Multitudinarias marchas en Brasil en respaldo a Lula

CLARIN

Multitudinarias marchas en Brasil en respaldo a Lula

Crisis política en Brasil

Las encabezó en San Pablo el ex mandatario en medio de la crisis institucional que sufre el país. Calificó de intentona golpista el juicio político a la presidente.

 

Convocada para las 16 horas de un viernes, cuando la gente termina su semana laboral apenas deseosa de volver a sus casas, nada permitía prever que la multitudinaria marcha en la avenida Paulista tendría las mismas proporciones de la ocurrida el domingo pasado. Solo que de signo contrario. Los centenares de miles que se movilizaron lo hicieron bajo una única consigna: “No habrá golpe”. Esta frase logró atraer un público de lo más variado: desde profesores y estudiantes universitarios a campesinos pobres y trabajadores que viven en favelas.

Si se quiere, “los unió el espanto”. No es que haya habido un apoyo indiscriminado al gobierno de Dilma Rousseff. Lo que dominó a quienes este viernes tomaron la “avenida del Poder”, donde se concentran los grandes edificios de empresas y bancos –y donde tiene su sede la Fiesp (Federación de Industriales de San Pablo)– fue el miedo a lo que podrá venir si derriban a la jefa de Estado.

“No me gustan muchas cosas de su gobierno. Pero sería mucho peor tener a un Eduardo Cunha (presidente de la Cámara de Diputados acusado de corrupción) o incluso a Michel Temer (actual vicepresidente) ocupando el puesto”, dijo a esta periodista Cristina Wermuller, profesora de arte en la secundaria. Organizados en bloques, venían estudiantes de la Universidad de San Pablo, la casa de altos estudios más importante de Brasil y un foco de irradiación cultural. Pero lo más significativo fue que 500 docentes de esa casa firmaron una solicitada contra las pretensiones de interrumpir el proceso democrático.

Discurso. "No habrá golpe", afirmó el ex presidente Lula Da Silva ante la multitud en San Pablo. /EFE

Lula da Silva, el ex presidente de Brasil y nuevo ministro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete), hizo de ese miedo de grandes sectores populares una definición: “No habrá golpe”, bramó desde el estrado de un escenario improvisado. Desde abajo, en la gigantesca “platea”, gritaban a voz en cuello: “Lula guerrero del pueblo brasileño” y también “Fuera Cunha”, el titular de Diputados acusado por la Corte Suprema de recibir coimas de US$ 5 millones por lobbies en Petrobras. El ex jefe de Estado  fue a fondo con sus cuestionamientos. Recordó que en 2003, cuando asumió la primera presidencia, él era “Lulinha paz y amor”. Ahora, dijo, “no voy a repartir trompadas. Voy al ministerio para ayudar a la compañera Dilma a hacer las cosas que ella precisa hacer por este país”. En su discurso, ovacionado por las multitudes, Lula afirmó: “Creo muy jocoso que durante toda esta semana entera algunos sectores decían que nosotros somos violentos. Hay personas que ejercen la violencia contra nosotros las 24 horas del día”.

Añadió en un tono premonitorio: “Vengo a decir a los compañeros que protestan contra mí: protesten, porque yo nací a la vida protestando, haciendo huelgas y campañas por las Directas Ya”. Se refería a la campaña de 1985 que presionó para las elecciones presidenciales por voto directo y no por cantidad de parlamentarios en el Congreso. Fue lo que finalmente sucedió con el primer presidente electo de forma directa, Fernando Collor de Mello. Tiempos después, en 1992, él sería derribado del poder por juicio político. La causa fue si se quiere ridícula: la compra de un auto tipo clase media, que habría sido subvencionado con fondos públicos.

Lula subrayó en esa manifestación gigantesca: “Vengo a decir a los compañeros que protestan contra mí: ¡protesten! Pero deben saber que las personas que están aquí de camiseta roja, son parte de las personas que producen el pan de cada día para el pueblo brasileño. Ellas no están aquí porque tuvieron subte gratis ni porque fueron convocadas por los medios. Están aquí porque saben del valor de la democracia”.

Brazos. Los manifestantes corearon consignas a favor de la mandataria y de Lula. /AP

Lula fue todavía más incisivo al contemplar a gran parte de la clase media que ayer concurrió masivamente. “Este acto histórico que ocurre en la avenida Paulista no es un acto en defensa del gobierno. No es un acto en defensa de un partido. No es una acto en defensa de un hombre o una mujer. Es un acto en defensa de la república federativa de Brasil, en defensa de la democracia brasileña”.

Claro que las manifestaciones no ocurrieron solo en San Pablo, donde también es cierto que ocurren las principales demostraciones. Hubo 100 mil personas en las protestas a favor del gobierno en Salvador, la capital de Bahía. Un dato llamativo: tal como describió el site de Folha de São Paulo, las banderas de Brasil vendidas por ambulantes tuvieron “éxito nulo”. En esta manifestación, la vestimenta era color rojo, que es el tono de la bandera del PT, del Movimiento de los Sin Tierra, y del Movimiento de los Sin Techo. También en este caso apareció la ya famosa yarará. Se trata de la imagen literaria que usó Lula para definir que le habían disparado al rabo en vez de impactar en la cabeza. Conclusión, él era la yarará que se regenera. Pero el impacto de todo esto hay que verlo en los próximos días.

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