Militancia integral

Militancia integral

 

Raúl Prada Alcoreza

 

Militancia integral

 

Monumento antes de ser emplazado 1926

 

 

 

El sistema-mundo capitalista ha afectado todo, nuestras prácticas, nuestras relaciones, que, lastimosamente, se han convertido en costumbres y en habitus. Hablamos de la división del trabajo y de la autonomización de campos, incluso de niveles y especializaciones. Por ejemplo, en la modernidad, a pesar de que se trata de “conspiraciones” contra el poder, las dominaciones, la hegemonía del modo de producción-circulación-consumo capitalista, la militancia “revolucionaria” ha tendido a inclinarse por tener como referente la división del trabajo y la autonomización de campos. En otras palabras, la militancia no es integral; mas bien, se desintegra en partes, en tareas, en especializaciones, tomando en serio las divisiones en el tiempo. Tiempo de militancia, tiempo doméstico, tiempo académico, tiempo de amor, tiempo de responsabilidades otras.

 

Ciertamente, a pesar de su generalización masiva, en la militancia institucionalizada, no siempre se ha podido imponer este designio de la modernidad y el capitalismo. Determinados sujetos, entregados a la causa, rompieron con el método de la división del trabajo, con el procedimiento de las autonomizaciones, con el referente de la división en el tiempo, entregándose completamente a la lucha.  En esta entrega no hay división del trabajo, autonomización, ni lapsos par una cosa u otra; la militancia es integral; se entrega la vida misma. Quizás conscientes de este problema del condicionamiento de la división del trabajo, Vladimir Ilich Lenin propuso, a principios de siglo XX, la organización vanguardista de la militancia profesional; dedicada exclusivamente a la “conspiración” revolucionaria. Sin embargo, el handicap fue el mantener, de todas maneras, el condicionamiento capitalista de la división del trabajo, en eso de partido profesional. Al interior del partido, se organizó una estructura especializada, que estaba conformada por división de trabajo, por jerarquías, mandos y, sobre todo una disciplina bolchevique.

 

Parece que esta incongruencia entre vida y sociedad institucionalizada, entre necesidad de militancia integral y militancia fragmentada, se ha manifestado en la dramática de vidas entregadas a la causa, en un sistema-mundo de la división del trabajo. Lo que llamamos héroes, en las luchas modernas, parecen responder al dilema, con su entrega total a la causa. Se los admira por su entrega, por su heroísmo, por su dedicación donante, pues esta actitud contrasta con las costumbres y hábitos de la militancia, para no hablar de los demás sujetos sociales.   Estos sujetos admirables no son más que cualquiera de los humanos, cualquiera de nosotros, que han tenido la virtud de decidir y optar por la exigencia integral de la vida, además, en el caso, por la exigencia integral de la lucha por la vida. Lo hayan hecho conscientemente o por intuición o, si se quiere por pasión, no importa. Lo han hecho. No vamos a tocar el tema de ¿por-qué la mayoría de las militancia no lo hace, para no hablar de los demás sujetos sociales? Este tópico lo tocamos en otros escritos[1]. Lo que nos interesa ahora, es reflexionar sobre la militancia integral que estos admirables sujetos desplegaron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La convulsión por la totalidad

 

Para decirlo hipotéticamente, parece que debemos tomar en cuenta un inclinación primordial, por así decirlo, instintiva e intuitiva, por la totalización de la comprensión del mundo y la realización de los actos. Esta inclinación es instrumental e institucionalmente reprimida por la modernidad y el sistema-mundo capitalista. Para la modernidad y el capitalismo somos engranajes o piezas de una gran maquinaria civilizatoria y de una gran maquinaria productiva, en principio, ahora, solamente acumulativa, aunque sea por el camino de la especulación. Como no se puede lograr del todo con los objetivos de esta represión instrumental e institucional; el sistema-mundo no es el mundo efectivo, no lo abarca; entonces, quedan territorios y cuerpos no domesticados, disciplinado y controlados; también parte de los cuerpos domesticados, disciplinados y controlados, no lo han sido; queda como espesores de resistencia. En consecuencia, cualquier rato, sobre todo en coyunturas de crisis, estos territorios y cuerpos no dominados, estas partes corporales no dominadas, del todo, pueden emerger volcánicamente y entregarse integralmente a la liberación de la potencia social.

 

Estamos muy lejos de mistificar a estos héroes o heroínas, como lo hacen los discursos apologéticos del poder, ya correspondan a gubernamentalidades liberales o a gubernamentalidades pretendidamente “revolucionarias”. Esta mistificación es una clara muestra a la renuncia a continuar la lucha inacabada; de aposentarse en el poder y cantar las glorias de la “revolución” efectuada.  Al final, estas mistificaciones forman parte del adormecimiento, es más, de la ampliación de las domesticaciones, disciplinamientos y controles de los diagramas de poder. Lo que nos interesa, como ya lo dijimos[2], es que aprendamos de la excepcionalidad la composición y combinación de composiciones subjetivas, estructurales, sociales, la congruencia, la sincronización, de rebeliones irradiantes, que afectan a la totalidad del mundo, tanto el mundo de las representaciones como el mundo efectivo.

 

Algunas anotaciones improvisadas, pueden ir en forma de hipótesis interpretativas. Son las que sugerimos:

Excepcionalidad en los ámbitos de regularidad

 

 

  1. En estos sujetos admirables, héroes y heroínas, parece que esas zonas de resistencia corporales, no domesticadas, no disciplinadas, no controladas, tienen mayor incidencia que las otras zonas corporales donde los diagramas de poder han podido inscribirse institucionalmente en la carne.

 

  1. Esta incidencia, que llamaremos, rebelde, termina por desordenar el proyecto de dominación corporal e individualizada, de los diagramas de poder, de las cartografías políticas y de las mallas institucionales.

 

 

  1. Entonces, es cuando, el propio sujeto, en el dilema resuelto, tiene en sus manos la configuración, conformación, pedagogía y hermenéutica de su propio perfil subjetivo.

 

  1. En consecuencia, estamos ante perfiles subjetivos singulares, con características subversivas, que rompen con los sistemas comunicativos, codificantes y de decodificación, institucionalizados, cuestionando sus verdades, sus ceremonias y rituales, convocando a los demás a hacer lo mismo.

 

 

  1. No todos los pueden seguir. Generalmente les sigue un grupo seducido o convencido; después, quizás, debido a la labor “vanguardista” de agitación, sobre todo en momentos de crisis, los seguidores aumentan, hasta pueden hacerlo masivamente.

 

  1. El problema es que los seguidores terminan mistificando al o la convocante, admirable, sobresaliente, héroe o heroína. Cuando lo hacen, convierten la excepcionalidad en un mito; por lo tanto, como perteneciente al espacio sagrado y no al espacio profano, donde ellos habitan. De esta manera, los convocantes intempestivos son momificados, convertidos en piezas de museo, en referentes de narrativas apologistas, que cantan a las hazañas de los héroes y heroína, como si fueran ángeles guerreros y no humanos, como cualquiera. Esta es una manera de eludir responsabilidades.

 

 

  1. Podemos suponer que a estos personajes, entregados totalmente a la causa, a estos militantes integrales, no les importa esta apología, esta sacralización de sus nombres. Lo que han hecho, no lo han hecho por eso, persiguiendo la fama y el reconocimiento. Los “lideres” que lo hacen demuestran que nunca fueron esta clase de personajes admirables, sino que eran como la mayoría, embaucados en las ilusiones, imaginarios e ideología del poder. Son unos impostores, que se disfrazan de “héroes”. Personajes tristes por la denostación de sus miserias humanas.

 

  1. Por lo tanto, podemos colegir, que la excepcionalidad heroica se debe, sobre todo, a la decisión tomada, en el dilema planteado: o la vida o las formas de captura, dominio y control de fragmentos de la vida. La excepcionalidad heroica no es una cualidad individual, como el mito del genio, construido por el iluminismo, sino es el afecto a la vida, la comprensión que lo que importa es la vida, y no las simulaciones institucionales, que no la alcanzan.

 

 

Nota necesaria

 

Para no dejar algún resquicio a ese hábito por la mistificación, debemos anotar que lo que ocurre con estos excepcionales sujetos heroicos, no es necesariamente constante y permanente, como si fuesen santos, o los mitos religiosos de los santos, donde aparecen como ungidos por la gracia de Dios. Pueden tener largos periodos de dedicación, en sucesión con otros periodos, no necesariamente consecuentes, cuando las contradicciones pueden llegar a ser abrumadoras. Lo sugerente de ellos y ellas, es que en momentos, por así decisivos, que reclaman de ellos una respuesta inmediata, decidieron y optaron por la entrega integral.

 

 

 

 

 

 

[1] Ver Subalternidad y máquinas del sistema-mundo

 http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/subalternidad-y-maquinas-del-sistema-mundo/.

[2] Ver Alteridad y nomadismo: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/alteridad-y-nomadismo/.

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