Viaje en el camión de la noche

Viaje en el camión de la noche

 

Sebastiano Monada

 

Viaje en el camión de la noche

 

Cholita 6 

 

La noche fría residente

Como abuela encerrada en casa

Noche glacial aposentada

Como escarcha tenue

En nuestros pómulos entumecidos

Alumbrados por melancolía luminosa

Pálida de la luna desnuda

Alojada en nuestra piel aterida

Instalada en dedos agazapados

Durante letargo agarrotado

Del viaje largo noctámbulo

 

El camión llevaba en carrocería

Copiosas cargas de bienes al mercado

Y humanidades contraídas a la urbe

Defendiéndose contra insondable soledad

Errática y desorientada en concavidad

De tallado gramático firmamento

Abismo seducido en infinita caída

Cuerpos apegados aprovechando el fuego

Todavía ardiente de las morfologías

 

El polvo acompañaba el silencio reflexivo

Como sigiloso y laborioso cultivo

Del colectivo mudo ensimismado

Circunstanciales compañeros de viaje

 

Ella estaba tan cerca de mi clamor

Tan caliente y dulce

Como arcoíris de cantuta

Era hogar acompañado de ponches

Compartidos en fogatas de San Juan

 

Tus trenzas largas como enredaderas

Trepando colosales troncos

De árboles centenarios

Como leyendas precedentes

 

Tus ojos pensativos buscando horadar

El espesor congelado del aire

Persiguiendo pensamientos ahondar

En transcurso ondeante

Para encontrar las vetas petrificadas

De tus proliferantes preguntas

 

Tu pollera clara cubriéndote las piernas tibias

Demandantes de ternura no donadas

Tus noches fueron de agobiados descansos

Después de trajines laboriosos

Testigos de raptos intrépidos

En dormida oquedad del sueño

 

Quise tomarte en el viaje

En la isla móvil del camión compartido

Sentir tu calor, tu sorpresa

Tus defensas demostrativas

Mientras avanzaba en invasión imprevista

 

Te observe esa noche fría

Me miraste tímidamente

Como adivinando mis pensamientos

Sabía no te defenderías

Más allá de las preguntas

Mientras las estrellas lanzaban sus gritos intermitentes

En las lejanas distancias del vacío sin enunciados

 

Mujer de la noche

Montada en armazón crepitante

Del camión errante

Cuidando diligentemente tú carga

 

Acompañada por viajeros rudos

En la dureza de afanes de intercambio

De los pueblos y de los mundos

Trueque de ferias anticipadas

Antes de llegada perezosa

De madrugadas amarillentas

Y candorosamente somnolientas

Como niñas recién despiertas

 

Mujer de poco hablar

Diestra en fiestas al danzar

De silenciosa meditación

Buscando alumbrante iluminación

 

Esa noche amé tu cercanía

Tus pies quietos rozando los míos

Tu manta protectora arrullándote los hombros

La espalda delgada iniciada en faenas cíclicas

Intermediarias de ámbitos comerciales

 

Quise abrasarte sin explicar nada

Como si nos conociéramos años

Era ternura y necesidad de cobijarse

En tu maternal calor femenino

 

Esos viajes en camión han desaparecido

Depuestos por remozadas flotas abrigadas

Microclimas de transporte hospitalário

Sin contacto con el frio y el viento de la noche

Ni acompañados por el polvo turbado

Levantado por el camión solitario

 

Nunca más estaremos cerca

Tocándonos los pies agazapados

Con ganas de acercarnos para abrigarnos juntos

Sin hablar ni decir nada

 

Me sentí tuyo

Ama de mi soledad viajera

Dispuesto a ahogar mis deseos

En tu boca aymara

 

Mujer de trenzas enredadas

Transcripción de ideogramas antiguos

Protegiendo significados perdidos

En huellas hendidas en la carne

Olvidadas, emergidas

En los tiempos ancestrales

 

Mujer de comunidades añoradas

Ocultas en explanada inmensa del Altiplano

En quebradas heridas de la cordillera

Descomunal de los Andes

 

Mujer poseída por agonía cóncava

De la noche interminable

Por incesantes recuerdos guarecidos

En tu cráneo joven e inquieto

 

Poseída en el instante

Por mi mirada suplicante

Sembradora erótica

Cultivadora de la quinua real

Plantada en tu piel morena

 

Hoy recuerdo esa noche perdurable

Viaje en bastidor del camión ermitaño

Perdido naufrago en océano desconocido

En caminos de tierra polvorientos

Horadando rocosa meditación

De montañas ondulantes

Lerda danza de caderas nevadas

 

Amo tu huella inscrita en mi memoria

Encontrándola en mujeres de trenzas largas

Profanos poemas dilatados bajando

En la extensión maravillosa de tu espalda

Hasta tocar tu cintura ceñida

 

Cuando vuelvo a hundirme en tus ojos negros

Amo a las mujeres de pollera

De pómulos salientes

Y brillantes como la luna enamorada

Mujer de habla pura

Como el agua de manantial

Voz aguda de cántico ritual

Brotando como palabra sabía

Y cristalinos saberes atávicos

Como el agua germinada en cordillera

 

Amo tu lenguaje nativo

Discurriendo como brisa rizda

En una atmósfera llena de recuerdos

Hablando con la acústica de los jaqi

Jilatas y qullacas en thakhi

Chacha-Warmi complementándose

En amorosa calma sosegada

 

Amo tu tristeza antigua

Tu alegría momentánea

Amo tu fortaleza constructora

De redes sociales incesantes

Amo tu cuerpo caliente y mineral

Fundido en volcánico magma proverbial

 

Corteza suave de cobre

Tallado tesoro orfebre

Vetas de estaño, de plata y de oro

Misterios insondables del subsuelo

Explorado por mineros de ojos entornados

Ceremoniosos acullicadores perseverantes

De la bondadosa hoja de coca

Inalmama de la tierra y de las aguas

De las brisas fecundadas

Y los versos solares

Vetas metálicas de venas ocultas

Alimentado cuerpo geológico del planeta

Explotado por enclaves corporativos

Destructores de secretos de la mancapacha

 

Mujer de corajes heredados

Desde las tenaces abuelas antiguas

Legado labrado de culturas ancestrales

Por técnicas y saberes olvidados

 

Mujer encanto andino

De las comunidades resistentes

No olvidaré ese romance sin palabras

En el silencio helado de la noche

Sobre carrocería crujiente

De un camión solitario

Remontando demoledora explosión fijada

Como fotografía eterna

De convulsiones de la Tierra

 

Amo nuestra complicidad muda

Una noche gélida

Cuando nuestros pies se tocaban insistentemente

Sin separarse para nada

Como corroborando el entendimiento

De dos cuerpos viajeros demandantes

Vulnerables ante infinita caverna del cosmos

Habitado por el desierto vacío

Del tejido invisible de materia oscura

Y la primorosa ebullición

De constelaciones lejanas

 

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