemos observar que ya hay como un cuádruple conservadurismo, incorporando la consecuencia política de este posicionamiento dualista.

 

Más ilustrativo es observar el conservadurismo de esta “izquierda” cuando tomamos nota de sus consideraciones sobre la realidad, sobre todo, sobre los temas en conflicto, sobre cuestiones álgidas del debate político. La cuestión del debate político en Sud América y, en consecuencia, en el mundo, donde la “izquierda” toma pociones, es el tema y la problemática, en discusión, del papel que cumplen los gobiernos progresistas, en la coyuntura política del presente. La “izquierda” conservadora, ha resuelto, de antemano, que se trata de gobiernos “revolucionarios”, que se enfrentan al “imperialismo”, que recuperan la soberanía del país y la soberanía sobre los recursos naturales, que beneficia a las clases explotadas. Estas definiciones son como premisas indiscutibles, una especie de axiomas, obviamente no matemáticos, sino retóricos o del discurso “ideológico” en boga de esta “izquierda”. La “ideología”, como fetichismo representativo, se refuerza, al partir de los atributos otorgados por la providencia a la “izquierda”, que es como el bien luchando contra el mal, en el lenguaje y la narrativa religiosa.

 

Esta “izquierda” no duda, los gobiernos progresistas son de “izquierda”, deben ser apoyados y defendidos, incluso contra la crítica de la “izquierda” radical o de movimientos sociales que demandan el cumplimiento de promesas o de la Constitución, por parte de estos gobiernos. La “izquierda” conservadora concibe a los gobiernos progresistas como un fin de la historia; otro fin de la historia, distinto al de Francis Fukuyama, quien consideraba al Estado liberal como fin de la historia. Siguiendo con nuestra enumeración del alcance del conservadurismo, de este esquematismo dualista, vemos que ya tenemos un quinto conservadurismo, que podemos nombrar como conservadurismo filosófico, al clausurar la historia en un hito estatal.

 

También se hace ilustrativo este conservadurismo en las anécdotas políticas. En la etapa de decadencia de los gobiernos progresistas, una vez que, en principio, se inician con medidas nacionalizadoras, de avances democráticos, de ampliación de derechos, de beneficios sociales; empero, para después, disminuir este decurso, su intensidad y su alcance, hasta llegar a un punto de inflexión, donde comienza el descenso.  Después, sigue el decurso catastrófico de la decadencia; los conductores se quiebran ética y moralmente, se inmiscuyen en las prácticas paralelas de la economía política del chantaje; terminan repitiendo los hábitos más perversos de las clases dominantes, de los gobiernos de “derecha” derribados. En estas circunstancias, la “izquierda” conservadora, es cuando muestra su más patente conservadurismo retrogrado. Ante la crisis del proceso de cambio, la decadencia de los gobiernos progresistas, que de progresistas les queda el nombre, la “izquierda” solo atina a escoger entre la espada y la pared. No hay más opciones, según su interpretación congelada. Para esta “izquierda” solo hay un dilema: o se defiende a los gobiernos progresistas o se retorna al neoliberalismo y la dominación descarnada “imperialista”.

 

Es cuando se hace más evidente no solo el conservadurismo retrograda de esta “izquierda”, sus efectos desmoralizantes y destructivos de las fuerzas de resistencia y movilización de los movimientos sociales, sino su imaginario débil, reducido a la comedia sin fondo de algo parecido a estigmatizaciones planas de dibujos animados. Esta “izquierda” no solo desarma a los movimientos y organizaciones sociales, desarma al pueblo, le priva de las fuerzas de su propia potencia, de su capacidad crítica e interpeladora y creativa, además de fortalecer, mas bien, el bando de lo que considera es el ámbito de la “derecha”, sino que arrastra al propio proceso de cambio, ya decadente, y a los movimientos sociales, a lo que queda de ellos, al desastre de la derrota.

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/la-izquierda-conservadora/

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s