MADRE

MADRE

El hombre que le susurra a los sentimientos

Una fría noche de invierno

los ojos abrí, por primera vez

y una hermosa luz vi

fue la luz de tus ojos

la placida sonrisa de tu rostro

¡Madre!

Hoy después de una vida

de vagar entre las sombras de este mundo,

que me ha tocado vivir,

tras decepciones y engaños,

tras sonrisas y lagrimas,

tras sueños e ilusiones, perdidas

siguiendo mi escarpada vida

la luz de tus ojos, la sonrisa de tu rostro

ilumina mi desgastada senda.

Madre.

Ahora que las sombras

de mi oscura noche

avanza con vacilante paso

por la desgastada senda,

solo desearía

que la hermosa luz

que ilumino mi amanecer

desvanezca

las brumas de mi ocaso.

Madre.

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