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Mi padre

Mi padre

 

Sebastiano Monada

 

 

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Solía mirar con sus ojos de valle en primavera,

sonreír como brisa de alborada

con el rostro placentero donde se dibujan

huellas sabias de antiguos tiempos

inscritos en rocas pulidas por vientos,

barcos viajeros en océanos impetuosos.

 

Solía hablar pausadamente domesticando al aire

divagante,

pronunciar la palabras como olas constantes,

decir frases claras como manantiales brotados

en las cumbres de la cordillera ondulante

al caer la tarde.

Despedida de pétalos de rosas

desprendidas como mariposas

meditando sus vuelos liberados.

 

Solía recordar a sus padres con afecto entrañable

recordando en su ausencia

la fragancia del paraíso perdido.

Volvía a la niñez,

a la inocencia de los comienzos

cuando se cuida a la madre

y al ausente padre.

 

Solía compartir con los amigos, afable

pues importaba el momento del encuentro

amistoso y entrañable

 

Solía decir sentencioso

nadie muere en la víspera.

Murió en la víspera

cuando todavía no le tocaba.

El destino le jugó una adelantada

sorprendiéndolo en una emboscada

improvisada por el azar

jugando en la mesa de la necesidad.

 

Solía querer más que nadie la charla

acompañando con café tinto

la conversación meditada,

tejedora de narrativas rememoradas,

cuadros de árboles frondosos del valle,

sabor a choclo jugoso y dulce

como el néctar que roban las abejas

de las flores seductoras.

 

Se fue sin decirnos nada,

ya lo había dicho antes

en toda su intensa historia afectiva

en toda su construcción arquitectónica de la familia

en todos sus pasos previsores y sabios.

Ya no tenía que hablar

sino sorprendernos con su abrupta desaparición

para enseñarnos lo vulnerables que somos,

lo expuestos que estamos

a los juegos aleatorios del drama

cotidiano

y de la tragedia del siglo crepuscular.

 

Ahora que no está

llenaremos el vacío sin fondo

con inscripciones de la memoria,

archivo y registro de experiencias inolvidables.

Por eso volverá

en nuestros recuerdos y nostalgias

en nuestra manera de quererlo

en las enseñanzas que nos dejó.

 

Sabremos entonces que nadie muere

sino que persiste en nosotros

cuando seguimos sus pasos

cuando escuchamos su voz

cuando intentamos repetir sus gestos

en nuestros actos.

 

Mi padre es ese canto a la alegría,

esa sinfonía de Ludwig Van Betoven,

mensaje de esperanza en la humanidad,

confianza en su razón y estética

a pesar de sus desaveniencias

e intermitentes violencias.

Confianza en el porvenir

Construido con ladrillos de afectos

Y emociones.

 

Todos hemos tenido un padre o lo tenemos;

no solamente es único

sino nuestro puente con el pasado,

nuestro vinculo denso con el presente,

nuestra posibilidad proyectada al futuro.

Fundamento en el caminar en el laberinto

de la soledad que oculta multitudes

solidarias y acompañantes.

 

Cuando perdemos un padre

perdemos el zócalo donde nos edificamos,

el padre ya no está pero el zócalo sigue todavía.

Es cuando descubrimos que el padre sembró el zócalo

para que cocechemos virtudes,

el padre vuelve con el viento

aunque el molino haya desaparecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La sorprendente muerte

La sorprendente muerte

 

Sebastiano Monada

 

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¿Por qué la muerte nos sorprende?

Nos deja desarmados ante su acontecimiento

repentino y desolado.

Cuando nos expone tan vulnerables y exhibidos

la muerte parece una improvisación de la nada,

atacando los grandes esfuerzos de dar sentido

a la existencia desolada

al estar navegando en la ausencia,

al no estar detenido en el consumado

momento fijado en la memoria.

 

Somos vulnerables,

hilos endebles de telaraña

atrapando pedazos de formas

diseminadas en el espacio-tiempo

mientras atraviesan los vientos de ondas

las aberturas que deja el tejido

sutilmente espaciado.

 

La muerte es una paradoja,

es parte de la vida

no la culminación de la potencia creativa

sino momento de ciclos incesantes

y repetidos

de la reproducción constante,

invenciones variadas y proliferantes.

 

La muerte aparece como clausura

de una historia de vida,

cuerpo singular e irradiante,

crepúsculo del día que tuvo su alborada

su mañana, su medio día y su tarde.

Fin de un nombre apreciado,

querido por los suyos

y entrañables amigos,

amado por la esposa y los hijos.

Es el comienzo de la memoria,

el camino de la recuperación del tiempo perdido.

 

La muerte deja un hueco irremediable

en el diario vivir,

acostumbrado a repetir

el constante cronograma de la rutina cotidiana

de los fines de semana

de los meses recorriendo la esférica morada

y de los años dando la vuelta la rueda

del carruaje que nos traslada al horizonte

de la interminable espera.

 

La ausencia no se compensa,

es la presencia de la falta,

herida abierta en el mundo

hermético vacío sin fondo,

abismo insondable de lo desconocido.

 

Quedan las huellas de los recorridos

hendidos en la piel,

figuras guardadas en los ojos navegantes

fijadas en las laminas virtuales de la memoria.

Son como las señales del retorno al pasado

en un presente abrumado de nostalgias.

 

No se sabe, no se entiende, la repentina desaparición

del ser amado,

no se acepta que no esté nuevamente con nosotros,

nos rebelamos al destino

como Ulises perdido en los laberintos del océano.

Interpelamos a los dioses, quienes juegan a los dados

en la mesa del azar

cuya madera es la necesidad.

Nos dicen: los humanos no son nada sin los dioses.

 

Buscamos recuperar el tiempo perdido,

retornar a la añorada Ítaca,

rememoramos las hazañas del desaparecido.

Recordamos su perfil y su gracia,

su amor aposentados en los entornos

construidos por sus pasos firmes y robustos,

sus frases aladas y la pronunciación musical de su voz

y aliento cariñoso.

 

Ya no está, se ha ido para siempre

dejándonos solos en el páramo,

el mensaje de la brisa que lo traslada

nos dice que sigamos adelante

continuando el sendero abierto por sus sueños,

que prolonguemos el viaje realizado

por su cuerpo experimentado

reanudando la ruta de sus esperanzas.

Volando como aves migratorias,

inventando los ciclos climáticos

en un planeta girando en danza,

seduciendo a las galaxias nómadas

para que retornen nuevamente

al comienzo de todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Intuición y revelación

Intuición y revelación

 

Sebastiano Monada

 

 

Intuición y revelación

 

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Pletórica bóveda doblándose como bailarina

Al ritmo de los sonidos brillantes del astro apasionado

Debajo

El murmullo sentimental de las cadenas de montañas

Espesores de coros pronunciando entornos

Comenzando a evaporar sus sueños

Mientras los árboles escuchan con multitudinarias

Orejas abiertas

 

Desde las memorias de mi cuerpo salen al encuentro

Recuerdos de antaño

Y olvidos de futuro

Inventan un presente

Que versa con palabras de sensaciones

Jamás desmentidas

Pues no inventan sino constatan

La belleza sublime de la experiencia

 

El planeta azulado rota y se traslada

Moviéndose encantado

Con el desplazamiento del sol

Acompañado de planetas

Y cometas

Mutando con las metamorfosis del universo

 

Los pueblos son empujados por la sinfonía de la Tierra

Y por la polifonía cósmica

En cambio, las sociedades ignoran la constante creación

De las infinitesimales asociaciones singulares

De cuerdas compositoras

De partículas infinitesimales laboriosas

De átomos de órbitas saltantes

De moléculas pegadas por saliva de afectos

De materias ondulantes condensando melodías

Energías cambiantes en transformadores devenires

 

Tú estás cercana y distante

Escuchando lo que lees

Leyendo lo que escuchas

Descubriendo la premura vital

De tu lluvia de venas

Y sigilosas arterias

Preguntando a la brisa

Por el tiempo perdido

¿No sabes acaso que no hay tiempo?

Sino tejidos mutantes

E inspiradas tejedoras

Desata tu propio tejido

Y vuelve a hilar de nuevo

Con desbordes de afecto

Las nuevas narrativas que entonan tus sueños

 

Estamos unidos con los ciclos vitales

Por enmarañados juegos corporales

El aire nos besa con sus labios fragantes

El agua nos baña con dulces canciones de cuna

Los suelos nos cobijan con fertilidades minerales

Los bosques oxigenan atmósferas renovadas

Y los seres, parientes nuestros

Acompañan recorridos entrelazados

Nudos que amarran destinos comunes

 

 

 

 

¡Qué solos están los pueblos! ¡Y qué acompañados están!

¡Qué solos están los pueblos! ¡Y qué acompañados están!

 

Sebastiano Monada

 

 

Qué solos están los pueblos

 

“La calle ante la casa de Boccioni”, 1911.

 

 

 

 

¡Qué solos están los pueblos!

Cargando su soledad a solas

Poblada por insomnes guerreros 

Muchedumbres insondables

Soleados por el sol del olvido

Los periódicos no hablan de ellos

Tampoco las radios ni los televisores

Los medios del encantamiento de charol

Hablan de sus representantes elegidos

Hablan de sus caudillos y de sus gobernantes

También de los opositores exacerbados

Pero, no hablan de los pueblos

 

Los pueblos están solos ante máquinas dominantes

Titánicas armaduras de caballerías fantasmas

Perdidas en el fragor amarillento de libros de epopeya

Máquinas mortíferas incrustadas en los cuerpos y territorios

Resistidas por proliferantes gestos de desacatos

Constelaciones encendidas de cuerpos divagantes

Se mueven en juguetones torbellinos creativos

Incendiando desbordantes enérgicos ciudades babilónicas

Atravesando con sus tejidos espesores sensibles

Elementos amoldados por manos artesanas

Secretos heredados de ancestral alfarero

Fuego, aire, agua y tierra amasados con afecto

Y ternura de piel bronceada

 

Los pueblos multitudinarios están solos

Como bamboleantes bosques desprotegidos

Otros dirigen los asuntos públicos

Deciden el destino de pueblos en palacios de espejos

O en bombardeados palacios de monedas

Hombres grises engominados y de trajes impecables

Hombres de colores engreídos por cortes de eunucos

Grises doctores de abolengo o sin estirpe

Convencidos de contar con atributos emperifollados

Para decretar y promulgar leyes no consultadas

Ya las votaciones los ungen en padres de la patria

Por eso hacen de su capricho constancia  

 

Los pueblos escriben con sus cuerpos narrativas vitales

Huellas inscritas en territorios y en memorias

Espesores de rocas, de humus y de estalactitas

Donde se sedimentan las huellas que dejan los ciclos

Rememoradas en flujos melodiosos de canciones

Oscilando gramáticas corporales danzantes

Mutando serpentinas composiciones cambiantes

Narrativas fáticas que no se toman en cuenta

En los cerros de archivos del Estado

 

Los pueblos están solos en el teatro político del mundo

Pero están acompañados por los mismos pueblos

Plurales constelaciones vibrantes navegando tejidos

Texturas ondulantes en metamorfosis constante

Rutilando multiplicidades coloridas y singulares

Polifonías tejedoras soñadoras de embriagantes composiciones

Están acompañados por sus espesores territoriales

Y las fragancias exuberantes de bosques

El clamor cristalino de aguas presurosas buscando el mar

Brisas o vientos enardecidos de aires soplando voces

Cantando pasiones rotativas del planeta azulado

 

Los pueblos están con los seres innumerables y planetarios

Con la rotación imperturbable de la esfera apasionada

Con sus sueños desiderativos proyectando utopías

Tejiendo alegres coloridos nichos vitales

Cobijando asociaciones orgánicas entrelazadas

Complementariedades sensibles al entramado viviente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sentimiento en los umbrales

Sentimiento en los umbrales

 

Sebastiano Monada

 

 

Sentimiento de los umbrales

 

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Sentimiento de los umbrales

No se sabe que hay más allá de los límites

Hasta aquí mi presencia consternada

La familia, sus pronunciados avatares

Y sus minuciosas historias prolongadas

Qué hay detrás de estas paredes de adobes

Conteniendo la invasión de las heladas

En el Altiplano inmenso e inconmensurable

Hasta aquí Viacha aymara

Y sus memorias petrificadas

Allá en lo desconocido el desafío

 

Esta sensación inscrita quedó guardada

Aparece de manera inesperada

Cuando me pregunto por destino del continente

¿Hacia dónde va una vez desbocado por la conquista?

¿A dónde van sus hijos nacidos en tierras relumbrantes?

Mezclados en filiaciones de sangre

Y en confederadas alianzas territoriales

Dejados a su suerte

Una vez destapada la caja de pandora

 

¿Hacia dónde vamos hijos del continente de Abya Yala?

Indígenas, mestizos y criollos

Atravesados por tiempos derrochados

Somos herencias de pasados no escogidos

Sino heredados como marcas indelebles

Ahora viajamos en rumbos no decididos

Mirando vaporosos horizontes desconocidos

Preguntándonos por lo acontecido

Sin encontrar respuestas satisfactorias

 

Desafiados por la historia narrada

Y la realidad sin tramas

Estamos obligados a encontrarnos

A parar viaje en que nos embarcaron

A suspender la condenada historia larga

Inventar nuevas rutas aventuradas

Y otros viajes inesperados

Que sean trazos de nuestros sueños

De nuestros afectos crecidos como enredaderas

En el exuberante monte escondido

Trepando longevos árboles frondosos

Hasta alcanzar el canto del cielo

Artísticamente embovedado

 

No podemos seguir empujados por impulso desatado

En guerra de conquista imprevista

Llegada como cataclismo

Y la colonización dilatada

Hasta nuestros días

No podemos seguir el camino asfaltado

De vertiginosa modernidad destapada

Después de la conquista de Tenochtitlan

No podemos seguir embarcados en viaje al naufragio

De la civilización delirante del consumo insatisfactorio

Y del goce banal

Que hemos desencadenado

 

En nuestras manos está parar carrera desbocada

Al insondable abismo de la nada

En nuestros corazones está la voluntad

De resguardar los paisajes que amamos

En nuestros pies se encuentran posibilidades

De otras rutas ignoradas

En nuestras decisiones se halla oportunidad

De cambiar lo dado

La orientación del recorrido de muerte

Acabando vida proliferante en el planeta

 

Una inmensa nostalgia incomprensible se vislumbra

En brillo alegre de nuestros ojos navegantes

Una vaga pena hace de sombra a cuerpos danzantes

Gozando de ritmos ondulantes

Y de melodías que emiten las guitarras

Acompañados por percusiones acorazonadas

De los tambores afros

No somos completamente alegres

Porque sabemos que algo hemos perdido

No somos plenamente espontáneos

Porque lo olvidado nos toca en la puerta

No somos totalmente auténticos

Porque un crimen inaugural repercute

En nuestros gestos expresados

No lo seremos mientras no encaremos lo no resuelto

 

Coterráneas no estamos solos

Sino acompañado por presencia ancestral de bosques

Por polifonía colorida de vida proliferante

En cobijadoras cuencas fecundas

Y entrañables nichos ecológicos

Estamos acompañados por sabias

Múltiples voces de brisas enternecidas

Por sociedades orgánicas de animales nombrados

Y plantas clasificadas por la botánica de Linneo

Por reflexiones geológicas de minerales ensimismados

Y rocas mudas como pensamientos enrollados

 

Convocados estamos a encarar la historia

Institucionalizada por el Estado

A desatar sus nudos gordianos

Y entramados nihilistas

A liberar la potencia creativa de la vida

A unirnos como pueblos barrocos

Entrelazados y mezclados en sus pasiones

En inspirado proyecto alterativo

Rompiendo con herencia colonial

Inventando luminosos mundos alternativos

Con estética fragancia de nuestras emanaciones

 

Convoquemos a los pueblos del mundo a hacer lo mismo

Encontrémonos con ellos en este desandar los caminos

Del laberinto civilizado del desarrollo especulativo

Detengamos la monstruosa destrucción desplegada

Paremos la costosa ilusión del paraíso trivial moderno

Gozo efímero y banal de las masas citadinas

Detengamos la marcha tanática al abismo

Cementerio de las formas de vida logradas

 

 

 

 

 

Estamos hechos de cuerdas

Estamos hechos de cuerdas

 

Sebastiano Monada

 

 

Estamos hechos de cuerdas

 

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Estamos hechos de cuerdas

Vibrantes ondas creadoras de materia

Oscilantes productoras de energía

Somos melodías de notas evocadas

En pentagramas de múltiples escalas

Cuyas tonadas componen tejidos

Entrelazados hilos de colores

Y en constante movimiento

 

En el fondo, en lo más profundo

No están las partículas infinitesimales

Sino la música inaugural de todo

Están las acompasadas sinfonías

Al darse crean universos

Suenan cuerdas impulsadas

Por explosión de afectos desbocados

Desbordaron de pronto a la nada

Donde estaban contenidas

 

Por eso la música nos seduce

Nos devuelve al comienzo de todo

La música recuerda lo olvidado

Volvemos sin esfuerzo con tan solo escuchar

El cuerpo emocionado libera la memoria

No necesita interpretar

Estamos inmediatamente en acontecimiento

 

Los instrumentos musicales reviven acaecimiento

Emiten sonidos vitales sosteniendo existencia

Las melodías vibran haciéndola posible

Y ellas son composiciones de afectos trovadores

Sensibilidades profusas se desenvuelven creando

 

Las cuerdas son tocadas por dedos de afectos

Sus notas impulsan sincronizado movimiento

Del creado multiverso

Proliferantes composiciones recorren tejidos

Haciéndolos vibrar emocionados

En envolventes constelaciones sumergiéndose

En sus agujeros negros

Y en flujos de fuga dilatados

Parecen escapar al infinito

Se curvan por intensa inmanencia

De explosiva entrañable potencia

 

Encuentro melodías en oleajes de cordilleras

En danzas coreadas del ramaje de bosques

En polifonía de pájaros acompasando madrugadas  

En tierra húmeda preparada para el cultivo

En lluvia retornando a suelos sedientos

Después de su metamorfosis cíclica

En brisas besándome las mejillas

 

Escucho sinfonías en desplazamientos humanos

En sus habituales movimientos rutinarios

Y en sus repentinas movilizaciones de ruptura

Ritmos acompasando rotaciones

Y traslaciones del planeta

No las escuchan orejas enajenadas

De sociedades atareadas en desvanecimiento

Vertiginosidad productiva desechable

Donde todo lo sólido se desvanece en el aire

Ensordecidas por estruendo del mercado

Por portentoso fetichismo del Estado

Enloquecidas por ilusión de riqueza

Banalidad puesta en pantalla

Por medios de comunicación que no dicen nada

 

Me llega musicalidad expresiva de tu cuerpo

Me habla en idioma universal compartido

Lenguaje inherente de percepción corpórea

No se tiene que aprenderlo

Pues es innato a todos

El idioma cadencioso de la música

Melodía hallada en juegos traviesos

De niños heracliteanos

Y en recuerdos inscritos en piel

De sabias ancianas platónicas

En miradas reflexivas de longevos

Filósofos crepusculares

En premuras de gestos adolescentes

Aprendices de brujo

En activada esperanza de adultos

Encantados por magia de la modernidad

En agitaciones tumultuosa de ciudades

Atrapadas en densidad metropolitana

Máquina de captura de muchedumbres humanas

 

Conciertos de latidos musicales

Mueven rítmicamente mundos y universos

Proliferantes ondas ocasionan irradiantes energías

Y crean con sus variadas tonalidades

Composiciones diversas de materia

Armonía cohesionadora de existencia

Integral composición del multiverso

Soñado en la ausencia absoluta de dioses

 

Paradoja del hombre moderno

Productor también de estilos musicales

Es su sordera ante polifonías vitales

Conmoviendo entrañables tejidos de la vida

Polifonías de ritmos inmanentes planetarios

 

 

 

  

Pasión mestiza

 

Pasión mestiza

 

Sebastiano Monada

 

 

Pasión mestiza

 

Natalia Lafourcade

 

 

 

 

Poema a Natalia

 

 

Las guitarras suenan para ti mujer mestiza

La corneta enciende el aire de emociones agudas

Mientras danzas, candente ondulando caderas

Provocando tormentas en la atmósfera que te rodea

Canta voz cristalina batiendo silencios adormecidos

En espesores agazapados en memorias fluidas

Por espacios vibrantes transparentes ocupados

Por pronunciadas nostalgias no codificadas

 

Tu melodía de palabras narra aventura de fugitiva

Recorriendo como al galope el desierto humano

No quieres ser atrapada por redes patriarcales

Llevas contigo un beso largo de amor clavado

Cantas la aventura de mujer transgresora

Convocando a cuerpos a subversión exótica

Como el jugo de maguey del pulque

 

Se escuchan versos a mujer divina

Poemas exaltados en su delirio

Ritmos de miel y vahos románticos

Declaran asombro por belleza femenina

Pintada con pinceles improvisados

Y pintores enamorados de la Arcadia

Diosa fecunda en mundos soñados

Aunque nunca es suficiente para ti

Te entregas inmensa a pasión inaugural

Tu corazón estalla como sol

Por su incandescente producción de fuego

Que no logra incendiar el universo

Cuando te embarga el dolor

Al ser incondicional en donación apasionada

No encontraste reciprocidad esperada

 

Por eso la historia romántica terminó

Cuando lo construido artesanalmente acabó

Se eleva reflexión musical desatando en el cielo

Brisas emotivas acariciando piel encendida

Con manos conceptuales enseñando lecciones

De besos finales y madrugadas renovadas

 

También eres lo mentado prohibido

Eres donde se derrumba toda pretensión

De especuladora dominación masculina  

Rendido el hombre a tus pies

Eres sueño desiderativo inalcanzable

Mientras tu encanto teje la urdimbre

De azarosos destinos indescifrables

 

Llegas cavando en alborada hasta la raíz

Como percusión ritmando corazones

Tambores cimarrones escondidos en selva

Entrañable de coro de árboles cantores

Inexpugnable de la Amazonia cultivada

Porque llevas dentro el amor inolvidable

En laberinto de cavernas donde lo resguardas

 

Al son del caribe danzan las gardenias

Refloreciendo el encanto de mujer mestiza

En profusos gestos seductores marinos

Como poemas de Vicente Huidobro

Que encandilan a los navegantes nocturnos

En marea luminosa ondeante de tu rostro sonriente

 

Te gusta cuando saben quererte

Tal como eres con todos sus efectos creadores

Con todos tus defectos transitorios

Pides residencia en concavidad del instante

Huella de la eternidad sin nombre

 

Acontecimiento mestizo, nicho denso de entramados

Anudados en tus pulsaciones aladas

Viajando intrépida por ciclos vitales

Cruzando hordas versátiles climas labradores

De tiempos fugases y avatares inesperados

 

¿Cuáles son las claves para descifrarte?

¿Se encuentran en tu fluida voz acuática?

¿En tu mirada brillante girando en esferas embriagantes?

¿En tu pasión barroca mezclando civilizaciones?

¿En la novedosa invención de tu presencia nómada?

 

Eres convergencia de tierra y aire que nos cobija

Eres combinación del agua y bosques que nos alimentan

Eres tejidos de narrativas compuestas como awayos

Nativa sumergida en substratos de la piel

Moderna en vertiginosa audacia de tu cuerpo

 

Mexicana hermosa, águila y serpiente amistadas

Complementariedad de confederaciones indigenas

Herencia nativa haciéndose presente rebelde

En la intempestiva insurgencia campesina

Elevando consigna de tierra y libertad

Metamorfosis moderna del maíz cultivado

Por ancestrales sociedades agrícolas conocedoras

De la combinatoria programada del genoma inscrito

En el sistemático recuerdo de las plantas

Y la composición armónica de los ríos  

 

En tu voz juguetona se cobijan nuestras memorias sensibles

En pentagrama de notas se pronuncian nuestras utopías

En tus gestos coquetos se expresan nuestras estéticas

Maravillosamente barrocas y el espesor de nuestras escrituras

Mágicas en su realismo inverosímil 

Eres mitología usada para interpretar el cosmos

 

 

 

Ondeante nocturna fragancia evocativa

Ondeante nocturna fragancia evocativa

 

Poema a Isabelle

 

 

Sebastiano Monada

 

 

Ondeante nocturna fragancia evocativa

 

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Ciudades nocturnas navegan en el oleaje de tu voz

Al ritmo del corazón acordeón cazador de vientos

Y emociones enamoradas del saxo soñador

Acompañados por huellas dejadas en rumor de dedos

Sobre dentadura de marfil en piano de cuerdas percutidas

Mientras tus ojos sonrientes vuelan con sigilo de búho

 

La encantadora magia de tu piel crea atmósferas de ternura

Mientras tus palabras se pronuncian con fragancia de bosques

Atravesados por fugas, nostalgias inventoras de viajes

Intrépidas exploraciones por calles húmedas

Sin transeúntes ni automóviles en avanzada noche

Iluminada por luna plateada danzando lentamente

En concavidad inspirada por curvaturas invisibles

Tejidos ancestrales de cuerdas inaugurales

Registrando vibrantes tramas sonoras

 

Cantas acompasando rotación de planeta embriagado

Danza suave de pasos deslizándose como brisas

En pistas cristalinas de órbitas precisas

De ti emergen melodías pensativas

Nocturnas meditaciones de imaginaciones tempranas

 

Habitas espacios móviles afectados por tu voz

Atravesando espesores soñando con tu cuerpo

Bañado de mieles y rumores de versos

Mientras la urbe asombrada prepara alboradas

Pintora de cuadros matutinos

Vistiendo coloridos murmullos

En calles todavía dormidas

 

Descubro en alegres ritmos de tu existencia

La increíble hazaña de la vida

Que comienza cada instante su naciente creación

Romántica consagración de memoria sensible

Manifestando eternidades donadas

Entrega heroica a encantado movimiento

De fugitivos universos inventados

 

Vives la vida en rosa como Edit Piaf

O escuchando los ruidos de la calle

Que golpean el cristal de las ventanas

Pierdes el miedo acunada por una cancioncilla

Arrullándote con tibios brazos ondulantes

Y los ángeles llegan en tu rescate 

Robándote a mundos sin gravedad antrapante

Mientras cantas muy sensible reconociendo

Ineludible acontecimiento afectivo

Al caer la lluvia un domingo de diciembre

Sobre París rumiando su eternidad luminosa

  

 

Composición pictórica del bosque de rayos

Composición pictórica del bosque de rayos

 

Sebastiano Monada

 

Composición pictórica del bosque de rayos

 

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Bosques fugaces luminosos de rayos

Encendiendo hogueras en inmensidad apasionada

Curvatura sin límites de la estampida

De galaxias en cosmos soñador

Mientras vibrantes huesos cantan como lobos

Inspiradas composiciones lunares

Irrumpiendo fogosos en la desnudez sorprendida del mundo

Anegado de lluvias tormentosas y ciclones compositores

Desahogando como llanto de niño o grito guerrero

La memoria acumulada, interprete de jeroglíficos

 

Habla el Oikos en múltiples voces de plurales tonalidades

Nacidas de danzantes cuerdas inspiradas

En explosivos afectos de nacimientos estelares

Creaciones de notas condensadas en sinfonías sublimes

Invasoras de la intrigante concavidad infinita

De meticulosos oídos sensibles y meditadores

Cuando los latidos, tambores vitales,

Repercuten armoniosamente en la creación

Donante de la proliferante vida

 

Temen al canto del bosque luminoso de juguetona energía

Traveseando en flujos instantáneos de raíces incendiarias

Matriz fecunda de atmósfera densa e indescifrable

Mientras los jóvenes rebeldes heterodoxos e iconoclastas

Destruyen ánforas del conteo agobiado de magnitud estéril

Dominaciones seniles, acompañadas de poblaciones de eunucos

Irrumpen con banderas negras como agujeros de infinita gravedad

Tragándose la luz, la materia, la energía y la imaginación seducida

Por esta caída descomunal a la nada

Recordando esta ausencia conteniente de presencia del todo

 

Es cuando recuerdo tu mirada viajera

Navegando la aventura imposible

De utopías transgresoras de estructuras

Y reglas establecidas por el miedo

De despotismos palaciegos refugiados

En murallas de carabineros entristecidos

Consciencias culpables del derroche escandaloso

De cápsulas de lágrimas artificiales

Como propaganda de mercancías especulativas

Atrincherados en bayonetas caladas de ejércitos derrotados

En guerras que no se olvidan

Quedaron como heridas y llagas hendidas

Empero envalentonados ante pueblos movilizados

Tu mirada poética como la pintora alborada

Derrama apoteósica sus colores

En pinceladas ardientes empujando el amanecer

A su alucinante exposición solar

Bronceando la piel profunda de sensaciones profanadoras

Tu mirada rebelde destructora de imperios

Con el dulce brillo de tus pupilas reflexivas

Directoras de cine en plena era de la simulación

Y el agobiante vacío vulnerable

Llenando la oquedad de sus angustias

Con la alegría de espesores figúrales

 

Es cuando descubro que no soy sino esta empatía

Con el acogedor bosque de rayos

Recordando el comienzo de todo

Desde la nada misma infinitesimal

Asociaciones de partículas infinitesimales encantando a inexistencia

Que se entrega plena enamorada a la convocatoria aventurera

De la adolescente utopía soñadora

 

Somos líneas de fuga curvadas en imprevistas variaciones

Combinadas en marañas de improvisadas hipótesis lúdicas

De innumerables composiciones posibles inimaginables

Dadas en juego paradójico del azar y la necesidad

Integrando la pluralidad vibrante en la poiesis de la acción

 

 

 

 

 

 

 

 

Nocturno

 

Nocturno

 

Sebastiano Monada

 

 

Nocturno

 

Nocturno

 

 

 

Alambique de devenir convierte ríos en copiosa lluvia

Destilado fluido cae en muchedumbres de sueños

De esbeltas vicuñas con ojos de constelaciones

Escucho sus multitudinarios golpes delicados

Al caer innumerables recuerdan a océanos atormentados

Mientras mi meditada sangre recorre ruinas

De civilizaciones engreídas

 

Población de faroles palpitan como estrellas lejanas

Regalándonos aventurados viajes por inmensas distancias

Calculadas en años luz, medida de velocidad y no de tiempo

Nadie duerme todavía en lado oscuro de la Tierra

Al comenzar nocturno enfrentamiento con existencia

De parte de plurales seres ardiendo luciérnagas cantantes

 

Esta noche, como se habla y se define,

Rotación sin sol de planeta danzante

Las sociedades se pierden en calendario repartido

En noches y días cronometrados

En mutaciones de luna y en extravagancias solares

Cuando solo se trata de movimientos circulares

Danzas corporales en tejido acústico de sinfonías coordinadas

Por ondulantes pentagramas inspirados

 

Concavidad de silencio ocupada por murmuraciones citadinas

Irradiándose como brisas descolgadas

Por escopetas de cazadores aburridos en letargo de frustraciones

Acumuladas en cumbres borrascosas

Nubarrones de dramas a punto de desatarse en sangres derramadas

En inocencia sorprendida cotidiana

 

Del otro lado del planeta las ciudades agitan sus polleras

Multicolores en vibrantes oleajes acompasados

Insinuando códigos iluminados en promiscuidad de avatares

Intercambio vertiginoso de cosas tasadas por la demanda

Enfrentando el compulsivo estriptis de la oferta

Mientras los cuerpos olvidados se aferran a sensaciones

Memoriones intérpretes de los ciclos vitales

 

El cristal de ventanas me ofrece ciudad vistiéndose de gala

Con el mejor vestido negro de prendas brillantes

Buscando revivir a dioses muertos

Reanimar mitos de museo

Para sentirse viva como quinceañera

En vals ceremonioso ocultando rito de sacrificio

Entregándose como oferta seductora a la consagración

De la eterna fecundidad de la primavera

 

La concavidad sin sol también esconde otros dramas

Remolinos de soledades pobladas de ilusiones

Barrancos de angustias gritando agudas notas sin ser oídas

Descargas de violencias entumecidas en cuerpos vulnerables

Mientras el rimo de jolgorio enloquecido de fiestas

Se eleva escandalosamente estrellándose en las paredes

Como gelatina reptando sin sentido por colores sudorosos

De discotecas agobiadas por tropeles de goces comprados

 

Árboles sobrevivientes en oasis de parques parecen dormir

Indiferentes ante fugases automóviles atravesando calles desiertas

Cometas metálicos voraces en laberintos

A pesar de neumáticos enardecidos no encuentran la salida

Se ahogan en el mar espumoso de la noche sin alas

Mientras la rotación continua su curso repetido

 

Las mariposas nocturnas nos miran sorprendidas

Al mantener las luces prendidas del desvelo

En su viaje cósmico meditaron su vuelo

Encontrando inmanencia en el juego de fuerzas cíclicas

Tejedoras incansables de tramas y urdimbres acústicos

Exponiendo diseños mutantes de composiciones pictóricas

Conjugando espesores de luces coaguladas