¡Qué solos están los pueblos! ¡Y qué acompañados están!

¡Qué solos están los pueblos! ¡Y qué acompañados están!

 

Sebastiano Monada

 

 

Qué solos están los pueblos

 

“La calle ante la casa de Boccioni”, 1911.

 

 

 

 

¡Qué solos están los pueblos!

Cargando su soledad a solas

Poblada por insomnes guerreros 

Muchedumbres insondables

Soleados por el sol del olvido

Los periódicos no hablan de ellos

Tampoco las radios ni los televisores

Los medios del encantamiento de charol

Hablan de sus representantes elegidos

Hablan de sus caudillos y de sus gobernantes

También de los opositores exacerbados

Pero, no hablan de los pueblos

 

Los pueblos están solos ante máquinas dominantes

Titánicas armaduras de caballerías fantasmas

Perdidas en el fragor amarillento de libros de epopeya

Máquinas mortíferas incrustadas en los cuerpos y territorios

Resistidas por proliferantes gestos de desacatos

Constelaciones encendidas de cuerpos divagantes

Se mueven en juguetones torbellinos creativos

Incendiando desbordantes enérgicos ciudades babilónicas

Atravesando con sus tejidos espesores sensibles

Elementos amoldados por manos artesanas

Secretos heredados de ancestral alfarero

Fuego, aire, agua y tierra amasados con afecto

Y ternura de piel bronceada

 

Los pueblos multitudinarios están solos

Como bamboleantes bosques desprotegidos

Otros dirigen los asuntos públicos

Deciden el destino de pueblos en palacios de espejos

O en bombardeados palacios de monedas

Hombres grises engominados y de trajes impecables

Hombres de colores engreídos por cortes de eunucos

Grises doctores de abolengo o sin estirpe

Convencidos de contar con atributos emperifollados

Para decretar y promulgar leyes no consultadas

Ya las votaciones los ungen en padres de la patria

Por eso hacen de su capricho constancia  

 

Los pueblos escriben con sus cuerpos narrativas vitales

Huellas inscritas en territorios y en memorias

Espesores de rocas, de humus y de estalactitas

Donde se sedimentan las huellas que dejan los ciclos

Rememoradas en flujos melodiosos de canciones

Oscilando gramáticas corporales danzantes

Mutando serpentinas composiciones cambiantes

Narrativas fáticas que no se toman en cuenta

En los cerros de archivos del Estado

 

Los pueblos están solos en el teatro político del mundo

Pero están acompañados por los mismos pueblos

Plurales constelaciones vibrantes navegando tejidos

Texturas ondulantes en metamorfosis constante

Rutilando multiplicidades coloridas y singulares

Polifonías tejedoras soñadoras de embriagantes composiciones

Están acompañados por sus espesores territoriales

Y las fragancias exuberantes de bosques

El clamor cristalino de aguas presurosas buscando el mar

Brisas o vientos enardecidos de aires soplando voces

Cantando pasiones rotativas del planeta azulado

 

Los pueblos están con los seres innumerables y planetarios

Con la rotación imperturbable de la esfera apasionada

Con sus sueños desiderativos proyectando utopías

Tejiendo alegres coloridos nichos vitales

Cobijando asociaciones orgánicas entrelazadas

Complementariedades sensibles al entramado viviente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “¡Qué solos están los pueblos! ¡Y qué acompañados están!”

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