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La Amazonia y el Chaco arden

La Amazonia y el Chaco arden

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

La Amazonia y el Chaco arden

 

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La Amazonia

 

Incendio en la Amazonia 2

Incendio

La Amazonia es una vasta región de la parte central y septentrional de América del Sur, abarca la selva tropical de red hídrica de la cuenca del río Amazonas. Las contiguas regiones de las Guayanas y el Gran Chaco también contienen selvas tropicales, así mismo se les considera parte de la Amazonia. La selva amazónica es el bosque tropical más extenso del mundo. Se calcula que su extensión llega a los 7 000 000 km², distribuidos entre nueve países, de los cuales Brasil y Perú poseen la mayor extensión, seguidos por Bolivia, Colombia Venezuela, Ecuador, Guayana, Francia (Guayana Francesa) y Surinam. La Amazonia se destaca por ser una de las ecorregiones con mayor biodiversidad en el planeta[1].

El planeta Tierra no puede entenderse sino como sincronización dinámica de ciclos ecológicos y ciclos físicos, también químicos, de la misma manera, extendiendo la mirada compleja, ciclos biológicos, que participan de las dinámicas de la Vía Láctea, así como del multiverso, en sus distintas escalas. Se ha dicho que los bosques son los pulmones del planeta. Esta metáfora ilustra sobre el ciclo del aíre, así como sobre el ciclo del agua, también los ciclos inherentes a la tierra. Para resumir, la producción del oxígeno y la absorción del carbono; por otra parte,  los procesos biológicos de las plantas, así como de la fotosíntesis, habla de por sí de la interdependencia de la vida en el planeta. Al respecto, lo que llama la atención es el costo destructivo de la ecología planetaria por parte de la civilización moderna.

La selva Amazónica se desenvuelve en torno del río Amazonas y de su cuenca fluvial. Las altas temperaturas favorecen el desarrollo de una vegetación tupida y exuberante, siempre verde. El denominativo de pulmón del planeta, que ostenta la Amazonia, no es eventualidad sino una causalidad; mantiene un equilibrio climático: los ingresos y salidas de CO2 y de O2 están armonizados. Los científicos dedicados al estudio del medio ambiente, entre ellos los de la geografía ambiental, concuerdan en que la pérdida de la biodiversidad es resultado de la destrucción de la selva, lo que se hace patente con los efectos del “cambio climático”. La aparición en el área del río Caquetá de un sistema anterior del bosque selvático, en el que se utilizaron suelos de forma permanente “tierras prietas”, gracias a su progresivo abono, muestra la compleja ecología de la Amazonia.

Toda la flora de la selva tropical húmeda sudamericana está presente en la selva amazónica. Existen en ella innumerables especies de plantas todavía sin clasificar, miles de especies de aves, innumerables anfibios y millones de insectos. Las regiones geográfica-políticas de la Amazonia son, comparativamente, de la mayor riqueza biológica del mundo; la presencia de diferentes pisos ecológicos, en articulación con la cordillera de los Andes, genera una gran cantidad de nichos ecológicos singulares, por lo tanto, un alto índice de endemismos[2].

La cuenca amazónica comienza en la cordillera de los Andes; desde sus nevados fluyen las fuentes del agua que conforman los ríos, los afluentes del río Amazonas, conformando toda una red hídrica que alimenta a los bosques selváticos y desembocan en el océano Atlántico. Entonces, tenemos que hablar de ecosistemas integrados y complementarios, además de la variedad de pisos ecológicos de las regiones andinas. Como anotamos más arriba, se puede considerar también al ecosistema chaqueño como parte de la geografía amazónica, entendiendo que se trata de continuidades boscosas, aunque en otras condiciones climáticas y características, así como perteneciente a otra cuenca, la cuenca de la red hídrica que se convierte en el río de la Plata, que desemboca en el Atlántico sur.

La Amazonia, tomando en cuenta a los mamíferos, posee enorme cantidad de especies, como los monos, el jaguar, el puma, el tapir y los ciervos. En sus aguas viven dos especies de delfines, uno de ellos el delfín rosado, el otro el delfín gris. Cohabitan reptiles, así como gran cantidad de especies de tortugas acuáticas y terrestres, caimanes, cocodrilos y multitud de serpientes, entre ellas, la anaconda, el mayor ofidio del mundo. No hay otro ecosistema en el mundo con tanta cantidad de especies de aves; entre estas destacan los guacamayos, tucanes, las grandes águilas, como el águila harpía, además de otras muchas especies, exuberantes en coloridos plumajes. Un 20% de las especies mundiales de aves se halla en el bosque amazónico. Para los devotos del acuarismo, se trata de una fuente que provee la mayor cantidad de especies piscícolas, que hoy en día pueblan los mercados, comercios y acuarios del planeta.

Un 50% de las especies mundiales de plantas se halla en el bosque amazónico. En las lagunas, a lo largo del río Amazonas, florece la planta Victoria amazónica, cuyas hojas circulares alcanzan más de cuatro metros de diámetro. La Amazonia está conformada por la conglomeración de bosques, donde habitan una cantidad innumerable de árboles de todo tipo: itahuba, caricari, tajibos, cedro, ruta barcina, mandrilo y otros muchos más. El 50% de las especies de madera son exóticas. Existen muchas especies de plantas medicinales que pueden curar toda clase de enfermedades, además de guardar secretos todavía no descubiertos; entre las enfermedades curables se pueden mencionar, por ejemplo, úlceras, asma, mordeduras de víbora, problemas sanguíneos, apendicitis, problemas cardíacos, respiratorios, dentales, problemas digestivos; entre los secretos curativos se encuentra el “ojo de gato”, entre los secretos bio-comunicativos está la ayahuasca. En algunas lagunas también existen variedades de liliáceas, ya nombramos a la Victoria amazónica, que es la planta acuática más grande del mundo. Flores silvestres de impresionante belleza y diversidad botánica, que dan colorido a la zona, pueden ser encontradas a lo largo de toda las territorialidades tropicales amazónicas, desde los ríos hasta el monte.

La superficie de la selva amazónica se ha venido reduciendo dramáticamente, desde que se hizo una primera evaluación de la pérdida del bosque, partiendo de un 20%, cuando se inició la deforestación al principio de la década de los setenta. Los informes del Center for International Forestry Research (CIFOR) señalan como causa al rápido crecimiento en las ventas de carne  de res brasileña, el mercado de carne vacuna ha acelerado la destrucción de la selva tropical de la Amazonia. Jeremy Rifkin, presidente de la Fundación de Tendencias Económicas afirmó en una entrevista que “estamos destruyendo el Amazonas para alimentar vacas”. El 3 de abril de 2006 Greenpeace Internacional presentó el informe Devorando la Amazonia; el informe describe la deforestación que se está produciendo en la selva amazónica, con el objeto de introducir cultivos de soja; esta soja es destinada a la exportación para la alimentación de ganado, entonces, acaba sirviendo de alimento en cadenas de comida rápida y supermercados. Entre el 2000 y el 2013, tan solo en la Amazonía peruana se perdió un promedio de 113,056 hectáreas de bosque por año, lo que equivale a perder 17 campos de fútbol por hora. En Brasil, durante el gobierno de Jair Bolsonaro se ha incrementado dramáticamente la destrucción del Amazonas[3].

En la Amazonia se plasma la complejidad dinámica de la vida en su gran variedad y diversidad integrada y creativa. La vida se muestra en sus entrelazamientos y tejidos articulados de alta desmesura, la complejidad comunicativa de los seres orgánicos como una polifonía vibrante y cromática. La complementariedad de los seres orgánicos y sus ciclos vitales evidencia niveles superiores de la inteligencia ecológica, la que supone saberes biológicos, semiologías químicas e interpretaciones complejas, entre sistemas autopoiéticos interpenetrados y entrecruzados. La civilización moderna, la civilización de la muerte, que se desarrolla inscribiendo huellas ecológicas, transfiere los costos irreparables a la naturaleza, empero, no contabiliza estos costos. Tampoco entiende que lo que destroza no solamente son hectáreas de bosques sino la vida misma, integral y dinámica de la Amazonia. Una ejemplo figurativo e ilustrativo; ocurre como cuando se van amputando del cuerpo sus miembros, incluso peor, como cuando el cuerpo va perdiendo sus órganos por la enfermedad, así como ocurre con el cáncer. Entonces, tanto la amputación afecta al funcionamiento mismo del cuerpo; más grave aún, la perdida de órganos incide en el funcionamiento del cuerpo hasta convertirlo en disfuncional. La desforestación en la Amazonia, que se agrava espasmosamente y espantosamente, en la medida que avanza desbordada, afecta al funcionamiento integral de este continente ecosistémico, proliferante en nichos ecológicos.

La principal característica sudamericana es el gran desequilibrio en su distribución demográfica. Mientras la inmensa mayoría de la población humana se concentra en la costa, enormes regiones del interior quedan, en comparación, con bajas densidades demográficas. Otra característica del subcontinente sudamericano es su alta tasa de población urbana: tres de cada cuatro latinoamericanos viven en una ciudad. La selva amazónica, además de la brasilera, peruana, boliviana y colombiana, no escapa a esta distribución desigual de la población humana; la mayoría de los pobladores de la región amazónica se concentran en las ciudades, al borde del río Amazonas; nombramos ilustrativamente, entre los pocos ejemplos, a Iquitos, Leticia, Manaos, Belém de Pará, Riberalta, Guayaramerín. La mayoría de los pobladores son colonos; sus descendientes son mestizos e indígenas.

Las principales actividades económicas que se presentan en el río Amazonas, en su geografía acuática y terrestre, en su abigarrado ecosistema, tienen que ver con la exportación del caucho y la madera; también la pesca es primordial en la constelación territorial amazónica; se da lugar a variadas exportaciones de peces hacia toda la región y el mundo. La agricultura y exportación de alimentos, tales como la yuca, el plátano y el maíz, además de frutas típicas de la región como el Copoazú, Carambola, Arazá, Asaí, la Guanábana, entre tantas; todo este conglomerado de bienes hace parte de la diversidad de alimentos que produce la Amazonia. La importancia de la Amazonía para la armonía y sincronización del planeta es crucial; las ventajas son muchas, destaca la reproducción del ciclo del aire, particularmente del oxígeno. Es fuente de oxígeno y filtro de asimilación del CO2, conserva mucha agua, contiene multiplicidades singulares correspondientes a la biodiversidad[4].

Las sociedades humanas modernas han avanzado en los territorios amazónicos sin establecer las relaciones armónicas y de complementariedades con los nichos ecológicos, cuencas ríos, biodiversidad amazónica, como lo hicieron y lo hacen los pueblos indígenas sobrevivientes amazónicos. La civilización amazónica, que pobló el continente de la Amazonía hasta en la época de Tiahuanaco, supo establecer la complementariedad entre las sociedades humanas y las sociedades orgánicas, la armonía con los ciclos vitales; se trataba de una civilización ecológica. Si comparamos los saberes evocativos de aquél entonces con lo que ocurre en la civilización moderna, vemos que aquellos saberes alcanzaron niveles superiores, de los que está lejos la civilización moderna, cuyas ciencias, que es de lo que se puede jactar, se circunscriben a una división del trabajo y especialización del conocimiento, que no logra visualizar la complejidad del planeta y del multiverso. La actual crisis ecológica, que se ha desenvuelto desbordante a niveles que amenazan la sobrevivencia humana, obliga a un cambio de conductas y comportamientos de las sociedades modernas, para reinsertarse a los ciclos vitales, clausurando la civilización moderna, si es que quieren sobrevivir.

 

Desde el punto de vista cultural la selva amazónica es una de las regiones más diversas del planeta. Los pueblos autóctonos de la región pertenecen a diferentes grupos lingüísticos, entre los cuales no se ha probado una relación filogenética clara, lo que sugiere que tanto la diversidad cultural como lingüística se remonta a una ancestralidad lejana. Entre las hipótesis interpretativas cotejadas, se puede citar la que conjetura que esta diversidad pude deberse al hecho de que no se conformaron sociedades con Estado. En la Amazonia no emergieron sociedades estatales que incidan en un efecto homogeneizador en los planos de intensidad culturales y lingüísticos. Los grandes grupos lingüísticos de la región son:

  • Lenguas tupíes: la familia de lenguas autóctonas actualmente más extendida, aunque parte de su expansión dentro de la región pudo darse en un período reciente.
  • Lenguas ye: después de las lenguas tupí es la familia más extendida en la región amazónica.
  • Lenguas caribes: familia que se expandió probablemente desde la parte septentrional de la Amazonía, aunque existen miembros de esta familia lingüística en el centro de la Amazonía.
  • Lenguas arahuacas: una familia ubicada básicamente en la región circunamazónica propiamente dicha.
  • Lenguas pano-tacanas: Amazonía suroccidental.

Además de estas unidades filogenéticas de tipo lingüístico existen un número importante de pequeñas familias de lenguas que no han podido ser adecuadamente conectadas y vinculadas con ya citadas, por tanto, se consideran grupos independientes[5].

La biodiversidad de los ecosistemas amazónicos se repite en la diversidad de lenguas y pueblos. Es asombrosa la abundancia de lenguas y pueblos, mucho de los cuales han desaparecido por el avance de las oleadas de la conquista colonial, la expansión del mercado y la modernidad, la violencia de los Estado-nación. La colonialidad continua su expansión destructiva, acompañada por la desterritorialización de la modernidad, el mercado, el extractivismo y la industrialización. Los pueblos sobrevivientes resisten y luchan por sus derechos territoriales, culturales y de nación autóctona. Sin embargo, los Estado-nación, en sus distintas formas de gubernamentalidad, sean neoliberales o neopopulistas, se comportan colonialmente con las naciones y pueblos indígenas. La correlación de fuerzas es adversa a la defensa de la vida, de la Amazonia, de las naciones y pueblos indígenas. El futuro se dibuja catastrófico.

Se puede decir que Bolivia es el país que tiene la mayor proporción espacial de su territorio en la cuenca amazónica. Según datos del Tratado de Cooperación Amazónica, la superficie amazónica de Bolivia cubre una extensión de 824.000 kilómetros cuadrados, que representa el 75% de la geografía nacional, el 11.20 % de toda la cuenca amazónica continental. La Amazonía boliviana se encuentra ubicada en los departamentos de Beni, Pando, Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. Los ríos de la cuenca amazónica nacen en los nevados andinos, dan origen a uno de los más importantes afluentes del Amazonas: el río Madera. La región tiene la mayor diversidad étnica y cultural del país; es habitada por una treintena de pueblos indígenas, cada uno de ellos con sus propias formas de organización sociocultural e idiomas propios. La Amazonia boliviana es el espesor territorial y ecológico de una diversidad biológica, que se despliega en una extensa flora, además de una variada fauna. Bolivia es considerado el séptimo país del mundo con mayor diversidad de aves, además del onceavo en variedad de mamíferos.
   

La depredación, la contaminación y la destrucción de los ecosistemas de la Amazonia boliviana ha venido incrementándose en la medida que se ha intensificado el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, sobre todo en el periodo de la forma de gubernamentalidad clientelar de Evo Morales Ayma. Entonces, la Amazonía boliviana no escapa al vertiginoso avance de la depredación de la ampliación de la frontera agrícola, maderera, del ganado, de la minería y de los hidrocarburos.    

 

A la Amazonía Norte, caracterizada por su bosque tropical, siempre verde, de tierra firme y ríos encausados, se la conoce como la región del Caucho; produce importantes recursos naturales como la castaña, palmito, maderas finas, frutas exóticas, especies medicinales, caucho natural, además, por otro lado, se explota el oro aluvional. La llanura de Moxos presenta extensas pampas, las que intermitentemente se ven inundadas por las aguas que bajan desde la cordillera de los Andes. En esta zona, llamada “Varzea” se desarrolla la industria ganadera y el aprovechamiento sostenidos de recursos hidrobiológicos, como peces, saurios, tortugas. En cambio, la Chiquitanía, ubicada en el área de la formación geológica del Precámbrico brasileño, presenta ondulaciones boscosas, saltos de agua y estructura de mesetas. Aquí se encuentra la zona de expansión agrícola más importantes del país, donde se produce soja, algodón, caña de azúcar; también se hallan importantes yacimientos mineralógicos e hidrocarburíferos. Por otra parte, la Ceja de Selva, conformada por bosques que se deslizan, por así decirlo, desde la montaña andina, es una de las zonas con mayor biodiversidad; esta es conocida como los Andes Tropicales. Produce frutas tropicales, coca, maderas preciosas y tiene una reserva importante de petróleo. El Pantanal se encuentra al este del país; su característica principal es la inmensa cantidad de bañados, además de pantanos, ricos en fauna y flora. La zona también cuenta con una formación geológica rica en minerales como el hierro[6].

La geografía política de los Estado-nación se ha repartido el continente de ecosistemas y nichos ecológicos de la Amazonia; sin embargo, esta artificialidad institucional jurídica-política de la geografía estatal no puede separar las continuidades y los desplazamientos de los ciclos ecológicos, aunque si pueden afectar a la integralidad dinámica de los ecosistemas. La Amazonía norte, la llanura de Moxos, la Chiquitanía, la Ceja de la selva y el Pantanal conforman la geografía biodiversa amazónica, que se extiende más allá de la propia extensión considerada como Amazonía, propiamente la cuenca hídrica del río Amazonas. La Amazonía norte y las llanuras de Moxos se encuentran en el espesor mismo de la Amazonía, en cambio la Chiquitanía, la Ceja de la selva y el pantanal son como entornos articulados, desde la perspectiva del ecosistema de la Amazonía, aunque desde la perspectiva de estos otros referentes geográficos son ecosistemas singulares, que entran en relación con el impacto de la Amazonia en el continente y en el planeta.

 

La Chuiquitanía

 

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La Chiquitania es el nombre dado equivocadamente a la extensa llanura de América del Sur del Chaco húmedo, ubicada en la geografía política de Bolivia, en la zona transicional ecotectónica entre el Gran Chaco y la Amazonia. En los llanos de Chiquitos predominan talantes del bioma chaqueño. Los llanos de Chiquitos se encuentran al extremo sudeste de Bolivia, abarcando gran parte del este del departamento de Santa Cruz. Los límites septentrionales de la Chiquitanía corresponden aproximadamente al paralelo 17°30′ S y los meridionales al paralelo 20°S; los límites occidentales, por su parte, están dados por la penillanura, que antecede a la cordillera de los Andes. El denominativo de llanos de Chiquitos corresponde al topónimo que deriva del nombre, dado por error, por parte de los conquistadores españoles, a uno de pueblos pámpidos, que habitaba el Chaco. A inicios del siglo XVI los conquistadores encontraron varias aldeas abandonadas, les llamó la atención que las chozas fuesen construidas con puertas de solo poco más de medio metro de altura. Esto hizo que los conquistadores creyeran que sus habitantes eran pigmeos; los llamaran “chiquitos”. En todo caso, de acuerdo con otras fuentes de información, lo cierto es que los aborígenes chiquitanos, como es común entre los pámpidos, eran más altos que los conquistadores. El pequeño tamaño de las puertas obedecía a dos motivos, era una manera de mantener templada la temperatura interna de las chozas respecto al frío clima de la intemperie y hacía fácil defender la entrada de jaguares y pumas.

A pesar de las latitudes tropicales, el Chaco goza de un clima relativamente templado, que es efecto del constante intercambio de masas de aire muy cálido, procedentes de zonas ecuatoriales por el norte, y de masas de aire fresco, procedentes de la Antártida por el sur. La llegada de los llamados surazos se ve favorecida por la extensa llanura de la región chacopampeana, de la cual la Chiquitanía es en gran medida su sector más septentrional. Sin embargo, las temperaturas anuales promedio son relativamente cálidas. Debido a su continentalidad los llanos de Chiquitos presentan grandes amplitudes térmicas durante los ciclos diurno-nocturnos, sobre todo, durante el apogeo del verano y el apogeo del invierno. Antes de producirse los notorios efectos del crisis ecológica, la Chiquitanía presentaba días bastante frescos, entre los 5 a 15 grados centígrados, debido a los surazos, es decir, los vientos que son continuación del pampero; por el contrario, durante el estío la temperatura ascendía y asciende fácilmente a marcas que rondan los 40 °C.

El encuentro de los frentes cálidos y frentes fríos sobre el relieve llano deriva en la explosión de tempestades en los momentos de cambio estacional; estas tempestades están acompañadas de copiosas lluvias, especialmente en los límites orientales y occidentales de la región chiquitana. El régimen de precipitaciones pluviales varía notoriamente de norte a sur, siendo los promedios anuales de 1.050 mm en el norte y de poco más de 600 mm en el sur de esta región.

Tal como sugiere el nombre de llanos de Chiquitos, el relieve de la región es predominantemente llano, con un declive poco perceptible de oeste a este, además de dos declives, también muy poco perceptibles, a modo de “techo de dos aguas”, que toman las direcciones opuestas norte y sur; estos declives determinan el escurrimiento de las aguas, así como de las vertientes. El declive hacia el este y el declive hacia el sur hacen que la mayoría de los cursos fluviales de los mismos sean afluentes de la Cuenca Amazónica. Existen algunas pocas y escasamente elevadas formaciones montañosas, la principal es la pequeña y baja cordillera llamada serranía de Santiago, cuya cumbre es el cerro Chochis (1290 msnm). Unos 150 km al sudoeste del cerro Chochis; casi en la frontera paraguayo-boliviana se encuentra el cerro San Miguel, de solo 780 msnm. Existen grandes zonas de hundimiento o depresiones poco profundas. Ya se ha señalado que el Gran Pantanal es una de las fronteras de la Chiquitania. Los bañados de Otuquis, un conjunto de humedales que se encuentran en la frontera paraguayo-boliviana, próximas a la frontera de Brasil, son afluentes del Gran Pantanal, por lo tanto, pertenecientes a la Cuenca del Plata. En cambio, los más extensos bañados de Izozog, ubicados en dilatado valle de hundimiento al que afluye el río Parapetí, del cual sale el río San Pablo, debido a una amplia curva de la falla tectónica, resultan tener aguas tributarias de la Cuenca Amazónica, pasando por la importante laguna Concepción. Algunas de las depresiones se han transformado en salinas. Los Llanos de Chiquitos poseen pocos ríos permanentes, aunque algunos de ellos son de importantes caudales, los ya citados ríos Parapetí y San Pablo, además del río Guapay; todos estos tributarios del Amazonas. Al este, en la vertiente norte de la Serranía de Santiago nace el río Tucavaca, que después de confluir con el río San Rafael, continúa con el nombre de Bambural; este río aporta sus aguas a los Bañados de Outiquis, a través de estos afluye con el nombre de río Negro, al río Paraguay, siendo así todos estos ríos parte de la Cuenca del Plata. También nace en la Serranía de Santiago el río San Miguel, el que se dirige casi hacia el sur, sería asimismo afluente de la Cuenca del Plata si sus magros caudales no se subsumieran en el centro del Chaco Boreal dentro de territorio paraguayo.

La mayor parte de los llanos de Chiquitos presenta una flora semejante a la de otras regiones del Gran Chaco, esto es, un parque arbustivo con abundantes especies de maderas duras y espinosas; repartidos entre los arbustos y pastizales se encuentran árboles como las palmeras, especialmente yatay, palos, borrachos, guayacanes, algarrobos americanos y quebrachos. Sin embargo, en la zona norte de los Llanos de Chiquitos, especialmente formando selvas de galería en las riberas y valles de inundación de los grandes ríos tributarios del Amazonas, se encuentran grandes árboles de madera blanda, típicos del bioma amazónico; entre ellos se cuentan, por su valor económico, la caoba, también se encuentran especies arbóreas valiosas por sus aceites, esencias, bálsamos e incluso el árbol del caucho en el extremo noreste de esta región.

Refiriéndonos a la fauna, ésta tiene como principales exponentes al jaguar, animal focal del bioma, el puma, los pecaríes, tapires, ocelotes, aguará guazú, el yaguarundí, el aguarachay, ciervos como el guazuncho, el ciervo de los pantanos; en las zonas despejadas se encuentran ejemplares de ñandú; en los ríos y bañados, carpinchos, yacarés y nutrias gigantes. Fuera de los citados yacarés abundan los reptiles, ofidios como la anaconda, la yarará y la víbora de cascabel. La fauna aviar posee numerosísimas especies, podemos citar a los tucanes, chimangos, guacamayos, jotes, urubús, águilas harpía, halcones, buitres, pavas de monte, búhos, lechuzas como el ñacurutú o grandes aves corredoras.

La economía de los llanos de Chiquitos, a inicios del siglo XXI, aún se reduce a la obtención de productos del sector primario, por ejemplo, cultivos de soja, sembrados desde la década de los setenta; los más antiguos de caña de azúcar y arroz, introducidos por la colonia, los aún más antiguos, además de vernáculos, del maíz, la mandioca, llamada yuca, además de frutas tropicales, bananas, ananás, mangos. La ganadería ha sido principalmente extensiva de vacunos, cuyos orígenes se remonta a las primeras oleadas de la colonización.
Por otra parte, el subsuelo de la Chiquitanía es rico en hidrocarburos y gas natural, así como en yacimientos de hierro.

Hablando del bagaje cultural, en la región llamada Chiquitanía, formada por las provincias Ñuflo de Chávez, Velasco y Chiquitos, durante la restauración de los templos misionales, fueron descubiertas más de 5.000 hojas con partituras de música barroca, escritas entre los siglos XVII Y XVIII por los naturales y por los misioneros. El Festival Internacional de Música Barroca, que se realiza anualmente desde 1996, en las reducciones ha atraído a músicos de América Latina y Europa. Seis iglesias, que dan respectivamente nombre a las ciudades y pueblos en que están emplazadas, de la región, San Francisco Javier, Concepción, Santa Ana, San Miguel, San Rafael y San José, han sido contempladas por la UNESCO en 1990 con el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad[7].

 

La mal llamada Chiquitanía forma parte del Chaco húmedo, que colinda al este con el Pantanal, al sureste con el Chaco Boreal, encontrándose al norte la Amazonía, pasando los llanos de Santa Cruz, y al oeste la compleja región andina, conformada por cadenas de la cordillera de los Andes, los valles y el Altiplano, además de los Yungas, las zonas subtropicales andinas. Hay que considerar su composición socio-geográfica donde no solamente las ciudades y los asentamientos humanos les han ganado espacios a los bosques, sino también la expansión de la ganadería y la agricultura, sobresaliendo, recientemente, los cultivos de la soja. También las carreteras y el ferrocarril cruzan su territorio, además de los campamentos petroleros y gasíferos. Esta composición socio-territorial despliega dinámicas concurrentes que rompen con la armonía ecológica. En la actualidad, las presiones de la expansión agrícola han provocado incendios devastadores en un contexto notoriamente definido por la crisis ecológica, que se nombra eufemísticamente “cambio climático”.

Los incendios incontrolables que se registran en la Chiquitanía, en Santa Cruz, han arrasado a más de 800 mil hectáreas de bosques, cultivos y pastizales. La devastación ha dejado los más de seis mil focos de calor que se registraron en lo que va de agosto en seis municipios: Roboré, San José, San Ignacio, Concepción, San Rafael y San Matías. Se evidencia la catástrofe ecológica en la muerte de animales silvestres; se puede ilustrar la tragedia con fotografías de tortugas y armadillos carbonizados. Se dice que lo que desató el incendio son los chaqueos, que buscan ampliar la frontera agrícola. Las políticas del gobierno se han caracterizado por apoyar el avance de la frontera agrícola; recientemente impulsando la “quema controlada” y la promoción del biocombustible, así como la tala de bosques. En este contexto se puede observar que los bosques se hacen más vulnerables, así como los ecosistemas. Si tomamos en cuenta el incremento de la desaparición de hectáreas de bosques en el periodo de gestiones del gobierno “progresista”, podemos inferir que parte significativa de la responsabilidad de lo que ocurre recae en el gobierno de Evo Morales Ayma. Ciertamente el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente es uno de los factores desencadenantes de los incendios dados, no solamente en la Chiquitanía, que se combina con otros factores intervinientes, que tienen que ver con la crisis ecológica o “calentamiento global”; sin embargo, el hecho de que estas políticas incentivan la ampliación de la frontera agrícola y dejan en suspenso políticas ambientalistas de protección, mucho más, políticas ecológicas de largo plazo, como llevando leña al fuego, convierten al gobierno en un factor de incidencia negativa.

Organizaciones ambientalistas alertaron del daño sobre más de 500 especies de fauna, algunas endémicas, después de difundirse las primeras imágenes de animales muertos por el fuego de los voraces incendios, que han consumido ya casi un millón de hectáreas de bosque, cultivos y pastizales en el noreste y el sureste de Bolivia. Un último reporte oficial del gobierno menciona que las llamas han consumido más de 700 mil hectáreas en el departamento de Santa Cruz, a causa de la quema de campos de cultivo, una práctica depredadora que en Bolivia recibe el nombre de “chaqueo”, con la equivocada creencia de que la ceniza mejora la calidad de la tierra para la siembra. Uno de los lugares más afectados es el Bosque Seco Chiquitano, un complejo de biodiversidad endémico, donde también está laReserva Natural de Tucavaca, donde existen 554 especies distintas de animales, distribuidas en 69 especies de mamíferos, 221 de aves, 54 de reptiles, 50 especies de anfibios y 160 de peces.

Los ambientalistas han achacado la responsabilidad al presidente Evo Morales por la aprobación de legislaciones que dan luz verde a la quema de pastizales para la siembra, con el objeto de ampliar la frontera agrícola, principalmente de soja. En efecto, un decreto supremo del 10 de julio, del año en curso, autoriza en los departamentos de Santa Cruz y Beni el desmonte para actividades agropecuarias.  La norma, emitida por el ejecutivo, se sumó a una ley de 2016, aprobada por el Congreso, de mayoría oficialista, que permite la quema de hasta 20 hectáreas de pastizales para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias.

Los incendios que se han generado en la Chiquitanía, particularmente en el municipio de Roboré, han derivado en una emergencia medioambiental que ha afectado la calidad del aire en esta región. Uno de los últimos informes señala índices de concentración de material particulado que supera los 310 microgramos por metro cúbico a causa del humo.

En este trágico panorama, donde claramente el gobierno tiene su responsabilidad, lo lamentable es que, en vez de reconocer sus errores y enmendarlos, los encubre y utiliza la tragedia para hacer campaña electoral, contratando un avión apaga incendios, ante el cuál los jerarcas del oficialismo se sacan fotografías para la posteridad. Lo que no parece que haga el gobierno, que es lo sensato, después de la catástrofe ecológica, es derogar y abrogar sus leyes y decretos que incentivan el extractivismo depredador, la ampliación de la frontera agrícola, la tala de bosques y hasta el “chaqueo controlado”.

 

Conclusiones

Para situarnos en el momento, nos encontramos en el presente dramático de la crisis ecológica, que amenaza la sobrevivencia humana y la vida en el planeta. Es en este contexto donde se tiene que evaluar a los gobiernos, a los Estado-nación, a los organismos internacionales, a sus políticas compartidas y diferenciadas, por Estado, por gobierno, por perspectiva ideológica. Un balance rápido nos muestra fehacientemente que ninguna de estas entidades, instancias e instituciones políticas del mundo ha tomado consciencia del peligro en el que se encuentran las sociedades humanas y las sociedades orgánicas del planeta. En consecuencia, tal como está la correlación de fuerzas en el mundo, donde los Estado-nación, los gobiernos y los organismos internacionales dan la batuta, no hay porvenir para la humanidad, a la que le espera un planeta inhabitable.

Otra enseñanza de lo que acontece, la expansión dramática de los incendios en la Amazonia, en el Chaco y en el Pantanal, es que tanto las expresiones políticas ideológicas de “derecha” y de “izquierda, neoliberales, fascistas criollas, populistas, coinciden y comparten la compulsión depravada de la destrucción de los ecosistemas en aras de la ilusión del desarrollo.

La tercera conclusión tiene que ver con el sorprendente comportamiento pusilánime de las sociedades y los pueblos, que no hacen prácticamente nada ante el anuncio explícito, en términos de síntomas ecológicos, de su desaparición. Podríamos decir, que se trata de un comportamiento suicida, como si estuviesen seducidos por la propia magnitud de la catástrofe.

Sin embargo, lo alentador, en este trágico panorama, es la resistencia y la respuesta de colectivos, de individuos, de voluntades colectivas, como los pueblos indígenas y las agrupaciones activistas y ecologistas, que persisten con una voluntad inquebrantable en la defensa de la vida y del planeta.

Si las sociedades y los pueblos no toman consciencia del peligro en el que se encuentran, sino reaccionan y clausuran la civilización moderna, la civilización de la muerte, no hay porvenir para la humanidad, aunque la vida pueda continuar sin los humanos. En cambio, si lo hacen, si su potencia social es impulsada por los activismos ecológicos, se abre un campo de posibilidades donde el porvenir puede ser una plasmación de la potencia creativa de la vida. 

  

   

Notas

 

[1] Referencias: Amazonia o Amazonía, en el Diccionario Panhispánico de Dudas. Primera edición (octubre de 2005). Guinness World Records 2013 (en español). Según se cita en la pág. 40. Fitzgerald, Eamonn (12 de noviembre de 2011). «Announcing the provisional New7Wonders of Nature» (en inglés). Consultado el 12 de diciembre de 2011. Amazonía, el pulmón del planeta. WWF Global: Ecosistemas amazónicos. Ecoportal.net – Comer carne, ¿es sostenible? “Estamos destruyendo el Amazonas para alimentar vacas”· ELPAÍS.com«Devorando la Amazonía.». Archivado desde el original el 3 de diciembre de 2009. Consultado el 7 de noviembre de 2009. «Ministerio de Ambiente (2016). Tercera Comunicación Nacional de Perú a la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre Cambio Climático, pág. 112.»Tercera Comunicación Nacional de Perú. Reuters (3 de julio de 2019). «Brazil: huge rise in Amazon destruction under Bolsonaro, figures show»The Guardian (en inglés británico)ISSN 0261-3077. Consultado el 4 de julio de 2019. «Amazon Deforestation Is Fast Approaching a ‘Tipping Point,’ Studies Show»The Weather Channel (en inglés estadounidense). Consultado el 2019-08-12. Ver Enciclopedia Libre: Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/Amazonia.

 

[2] Ibídem: Amazonia.

[3] Ibídem: Amazonia.

[4] Ibídem: Amazonia.

[5] Ibídem: Amazonia.

[6] Amazonia. La amazonia boliviana:  https://www.youtube.com/watch?v=GpCfVf0o2tA.

[7] Referencias: Bosque chiquitano (geobotánica). https://es.wikipedia.org/wiki/Bosque_chiquitano_(geobot%C3%A1nica).

Província Chiquitos: https://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_Chiquitos.

Ecorregión terrestre bosque chiquitano: https://es.wikipedia.org/wiki/Ecorregi%C3%B3n_terrestre_bosque_chiquitano.

Gobierno político y militar de Chiquitos: https://es.wikipedia.org/wiki/Gobierno_pol%C3%ADtico_y_militar_de_Chiquitos.

Proyecto de departamentización de Chiquitos y Guarayos: https://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_de_departamentizaci%C3%B3n_de_Chiquitos_y_Guarayos.

Leer Los llanos de Chiquitos: Enciclopedia Libre: Wikipedia.

https://es.wikipedia.org/wiki/Llanos_de_Chiquitos.

COALICIÓN CONTRA LA TORTURA

COALICIÓN CONTRA LA TORTURA

PRONUNCIAMIENTO DE LA COALICION CONTRA LA TORTURA

26 de junio – Día Internacional de las NNUU en Apoyo de las Víctimas de la Tortura DETENCIÓN PREVENTIVA Y TORTURA

 

 

Pronunciamiento

 

Tortura 5

 

Si bien vivimos en tiempos de Democracia, la tortura sigue vigente en nuestro país, en formas diversas y manifestando graves secuelas. De acuerdo al Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, el Subcomité respectivo realizó su segunda visita a Bolivia en mayo de 2017 y sacó conclusiones alarmantes de sus visitas a las cárceles.

Como primer punto a rescatar en ese valioso informe, el Servicio para la Prevención de la Tortura (SEPRET) no puede cumplir con los requerimientos del Protocolo Facultativo. Citando el informe: “En relación a la metodología de trabajo del SEPRET, el Subcomité notó que el organismo ponía un énfasis desproporcionado en las condiciones materiales de detención, no entrando en detalle en eventuales alegaciones de tortura y malos tratos”. Esto se debe en gran parte a que el SEPRET no tiene la independencia institucional necesaria del Ministerio de Justicia que le permita denunciar al Estado. En este panorama funesto, en el que se perpetúa la tortura, el SEPRET no es lo suficientemente libre como para evitarlo.

En la actualidad, surgen nuevas formas de tortura, tan dañinas ―a nivel de secuelas― que merecen tanta atención como las que ya se reconocen desde hace mucho tiempo. Entre ellas, el más crítico y frecuente en nuestro país, es el abuso desmesurado de la detención preventiva. Al respecto, el Subcomité urge al Estado a formular una política criminal con atenta mirada a la vulnerabilidad y los derechos humanos, rechazando una aplicación generalizada de la detención preventiva en favor de una justicia restaurativa reparadora. Todo ello teniendo en cuenta que la gran mayoría de las detenciones preventivas conciernen crímenes de bagatela (según destacan los comisionados) de personas sin antecedentes criminales. En la práctica, la detención preventiva sigue constituyendo la regla, a pesar de su carácter excepcional.

La justicia boliviana está repleta de resoluciones infundadas, sobornos, amenazas e incluso torturas. El sistema de justicia carece de los recursos y mecanismos que se requieren para realizar una investigación rigurosa y objetiva. La adherencia al procedimiento de obtención y valoración de pruebas es virtualmente inexistente, haciendo de la confesión la panacea de todo juicio penal. Se ha documentado la existencia de una perversa alianza entre la policía y los operadores de justicia, misma que expone al presunto culpable a formas de tortura y/o de amedrentamiento para someterla y “ablandarla”. ¿Para qué molestarse en romper las cadenas de este esquema para presentar un argumento jurídicamente fundado y basado en pruebas fehacientes?

El “Informe sobre el estado de la Justicia 2018”[1] subraya que solamente un microscópico 0,35% del presupuesto total del Tesoro General de la Nación (TGN) se proporciona al Órgano Judicial, haciendo que el Estado también sea responsable de esta situación. Por su parte, de acuerdo a la ética jurídica, los abogados se encuentran legalmente obligados a “defender con lealtad y eficiencia” los intereses de las personas y a “observar en todo momento una conducta íntegra, honesta, ecuánime, digna y respetuosa del ordenamiento jurídico”, al contrario, se aprovechan de las debilidades del sistema en el que trabajan y de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran los procesados prometiéndoles la liberación y exigiendo honorarios imposibles.

El problema de esta situación es la cantidad de presos preventivos y la duración indefinida de su detención. Los daños psicológicos y físicos, además de políticos, económicos y sociales son graves para la víctima y repercuten en el entorno familiar, persistiendo más allá de su liberación. Las personas detenidas sin justificación ni condena, privadas hasta de sus derechos humanos más elementales, se hallan en un estado alarmante de impotencia, desesperación y depresión. El solo hecho de encontrarse en detención preventiva representa un fuerte golpe a las probabilidades de absolución o siquiera de un justo enjuiciamiento de la persona acusada. Como se muestra en la tabla siguiente, la detención preventiva da lugar a una serie de alarmantes irregularidades procesales que se acumulan en tanto tratos crueles, inhumanos y degradantes, hasta llegar a calificarse como tortura, en contravención de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Nos encontramos frente a una serie de nuevas formas de tortura que comparten una misma finalidad: la destrucción de la persona humana.

N° de casos tratados por el ITEI entre 2016 y 2018 Violación a los derechos humanos sufrida
52 Falta de respeto a la presunción de inocencia
48 Retardación de justicia
42 Extensión de la detención preventiva a un período mayor a 6 meses
15 Allanamientos ilegales
14 Amenazas de la policía para obtener información/confesiones
14 Tortura física
12 Amenazas dirigidas a abogados de defensa
10 Extensión de la detención preventiva a un período mayor a 3 años
7 Acumulación de juicios
7 Desconsideración de necesidades médicas durante el juicio
5 Amenazas a la familia de la víctima

La desesperación que experimenta la persona detenida conlleva en numerosos casos secuelas traumáticas. Sin embargo, no se limita al sufrimiento psicológico, allí donde emerge todo un abanico de dolencias físicas, tales como artritis, hipertensión, asma y problemas cardiacos. A su vez, los medios de comunicación suelen señalar lo que ellos consideran cierto, sin pruebas válidas de por medio, vulnerando el derecho a la reputación y dañando familias enteras, en particular a niños y niñas.

La gran mayoría de los funcionarios judiciales ignoran las condiciones que se sufren dentro de la realidad que son las cárceles bolivianas. Si, acorde a las palabras de Nelson Mandela, hay que juzgar a las naciones por cómo tratan a sus reclusos, la mirada extranjera debería juzgar severamente las acciones del Estado boliviano (tal y como lo hizo el Subcomité). De tal manera, se ha hecho de la detención preventiva una medida habitual, allí donde ha instaurado una operación automática e injustificada, creando un alarmante nivel de hacinamiento, que ahora alcanza un 330%. Literalmente, los presos ya no caben en las celdas y los sufrimientos biopsicososiales ya no caben en sus mentes ni en sus cuerpos. El Estado debería estar avergonzado, así como también los jueces, fiscales y abogados que permiten que esta nueva forma de tortura (que a su vez promueve la vulnerabilidad a otras numerosas formas de tortura) continué. ´

Por lo expuesto, necesitamos ―ahora más que nunca― una nueva especie de operadores de justicia, que sean:

– Honestos y competentes con una mentalidad y ética profesionales;

– Respetuosos de las debidas garantías procesales (con la finalidad de la administración de la justicia);

– Defensores en contra de todo tipo de tortura y de malos tratos como método de investigación;

– Abyectos a las tentaciones de soborno, a las presiones políticas, económicas y mediáticas;

– Exigentes de las condiciones y la independencia necesarias para velar por el debido proceso.

Las organizaciones de la Coalición Contra la Tortura ―con el respaldo del citado informe del Subcomité― recomienda las siguientes acciones a seguir para las autoridades bolivianas:

– Que instituyan a prontitud un mecanismo nacional de prevención que goce de una total autonomía financiera y funcional en el ejercicio de sus funciones;

– Que otorguen al mecanismo nacional de prevención los recursos suficientes para desempeñar su labor con eficacia;

– Que sigan detenidamente las demás condiciones exigidas en el Protocolo Facultativo y en sintonía con las directrices relativas a los mecanismos nacionales de prevención;

– Que aseguren una nueva legislación que tipifique la tortura y otros malos tratos en concordancia con la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

 

 

 

ADHESIONES INSTITUCIONALES

 

Instituto de Terapia e Investigación sobre las Secuelas de la Tortura y Violencia Estatal – ITEI Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia

Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Paz

Comunidad de Derechos Humanos Sociedad Boliviana de Ciencias Forenses

Capítulo Boliviano de Derechos Humanos Democracia y Desarrollo

Adesproc Libertad GLBT

Libertades Laicas Red Iberoamericana CLADEM Bolivia Colmena Juvenil

Centro de Estudios y Apoyo al Desarrollo Local (CEADL)

Jumampi Lurata

Consorcio Boliviano de Juventudes CONBOJUV

Mesa Departamental de Derechos Sexuales y Reproductivos

Red de Lucha contra la Violencia de Sucre

Comunidad de Productorxs en Artes (COMPA)

Asociación de Residentes y Refugiados Peruanos en Bolivia (ARPEBOL)

Católicas por el Derecho a Decidir

Psinergia

Centro de Servicios Agropecuarios Técnicos Chuquisaca – CESATCH

Colectivo Rebeldía

Igualdad LGBTI

ONG Realidades

 

 

ADHESIONES PERSONALES

 

Patricia Brañez Miriam

Granados Troche

Dirk Schmidt

Karina Flores de Schmidt

Jesús Loor

Carla Pamela Martínez Portugal. C.I. 4886786 L.P.

Paola Lorena Barriga Machicado

Roberto Peredo Palacios

José Luis Pardo Donoso

Eduardo León Arancibia

Marta Ticona

Dr. Eusebio Vera Apaza

Kathia Saucedo Paz

Wendy Cornejo

Patricia Guadalupe Flores Salinas

Karina Alcón Miranda. C.I. 9116412 L.P.

Gonzalo Sanjinés. Miembro del Comité Impulsor hacia la Cumbre Social. Presente en la lucha de los productores de coca.

Jenny Ybarnegaray Ortiz C.I. 2335810 L.P.

Alberto Moscoso

Angélica Siles Parrado C.I.477200 L.P.

Gloria Elizabeth Landaeta Rodriguez, C.I. 963852 – Cochabamba.

Edgar Cadima Garzón C. I. 385549 L. P.

Oscar Bravo E.

Aggy Gonzáles

David Inca Apaza. Activista promotor y defensor de los DDHH, fundador de la APDH Omasuyos Lourdes Sansetenea

Carlos Derpic Salazar C.I. 1271460 Pt.

Jhiery Fernández Sumi C.I. 4023781 Or.

Morelia Mamani Callisaya

Gloria Mendieta Ivica Tadic Pereira C.I. 2847294 S.C.

Jakelyn Liberata Tintaya Callisaya

Dominique Turpo E-4910558

Roxana María Cuevas Seláez

[1] “Informe sobre el Estado de la Justicia en Bolivia 2018”, elaborado por la Plataforma Ciudadana por el Acceso a la Justicia y los Derechos Humanos, apoyado por la Unión Europea y la Fundación para el Debido Proceso, publicado abril de 2019.

¡Qué solos están los pueblos! ¡Qué acompañados pueden estar!

¡Qué solos están los pueblos!

¡Qué acompañados pueden estar!

 

Raúl Prada Alcoreza

 

¡Qué solos están los pueblos!

 

Guerra del Pacifico

 

 

 

En carrera frenética por conseguir el desarrollo anhelado los Estado-nación subalternos de la inmensa periferia del sistema-mundo capitalista se embarcaron en proyectos económicos delirantes, incluyendo guerras fratricidas. La ilusión del desarrollo caló en la clase política, aunque también en la clase económicamente dominante, incluso en lo que se denomina ambiguamente las clases medias[1]. No deja de estar ajeno a esta ilusión del desarrollo el mismo proletariado joven de estas latitudes de las periferias de la geografía política de un sistema-mundo moderno, configurado por la geopolítica colonial, primero, después, por la geopolítica imperialista, para derivar en la geopolítica de inercia del imperio, el orden mundial. El sueño de un país atravesado por ferrocarriles fue obsesivo en los caudillos latinoamericanos del siglo XIX. En el siglo XX los caudillos soñaban con un país industrial, en tanto que en las primeras décadas del siglo XXI los caudillos sueñan con convertir al país gobernado en “potencia”; las connotaciones pueden adquirir distintas tonalidades, desde “potencia” de la tercera revolución tecnológica-científica-cibernética, hasta “potencias” más circunscritas, más especializadas, como, por ejemplo, “potencia energética”. El problema no es solo evaluar la realización o no de estos sueños desiderativos, sino de todo lo que se hizo para alcanzarlos y lograrlos.

Si hacemos un repunte, podemos comenzar con la guerra contra los pueblos y naciones indígenas por parte de los Estado-nación, de las repúblicas flamantes. Después podemos seguir con lo que podemos llamar, recurriendo al lenguaje militar reciente, la guerra de baja intensidad, no declarada, y diferida, contra los propios pueblos para modernizarlos, para inculcarles comportamientos modernos. Siguiendo la lista podemos citar las guerras fratricidas entre países vecinos; en lo que sobresale la pretensión de convertir al Estado-nación vencedor en una especie de “subimperialismo” o imperialismo de segundo orden, por lo menos, en el ámbito regional[2]

Estos juegos geopolíticos en la geografía periférica no solamente son dados a una escala restringida y circunscrita, en el mejor de los casos, regional, sino que son como caricaturas de las geopolíticas mundiales de los imperialismos; imitaciones groseras de las “potencias” mundiales, que también juegan a la geopolítica. Geopolítica que de por sí ya es un esquema simple y elemental, tomado de las nociones más generales de la geografía, que es usada como estrategia espacial de dominaciones. Sin embargo, todo este juego no es más que movimiento de fichas en mapas; lo que no corresponde a las máquinas de guerra, puestas en movimiento en escenarios territoriales y marítimos, cuyos espesores y flujos, además de la cobertura de las relaciones sociales nacionales e internacionales, que les otorgan complejidad. Los generales de las “potencias imperialistas” juegan sus geopolíticas en mapas bidimensionales, en tanto los hechos, sucesos, eventos y acontecimientos se suceden en espesores tetra-dimensionales. Los generales de los Estado-nación subalternos, con pretensiones de “potencias” segundonas, juegan de la misma manera en mapas bidimensionales, solo que acotados a la región o a las vecindades; no como aquellos generales de ejércitos imperialistas, que lo hacen a escala mundial.

El alcance de la geopolítica es como el de la teoría de la conspiración; al reducir el mundo efectivo al mundo de una representación harto esquemática, susceptible a la decodificación militar, por lo tanto, a un mundo de caricatura militar, solo toma en cuenta variables controlables, bajo sus propios mandos, dejando fuera las multiplicidades de variables intervinientes en los fenómenos sociales, económicos, políticos, culturales. Si uno de los bandos vence al otro, en la conflagración, no lo hace gracias a la geopolítica, a la estrategia simplona de dominación del espacio, sino a la correlación de fuerzas, cuyas dinámicas escapan al entendimiento militar. Lo mismo sucede en la región circunscrita del conflicto en la periferia de la geografía política del sistema-mundo; solo que en este caso todo se da de una manera más imitativa, sobresaliendo el dramatismo de las caricaturas trágicas. De todas maneras, hay poblaciones de muertos, masas de heridos, pueblos enfrentados y agredidos, aunque uno de ellos corresponda al Estado vencedor y el otro al Estado derrotado. La gloria es para los militares, no para el pueblo, la victoria es para el Estado vencedor, no para el pueblo; en tanto que la derrota no solo es para el Estado derrotado, sino, sobre todo, para el pueblo de ese Estado-nación.

La geopolítica es una disciplina anacrónica de los juegos de poder de las “potencias imperialistas”; cuando la usan “potencias” de menor escala, por ejemplo, Estado-nación subalternos, no hacen otra cosa que usar los disfraces y las armas de los ejércitos de las “potencias imperialistas” en escenarios territoriales acotados, donde estos disfraces y estas armas están demás. A pesar de la ideología chauvinista de los Estado-nación, a pesar de las ceremonialidades del poder, que ensalzan a sus héroes, tanto del país vencedor como del país vencido, los resultados fácticos ponen en entredicho tanto a la ideología chauvinista y a las ceremonialidades apologistas, pues lo que queda es la recurrencia repetitiva de las narrativas nacionalistas, que hacen incomprensible la guerra desatada, la guerra habida, que ambos bandos recuerdan cronológicamente. Los pueblos son los espectadores de estas conmemoraciones, empero, olvidaron que fueron a la guerra por los juegos de poder de los gobiernos de entonces, controlados por clases dominantes, que concurrían por el control de los recursos naturales.

Las guerras en la periferia del sistema-mundo no se explican desde la narrativa nacionalista, pues se trata de Estado-nación dependientes y subalternos.  Estos Estados no disputan el dominio mundial, para lo que sirve la geopolítica, sino el control de sus entornos intrarregionales e interregionales; por lo tanto, conquistan o pierden, dependiendo el caso, territorios que no controlan efectivamente ni soberanamente los Estado-nación subalternos. El control efectivo de estos territorios, sobre todo, de las reservas y yacimientos de recursos naturales, lo hacen las empresas trasnacionales extractivistas. Los Estado-nación subalternos han hecho la guerra para el control de otros Estado-nación, las “potencias imperialistas”.

Es cierto que no solo queda la comedia y las ceremonias, los oropeles de la gloria o la derrota, pues el Estado vencedor se hace de territorios que anexa a su geografía política; al hacerlo incorpora reservas de recursos naturales, que amplifican notoriamente la fuente de ingresos del Estado rentista. El Estado vencido pierde los territorios y con ellos los recursos naturales que albergan, sin que el país sea compensado por esta pérdida atroz. Se le compensa miserablemente, sin sonrojarse por ello, con la descomunal tosquedad que presta la prepotencia criolla, pretendida “superioridad blancoide”, con un ferrocarril que llevara las materias primar a los puertos, para su exportación. Pero, lo que no hay que olvidar, es que el Estado-nación vencedor se convierte en el gendarme que cuida estos recursos naturales, que dejan de pertenecerle en el momento de la exportación y la externalización al Centro industrial del sistema-mundo capitalista. Es incluso gendarme contra su propio pueblo, sobre todo, gendarme contra la clase de los trabajadores, que dejan su sudor, si no son sus huesos, en los campamentos mineros o petroleros. Es cuando el absurdo de estas guerras periféricas se hace patente.

Este absurdo histórico-político no se borra con la estridencia ideológica nacionalista; que solo sirve para preservar el Estado-nación subalterno al servicio de la dominación mundial vigente, que solo sirve para que generales y doctorcitos de toda laya se engolosinen con la remembranza de la victoria o de la derrota; que solo sirve para que los políticos gobernantes de turno azucen a su pueblo para lograr convocatoria y preservarse en el poder, ya sea de una manera o de otra, o a través del continuismo carismático o la alternancia de mandos de partidos que solo son distintos en las siglas. Las guerras periféricas son absurdas, desde la perspectiva propia, la de los países periféricos y de los pueblos de la inmensa periferia, dominada por las estructuras de poder del sistema-mundo capitalista. Solo son explicables porque las disputas geopolíticas de las grandes “potencias” se delegan y transfieren a los actores locales, nacionales y regionales de los países vasallos del imperio

Debatir desde el postulado de “soberanía”, que no se la tiene efectivamente, pues la soberanía es trascendentalmente imperialista, sobre las heridas, los problemas y temas pendientes que dejó la guerra, es más retórica de leguleyos, quienes de soberanía solo tienen una imagen simbólica y desgarbada. Los pueblos tienen la tarea imperiosa de enmendar los errores que han cometido sus clases dominantes y los gobernantes de turno, al momento de la conflagración y después. No pueden seguir los ritmos de sus clases políticas y de sus castas militares, entrampadas en las irradiaciones de una guerra que no debería haberse dado. Los pueblos periféricos, herederos de las repercusiones des-constitutivas de la colonia, están convocados a integrarse y mancomunarse en proyecciones descolonizadoras, que fortalezcan sus potencias sociales, dándose la oportunidad de abrir otros horizontes, más allá de la colonia y de la colonialidad, más allá de la actualización contemporánea de ambas en las formas de la civilización moderna.

En los debates sobre los problemas pendientes de la guerra están ausentes los pueblos, salvo como objetos de la manipulación política y mediática. Es menester, entonces, que los pueblos hablen, como se dice, con su palabra, con sus lenguajes, que se reconozcan como tales. Que deliberen y reflexionen colectivamente, que busquen soluciones, que las consensuen. Los pueblos del continente tienen la tarea pendiente de la integración, de cerrar la caja de pandora, abierta con la conquista de Tenochtitlan, que es cuando nace la modernidad vertiginosa que todo lo solido desvanece en el aire.

 

[1] Ver Anacronismos en el discurso político. Disquisiciones sobre la “clase media”. https://www.bolpress.com/2018/02/27/anacronismos-en-el-discurso-politico-disquisiciones-sobre-la-clase-media/.

[2] Ver Geopolítica regional. https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/geopol__tica_regional.

Anular las elecciones fraudulentas

Anular las elecciones fraudulentas

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Anular las elecciones fraudulentas

 

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El discurso jacobino de la revolución francesa dice que la soberanía radica en el pueblo; la Constitución dice lo mismo. ¿Qué significa este enunciado? Qué el pueblo está encima de la ley; también se puede decir que está por encima del Estado, por estar en el nacimiento mismo del Estado. Al expresar este enunciado la Constitución, ratifica la premisa de la revolución, hecha por el pueblo sublevado. En el ejercicio constitucional de la democracia institucionalizada, el pueblo toma decisiones, por así decirlo, en las elecciones, en los referéndums, en las consultas; incluso cuando se moviliza por demandas y reivindicaciones. Estas decisiones no son como las que corresponden a la acción colectiva, como en la rebelión, en la sublevación, en la subversión, en la revolución; sin embargo, se trata de decisiones populares, cuantificadas en las votaciones. Se trata del ejercicio de la soberanía popular en la vida cotidiana del ejercicio democrático formal. Al ser decisiones del pueblo, ni los gobernantes, ni los “representantes del pueblo”, menos las autoridades subalternas pueden cuestionar, objetar, ni transgredir. Hacerlo es estar no solo contra la democracia, el ejercicio de la democracia, sino atentar contra la base misma del Estado moderno, el Estado-nación, pues su cimiento ideológico es precisamente éste, el que la soberanía radica en el pueblo.

Bueno, es esto precisamente lo que ha ocurrido con el aval otorgado por el susodicho Tribunal Constitucional Plurinacional a la reelección del presidente y, de yapa, a otras autoridades elegidas. Haciendo una interpretación truculenta de la Convención de San José, la misma que se refiere a los derechos humanos de las personas, de los ciudadanos, no de los políticos, menos de los que fungen de presidentes. De todas maneras, a pesar de todo, contra la coherencia lógica, contra la interpretación directa y clara de la Convención mentada, el TCP ha dado su veredicto asumiendo la pertinencia de la propuesta de unos diputados, que interpretaron atropelladamente la Convención de San José. Se entiende que todo esto, estos equívocos concatenados y malas interpretaciones, a ojos vista, se deben a la desesperación por mantenerse en el poder a toda costa, aunque ese costo sea la democracia misma, es más, la libertad del pueblo mismo y sus derechos consagrados en la Constitución.

El domingo, 3 de diciembre de 2017, se realizarán las elecciones de magistrados; elecciones amañadas largamente, de una manera torpe y grotesca, sin disimulo, incluyendo al Tribunal Electoral, teniendo, además, el antecedente de las elecciones de magistrados anteriores, perdidas por el oficialismo, donde ganó el voto nulo; lo que equivale taxativamente a la anulación de las elecciones. Sin embargo, a pesar de esta derrota incuestionable, el gobierno, los dispositivos estatales tomados por el partido de gobierno, sobre todo, el Congreso, se dieron modos de elegir a magistrados de escasa votación y de escasos méritos, avasallados por la descalificación del voto nulos. Las elecciones de magistrados son inconstitucionales, vulneran, violan, desacatan, la Constitución, que establece que la elección de magistrados es un proceso, donde se da la participación popular; los candidatos emergen de la sociedad, se hacen conocer, se postulan en el ejercicio del debate y la deliberación con el pueblo. Todas estas condiciones establecidas por la Constitución brillan por su ausencia en al atropello logístico y apresurado del Tribunal Electoral, presionado por el chantaje ideológico y coercitivo del gobierno. Ciertamente, su comportamiento no tiene disculpa; un comportamiento decoroso hubiera sido renunciar y no seguir el circo montado por el ejecutivo, el oficialismo, los dispositivos estatales y las organizaciones sociales cooptadas, que hacen de apéndice del ejecutivo o de extensiones somáticas del caudillo. Empero, no tuvieron esta dignidad.

Ante este descalabro de la forma de gubernamentalidad clientelar y corrupta, ¿qué hacer? Teóricamente, podríamos decir, que se trata de boicotear las elecciones fraudulentas; ni legitimas, ni legales, aunque sean institucionales, en el marco del monopolio y el dominio del partido oficialista y de la ansiedad desgarbada del caudillo.  Sin embargo, dicho de manera directa y sencilla, no hay fuerzas para hacerlo, pues la población votante esta atrapada en las mallas coercitivas de la maquinaria del chantaje del poder: o votas o votas, incluso aunque sea nulo, aunque es mejor que no sea nulo, pues has “valer tu voto”, en beneficio de la desfachatada democracia oficialista. No hay condiciones de posibilidad, como se dice, para que se pueda desplegar lo que teóricamente es aconsejable, defendiendo la soberanía del pueblo. Estamos ante un pueblo desencantado, una vez que evidenció la versión crápula del supuesto “proceso de cambio”, pero, un pueblo que no ha encontrado su potencia social, por lo tanto, que está lejos de ejercer su soberanía. En esta situación adversa para la voluntad popular, parece que las alternativas se restringen en el marco del espacio o la cancha tendida por el chantaje político. Una de las opciones, tibiamente dignas, es anular las elecciones fraudulentas. Es decir, votar nulo, aunque en las anteriores elecciones de magistrados, tampoco el Congreso, el ejecutivo, los tribunales oficiosos, no respetaron la victoria del voto nulo, haciéndose a los desentendidos de los resultados de la votación.

La responsabilidad ciudadana, es decir, de los que están en condiciones de ejercer la soberanía popular, no de los esclavos de ideologías, sobre todo, de los esclavos de deseos de poder, aunque sea fragmentarios, de demandas de reconocimientos, aunque sea por dádivas, sino de los que se consideran ciudadanos y creen todavía en la potestad política de la democracia institucionalizada, es anular las elecciones fraudulentas. No hacerlo es asumirse como esclavos, renunciando a lo que queda de su condición de ciudadano y ciudadana.

La soberanía radica en el pueblo es un enunciado jacobino; enunciado todavía preñado del prejuicio de la soberanía; concepto que deriva de la condición del soberano, el monarca, solo que después de decapitar al rey el pueblo ocupa el lugar vacío dejado por el noble, que jugó a ser símbolo de la nación. Forma parte este enunciado de las herencias del discurso jurídico-político, a pesar de la irrupción transgresora e interpeladora de la acción histórica-política del pueblo efectivo, es decir, de las multitudes congregadas y en colisión con el poder. A pesar de estas connotaciones conservadoras en lo que respecta al contraste con el alcance del ejercicio de la democracia plena, el autogobierno, la autogestión y la autonomía, todavía lleva el hálito de la voluntad popular, compuesta y combinada en la subversión; aunque la misma, en vez de destruir el poder y desplazarlo definitivamente, sustituirlo por el autogobierno creativo de los pueblos, lo restituya en otras formas, aunque quizás más abiertas, es lo que se tiene a mano, como quien dice. La soberanía del pueblo se efectúa en la anulación de las elecciones fraudulentas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Síntomas y significaciones del feminicidio

Síntomas y significaciones del feminicidio

Raúl Prada Alcoreza

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La violencia no es abstracta sino específica; afecta a personas concretas, a sus cuerpos marcados. Si bien la violencia es un concepto cuya etimología viene del latín, cuyas significaciones se asocian a impetuosidad, ardor, rigor, también a ferocidad, rudeza y saña; la arqueología del concepto, que se sostiene y emerge  del substrato latino, ha desplazado su sentido a agresión. Sobre todo, conectando este significado a referentes normativos y morales. Por ejemplo, se dice que la violencia concurre entre sujetos contrastados, se manifiesta en conductas y comportamientos agresivos, acaece en contextos vulnerables; donde, de manera premeditada, asimilada  y repetida, se promueve la violencia, apremiando hacer daño a contingentes referenciales. Se emplaza a conseguir la subordinación plena, de individuos y acervos sociales. La violencia perturba demoledoramente, cuyo alcance es de magnitud desoladora, inhibiendo las facultades  creativas de la sociedad, recurriendo al terror[1]. Lo que importa no es tanto la cualidad conceptual sino la interpretación del despliegue de violencias específicas.  De las que más llama la atención es la violencia destructiva del feminicidio. Es indispensable detenerse ante semejantes hechos y sucesos, que desatan la violencia sobre el cuerpo de las mujeres. Interpretar esta violencia proliferante, escalonada y en expansión, adquiriendo intensidades espeluznantes, como síntomas de sociedades devastadas; donde sujetos desgarrados, de consciencia desdichada, descargan sus frustraciones en el cuerpo temido de las mujeres.

 

Hay que atender a las estadísticas de los feminicidios, que, como se los presenta, han remontado cantidades asombrosas e inadmisibles. La pregunta es ¿a qué se debe? Una de las respuestas comunes y difundidas es la que asocia el feminicidio con el machismo desbordado, enloquecido, que busca su realización en la dominación depravada, que se manifiesta en el homicidio de mujeres. Compartimos, en parte, esta interpretación; empero, no logra explicar las cantidades expansivas de los feminicidios. ¿Es el depravado o el psicótico la explicación de las regularidades estadísticas de los escalonados feminicidios? Se puede hacer esta atribución parcial, que quizás corresponda a una parte, que no es precisamente la proporción mayor, sino, más bien una de las menores. La proporción mayor o las proporciones mayores tienen que ver no con estas inclinaciones individualizadas, sino con circuitos y tráficos articulados a mercados clandestinos.

 

Así como hay un lado oscuro del poder[2], que se complementa con el lado luminoso del poder – un lado que tiene que ver con las formas paralelas del poder no institucionales, que se complementa con el lado que tiene que ver con las formas institucionales del poder –, también se puede decir que hay un lado oscuro del mercado, que se engrana con el lado luminoso y visible del mercado. Estamos hablando no solo del tráfico de armas, del narcotráfico, sino del tráfico de cuerpos; empero, de este tráfico llevado a extremos crueles y sanguinarios. Resulta que ya asistimos al rapto de niñas y de adolescentes, para satisfacer no solamente las ansias sexuales de millonarios, sino sus deseos más exuberantes, donde se busca la satisfacción delirante en el descuartizamiento y la muerte, después de la violación. Se ha montado toda una logística y organización para el efecto del desenvolvimiento de este mercado oculto en las sombras de los recovecos de la sociedad; aunque, de alguna manera, conocido o sospechado por la misma policía.

 

 

Como dijimos, el lado oscuro del poder no solamente ya atraviesa el lado luminoso del poder. Las redes de las formas de poder no institucionales, clandestinas, no solamente atraviesan a las mallas institucionales, sino que el lado oscuro controla al lado luminoso; se lo ha tragado. Las formas paralelas del poder, no institucionales, controlan a las formas institucionales del poder. De la misma manera, algo parecido ocurre en la relación imbricada entre el lado oscuro del mercado y el lado luminoso del mercado.  No podemos decir, como en el caso del poder, de las relaciones imbricadas entre las formas de poder, que el lado oscuro del mercado controla el lado luminoso del mercado, aunque podemos conjeturar que lo atraviesa.

 

La cifra escalofriante de feminicidios en el norte de México es ya un indicador de la extensión desbordante de la conformación del lado oscuro del mercado, de sus niveles de expansión; además de su involucramiento con su clientela, los carteles. Dirigidos, como se sabe, por capos adinerados. La serpenteante e itinerante revelación de cuantiosos raptos de niñas y adolescentes en los otros países, es también indicador del tamaño de la conformación y funcionamiento de este lado oscuro del mercado, además internacionalizado. Aunque no necesariamente se tiene que identificar a la clientela con los carteles, sino con millonarios insatisfechos. A los que no les colma su riqueza, ni acceder a prostitutas caras, sino que ansían precisamente vírgenes; además tan expuestas y vulnerables, de tal manera que se las pueda asesinar sádicamente. Lo que pasó en Argentina parece tener que ver con estos estilos escabrosos del lado oscuro del mercado y una clientela “honorable”. Esta interpretación o conjetura parece corroborarse cuando se tiene la información de que la familia de la víctima es amenazada, posiblemente por estos “empresarios” del negocio macabro, si sigue insistiendo con la investigación del caso.

 

De acuerdo a estas interpretaciones del conglomerado imbricado, entre las formas de poder mencionadas y las formas de mercado señaladas, se puede sugerir una tercera interpretación. Esta interpretación conjetura la conexión entre lo que ocurre con el poder y lo que ocurre con el mercado. De alguna manera ya insinuamos que las organizaciones del lado oscuro del poder pueden ser tanto la clientela como los ofertantes del lado oscuro del mercado. Sin embargo, parece que la conexión entre ambos planos y espesores de intensidad, del poder y del mercado, han alcanzado la articulación perversa; donde el lado oscuro del poder obliga al lado luminoso del poder a encubrir estos hechos escabrosos y criminales. Por lo tanto, se ha llegado a variados grados de complicidad precisamente de las instituciones encargadas de cuidar a la ciudad y a sus ciudadanos.

 

Ante este panorama, resulta inadecuado reducir estos fenómenos destructivos de la humanidad a la culpabilidad de las aberraciones sexuales, del machismo despechado y de la violencia masculina. Estas identificaciones, dadas por los discursos denunciantes, no abarcan el mapa de todos los dispositivos que están en este juego atroz. Es menester identificar estas estructuras y organizaciones, que componen el lado oscuro del poder y el lado oscuro del mercado.  Es necesario interpelar y denunciar a las economías políticas del chantaje, en las cuales se encuentran estas economías ilícitas, clandestinas e inhumanas. El enfrentamiento no es tan solo con la psicosis o las inclinaciones perversas individualizadas, esto es parte del problema, una parte menor del problema; el problema mayor se encuentra en el funcionamiento instrumentalizado, organizado y estructurado de estas formas perversas del poder y del mercado, que ya se han extendido, no solamente controlando al Estado o parte del Estado, sino amenazando y aterrorizando a la sociedad; inhibiendo o controlando la labor de las instituciones del orden y encargadas de velar por el cuidado de la ciudad y de los ciudadanos.

 

Se ha llegado a situaciones tan peligrosas para la sociedad y el porvenir de la humanidad, que la denuncia y la movilización, las marchas que exigen investigación, son insuficientes para detener este decurso al apocalipsis. Nadie dice que no hay que denunciar, ni movilizarse, ni marchar, ni exigir al Estado el cumplimiento de sus deberes; claro que hay que seguir haciéndolo. Pero, lastimosamente, no es suficiente. Lo que se enfrenta es una amenaza mucho mayor que el supuesto perfil de psicosis o de perversión individualizada; lo que se enfrenta son estructuras de poder y de economía paralelas, incrustadas en el Estado y la sociedad civil. Lo que se enfrenta ya es el desborde del poder, más allá de la gubernamentalidad, más allá de la preservación y reproducción del poder. Lo que se enfrenta es un poder excesivo y descomunal, un poder desbocado, que no se conforma solamente con disciplinar a los cuerpos de las poblaciones, con controlarlos, con engatusarlos con goces banales de la cultura-mundo de la trivialidad, sino que busca su realización catastrófica en la destrucción misma de las cohesiones sociales y de su sentido inmanente, la humanidad.

 

Lo que sorprende no es ya solo la indiferencia o, para decirlo más suavemente, la indocilidad burocrática del Estado, frente a estos hechos espantosos, sino la misma pusilanimidad de la sociedad. Después del rapto, violación y asesinato de una joven, la sociedad misma no podría ir, como de costumbre, al día siguiente a hacer sus rutinas. La dignidad humana exige suspender la vida cotidiana, y detener estos desplazamientos macabros del lado oscuro del poder y del mercado.  Si no lo hace, si después de enterarse de lo que ocurre, de leer las cifras de la extensión de los feminicidios, después de las denuncias y las interpelaciones, las marchas y movilizaciones, vuelve, al día siguiente, a efectuar sus mismas rutinas, esto es muestra de inconsecuencia, en el caso del activismo, y de pusilanimidad, en el caso de la sociedad; por lo tanto, de cierta complicidad, al fin, con lo que ocurre.

 

Lamentablemente, es esto lo que está sucediendo; la responsabilidad de la denuncia, de la interpelación, está en manos de colectivos y grupos activistas; mientras el grueso de la sociedad contempla.  Aunque lo haga indignada por lo que ocurre, el hecho que siga en la rutina, quiere decir que está la sociedad adormecida. Su contemplación indignada es también complicidad. Si las sociedades y los pueblos han llegado a esto, a este grado de pusilanimidad y adormecimiento, son pueblos y sociedades que ya no valen la pena. Han perdido lo primordial; no hablamos de la capacidad de indignarse, sino de la capacidad de detener, de parar, esta destrucción de la dignidad humana, de la vida de las mujeres, del porvenir de las adolescentes. Ni una más, ni una menos, quiere decir no solamente basta, sino el acto inmediato, la movilización de toda la sociedad para desmantelar estas máquinas del chantaje, de la coerción, de la tortura y de la muerte.

 

 

 

 

[1] Referencias: [1] El término en español es un cultismo; se corresponde con el sustantivo latino violencia, que deriva del adjetivo violens, -entis, que significaba «impetuoso», «furioso». En última instancia, el origen latino de la palabra es el sustantivo vis («fuerza», «poder», «potencia»); Cf. myetymology.com, «Etymology of the Latin word violentia». [2] Freud, El inconsciente. [3] Cf. Amalio Blanco, «Los cimientos de la violencia», Mente y cerebro, 49, 2001, pp. 9-15. [4] Galtung, Johan (1995) Investigaciones teóricas. Sociedad y cultura contemporáneas. Madrid: Tecnos. Bibliografía: _ J. Galtung (1998). Tras la violencia 3R: reconstrucción reconciliación, resolución, afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Bilbao: bakeaz, gernika gogoratuz. Pág. 15. _ Palermo G.(2005), La violenza intrafamiliare tra diritto e mediazione, La città del sole, Napoli. _ William Golding (1954), El señor de las moscas. Vergara, Carmen, (tr.) Edhasa ISBN: 84-350-0951-3. _ Desmond Morris (1967), El mono desnudo (The Naked Ape, en el original en inglés) Ferrer Aleu, J., (tr.) Nuevas Ediciones de Bolsillo. _ Ashley Montagu (1990), La naturaleza de la agresividad humana. Escohotado, Antonio, (tr.) Valencia: Alianza Editorial, S.A. _ José Sanmartín Esplugues (2000), La violencia y sus claves. Barcelona: Ariel. Sexta Edición actualizada Ariel- QUINTAESENCIA, 2013. _ José Sanmartín Esplugues (2004), El laberinto de la violencia, Barcelona: Ariel. Mundos violentos. _ Desmond Morris, sinopsis de su libro El mono desnudo _ Robert Ardrey, Extractos del Génesis de África. Ver Enciclopedia Libre, Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Violencia.

 

[2] Ver El lado oscuro del poder.

 http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/el-lado-oscuro-del-poder/.

 

 

ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA

ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA

www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf

Preámbulo

 

Recordando que los diálogos de La Habana entre delegados y delegadas del Gobierno Nacional, presidido por el Presidente Juan Manuel Santos y delegados y delegadas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, con la decisión mutua de poner fin al conflicto armado nacional, tuvieron origen como resultado del Encuentro Exploratorio sucedido en la capital de la República de Cuba entre el día 23 de febrero y el día 26 de agosto de 2012; Teniendo presente que como resultado de los diálogos exploratorios referidos se produjo un Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado en la fecha última citada ante testigos nacionales y ante delegados de la República de Cuba y del Reino de Noruega que sirvieron igualmente como testigos, y que, desde entonces, asienten el proceso como países garantes; Poniendo de presente que la República Bolivariana de Venezuela y la República de Chile se han aprestado en todo momento a sus buenos oficios como países acompañantes; Recordando que en desarrollo de la agenda aprobada en el Acuerdo en mención se dio inicio a la Mesa de Conversaciones el día 18 de octubre de 2012 en la ciudad de Oslo, capital del Reino de Noruega, para luego continuar en la capital cubana sin solución de continuidad hasta el día de hoy que se firma el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera; Subrayando que el Acuerdo Final que se suscribe en la fecha corresponde a la libre manifestación de la voluntad del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, al haber obrado de buena fe y con la plena intención de cumplir lo acordado; Teniendo presente que el Artículo 22 de la Constitución Política de la República de Colombia impone la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento; que el Artículo 95 afirma que la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional por lo que es deber de todos engrandecerla y dignificarla; que el ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución implica responsabilidades, entre ellas, propender al logro y mantenimiento de la paz; Subrayando que la paz ha venido siendo calificada universalmente como un derecho humano, y requisito necesario para el ejercicio de todos los demás derechos y deberes de las personas y la ciudadanía; Poniendo de presente que el Acuerdo Final recoge todos y cada uno de los acuerdos alcanzados sobre la Agenda del Acuerdo General suscrito en La Habana en agosto de 2012; y que para alcanzarlo el Gobierno Nacional y las FARC-EP siempre y en cada momento nos ceñimos al espíritu y respeto de la Constitución Nacional, de los principios del Derecho Internacional, del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, del Derecho Internacional Humanitario (Convenios y Protocolos), de lo mandado por el Estatuto de Roma (Derecho Internacional Penal), de los fallos proferidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos relativos a los conflictos y su terminación, y demás sentencias de competencias reconocidas universalmente y pronunciamientos de autoridad relativos a los temas suscritos.

Recordando que el Artículo 94 manifiesta que “la enunciación de los derechos y garantías contenidos en la Constitución y en los convenios internacionales vigentes, no debe entenderse como negación de otros que, siendo inherentes a la persona humana, no figuren expresamente en ellos”, que los tratados sobre derechos humanos, aprobados por el Congreso, y que no pueden ser suspendidos ni siquiera durante los estados de excepción, prevalecen en el orden interno; Poniendo en consideración que la suma de los acuerdos que conforman el Acuerdo Final contribuyen a la satisfacción de derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos y culturales, y los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia y la reparación, el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el derecho fundamental de la seguridad jurídica individual o colectiva y la seguridad física, y el derecho fundamental de cada individuo en particular y de la sociedad sin distingos en general, a la no repetición de la tragedia del conflicto armado interno que con el presente Acuerdo se propone superar; Subrayando que el Acuerdo Final presta especial atención a los derechos fundamentales de las mujeres, los de los grupos sociales vulnerables como son los pueblos indígenas, las niñas, niños y adolescentes, las comunidades afrodescendientes y otros grupos étnicamente diferenciados; los derechos fundamentales de los campesinos y campesinas, los derechos esenciales de las personas en condición de discapacidad y de los desplazados por razones del conflicto; los derechos fundamentales de las personas adultas mayores y de la población LGBTI; Considerando que a juicio del Gobierno Nacional las transformaciones que conlleva la implementación del presente Acuerdo deben contribuir a reversar los efectos del conflicto y a cambiar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio; y que a juicio de las FARC-EP dichas transformaciones deben contribuir a solucionar las causas históricas del conflicto, como la cuestión no resuelta de la propiedad sobre la tierra y particularmente su concentración, la exclusión del campesinado y el atraso de las comunidades rurales, que afecta especialmente a las mujeres, niñas y niños. Valorando y exaltando que el eje central de la paz es impulsar la presencia y la acción eficaz del Estado en todo el territorio nacional, en especial en múltiples regiones doblegadas hoy por el abandono, por la carencia de una función pública eficaz, y por los efectos del mismo conflicto armado interno; que es meta esencial de la reconciliación nacional la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y bienestar territorial para beneficio de amplios sectores de la población hasta ahora víctima de la exclusión y la desesperanza; Reconociendo los derechos de la sociedad a una seguridad humana integral con participación de las autoridades civiles; Exaltando y consagrando la justicia prospectiva en tanto reconoce derechos fundamentales esenciales para las nuevas y futuras generaciones como son el derecho a una tierra preservada, el derecho a la preservación de la especie humana, el derecho a conocer sus orígenes y su identidad, el derecho a la exención de responsabilidades por las acciones cometidas por las generaciones precedentes, el derecho a la preservación de la libertad de opción, y otros derechos, sin perjuicio de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación; Recordando que el pasado 23 de junio del año en curso, las Delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP suscribieron en la capital cubana los acuerdos de Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y Dejación de las Armas y Garantías de Seguridad, en presencia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, del Secretario General de Naciones Unidas, del Presidente de la Asamblea General de la ONU, del Presidente del Consejo de Seguridad de la misma organización, del Ministro de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega, de los Jefes de Estado de los países acompañantes, de Jefes de Gobierno de países de la región, del Enviado Especial de los Estados Unidos de América y del Representante Especial de la Unión Europea; Aceptando que las normas de derecho internacional consuetudinario continuarán rigiendo las cuestiones relacionadas con derechos fundamentales no mencionados en el Acuerdo Final, incluyendo el mandato imperativo que ordena que “en los casos no previstos por el derecho vigente, la persona humana queda bajo la salvaguardia de los principios de humanidad y de la exigencias de la conciencia pública”; Reconociendo el mandato constitucional que afirma que corresponde al Presidente de la República como Jefe de Estado, Jefe del Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa convenir y ratificar acuerdos de paz; El Gobierno de la República de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, hemos acordado: Suscribir el presente Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, cuya ejecución pondrá fin de manera definitiva a un conflicto armado de más de cincuenta años y que a continuación se consigna. El presente Acuerdo Final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera se suscribe por el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), como Acuerdo Especial en los términos del artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949. El Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), firman siete originales incluidos sus anexos, uno para cada una de las partes, uno para cada uno de los países garantes y uno para cada uno de los países acompañantes. El séptimo ejemplar original se depositará inmediatamente tras su firma, ante el Consejo Federal Suizo en Berna o ante el organismo que lo sustituya en el futuro como depositario de las Convenciones de Ginebra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las FARC-EP hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno. La terminación de la confrontación armada significará, en primer lugar, el fin del enorme sufrimiento que ha causado el conflicto. Son millones los colombianos y colombianas víctimas de desplazamiento forzado, cientos de miles los muertos, decenas de miles los desaparecidos de toda índole, sin olvidar el amplio número de poblaciones que han sido afectadas de una u otra manera a lo largo y ancho del territorio, incluyendo mujeres, niños, niñas y adolescentes, comunidades campesinas, indígenas, afrocolombianas, negras, palenqueras, raizales y rom, partidos políticos, movimientos sociales y sindicales, gremios económicos, entre otros. No queremos que haya una víctima más en Colombia. En segundo lugar, el fin del conflicto supondrá la apertura de un nuevo capítulo de nuestra historia. Se trata de dar inicio a una fase de transición que contribuya a una mayor integración de nuestros territorios, una mayor inclusión social -en especial de quienes han vivido al margen del desarrollo y han padecido el conflicto- y a fortalecer nuestra democracia para que se despliegue en todo el territorio nacional y asegure que los conflictos sociales se tramiten por las vías institucionales, con plenas garantías para quienes participen en política. Se trata de construir una paz estable y duradera, con la participación de todos los colombianos y colombianas. Con ese propósito, el de poner fin de una vez y para siempre a los ciclos históricos de violencia y sentar las bases de la paz, acordamos los puntos de la Agenda del Acuerdo General de agosto de 2012, que desarrolla el presente Acuerdo. El Acuerdo está compuesto de una serie de acuerdos, que sin embargo constituyen un todo indisoluble, porque están permeados por un mismo enfoque de derechos, para que las medidas aquí acordadas contribuyan a la materialización de los derechos constitucionales de los colombianos; por un mismo enfoque diferencial y de género, para asegurar que la implementación se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables, en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial. El enfoque territorial del Acuerdo supone reconocer y tener en cuenta las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y las comunidades, garantizando la sostenibilidad socio-ambiental; y procurar implementar las diferentes medidas de manera integral y coordinada, con la participación activa de la ciudadanía. La implementación se hará desde las regiones y territorios y con la participación de las autoridades territoriales y los diferentes sectores de la sociedad. La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final. Participación en general de la sociedad en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.

Además, la participación y el diálogo entre los diferentes sectores de la sociedad contribuyen a la construcción de confianza y a la promoción de una cultura de tolerancia, respeto y convivencia en general, que es un objetivo de todos los acuerdos. Décadas de conflicto han abierto brechas de desconfianza al interior de la sociedad, en especial en los territorios más afectados por el conflicto. Para romper esas barreras se requiere abrir espacios para la participación ciudadana más variada y espacios que promuevan el reconocimiento de las víctimas, el reconocimiento y establecimiento de responsabilidades, y en general, el reconocimiento por parte de toda la sociedad de lo ocurrido y de la necesidad de aprovechar la oportunidad de la paz. Por lo anterior, el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, con el ánimo de consolidar aún más las bases sobre las que edificará la paz y la reconciliación nacional, una vez realizado el plebiscito, convocarán a todos los partidos, movimientos políticos y sociales, y a todas las fuerzas vivas del país a concertar un gran ACUERDO POLÍTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia política y social. * El Acuerdo Final contiene los siguientes puntos, con sus correspondientes acuerdos, que pretenden contribuir a las transformaciones necesarias para sentar las bases de una paz estable y duradera. El Punto 1 contiene el acuerdo “Reforma Rural Integral”, que contribuirá a la transformación estructural del campo, cerrando las brechas entre el campo y la ciudad y creando condiciones de bienestar y buen vivir para la población rural. La “Reforma Rural Integral” debe integrar las regiones, contribuir a erradicar la pobreza, promover la igualdad y asegurar el pleno disfrute de los derechos de la ciudadanía. El Punto 2 contiene el acuerdo “Participación política: Apertura democrática para construir la paz”. La construcción y consolidación de la paz, en el marco del fin del conflicto, requiere de una ampliación democrática que permita que surjan nuevas fuerzas en el escenario político para enriquecer el debate y la deliberación alrededor de los grandes problemas nacionales y, de esa manera, fortalecer el pluralismo y por tanto la representación de las diferentes visiones e intereses de la sociedad, con las debidas garantías para la participación y la inclusión política. En especial, la implementación del Acuerdo Final contribuirá a la ampliación y profundización de la democracia en cuanto implicará la dejación de las armas y la proscripción de la violencia como método de acción política para todas y todos los colombianos a fin de transitar a un escenario en el que impere la democracia, con garantías plenas para quienes participen en política, y de esa manera abrirá nuevos espacios para la participación. El Punto 3 contiene el acuerdo “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y la Dejación de las Armas”, que tiene como objetivo la terminación definitiva de las acciones ofensivas entre la Fuerza Pública y las FARC-EP, y en general de las hostilidades y cualquier acción prevista en las reglas que rigen el Cese, incluyendo la afectación a la población, y de esa manera crear las condiciones para el inicio de la implementación del Acuerdo Final y la dejación de las armas y preparar la institucionalidad y al país para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil. Contiene también el acuerdo “Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y lo político- de acuerdo con sus intereses”. Sentar las bases para la construcción de una paz estable y duradera requiere de la reincorporación efectiva de las FARC-EP a la vida social, económica y política del país. La reincorporación ratifica el compromiso de las FARC-EP de cerrar el capítulo del conflicto interno, convertirse en actor válido dentro de la democracia y contribuir decididamente a la consolidación de la convivencia pacífica, a la no repetición y a transformar las condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorio. El Punto 3 también incluye el acuerdo sobre “Garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales responsables de homicidios y masacres o que atentan contra defensores y defensoras de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos, incluyendo las organizaciones criminales que hayan sido denominadas como sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo, y la persecución de las conductas criminales que amenacen la implementación de los acuerdos y la construcción de la paz”. Para cumplir con este fin, el acuerdo incluye medidas como el Pacto Político Nacional; la Comisión Nacional de Garantías de Seguridad; la Unidad Especial de Investigación; el Cuerpo Élite en la Policía Nacional; el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política; el Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios; y las Medidas de Prevención y Lucha contra la Corrupción. El Punto 4 contiene el acuerdo “Solución al Problema de las Drogas Ilícitas”. Para construir la paz es necesario encontrar una solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito y la producción y comercialización de drogas ilícitas. Para lo cual se promueve una nueva visión que dé un tratamiento distinto y diferenciado al fenómeno del consumo, al problema de los cultivos de uso ilícito, y a la criminalidad organizada asociada al narcotráfico, asegurando un enfoque general de derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género. El Punto 5 contiene el acuerdo “Víctimas”. Desde el Encuentro Exploratorio de 2012, acordamos que el resarcimiento de las víctimas debería estar en el centro de cualquier acuerdo. El acuerdo crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, que contribuye a la lucha contra la impunidad combinando mecanismos judiciales que permiten la investigación y sanción de las graves violaciones a los derechos humanos y las graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario, con mecanismos extrajudiciales complementarios que contribuyan al esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido, la búsqueda de los seres queridos desaparecidos y la reparación del daño causado a personas, a colectivos y a territorios enteros. El Sistema Integral está compuesto por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz; y las Garantías de No Repetición. El Punto 6 contiene el acuerdo “Mecanismos de implementación y verificación” en el que se crea una “Comisión de implementación, seguimiento y verificación del Acuerdo Final de Paz y de resolución de diferencias”, integrada por representantes del Gobierno Nacional y de las FARC-EP con el fin, entre otros, de hacer seguimiento a los componentes del Acuerdo y verificar su cumplimiento, servir de instancia para la resolución de diferencias, y el impulso y seguimiento a la implementación legislativa. Adicionalmente crea un mecanismo de acompañamiento para que la comunidad internacional contribuya de distintas maneras a garantizar la implementación del Acuerdo Final y en materia de verificación se pone en marcha un modelo con un componente internacional integrado por los países que durante el proceso han tenido el papel de garantes y acompañantes y dos vocerías internacionales, todo ello soportado en la capacidad técnica del Proyecto del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz de la Universidad de Notre Dame de los Estados Unidos. * Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP reiteramos nuestro profundo agradecimiento a todas las víctimas, las organizaciones sociales y de Derechos Humanos, las comunidades incluyendo los grupos étnicos, a las organizaciones de mujeres, a los campesinos y campesinas, a los jóvenes, la academia, los empresarios, la Iglesia y comunidades de fe, y en general a los ciudadanos y ciudadanas que participaron activamente y que a través de sus propuestas contribuyeron al Acuerdo Final. Con su participación lograremos la construcción de una paz estable y duradera.

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/acuerdo-final-para-la-terminacion-del-conflicto-y-la-construccion-de-una-paz-estable-y-duradera/

FESTIVAL CULTURAL EN HOMENAJE A MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ

HORA 25

FESTIVAL CULTURAL EN HOMENAJE A MARCELO QUIROGA SANTA CRUZ

– A 36 años de la desaparición física del líder socialista, la Cátedra que lleva su nombre organiza un festival artístico cultural este jueves 14 de julio en el paraninfo universitario del Monoblock Central a partir de las 18:30 horas.

(HORA 25).- La 29ª versión de la Cátedra Libre Marcelo Quiroga Santa Cruz de la carrera de Comunicación Social de la UMSA programó un festival cultural en homenaje al líder socialista a 36 años de su desaparición física. El acto se desarrollará este jueves 14 de julio en el paraninfo universitario del Monoblock Central a partir de las 18:30 horas.

El evento será inaugurado por el rector de la UMSA Waldo Albarracín y estudiantes y contará con invitados especiales como Raúl Prada y Guillermo Mariaca, entre otras personalidades.

Posteriormente se dará paso a las artes con dos obras breves de teatro “Letreros, murales y grafitis” y “Yo soy Julian Asange”. Además estarán presentes grupos de rock fusión Kusillo y rock alternativo “Un día sin sol”, y contará con los acordes de la música chacarera de “El último transhumante”: Jorge Castel.

La versión 29ª de la Cátedra Libre es parte del primer ciclo de seminarios, conferencias, charlas sobre el pensamiento de Marcelo Quiroga, un festival artístico cultural, la presentación de libros y conversatorios con diversos intelectuales nacionales e internacionales que comenzó el pasado 22 de junio.

El objetivo del ciclo de conferencias y seminarios es abrir el diálogo social para debatir temas estructurales de la nación boliviana.

La Cátedra Libre, impulsada por docentes y estudiantes de la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UMSA, está inspirada en la práctica política y pensamiento del líder socialista, quien en su práctica intelectual buscó conocer las causas últimas del empobrecimiento de Bolivia y de su atrofiada economía, pero a su vez comunicarla de la forma más sencilla al pueblo boliviano para su comprensión.

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/festival-cultural-en-homenaje-a-marcelo-quiroga-santa-cruz/

¡Ahora y aquí!

¡Ahora y aquí!

 

Raúl Prada Alcoreza

 

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Desde la perspectiva de la simultaneidad dinámica, no hay tiempo, o dicho de otra manera, usando el lenguaje heredado, lo único que tenemos a mano es el presente, que se sustenta en el espacio de  experiencia del pasado y se proyecta en el horizonte de espera,  la expectativa del futuro, haciendo uso de los conceptos de Reinhart Kochelleck. Paul Ricoeur propone, para salir de las antinomias de la historia, acercar el pasado al presente, así también acercar el futuro al presente, de tal manera que el pasado sea recuperado como experiencia plena y el futuro deje de ser una utopía, sino alcanzable y realizable. No vamos a entrar al debate teórico de las corrientes de historia, es decir, de las corrientes de los historiadores, de sus distintas formas de investigar el pasado y de interpretarlo; además de asumir de un determinado modo esta interpretación, de una manera absoluta, como verdad del pasado, o con la relatividad y provisionalidad que amerita, las narrativas históricas que escriben. Tampoco de la relación que tiene la historia con la narrativa, con la ficción literaria; así como tampoco entraremos a la luminosa exposición de Paul Ricoeur sobre la influencia, conjunción y combinaciones que se han dado entre historia y literatura[1]. Preferimos remitirnos a los tres tomos de Tiempo y narración. Sobre estos temas, hemos hecho anotaciones en otros ensayos[2]. Lo que nos interesa ahora es asumir de estos tópicos, temas y problemáticas, las consecuencias políticas.

 

Sin necesidad de diferenciar los horizontes epistemológicos del debate, con respecto a los horizontes epistemológicos de la perspectiva de la complejidad, sino asumiendo la cercanía de los tópicos y temas en cuestión, vamos a concentrarnos en las repercusiones políticas. Hablemos de simultaneidad dinámica o de presente pleno, lo que parece ser la principal consecuencia es que no hay exactamente horizonte de espera en lo que corresponde a la actividad política, en sentido pleno; no es muy adecuado referirse a este horizonte efectivo de espera como encaminarse a la utopía. Sino, lo más pertinente es hacerlo aquí y ahora. Tampoco se trata de alejamiento del pasado debido a la vertiginosidad de la modernidad, que es la interpretación de las corrientes evolutivas, pues que el pasado se encuentra sedimentado en la experiencia social. En consecuencia, es imperativo usar la experiencia social plenamente para potenciar la acción creativa en el presente.

 

Los pueblos del mundo, las sociedades del mundo, en su compleja composición de sociedades institucionalizadas y sociedades alterativas, no pueden esperar, dejar para después las tareas urgentes que les corresponde. Tampoco pueden dejar como en el olvido al pasado, retomando solo fragmentos seleccionados arbitrariamente; están como obligados a usar toda la experiencia social. Es el ahora y aquí lo que convoca a la humanidad. La experiencia social enseña que no se puede seguir por la ruta tomada, desde hace un buen tiempo, para decirlo en lenguaje conocido; esta ruta lleva al desastre, a la destrucción y posiblemente a la desaparición de la especie humana.

 

Lo que tenemos delante de los ojos es una ficción de realidad, si se quiere, recortes de realidad, conjuncionados sesgadamente, sostenida por las mallas institucionales del sistema-mundo; no es la realdad efectiva, sinónimo de complejidad. Esta desinformación terca, preservada por los Estado-nación, las estructuras de poder, la geopolítica del sistema-mundo capitalista, es la amenaza a la sobrevivencia.

 

Genealogías de generaciones nos anteceden. Lo que sabemos se los debemos a ellas, a sus experiencias sociales, a sus memorias sociales, a los saberes acumulados, a las ciencias conformadas, desde el inicio mismo de las sociedades, que aprendieron a leer en el firmamento las señales de las analogías, convertidas en símbolos, transmutaron estas señales en mitos del origen. También aprendieron las matemáticas al descifrar movimientos estelares en las noches luminosas. Quizás los primeros pasos de la geometría se hallen en esta visibilidad de las constelaciones de composiciones de estrellas. Lo que hicieron las generaciones pasadas es la geología, por así decirlo, en sentido metafórico, de la experiencia social, conformada por estratificaciones sedimentadas. A diferencia del referente sólido y pétreo, conformando también capas, de la geología como ciencia, las sedimentaciones de la experiencia social son dinámicas; se mueven y combinan distintas composiciones, de acuerdo a los requerimientos del presente, en sentido restringido. No parece adecuado juzgar, hayan hecho lo que hayan hecho nuestros antepasados; lo que no quiere decir dejar de comprender el pasado. Al contrario, se trata de comprender más, de manera más adecuada, con mayor profundidad, las complejidades singulares e integrales que llamamos pasado. Estos son los espesores de la experiencia social. Es indispensable aprender de ella, de su geología dinámica, de sus estratificaciones sedimentadas, en constante combinación. Es indispensable usar los conocimientos que emanen del análisis de la experiencia social orientando nuestras acciones. No para repetir lo mismo, ni paralelismos o, si se quiere, aproximaciones corregidas, sino para crear otros mundos; pues de eso se trata, de liberar la potencia social, la potencia creativa de la vida.

 

Es admirable el alcance de las condiciones de posibilidad actuales de las ciencias y de los saberes; empero, no han respondido a preguntas cruciales; por ejemplo, acudiendo a una de ellas: ¿En qué momento las sociedades toman esta ruta, en la que estamos? Que, si bien, parece corroborar, hasta cierto punto y hasta cierto momento las tesis evolutivas, después de ese punto y de ese momento, la ruta parece extraviada, encaminándose a un lugar sin salida. Esta pregunta en lo que respecta a las llamadas ciencias sociales y humanas. En lo que respecta al zócalo mismo de nuestras epistemologías, las ciencias físicas y matemáticas, que han abierto otros horizontes de visibilidad, de decibilidad y de interpretación, tan asombrosos, que conducen a replantearnos la estructura misma de los conocimientos acumulados; sobre todo, las certezas de las que partieron, no han explicado el funcionamiento complejo y sincronizado, en distintas escalas, del pluriverso. Los físicos denominan a esta explicación la teoría unificada.

 

La filosofía, que es como intérprete de las consecuencias ontológicas de lo que describen las ciencias físicas y configuran topológicamente las ciencias matemáticas, así como se amamanta de lo que encuentran las ciencias sociales y humanas, no ha satisfecho con sus sistemas de sentido construidos especulativamente. No ha podido interpretar el sentido inmanente de nuestra presencia en el pluriverso; incluso si este sentido solo sería válido para nosotros, para nuestras maneras de interpretar el mundo; incluso si este sentido no existe, salvo para la mirada humana. Sin embargo, se trata de darse la tarea o las tares de un rol o roles en el pluriverso; se trata de darse una labor o labores dignas de la humanidad. Salir de los mezquinos objetivos propuestos por las mallas institucionales anacrónicas, que están ligados a las estrategias de poder. ¿Qué alcance tienen estos objetivos? ¿Qué servicio prestan a la humanidad? Estos objetivos satisfacen al estrato dominante de las sociedades, además son de corto alcance, provisionales, considerando las dinámicas complejas de la vida. Los seres humanos no pueden reducirse al tamaño de semejantes ávidos objetivos, al tamaño de avaros obcecaciones, cuando tiene ante sí el acontecimiento del asombroso pluriverso, en sus distintas escalas.  Un intento de explicación aproximada de lo ocurrido podría ser: Los seres humanos han sido atrapados por sus propias criaturas, sus propias instituciones, a las que las toman como si fueran ellas las condiciones de posibilidad de sus propios nacimientos. Lo grave es que una vez dada esta inversión de roles, entre él y la creadora y lo creado, se haya persistido en este equivoco. Aunque hayan cambiado las mallas institucionales, trastrocándose, sobre todo en coyunturas de crisis, ocurría como que se iniciara la misma ruta, en otras condiciones, más amplias.

 

No podemos culpar a nuestros antepasados por lo que ha resultado como desenlace; no hay culpables; empero, podemos recoger sus huellas como experiencia acumulada. Esta es la mejor herencia con la que contamos. Ahora, podemos afirmar que por esa ruta no podemos continuar, pues esa ruta no solo está extraviada, en su propio laberinto, sino que lleva al desastre. Si no usamos esta experiencia social, entonces nos comportamos como suicidas. Ciertamente, no es de ninguna manera tarea fácil salir del atolladero donde nos encontramos; concebirnos como lo que somos, como todo ser, como toda forma de vida, creadores. Después de milenios que hemos repetido recurrentemente lo contrario, como si fuésemos criaturas.

 

Se pueden hacer distintos cortes a las composiciones complejas singulares de las sociedades; se han hecho algunas, por parte de las ciencias sociales y humanas, que han llevado a las interpretaciones que conocemos. La complejidad integral y de simultaneidad dinámica de las sociedades, comprendiendo su alteridad, no se reduce a estos cortes e interpretaciones. Se pueden hacer otros cortes que den lugar a otras interpretaciones, quizás más pertinentes. Claro que nunca alcanzarán la cobertura de la complejidad misma. Sin embargo, como ejemplo, supongamos un corte a partir de los perfiles subjetivos, por así decirlo. Toda sociedad contiene una proporción de subjetividades inquietas, curiosas, auscultadoras, con capacidades inventivas inmediatas. Sin embargo, este estrato de las subjetividades no es al que se lo escucha y se le deja hablar, sino, precisamente debido a la ruta tomada, es otra proporción de subjetividades la que se ha impuesto; la que llamaremos, provisionalmente, subjetividades narcisas; inclinadas a la ostentación, a la apariencia y a la comedia; inclinadas a la demagogia, a la impostura, a la charlatanería estridente,  que busca impresionar antes que comunicarse. Estas subjetividades son los que se montan en la cresta de la ola de las instituciones, sobre todo, en la macro-institución del Estado. Es a estas subjetividades elocuentes a las que se escucha y son estas subjetividades las que supuestamente dirigen el mundo. A su saber o astucia le llaman política, en sentido restringido.   Y son estas subjetividades las que apuestan a las dominaciones, pues creen que de eso se trata, de dominar al otro, al que definen como enemigo, apropiarse de sus posesiones. ¿Dominar, para qué? ¿Para enriquecerse, para acumular lo que la contabilidad llama capital, para sobreponerse sobre los demás, para ser los únicos sobrevivientes? El problema respecto a estas pretensiones, no deriva solamente de cuántos gozan de estos bienes, por así decirlo, sino qué cualidad tiene su gozo, y cuál es su alcance, su perdurabilidad. ¿Es que prefieren gozar ellos, de esta manera tan trivial, a costa de las generaciones venideras, sacrificando a la humanidad misma? En verdad, por así decirlo, no tiene mucha perspectiva esto, ni mucho sentido. Es, mas bien, irracional, usando, aunque no queramos, ese dualismo esquemático de lo racional e irracional.

 

No parece adecuado ese lograr es alcance desventurado, ese futuro tan mezquino, ese tamaño de logros; no es una oferta apreciable para los espesores desconocidos de la humanidad; dicho en otras palabras, no es digno de la humanidad. ¿O eso es lo que quiere la mayoría de los seres humanos? Es decir, querer ser el otro, el amo, el patrón, el dominante, ocupar su lugar; creer que la felicidad es eso, se logra así, cuando, no es otra cosa que goce banal y provisional, un autoengaño.   Si fuese así, si esto fuera cierto, entonces no habría salida. Empero, contamos con la alternativa de la duda; que no es así; que los seres humanos no renunciamos a los sueños, a los deseos profundos, a las esperanzas abiertas, que aunque las interpreten de manera circunscrita, adecuándolas  a sus propias narrativas, es una muestra de que no renuncian. Cuando la capacidad creativa se libera, aunque sea en algunos o en muchos, dependiendo del momento y las circunstancias, y ocurra esto intermitentemente, es una muestra de que no renunciamos; que las sociedades y el mundo haya cambiado, es otra muestra de que no renunciamos. Si esta intuición es la certeza de que los humanos contenemos potencia, que se encuentra inhibida, precisamente debido a la ruta tomada, la del poder, entonces tenemos la gran oportunidad de abrir otras rutas, más adecuadas a la dignidad humana.

 

Para decirlo de alguna manera, ha llegado el momento de escucharnos y vernos, de percibirnos, de comunicarnos, de conocernos, en vez de reducir al otro a estereotipos imaginarios. Ha llegado el momento de escuchar a nuestros jóvenes, así como a esa proporción de subjetividades inquietas, curiosa, que todavía se asombra como los niños del maravilloso acontecimiento de la vida y la existencia. Ha llegado el momento de aprovechar la experiencia acumulada, los conocimientos, saberes, ciencias, tecnologías acumuladas, para orientar de otra manera, nuestras acciones y prácticas, para inventar otras instituciones, que no se conviertan en fetiches, sino que sean instrumentos flexibles y cambiables, potenciadores de nuestras capacidades creativas. Como decía Walter Benjamín, ha llegado el momento de hacer un alto a la locomotora que nos lleva al apocalipsis, de suspenderse de la historia, reencarrilando en otro curso. Esto, la alternativa que escojamos, no depende de ninguna verdad, ni de tener razón, por más próxima que pueda estar de una certeza; depende de las constelaciones de voluntades singulares de los pueblos.  Solo tienen que llegar a la convicción de que hay cambiar las reglas del juego, incluso cambiar de juego. No es el juego del poder el que nos gusta, nos hace gozar plenamente, sino requerimos de otros juegos; por ejemplo, el juego de los consensos en la pluralidad de pueblos y en cada pueblo de la multiplicidad de colectivos, comunidades e individuos. También podemos jugar otros juegos; otro ejemplo, el de la comunicación, aprovechando las distintas lenguas y culturas, pues ahí radica la riqueza de la humanidad.

 

 

 

 


[1] Paul Ricoeur: Tiempo y narración. Siglo XXI; México 1996.

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