Los recovecos conservadores

Los recovecos conservadores

 

Raúl Prada Alcoreza

 

Los recovecos conservadores

Carabela

 

¿Qué le queda al conservadurismo más tradicional, con todas las tonalidades que pueda tener? Ese conservadurismo que ni siquiera llega a la frase del gatopardo: todo tiene que cambiar para que nada cambie. Frase que es, si se puede hablar así, expresión de la lucidez conservadora, que sabe y se adecúa a la coyuntura, al momento, al presente, al periodo nuevo que se abre. Sino hablamos del conservadurismo que no aprende, que sigue creyendo que el mundo es tal como se imagina. Un cuadro inmóvil, helado, fosilizado, definido por los que nacen en cuna de alcurnia, sobre los que tienen la desgracia de nacer en cuna de pobre, peor aún, sin cuna. Sintiendo que su “nobleza” ha sido mancillada por la intromisión de una democracia institucional, que no corresponde a este continente, ni a este país; porque las mayorías son considerados ignorantes; además, como pobres son como el caldo donde se generan las delincuencias de toda clase.  Hablamos del conservadurismo que aprueba el asesinato de niños callejeros, porque son los que asaltan. Nos referimos al conservadurismo que tiene aterida la convicción del dualismo colonial hombre blanco/hombre de color, donde el hombre blanco es el ideal civilizatorio, en tanto que el hombre de color es lo concreto, en todas sus formas y tonalidades cromáticas, que hay que desvalorizar. Señalamos al conservadurismo que considera firmemente que las mujeres deben quedarse en casa, cumpliendo con sus labores. Ese conservadurismo que tiene la convicción de que Brasil debe ser aliado de la hiper-potencia mundial, gendarme del mundo. Bueno pues, este conservadurismo ha retornado en Brasil.

 

No vayamos a la vana discusión de quién tiene la culpa, ¿los progresistas que han construido su derrota o la izquierda radical que no comprende las transiciones? De esto, hemos expuesto en otros ensayos[1]. Lo que interesa es entender el funcionamiento da la maquinaria fabulosa del poder, de la estructura de las dominaciones, de los “aparatos ideológicos”, de los dispositivos adheridos a las subjetividades. Así como comprender la fuerza de las resistencias, el impulso de la potencia social, pero, también su aminoramiento, después de los grandes desplazamientos. Es imprescindible aproximarse al conocimiento de las composiciones y combinaciones complejas singulares del poder. Ciertamente, esto lo pueden lograr investigaciones en profundidad, desde la perspectiva de la complejidad.   Ahora, no estamos en condiciones a hacerlo. Por eso lanzamos la invitación a hacerlo, sobre todo, a los colectivos activistas. Sin embargo, esta dificultad, no nos impide interpretar, con lo poco que conocemos, la escaza información que manejamos, empero, con la preocupación e incertidumbre sobre los desenlaces venideros, desprender interpretaciones hipotéticas, como senderos posibles de las investigaciones.

 

En este sentido, volvemos a lanzar hipótesis interpretativas auscultadoras sobre la coyuntura crítica de la República Federativa de Brasil; empero, también oportunidad de la simultaneidad dinámica de la potencia social, de las sociedades alterativas brasileras, que son las que le otorgan esa alegría y creatividad que les caracteriza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crisis del Estado y oportunidad para la sociedad alterativa

 

 

  1. La forma generalizada del Estado-nación ha entrado en crisis; por todos los lados aparecen síntomas de su decadencia. Ya no es la maquinaria fabulosa, que inventó las naciones; en principio, a sangre y fuego; después, mediante la conformación de campos sociales, el campo burocrático, el campo escolar, el campo económico. La “ideología” emerge y se sostiene de esta yuxtaposición de campos sociales. Durante siglos, el Estado, ha venido expandiéndose, complejizándose, afinando sus engranajes y funcionamientos. Ha logrado no solo las dominaciones, realizadas, además, como convicción de cada quien, sino que ha edificado su hegemonía en la sociedad institucionalizada. Esta maquinaria abstracta de poder, configurada, en la concepción liberal, como república, legitimada por los procedimientos de delegación y representación, ha entrado en crisis. No puede garantizar el funcionamiento equilibrado de los distintos campos sociales conformados; no puede garantizar el desenvolvimiento pasivo de la reproducción del po ¿Volvemos al método de emergencia de la violencia, para preservar, por lo menos por un tiempo, las dominaciones?

 

  1. A la clase dominante económicamente le queda un margen estrecho de maniobras, para seguir sobreviniendo como clase jerárquicamente dominante. Empero, dentro de la gama de esta clase dominante, hay un estrato “ideológico”, cultural y económico, que tiene mucho menos margen de maniobra; este estrato es el conservadurismo del que hablamos.

 

 

  1. La crisis de los “gobiernos progresistas” desata pasiones encontradas, también, en este escenario, desata ateridas nostalgias de “nobleza”. Esto también aconteció durante la caída de la URSS, que desató incluso pasiones monárquicas. Como que la crisis replantea todo, remueve todo, abre la oportunidad, otra vez, a todas las opciones sedimentas, así como a la nuevas alternativas. Todas las tendencias entran en concurrencia. Esto solo lo resuelve la correlación de fuerzas.

 

  1. En la coyuntura crítica del Brasil se ha dado el desenlace, momentáneo, de la toma del poder por parte del estrato conservador; recurriendo a artimañas jurídicas, maniobras leguleyas y políticas, así como, lo que nunca falta, corrupción. Una fraternidad atosigada de machos, hombres blancos, que tiene aterida en su piel, carne y huesos la convicción conservadora de las diferencias jerárquicas de “nobleza”, supuesta, raciales, de género, es un síntoma que alumbra sobre la formación social abigarrada brasilera. ¿Hay problemas no resueltos en la formación social? Refiriéndonos a los conflictos sociales, culturales, “ideológicos”, acompañados por sus pretensiones de poder contrastadas. ¿Se ha dejado pendiente un conjunto de temas y tópicos irresueltos, apresurando pactos sociales, contratos sociales, que hicieron de cimientos de la construcción del Estado-nación? Por ejemplo, el llegar a una independencia acordada, manteniendo a la descendencia de la nobleza portuguesa; adquiriendo la independencia la figura de imperio y no de república. ¿Cuándo se llega a la república, vuelve a ocurrir algo parecido; la burguesía industrial no logra articular en el proyecto burgués nacional a la oligarquía “café con leche”, los latifundistas; entonces, la convicción democrática no se afinca en los comportamientos, en las conductas y las mentalidades de la clase económicamente dominante?  ¿Cuándo se produce el golpe militar, en el contexto de la guerra fría, los militares retoman los dos proyectos mezclados, el conservador latifundista y el moderno de la burguesía industrial, sin resolver el problema de esta composición? ¿Cuándo se retorna a la democracia institucionalizada, toda esta herencia de problemas no resueltos, convulsiona y empieza a estallar, impidiendo una marcha constante de reformas sociales?

 

  1. Estas preguntas parecen apuntar a la siguiente conclusión: No se puede avanzar si no se resuelven todos los problemas pendientes, en las entrañas de la formación social.

 

 

  1. Ciertamente, la resolución de los problemas no resueltos no está en las manos de la clase económicamente dominante. Ésta, en el mejor de los casos, bajo la conducción de sus estratos más abiertos a las adecuaciones, más modernos, por así decirlo, por ejemplo, la burguesía industrial, puede lograr pactos sociales que prolonguen el ciclo de medianos plazos. Sin embargo, en la medida que no se resuelven todos los problemas pendientes, no se puede edificar proyectos que vayan más allá de lo que somos, en el momento presente.

 

  1. Esta posibilidad de la clase dominante está cerrada, por el momento, por la subida al gobierno, del estrato conservador.

 

 

  1. Las perspectivas populares, seguramente se encuentran desconcertadas, después de haberse desencantado de sus expectativas, respecto a los “gobiernos progresistas”; sobre todo, después del desenlace conservador. Empero, no han perdido su potencia social; solo que se encuentra, por el momento, inhibida, cohibida, desanimada.

 

  1. Es cuando el activismo libertario tiene que estar más activo. Interpelando no solo a la “ideología” dominante y hegemónica, señalando las estructuras de poder, sino también interpelando al propio pueblo por la corresponsabilidad en los desenlaces. Como dijimos, la clave del poder no se encuentra en el poder, en la disponibilidad de fuerzas que manejan los dominantes, sino en la renuncia a luchar de los dominados.

 

 

[1] Ver Acontecimiento político; también Crítica de la ideología. Dinámicas moleculares; La Paz 2013-16. http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/critica-de-la-ideologia/.

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