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Andalucia_Gata Cattana: “Diez mil oyentes bien usaos son un ejèrcito Porque el futuro no nos ha cambiado…”

Red Latina sin fronteras

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Ana Isabel García, más conocida como Gata Cattana, fallecida a los 26 años  el 2 de marzo de 2017 a causa de una complicación cardíaca.

Gata Cattana, natural de Córdoba, se encontraba preparando su primer disco, Banzai, junto a David Unison. “Banzai sería como el grito de antes de ir a la batalla y el grito de después. Soltarlo todo y quedarme tranquila”, afirmaba la rapera en una reciente entrevista con WAG1 Magazine. Admiradora de El Niño de Elche, Gata Cattana fusionaba rap con flamenco y poesía, a veces bajo el pseudónimo de Gata Cattana, otras como Ana Sforza. “Toda la vida he escuchado flamenco”, solía decir.

nota relacionada:  https://www.eldiario.es/cultura/musica/rapera-Gata-Cattana-muere-anos_0_618038921.html

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Gata Cattana: Los siete contra Tebas
https://youtu.be/FajShQuax_E

Hace tiempo que no se le ve por el café
Y aquello sin ustéd está muy aburrido.
No tengo tiempo para tertulias, tenga, lea, lea esto.

No he venido aquí…

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Defensa de las territorialidades

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Oikologías

Defensa de las territorialidades

Raúl Prada Alcoreza

Defensa de las territorialidades

RESERVA-NATURAL-DE-TARIQUIA-TARIJA

Desde las oleadas de conquistas y colonizaciones se dio lugar como una guerra entre las territorialidades culturales, los espesores territoriales, y las cartografías coloniales. Los espesores territoriales corresponden a dinámicas ecológicas y culturales, en tanto que las cartografías corresponden al control geográfico. En los Andes las territorialidades correspondientes a los ayllus no eran controlables por el poder colonial; por eso el Virrey Francisco Toledo tuvo que recurrir a un ordenamiento territorial para poder imponer una administración que se basaba en la cartografía. Pero, a pesar de este ordenamiento territorial, los espesores territoriales de los ayllus no dejaron de experimentar sus propias dinámicas, sus movimientos complementarios y cíclicos. Los territorios son vitales; en otras palabras, están vivos. La cartografía, que es un mapeo, no puede detener la vida de los territorios. Sin…

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Defensa de las territorialidades

Defensa de las territorialidades

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Defensa de las territorialidades

 

RESERVA-NATURAL-DE-TARIQUIA-TARIJA

 

 

 

Desde las oleadas de conquistas y colonizaciones se dio lugar como una guerra entre las territorialidades culturales, los espesores territoriales, y las cartografías coloniales. Los espesores territoriales corresponden a dinámicas ecológicas y culturales, en tanto que las cartografías corresponden al control geográfico. En los Andes las territorialidades correspondientes a los ayllus no eran controlables por el poder colonial; por eso el Virrey Francisco Toledo tuvo que recurrir a un ordenamiento territorial para poder imponer una administración que se basaba en la cartografía. Pero, a pesar de este ordenamiento territorial, los espesores territoriales de los ayllus no dejaron de experimentar sus propias dinámicas, sus movimientos complementarios y cíclicos. Los territorios son vitales; en otras palabras, están vivos. La cartografía, que es un mapeo, no puede detener la vida de los territorios. Sin embargo, la cartografía es el instrumento del poder para controlar la geografía.

La república heredó las cartografías coloniales, la Audiencia de Charcas es el mapa de la geografía del poder colonial que se transfirió a la geografía política de la república. Las comunidades cartografiadas por el ordenamiento territorial de Toledo no son exactamente los ayllus, ni corresponden plenamente a sus territorialidades. Por eso, después de un siglo y medio, el Virrey de la Palata tuvo que volver a ordenar el territorio, que se había desordenado, precisamente por las propias dinámicas de los ayllus. Durante la república hubo intentos de volver a ordenar el territorio por la vía de la expropiación de tierras comunitarias, como la Ley de Exvinculación. Así mismo durante los periodos liberales se amplió la frontera de las haciendas a costa de las tierras comunitarias. Cuando se efectuó la reforma agraria (1953) más de tres mil comunidades fueron absorbidas e incorporadas a la cartografía liberal, que redujo el territorio a la superficie de la tierra, adjudicada por el Estado en condición de propiedad familiar. Pero, a pesar de estos desplazamientos de la propiedad privada en detrimento de la propiedad comunitaria, las dinámicas de las territorialidades culturales siguieron otorgando densidad vital a los territorios.

Durante el gobierno de Evo Morales Ayma estallaron conflictos entre la percepción cartográfica del poder y los espesores territoriales culturales indígenas. A pesar de que la Constitución reconoce la condición de preexistencia a la colonia de las naciones y pueblos indígenas, además de constitucionalizar los territorios indígenas y establecer los derechos colectivos, entre ellos al autogobierno, el “gobierno progresista” se ha negado sistemáticamente a acatar esta configuración político-cultural constitucional. Ha buscado, como antes, desde la colonia, imponer el control cartográfico del poder sobre las territorialidades indígenas. Hay una lista de conflictos entre los derechos de las naciones y pueblos indígenas y el gobierno; nos remitimos a ensayos anteriores, para rememorar estos antecedentes. Nos situaremos, ahora, en el conflicto entre la Nación Qhara Qhara y el gobierno.

 

 

 

 

 

 

 

La nación Qhara Qhara

La nación Qhara Qhara exige el complimiento de la Constitución, el respeto a sus territorios comunitarios; en cambio el gobierno, pretende otorgar propiedad individual, mediante el procedimiento de saneamiento de tierras, realizado por el INRA. El gobierno alega que hay un conjunto de familias que reclaman el saneamiento de tierras y obtener el título de propiedad. Olvidan, de entrada, los derechos colectivos, concretamente los derechos de las naciones y pueblos indígenas, consagrados en la Constitución, específicamente, el derecho de la nación Qhara Qhara a su territorio. De hecho, el gobierno comete delito constitucional al hacerlo, al olvidar este derecho colectivo. Sin embargo, en la historia larga de la guerra anti-colonial y en la lucha descolonizadora contra las formas de poder, dadas sus genealogías, no les importa cumplir con los derechos colectivos. Lo que le importa al poder, que no ha dejado de ser colonial, es realizarse como tal en el espacio, es decir, en la geografía política, lo que busca es el control del espacio, afincarse en el espacio, mediante la consolidación de las cartografías.

La marcha de la nación Qhara Qhara llegó a la sede de gobierno, la ciudad de La Paz, y después de reunirse con el gobierno, con el presidente, volvieron a Sucre, en compás de espera, una vez que el gobierno y la Asamblea Legislativa se comprometieron tratar la modificación del artículo 10 de la Ley de Deslinde Jurisdiccional, el artículo 54 de la Ley Marco de Autonomías, y la creación de la Ley de Restitución Territorial. La Ley de Deslinde Jurisdiccional es una ley colonial, a decir de la defensora de los derechos de los pueblos indígenas Raquel Yrigoyen, la Ley Marco de Autonomías es una ley inconstitucional, porque contraviene la Constitución, tanto en lo que respecta al entramado de competencias privativas, exclusivas, concurrentes y compartidas, que tienen que ver con el régimen autonómico; por otra parte, desconoce la condición territorial indígena, al reducirla a una unidad administrativa territorial. La cuestión, entonces, no es modificar dos artículos de estas cuestionables leyes, sino cuestionar las leyes mismas, porque contravienen a la Constitución. Es más, elaborar colectivamente las mencionadas leyes, tal como establece la Constitución.

Las territorialidades son constitutivas, son espesores ecológicos, también culturales. Ahora bien, son constitutivas de la formación social, en tanto que las formaciones sociales forman parte de los ecosistemas. Por eso hablamos de las formaciones sociales y territoriales; empero, ¿qué es lo que se separa imaginariamente de la naturaleza, ¿la sociedad, es decir la sociedad institucionalizada? Concretamente, el Estado. Tal parece que así sucede, el Estado, como síntesis política de la sociedad plural, se constituye como el proyecto mismo de la separación entre sociedad y naturaleza, es decir, sobre la base y los procesos de una economía política social, sobre todo moderna. Se valoriza la sociedad abstracta, la sociedad humana, como finalidad, y se desvaloriza el substrato del que proviene la sociedad, la naturaleza. El Estado es el instrumento de esta separación, por lo tanto, de esta economía política, en consecuencia, de esta fetichización. Por eso, podemos decir que el Estado se proyecta en el espacio de la geografía política, como un mapa abstracto. En sí mismo el Estado no reconoce las territorialidades; lo que hace es subsumirlas a la geografía política, hacer desaparecer sus espesores, para convertirlas en parte del plano de las cartografías administrativas. Sin embargo, las territorialidades no desaparecen, salvo en el imaginario institucional; en la realidad efectiva siguen siendo el substrato ecológico de la formación social. La economía política social moderna requiere separar la sociedad humana de la naturaleza, pues la finalidad es producir la humanidad como fin de la evolución, también como fin de la historia, siendo la historia ya la narrativa de esta evolución.

En plena crisis ecológica, cuando la humanidad se encuentra amenazada, incluso su sobrevivencia está en entredicho, hay una crisis de la propia economía política, pues su valorización abstracta está directamente cuestionada. El desarrollo terminó evidenciando sus grandes costos, transferidos a la naturaleza, además de cobrar costos sociales asombrosos. Las hendiduras de las huellas ecológicas abrazan el planeta amenazadoramente, anunciando la desaparición de la vida, cobrando a su paso la muerte de especies y seres orgánicos. Los ciclos vitales se encuentran alterados a tal punto que la crisis ecológica adquiere las formas de lo que se llama eufemísticamente “cambio climático”. En estas condiciones apocalípticas, las territorialidades reaparecen a la mirada humana como memoria cultural, también como resistencia ecológica. Así mismo como alternativa vital ante la civilización moderna, patentizada como civilización de la muerte. La defensa de las territorialidades es como defensa del hogar, del Oikos, de lo que queda como herencia vital a las generaciones presentes y porvenir.

 

 

 

 

 

Tariquía

 

La Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía se encuentra en la región sureste del Departamento de Tarija, abarca las provincias O’Connor, Arce, Gran Chaco y Cercado. Lo que comprende los municipios de Padcaya, Entre Ríos, Caraparí y Tarija. Se expande en la región fisiográfica del subandino sur, caracterizada por abruptas serranías paralelas y profundos valles, orientados al rumbo mayor de la Cordillera. La hidrografía está definida por las cuencas de los ríos Salinas, Rarija y Chiquiacá. El Área corresponde mayormente a la subregión biogeográfica bosque húmedo montañoso de Yungas o Bosque Tucumano-Boliviano. Tariquía expresa una destacada belleza paisajística, otorgada por el relieve montañoso y sus bosques conservados. En su configuración territorial se encuentran ruinas de las misiones jesuíticas y dominicas. La población está conformada por campesinos inmigrantes de otros valles y del Chaco.

La Reserva contiene potencialidad para desarrollar programas de manejo de vida silvestre con repercusión y aplicabilidad regional, es indudablemente una reserva natural de una valiosa diversidad de recursos genéticos. Las principales amenazas que enfrenta provienen del avance de la frontera agropecuaria y el desbosque en terrenos de pronunciada pendiente, también de la explotación maderera y del impacto del ganado, vacunos, ovinos y caprinos. Así mismo, el establecimiento de programas de manejo turístico no regulados, constituiría un riesgo para la estabilidad de los ecosistemas.

El clima de la región varía de templado a cálido, según la variación altitudinal. El régimen de pluviosidad cambia de subhúmedo a perhúmedo en las zonas de mayor exposición a las lluvias orográficas y neblinas, en un rango aproximado de 900 a 3.000 mm anuales. El rango latitudinal oscila entre 3.400 y 900 msnm.

Se tienen registradas 808 especies de flora y se estima la existencia de 1500 especies de plantas superiores. La Reserva es la única Área Protegida del país, que resguarda muestras bien conservadas del bosque del Yungas Tucumano-Boliviano. Existen zonas de bosques nublados de ceja de monte, además de praderas neblinosas de altura, que corresponderían a formaciones de afinidad parámica. También se presentan en las zonas menos húmedas transiciones al bosque seco de valles mesotérmicos y bosque seco del Chaco serrano. La vegetación presenta una estratificación altitudinal, en la que se distinguen: Selva pedemontana, entre 400 y 900 msnm, con una precipitación de 900 mm y una temperatura de 20°C, siendo éste el sector más seco. La selva montana entre 900 y 1500 msnm, cubre casi el 80% de la reserva, siendo el sector más húmedo con una precipitación entre 1500 a 3000 msnm. El bosque montano, por encima de los 1500 msnm, en el que se encuentran bosques oligo-específicos de pino de monte (Podocarpus parlatorei) y aliso (Alnus acuminata). En estos bosques se pueden encontrar unas 112 especies arbóreas, siendo las más comunes el cebil (Anadenanthera coumbrina), la tipa (Tipuana tipu), el barroso (Brepharocalyx salicifolius), el nogal (Junglans australis), el laurel (Cinnamomum porphyria), el cedro (Cedrela lilloi), los tajibos o lapachos (Tabebuia spp) y muchas especies de la familia de las mirtáceas.

Se tienen registradas 406 especies de fauna en la Reserva. La fauna del Área se caracteriza por la presencia de especies que se encuentran amenazadas en Bolivia como el oso jukumari (Tremarctos ornatus), el puma (Felis concolor), la taruca o venado andino (Hippocamelus antisiensis), el yaguar (Panthera onca), el quirquincho (Dasypodidae), el taitetú (Tayassu tajacu), el mono silbador (Sapajus apella), aves como el papagayo militar (Ara militaris bolivianus), el tucán (Tucán toco), el loro (Amazona tucumana), la pava del monte (Penelope dabbenei), el tero-tero, el chajá y varias especies de aves pequeñas, que son raras o se encuentran amenazadas. Se estima la existencia de unas 400 especies de aves, de las cuales 241 especies están registradas[1].

 

El “gobierno progresista” ha decidido arrasar con Área Protegida de Tariquía y convertirla en concesión hidrocarburífera; todo a nombre del desarrollo nacional. Para tal efecto, como es de costumbre, hace caso omiso de la Constitución y desecha los derechos colectivos y territoriales consagrados en la Carta Magna. Tramposamente alude a una “consulta” efectuada, que obviamente no cumple con lo que exige la Constitución: Consulta con Consentimiento, Previa Libre e informada. En respuesta el pueblo de Tarija se ha movilizado en defensa de Tariquía; se ha lanzado a un paro departamental.

A propósito del paro, Beatriz Layme escribe:

El paro cívico en defensa de la reserva natural de Tariquía fue contundente.  Tarija amaneció ayer con sus principales vías cerradas con la tricolor boliviana y con carteles con leyendas como “Hoy y siempre, Tariquía se respeta”. 

“Fue un éxito”, afirmó el presidente del Comité Cívico de Tarija, Juan Carlos Ramos, al hacer un balance de la jornada. Asimismo, el dirigente anunció que los tarijeños se mantendrán en “vigilia permanente” y que una comisión se trasladará hasta Chiquiacá para reforzar el bloqueo, que  desde hace cinco días  impide el ingreso de las petroleras a la zona.

Es la primera vez que una región paraliza sus actividades en defensa de una reserva natural. En una anterior oportunidad fueron los indígenas del TIPNIS quienes asumieron medidas de presión en contra de las políticas que impulsa el Gobierno para explotar en áreas protegidas. 

“Nosotros vamos a estar de lado de nuestros hermanos chiquiaqueños, es el compromiso de todo el pueblo tarijeño, porque todos nosotros vivimos del aire que sale de la reserva”, manifestó el cívico, quien insistió en que la medida de presión “fue un éxito” en Tarija y en otros municipios. Citó como ejemplo el caso de Entre Ríos.

Diferentes sectores, como el transporte, las universidades, instituciones bancarias, el magisterio urbano y población en general instalaron diferentes puntos de bloqueo que paralizaron  la ciudad de Tarija.

La Policía, desde tempranas horas, reportó bloqueos en Entre Ríos, San Lorenzo y en la ciudad de Tarija. 

Las calles fueron cerradas con carteles en los que se leía: “Los maestros unidos en defensa de Tariquía”, “Respeto a la reserva natural de Tariquía”, “Hoy se vende memorias especialmente para aquellos que tanto hablan de defender la Madre Tierra”, “Cuidar la naturaleza es cuidar a nosotros”, entre otras leyendas, según se observó en fotografías.

La diputada Lorena Gareca explicó que el paro cívico fue contundente para demostrar el Gobierno que “Tarija asumió conciencia y convicción en la defensa de la reserva de Tariquía y que el único color que tiene es el medioambiente”. 

Mientras que en Chiquiacá, los comunarios, que instalaron un punto de bloqueo en rechazo al proyecto de exploración petrolera, expresaron su agradecimiento por el respaldo tarijeño. 

 “Luchamos en defensa de Tariquía, que tiene una linda riqueza natural. Aquí sembramos maíz, criamos cerdos y gallinas”, expresó una comunaria, quien denunció que el Gobierno no cumplió con la consulta previa. 

PETROBRAS y YPFB Chaco pretenden ingresar a la reserva para iniciar operaciones de exploración y explotación. Afirman que tienen el permiso de los comunarios, pues se cumplió con la consulta previa[2].

 

 

Rafael Puente, en un artículo titulado El ejemplo de Tariquía, dice:

Tarija como departamento, pero de manera muy especial la zona de Tariquía, nos están dando un ejemplo que nos hacía mucha falta. Porque la lógica predominante en nuestro país y, por supuesto, cada vez más reforzada por nuestro actual Gobierno, es la de que la Madre Tierra tiene nomás que sacrificarse para el supuesto “desarrollo” de las regiones que poseen recursos que se pueden explotar y exportar. 

 

Y eso vale principalmente —aunque no únicamente— para los recursos petrolíferos. Queremos capital disponible, aunque sea a costa de sacrificar a la naturaleza. Y precisamente Tarija es el mayor exponente de cómo después la mayor parte de esos recursos se malgastan, y, encima de quedarnos sin naturaleza, nos quedamos sin desarrollo…

Sin embargo, ahora, para defender la reserva natural de Tariquía, la población se ha movilizado en el marco de un paro cívico —convocado por el Comité Cívico Departamental— que por lo visto fue contundente. Cierto que el presidente departamental del MAS afirma que el paro sólo se llevó a cabo en la capital y que fue un fracaso en el resto del departamento, concluyendo de ahí que el Comité Cívico “ya no existe” por su comportamiento inorgánico. 

Sin embargo, el comandante de la Policía —que por su cargo está más al tanto del problema que el presidente del MAS— informó de consistentes bloqueos de caminos en San Lorenzo, Entre Ríos y en otros lugares del departamento. Además, está el dato de que precisamente en Chiquiacá hace cinco días que el bloqueo se mantiene con fuerza.

Ya es hora de que alguna región del país nos diga a todos los bolivianos que le dan más valor a la conservación de su medioambiente —a los tristemente famosos derechos de la Madre Tierra— que a la extracción de recursos naturales exportables y que en teoría podrían capitalizar el desarrollo de toda la región. Y así andamos, sacrificando territorios enteros —¡y el lago Poopó! — para satisfacer la voracidad de las empresas mineras (incluyendo a las mal llamadas cooperativas), talando más y más bosques para cultivar soya transgénica, planificando megarrepresas hidroeléctricas, trazando una carretera por el TIPNIS, utilizando glifosato y otros productos tóxicos. Todo en aras del “desarrollo” y, por tanto, a costa de renunciar al Vivir Bien.

Tal es la posición que podemos aprender de Tarija, donde además se han movilizado sectores que podríamos suponer que se sienten ajenos al problema, como es el caso del transporte, de las universidades, ¡de las instituciones bancarias! o el magisterio urbano. Los maestros y maestras están repartiendo “memorias” en las que se explica a aquellos que tanto hablan de “defender la Madre Tierra”, que para defenderla hay que seguir protegiendo los parques nacionales y que cuidar la naturaleza es cuidarnos a nosotros…

El mencionado presidente del MAS afirma que hubo una consulta previa que sí autorizaba la entrada de empresas petroleras a Tariquía. Pero los comunarios de Tariquía niegan la existencia —¿o el valor? — de esa consulta (que de todas maneras sería discutible, ya que no se puede consultar sobre principios constitucionales).

Qué bien que esta lección esperanzadora nos venga de la chura Tarija, de ese departamento de cultura pacífica y convivencial, al que en el himno Salve oh patria sólo se le valora “su tipo andaluz”… Pero está claro que sus valores son muchos más. Gracias, hermanos chiquiaqueños y tarijeños en general, a ver si los otros ocho departamentos también nos reconocemos como hijos de esa Madre Tierra y asumimos la responsabilidad de defender lo que queda de esa madre, hasta ahora cada vez más contaminada y más destruida.

Y puestos a desear, desearemos también que nuestro Presidente y su gobierno recuerden que entre las grandes novedades de la nueva Constitución están la defensa de los derechos de la Madre Tierra y la sustitución del horizonte del Desarrollo por el horizonte del Vivir Bien. ¡Ukhamau![3]

 

 

 

 

 

Reflexiones en torno a Tariquía

Hay que situarse en una perspectiva histórica y mundial, combinándola con las perspectivas locales, que son las que le dan contenido y materialidad. Lo primero que hay que anotar es que lo que está en cuestión son los logros de la civilización moderna, caracterizada por el economicismo como la civilización del desarrollo. Como dijimos antes, el desarrollo tiene un costo muy grande en lo que respecta a las dinámicas vitales, que son dinámicas eclógicas. La que ha pagado los costos del desarrollo, transferidos a la naturaleza, es la vida, los ciclos vitales del planeta, los ecosistemas, es decir, el substrato vital de las sociedades orgánicas, no solo de las sociedades humanas. Haciendo un balance, este costo no se justifica porque se ha producido muerte, correlato empírico de la ilusión del desarrollo. Lo segundo que hay que anotar es que las versiones, aparentemente opuestas, sobre todo ideológicas y políticas, no son antagónicas, incluso no son contradictorias, sino resultan, mas bien, complementarias. El liberalismo ha perseguido el desarrollo mediante el libre albedrío de la mano invisible del mercado. El socialismo ha perseguido el desarrollo mediante la intervención del Estado y la socialización de los medios de producción. Ambas versiones tienen como utopía la modernidad, la vertiginosa e insaciable modernidad. El resultado histórico de las dos versiones es complementario y a la vez paradójico; el liberalismo logró el desarrollo mediante la economía de la abundancia, vale decir de la sobreproducción; el socialismo logró el desarrollo mediante la economía de la escasez, vale decir de la subproducción. Paradójicamente abundancia y escasez se complementan en la economía-mundo capitalista. Ambas versiones políticas e ideológicas diferentes se desenvolvieron en el mismo sistema-mundo capitalista; es más el socialismo no fue otra cosa que un capitalismo de cuartel[4]

En consecuencia, ambas versiones ideológicas y políticas transfirieron los costos a la naturaleza; compartieron el mismo prejuicio religioso monoteísta de la dominación del hombre sobre la naturaleza. Este común principio evidencia que forman parte del mismo paradigma civilizatorio, que cosifica a la naturaleza, convirtiéndola en recurso natural subsumible a procesos de acumulación, que unos denominan de capital y otros denominan socialista. La valorización abstracta fue el postulado de ambas versiones; por lo tanto, ambas versiones histórico-políticas forman parte de la marcha desbordante de la economía política generalizada.

La tercera anotación tiene que ver con las versiones ideologías y políticas posteriores; por ejemplo, el neoliberalismo y el neopopulismo. A diferencia de las versiones anteriores, que hacen como su referente inaugural, incluso matriz histórico-política, se trata de formaciones discursivas menos elaboradas, incluso más restringidas en sus pretensiones. Se puede decir, haciendo paráfrasis, que se trata de comedias respecto a las tragedias iniciales. De todas maneras, con estas versiones ocurre algo parecido; a pesar de presentarse como proyectos antagónicos, se trata de tendencias histórico-políticas complementarias. Por otra parte, ambas versiones siguen el paradigma de desarrollo, aunque lo hacen con discursos distintos y hasta guiones diferentes.  El neoliberalismo propone la competencia como mecanismo dinámico de la economía, en tanto que el neopopulismo se propone mediante la redistribución como aproximaciones tibias a la igualación social. Sin embargo, ambas versiones contemporáneas ideológicas y políticas siguen obsesionadas con la finalidad del desarrollo. Lo que habrían cambiado son las condiciones históricas-económicas del sistema-mundo capitalista y, por ende, las condiciones singulares de las economías nacionales. Bajo la dominancia del capitalismo financiero y especulativo ya no se apunta a la industrialización, propiamente dicha, sino a la tasa de retorno rápida, por lo tanto, a la especulación financiera. Esto se ajusta plenamente al rubro de inversión en expansión, por excelencia, en esta etapa del ciclo del capitalismo vigente: la inversión en el extractivismo. Incluso los avances tecnológicos son destinados a mejorar la explotación extractivista, cada vez más demoledora, intensiva y expansiva.

La cuarta anotación corresponde a la intervención del “gobierno progresista” en el Área Protegida de Tariquía. Desde la perspectiva de la historia reciente, se puede decir que el “gobierno progresista” continua el sendero abierto por los gobiernos anteriores en lo que respecta al modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente.

David Maygua escribe:

No será la primera vez que la transnacional brasileña Petrobras y la subsidiaria YPFB Chaco ingresen a la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía (Rnfft) para realizar trabajos de exploración en las áreas petroleras de San Telmo Norte y Astillero.

En 1968, según datos del proyecto de “Gestión de Pasivos Ambientales en Áreas Protegidas y su Influencia en el Recurso Hídrico”, y del Sernap, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) perforó el pozo Cambarí y actualmente tiene una filtración de petróleo que emana con destino al río.

Siete años después perforaron el pozo Churumas X1 y en 1991 el pozo Domo que se encuentra a unos 5 kilómetros del campamento ecoturístico El Cajón, en la margen del río Grande de Tarija.

La actividad exploratoria no se detuvo en la Reserva de Tariquía y en 1992 YPFB realizó la perforación del pozo Churumas X2.

Estos pozos petroleros abandonados figuran como pasivos ambientales en el informe del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) debido a que contaminan algunos cursos de agua en el área protegida que contienen varias fuentes del líquido vital y es generadora de 3.000 milímetros (mm) de lluvias al año.

La intervención petrolera se realizó antes de que el gobierno de Víctor Paz Estenssoro en 1988 emitiera el Decreto Supremo 22277 que establece la creación de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía (Rnfft).

El exgeólogo de campo de YPFB, Gustavo Navarro, admitió que la petrolera estatal ingresó al área protegida para perforar pozos en Churumas y que por problemas técnicos se tuvieron que abandonarlos.

Según Navarro, se perforó el pozo Churumas X2 hasta la formación geológica Los Monos y no se llegó a Huamampampa, pero es una reserva con un potencial de gas natural que puede ser explotado en caso de que el pozo Bermejo X44 tenga problemas de abastecimiento.

“Antes la gente no hacía problemas, YPFB ingresaba y salía como en su casa, no tenían inquietud ni pedían nada y seguían viviendo en la miseria. Ahora ponen a la naturaleza para exigir compensaciones económicas por el impacto ambiental”, dijo el extécnico de la petrolera estatal.

Para el asesor ambiental del Ministerio de Hidrocarburos, Jorge Ríos, antes no había Ley del Medio Ambiente y las empresas petroleras hacían lo que querían sin control alguno, pero ahora el escenario ha cambiado totalmente porque se tienen una cantidad de normas ambientales que garantizan la protección del medio ambiente.

El pozo Cambarí, que es el más antiguo dentro de la Reserva de Tariquía y contamina una afluente que lleva el mismo nombre, está a 55 kilómetros de la carretera entre Tarija y Bermejo ingresando por la comunidad El Salado.

Los pozos Churumas X1 y X2 están situados aproximadamente a unos 30 kilómetros del camino Bermejo – San Antonio, en el límite fronterizo con la Argentina.

Más allá del accionar de los comunarios de Chiquiacá, que se oponen a la exploración, y el apoyo de la institución cívica y plataformas ambientalistas, el área protegida ya fue intervenida por la petrolera estatal a finales del 60, a mediados de la década del 70 y principios del 90[5].

 

Ante la movilización social en defensa de Tariquía y el pedido de acción de cumplimiento de los comunarios, la Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de Tarija rechazó ayer la acción de cumplimiento presentada por los comunarios del área de influencia de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía.

Con este recurso jurídico, los pobladores del área protegida buscaban que se realice la consulta previa para autorizar o no el ingreso de las petroleras a la zona.

El vocal del TDJ, Ernesto Mour, señaló que la decisión se la asumió debido a que los denunciantes equivocaron los términos “informar” con “pedir” una consulta previa, por lo tanto, la competencia del TDJ no fue abierta.

La asambleísta María Lourdes Vaca, una de las que acompañó la presentación del recurso, dijo al diario El País de Tarija que los comunarios tienen tres días para impugnar la resolución mediante la corrección de las observaciones del tribunal.

“Mediante una notificación hicieron conocer el rechazo ‘in limine’. Eso refleja una incapacidad de resolver un tema muy claro y con fundamentos jurídicos para actuar en consecuencia”, expresó Vaca.

Un rechazo “in limine” significa que la decisión se sustentó en aspectos de forma y no de fondo, por lo que se realizará una verificación para enmendar las observaciones y volver a presentar la acción de cumplimiento, explicó Vaca.

Así también, dijo que “cuando uno sabe que está actuando dentro del marco de la legalidad y del derecho, no hay que perder la esperanza y la fe. Tenemos todos los fundamentos y pruebas para demostrar la violación que hubo”.

 

Falta la conminatoria

Por su parte, el asambleísta Mauricio Lea Plaza, quien también asesora en este recurso jurídico a los comunarios, dijo al diario cruceño El Deber que la demanda fue rechazada debido a que todavía no se agotaron las instancias de conminatoria ante las autoridades recurridas y lo que corresponde es subsanar para volver a presentarlo.

“Ellos dicen que faltaría la conminatoria o exigencia específica al ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sánchez, y de la autoridad de Medio Ambiente, para que se pronuncien. Se hará el requerimiento para lograr ese pronunciamiento y así cumplir lo que plantea la Sala Constitucional del Tribunal”, indicó Lea Plaza.

A las autoridades gubernamentales se les dará un plazo de 10 a 15 días para que se pronuncien al respecto.

“En mérito a los fundamentos expuestos, las normas citadas y los razonamientos jurisprudenciales vinculantes en estricta observancia del artículo 203 de la CPE (Constitución Política del Estado), la Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija declara la improcedencia ‘in limine’ de la presente Acción de Cumplimiento”, dice textualmente el fallo del tribunal tarijeño que lleva la firma de los vocales Ernesto Mur y Heidy Calderón.

 

Reclaman una consulta previa

La Acción de Cumplimiento fue presentada por un grupo de comunarios el pasado miércoles, cuando se llevaba adelante el paro cívico movilizado de 24 horas decretado en defensa del área protegida.

La Acción de Cumplimiento “tiene el objetivo de conminar a las autoridades a que cumplan la Constitución Política del Estado. Se debe ejecutar una consulta previa antes y no siete meses después. Se debe respetar la normativa vigente”, declaró en ese entonces María Lourdes Vaca, asambleísta de Tarija[6].

 

 

Como se puede observar, el “gobierno progresista” persiste en el mismo modelo económico, que ya siguieron los anteriores gobiernos, sean los inmediatamente antecesores, los neoliberales, sean los nacionalistas, los liberales y conservadores, ni hablar de las dictaduras militares, que se comportaron mecánicamente con relación a lo que tenían a mano. Lo que cambia es el discurso, quizás también el guion, pero, lo que persiste es la misma trama, también, por lo tanto, el mismo entramado de la dependencia.

Sergio Almaraz Paz escribió sobre los cementerios mineros que nos dejó la explotación minera; esa es la “riqueza” que quedó para el país, esa es la huella de muerte que dejó esta obsesión del progreso, perseguida mediante el procedimiento de la explotación extractivista. Ahora, también podemos hablar de los cementerios hidrocarburíferos, que nos deja la explotación extractivista del petróleo y el gas. El “gobierno progresista” ha expandido intensivamente el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente; paradójicamente, ahora somos más dependientes, bajo la expresión de un discurso político que pretende, precisamente, la independencia nacional. La ironía de esta política y de esta ideología populista es que se usan los símbolos culturales indígenas, la referencia a la Pachamama, la demagogia nacionalista, para precisamente, por el contrario, llevar a cabo, de manera desmesurada, el saqueo de los recursos naturales y la explotación y marginación de su población y los pueblos.

Notas

 

[1] Reserva nacional de flora y fauna de Tariquía. https://es.wikipedia.org/wiki/Reserva_nacional_de_flora_y_fauna_de_Tariqu%C3%ADa.

 

[2] Ver de Beatriz Layme Paro contundente en Tarija por la reserva de Tariquía. Página Siete; La Paz.

https://www.paginasiete.bo/nacional/2019/3/28/paro-contundente-en-tarija-por-la-reserva-de-tariquia-213391.html

[3] https://www.paginasiete.bo/opinion/rafael-puente/2019/3/29/el-ejemplo-de-tariquia-213432.html.

[4] Leer de Robert Kurz El colapso de la modernización. Editorial Marat.

[5] Ver de David Maygua YPFB perforó pozos en Tariquía y los abandonó como pasivos.

https://www.eldeber.com.bo/economia/YPFB-perforo-pozos-en-Tariquia-y-los-abandono-como-pasivos-20190330-0046.html

[6] Leer de la redacción central del periódico Los Tiempos Tribunal rechaza por “errores de forma” el recurso por Tariquía.

http://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20190330/tribunal-rechaza-errores-forma-recurso-tariquia.

 

Circuitos coca-cocaína

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Circuitos coca-cocaína

Entrelazamientos de la economía política de la cocaína

 

Raúl Prada Alcoreza

 

Economía de la cocaína

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Se puede intentar mapear la economía de la cocaína; hay que tener en cuenta las distintas esferas de la producción, de la distribución, del consumo; además de los distintos mercados, el de la hoja de coca, el de la pasta y el del clorhidrato de cocaína. Así como hay que distinguir lo que se produce en Bolivia de lo que pasa como tránsito, sobre todo desde el Perú. Las distintas esferas tienen sus costos, los distintos mercados tienen sus precios. Se puede decir, siguiendo estimaciones, que no dejan de ser riesgosas, que el mercado de la hoja de coca llega a moverse por debajo de los 500 millones de dólares. En cambio, el mercado de la cocaína, que puede ser de pasta y, en su caso, de clorhidrato, puede llegar…

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Circuitos coca-cocaína

Circuitos coca-cocaína

Entrelazamientos de la economía política de la cocaína

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Economía de la cocaína

 

region-del-chapare

 

 

 

Se puede intentar mapear la economía de la cocaína; hay que tener en cuenta las distintas esferas de la producción, de la distribución, del consumo; además de los distintos mercados, el de la hoja de coca, el de la pasta y el del clorhidrato de cocaína. Así como hay que distinguir lo que se produce en Bolivia de lo que pasa como tránsito, sobre todo desde el Perú. Las distintas esferas tienen sus costos, los distintos mercados tienen sus precios. Se puede decir, siguiendo estimaciones, que no dejan de ser riesgosas, que el mercado de la hoja de coca llega a moverse por debajo de los 500 millones de dólares. En cambio, el mercado de la cocaína, que puede ser de pasta y, en su caso, de clorhidrato, puede llegar a moverse por debajo de los 200 millones, tratándose de la pasta, y por debajo de los 400 millones, tratándose del clorhidrato. Un referente que parece apropiado, hablando de estos mercados, es que la economía de la coca-cocaína mueve recursos que se encuentran por debajo de los 1000 millones de dólares. Pueden parecer todavía bajas estas estimaciones, cuando las comparamos con otras que estiman un movimiento superior a los 3000 millones de dólares. Sin embargo, no buscamos estimar la cifra exacta o aproximada en espacios de flujos donde no hay registros, por lo tanto, asistimos a unas dinámicas difíciles de cuantificar, sino requerimos de parámetros y coordenadas para orientarnos en las magnitudes probables de los flujos de la economía política de la cocaína.

El impacto de la economía de la coca-cocaína en la economía nacional también pude contar con parámetros y coordenadas, las cuales nos sirven como referencia para movernos en las inciertas cantidades del impacto de lado oscuro de la economía sobre el lado luminoso de la economía. Se puede estimar que el impacto puede deducirse al comparar las participaciones de las economías en determinados rubros; por ejemplo, cuando conjeturamos que el monto dinerario supuestamente movido por el circuito coca-cocaína corresponde como al 14% del monto de las exportaciones, en el caso de la estimación baja, o al 43% de las exportaciones, en el caso de la estimación alta. Teniendo en cuenta el PIB, suponiendo la estimación baja, la participación del circuito coca-cocaína corresponde al orden del 2%; suponiendo la estación alta, corresponde al 7% del PIB. Como se puede ver el 14% de flujo económico no es nada despreciable, aunque el 2% de participación comparativa respecto a la estructura de actividades económicas parece poco. Ciertamente el 43% del impacto en el flujo dinerario se presenta como exagerado, no presentándose así el 7% comparativo respecto as la estructura de actividades económicas del PIB. Por eso es aconsejable moverse en valores relativos próximos al 14% y lejos del 43%. Sin embargo, resulta inadecuado hablar de composición del producto de la economía coca-cocaína pues en cuanto actividades, éstas no están registradas, ni aportan institucionalmente a la economía nacional.

De todas maneras, a partir de estos datos e intervalos referenciales, podemos sugerir algunas conclusiones iniciales. Cuando hablamos de la economía política de la cocaína nos concentramos en la valorización de esta economía política, es decir, en la fetichización dineraria de la ilusión banal de la droga, también en la fetichización de la riqueza fácil. Empero, no se crea que economía regional ha desplazado a la economía nacional; su expansión es menor al tamaño y estructura de la economía nacional. La economía nacional no queda reducida a la economía de la coca-cocaína; conserva sus propias estructuras y dinámicas. Tampoco se puede decir que la economía coca-cocaína llega a competir con la economía nacional; mas bien, es colateral. Se incrusta al cuerpo de la economía nacional desde la exterioridad a la misma. Lo que no quiere decir que no la afecta. Ahora bien, regionalmente puede cobrar mayor importancia, debido al peso de la economía en cuestión en las zonas y en las localidades de alta intensidad de la economía política de la cocaína.

La participación promedio en el valor de la producción de la hoja de coca en el Chapare era desde 1980 hasta 1996 del orden del 78%, de acuerdo a la investigación  Causas y efectos económicos de la coca en el chapare boliviano[1]; a la fecha, en la segunda década del siglo XXI, se puede estimar que el valor de la producción de la coca y el circuito de la cocaína es mayor, por lo menos se puede suponer que llega a los niveles de participación del valor de la producción de coca del año 1987 (90%) o de 1993 (85%). Es así como podemos hablar de la preponderante economía política de la cocaína en el Chapare. ¿De qué manera se relaciona esta economía política de la cocaína con la economía nacional? No solamente se debe, por así decirlo, a su peso económico en la misma economía nacional, sino también a factores gravitantes de estructuras de poder. Ya el hecho de la alta rentabilidad del cultivo de la hoja de coca impacta en las actividades agrícolas de la región, más aún cuando los circuitos de la coca se conectan con los circuitos de la cocaína. La misma organización sindical de los cultivadores de coca se convierte en un factor de poder y de incidencia en las políticas. Era conocida la tolerancia de los gobiernos liberales a determinados límites de los cultivos de la hoja de coca excedentaria, así como también su tolerancia velada a la economía de la cocaína, sobre todo por los ingresos que redita. Empero, el gran salto se da con la asunción al gobierno de Evo Morales Ayma, presidente de la Federación del Trópico de Cochabamba.  Cuando esto ocurre las Federaciones cocaleras se convierten en de poder regional y en una estructura clave de la “gobierno progresista”.

 

 

La República del Chapare[2]

 

Planta de Urea

La República del Chapare no es una república reconocida oficialmente, sino que se trata de una república subyacente, que se encuentra dentro de la República de Bolivia, que se denomina constitucionalmente “Estado Plurinacional de Bolivia”. La relación entre la república subyacente y la republica oficial, reconocida en el orden mundial, es de dominación; la República del Chapare domina a la República de Bolivia. El “gobierno progresista” del denominado constitucionalmente “Estado Plurinacional de Bolivia”, que de Estado Plurinacional solo tiene el nombre, pues se ha mantenido la estructura institucional del Estado-nación, está al servicio de la República del Chapare. Un numero significativos de proyectos se han concentrado en el Chapare, incluso sin justificación técnica, como el caso de la Planta de Amoniaco y Urea en Bulo-Bulo, que se encuentra lejos de la fuente de energía, el gas, y lejos de los mercados, sobre todo el de Brasil. 

 

Infraestructura de la ficción económica

Según la propaganda del gobierno la Planta de Amoniaco y Urea es “el proyecto más grande en la historia de Bolivia”; se construyó con una inversión de $us 953 millones, recursos que fueron otorgados por el Banco Central de Bolivia (BCB), a través de un empréstito. Las obras de construcción del complejo petroquímico, a cargo de la coreana Samsung Engineering Co. Ltd., se iniciaron en noviembre de 2012. Este proyecto forma parte del Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020. La planta de Bulo Bulo produciría 1.200 toneladas métricas día (TMD) de amoniaco y 2.100 TMD de urea granulada. El fertilizante tendrá como principal mercado al Estado de Mato Grosso de Brasil. Otros compradores de urea son Argentina, Paraguay y Perú. Entre el 85% y 90% de la producción se destinará al mercado externo y el restante 10% a 15% será comercializado en el país. Para la exportación del fertilizante, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) adquirió 500 contenedores para trasladar el producto en camiones desde Bulo Bulo hasta Montero, en Santa Cruz. Desde esta ciudad, el fertilizante será transportado en 250 vagones de ferrocarril hasta la frontera con Argentina y Brasil[3].

A un mes después de la inauguración de la Planta de Urea y Amoniaco en Bulo Bulo, nada se sabe sobre el inicio de la producción comercial. Tampoco hay avances en las negociaciones entre Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO). Medios de comunicación intentaron visitar la planta de urea, sin embargo, el personal restringió el ingreso, argumentando que se debe solicitar una autorización por vía “regular”. Sin embargo, vecinos de la zona informaron que, desde su inauguración, el 14 de septiembre de 2017, no observaron la salida de camiones con conteiner de la planta. Observadores que frecuentan el acceso principal a la planta, sobre la carretera que conecta los departamentos de Cochabamba y Santa Cruz, dicen que desde el 14 de septiembre no se vio salir camiones del lugar. Uno de ellos dice: “Desde que se ha inaugurado no he visto salir ningún tráiler con conteiner, a no ser que sea de noche”. Mientras tanto, el secretario general del municipio de Entre Ríos, Vicente Rojas, explicó que desconoce si se estuviese transportando el fertilizante a través de camiones. “No tengo idea. Es más información de ellos (Gobierno y YPFB)”. Según la información que las autoridades le proporcionaron en el acto de inauguración, la planta funcionará comercialmente recién en un mes. El ministro de Hidrocarburos, Luis Alberto Sanchéz, sostuvo, durante su intervención en el acto de puesta en marcha del complejo, que el primer lote del fertilizante se produciría en los siguientes 14 días, debido a los procesos de producción. En aquella oportunidad, Sánchez no brindó mayores detalles sobre la cantidad de la producción inicial de la planta. Del mismo modo, el presidente de YPFB y el presidente Evo Morales evitaron dar declaraciones a la prensa[4].

Tal parece, como en otros casos, que estamos ante un nuevo elefante blanco de magnitud. Costos altos, ubicación desubicada desde la lógica y la geografía económica, con incierta producción, cuyos costos pueden ser altos, de tal manera que no justifiquen su comercialización; esto debido a las improvisaciones, a los negociados y corrosión institucional, fuera de la corrupción que le acompaña, además de los costos del transporte, incrementados por establecer la planta donde no corresponde.

El ingeniero Saul Escalera dice que, en todo caso, se entraría a la era de la “industrialización del gas natural”, no de la “industrialización en general”. El ingeniero anota que la venta del compuesto de amoniaco y urea es más para las grandes extensiones cultivadas de soya y caña; no así para la producción agrícola campesina, que, mas bien, requiere de compuestos aglutinados en el NPK. María Lohma dice que el campesino compra a U$1 una bolsa de NPK, con la producción compraría a U$0,36, lo que, obviamente, beneficia al campesino. Sin embargo, es esta producción la que falta y no producirá la Planta de Amoniaco y Urea. Para el consumo campesino, en realidad, se necesita otras plantas, otros compuestos derivados del amoniaco y combinados con el nitrógeno, además del potasio. El contrato para la construcción de dicha planta se la adjudicó la Samsung Engineering Co. Ltd. Esta empresa hace subcontratos, lo que no garantiza la buena ejecución del proyecto ni su integridad solvente. Por otra parte, teniendo como antecedente las inconclusiones de sus tareas encomendadas anteriormente, no se ve en perspectiva un buen desenlace en la trama de los tejes y manejes alrededor de la contratación de la construcción de la planta. La intervención de esta empresa trasnacional ha hecho subir el precio de costo de la planta, de U$550 millones de dólares a $us 953 millones; como se puede ver la Planta tiene un sobre precio. Aquel precio de U$550 millones ya tenía un sobreprecio de U$150 millones. Una planta hecha sin estudio del mercado ni evaluación técnica de los costos de producción finales se mueve en caminos inciertos[5].

No hay todavía mercados asegurados para la producción de la planta. El ingeniero Saúl Escalera comenta sobre la problemática de la falta de mercado asegurado de la planta de urea de Bulo Bulo. En lo que respecta al mercado interno, la producción agrícola, sobre todo, campesina, plantea construir un complejo petroquímico de 8 plantas complementarias, que darían mayor valor agregado al proyecto. La concepción original del proyecto era, mas bien, producir derivados, 6 derivados del amoniaco y 2 derivados de la urea. Se pueden sacar 75 derivados del amoniaco y muchos más de la urea. Por lo tanto, la propuesta consistente es la de construcción, entonces, de 8 plantas. Una inversión de más de U$350 millones, implementando tecnologías limpias[6].

 

El economista Teófilo Caballero dice que es positivo tener como socio comercial al Brasil, para la producción de gas, pero también de amoniaco y urea. En su evaluación, Teófilo Caballero considera que la Planta de Amoniaco y Urea debió ser construida en la frontera ya que se piensa exportar al Brasil y cree que la distancia podría incidir en los precios[7].

En Chapare, ubicado en el centro de Cochabamba, con una superficie de 12.445 km2, el “gobierno progresista” destinó más de $us 1.100 millones, declarando la pretensión de convertir la región en un nuevo “polo industrial”; siendo, de este modo, una alternativa a la producción de coca, incursionando, mas bien, en la industrialización de frutas. Un recorrido periodístico, en noviembre del año 2014, por el trópico cochabambino evaluó a distintas empresas del Estado, ante el desafío de darle valor agregado a la producción local, a su vez, de generar puestos de trabajo para la Población en Edad de Trabajo de una demografía de 262.845 habitantes. De acuerdo con el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM), del 100% de los emprendimientos estatales que lleva adelante el Gobierno de Juan Evo Morales, más de la mitad se encuentran en el trópico cochabambino[8].

A estas alturas, principios del año 2018, ya se culminó con la construcción del aeropuerto internacional de Chimoré. La inversión ya supera los $us 34,4 millones; en la gestión del ministro Ramón Quintana llegaba a los U$36 millones. De acuerdo con los voceros oficiales, los exportadores de banana, palmito y piña serían los más beneficiados con el aeropuerto debido que podrán reducir el tiempo y los costos de transporte hacia el mercado argentino. La Cámara de Productores Bananeros (CABAN), destacó la obra, haciendo hincapié en la opción del transporte aéreo, que, según ellos, evitaría las contingencias del bloqueo de los caminos; en general, tendrán un mayor margen para abaratar los costos de transporte. Algo que coadyuva a ofrecer mejores precios a los mercados donde la oferta nacional tiene buena demanda. Sin embargo, el aeropuerto de Chimoré tiene dos años sin despegar. La mayor parte del tiempo es una obra desolada como un monumento sin público; se asemeja a una instalación surrealista acogida por el vacío. El aeropuerto internacional de Chimoré, inaugurado en octubre de 2015, explota su capacidad a medias, ya que solo recibe tres frecuencias de pasajeros a la semana. La dirigencia sindical y las autoridades del lugar proyecta utilizar la terminal aérea para exportar sus productos, entre ellos, la coca industrializada. Solo los miércoles, viernes y domingo el aeródromo recibe vuelos de pasajeros, que provienen de Cochabamba. La única aerolínea que llega al lugar es Boliviana de Aviación (BoA)[9]

En la localidad de Ivirgarzama, se encuentra la primera planta de leche de la empresa estatal Lácteos Bolivia (LACTEOSBOL), que desde 2011 ya opera produciendo yogur y dos variedades de queso. Rocío Cacasaca, jefa de planta de Lacteosbol-Ivirgarzama, en una entrevista, sustentó que la capacidad de producción es de 7.000 litros de yogur al día (de un litro y de 160 ml) y de 500 kilos/día de queso (fresco y maduro); que, por el momento, todo va destinado al desayuno escolar. En cuanto a la recolección de la materia prima, hay ocho puntos de acopio, en los que 130 productores venden a Bs 3,35 el litro de leche. Uno de ellos es Lorenzo Rodríguez, un ganadero que tiene 50 vacas lecheras, expuso que desde que opera la planta, su producción aumentó en 30 litros, lo que le incentiva a realizar más inversiones ya que tiene asegurada la compra y puede proyectar su oferta.

Camino a Villa Tunari (Villa 14), se encuentra la procesadora de cítricos, construida en 2.000 m2, donde 21 personas trabajan para producir jugos de manzana, maracuyá y naranja. La potencia instalada le permite a la planta requerir entre 20.000 y 30.000 unidades de fruta para procesar entre 8.000 y 10.000 litros de jugo. Julio Puma, encargado de la planta, indicó que desde 2010 los productores de frutas cuentan con una alternativa para mejorar sus precios. Puma precisó que en el lugar se fabrican jugos y mermeladas, que los primeros están destinados al subsidio infantil y al desayuno escolar. Cada dos semanas se fabrican unas 160.000 unidades de jugo de 160 ml; en cuanto al subsidio infantil, a Santa Cruz se le hace llegar entre 3.000 y 4.000 unidades, a Cochabamba entre 1.000 y 2.000 y a Oruro unas 500. En Villa Sacta, Luis Eduardo Cruz, encargado en el control de las obras de la nueva planta procesadora de cítricos, destacó que se está invirtiendo unos $us 2,8 millones. La factoría tendrá una superficie cubierta de una hectárea, con una capacidad para procesar 10 toneladas de fruta por hora. En el lugar trabajan 38 personas de forma directa y se subcontratan a otras 20.

El economista Rafael Peña dice que para que una zona se constituya en un polo industrial, debe contar con energía; teniendo en cuenta este requisito, en 2010 el gobierno inauguró la Planta Termoeléctrica Entre Ríos, que en la actualidad inyecta 104,2 megavatios (MW) adicionales al Sistema Interconectado Nacional (SIN), suficientes para cubrir la demanda actual de energía del país, que oscila entre 900 y 1.100 MW. La inversión realizada es de $us 86 millones. Para ENDE Andina, la planta es estratégica y de importancia nacional; garantiza el suministro de energía eléctrica en el SIN. Siguiendo con la línea de dotar de energía a los proyectos estatales, YPFB Chaco inauguró oficialmente la perforación del pozo San Miguel X-1 (SMG-X1), con el objetivo de que la reserva potencial de gas del nuevo campo de exploración garantice la demanda de la planta amoníaco y urea.

A unas tres horas de Bulo Bulo, se encuentra Villa Tunari; al ingreso del pueblo se levanta PAPELBOL, la fábrica de papeles. Lastimosamente esta empresa ha sido señalada como afectada por el circuito expansivo de las redes opacas de la corrupción, sobre todo, en lo que respecta a la adquisición de maquinaria por parte de la empresa brasileña D’Andrea Agrimport; la empresa está en proceso de ser rematada. Con una inversión de $us 28,5 millones, la empresa estatal produce tres variedades de papel: de impresión y escritura, kraft y periódico, en base a celulosa virgen importada de Brasil y Argentina. La factoría genera 160 puestos de trabajo en forma directa y 5.000 de manera indirecta[10].

Realidad: La economía efectiva

Como se puede ver, este mapa descalabrado de inversiones que se evaporan, pues no terminan de consolidarse, precisamente debido a las improvisaciones y los desatinos compulsivos de los que deciden políticas económicas en beneficio de una región, circunscrita en la provincia de la producción de la coca excedentaria, no puede ser el sostén de la economía de lo que hemos denominado República del Chapare. La economía efectiva del Chapare, la que mueve las dinámicas de la región es, indudablemente, la economía de la coca. Mayarí Castillo Gallardo, en La economía de la coca; la dimensión silenciada de la dependencia escribe:

El Chapare boliviano es una zona tropical que comprende alrededor de 12 445 km², ubicada al norte de la ciudad de Cochabamba. Su importancia para la economía regional y nacional deriva de que en esta zona se produce intensivamente hoja de coca, parte de ella destinada a la producción de cocaína. Esto ha transformado la región en una de las zonas económicamente más dinámicas, insertándola en un entramado de relaciones internacionales que han modificado su estructura productiva, su organización social y política a partir de la década de los setenta. Los habitantes del Chapare, campesinos minifundistas migrantes del altiplano o exmineros provenientes de las minas de estaño, dedican una parte sustantiva de sus predios al cultivo de la hoja de coca. En el marco de una colonización realizada sin sustantivo apoyo estatal, los campesinos se radicaron en la zona en precarias condiciones, recurriendo a la acción colectiva organizada a través de sindicatos para el mejoramiento de la calidad de vida en el trópico. A pesar de ello y aun estando insertos –de manera directa o indirecta- en el suntuoso negocio del narcotráfico, la situación de pobreza y exclusión de los productores no mejoró sustantivamente. Si bien la economía de la coca es un negocio de carácter ilegal y por ello, con condiciones de intercambio supuestamente distintas a las establecidas en la economía formal, podemos ver en ella patrones similares a aquellos que han marcado la relación económica entre centro–periferia en América Latina. Si analizamos con detención las cifras, veremos que “se estima que del valor económico financiero generado por la economía coca – cocaína, el 80% beneficia a los países consumidores, alrededor de 15% a los países comercializadores, y sólo del 2% al 4% permanece en los países productores” (Lanza, 1999: 69). Pero ¿por qué se produce esto? Esta pregunta nos conduce a reflexionar y discutir los elementos estructurales que han hecho que las economías latinoamericanas establezcan patrones de intercambio desigual con los países desarrollados, discusión que abordaremos de manera más acabada en el primer capítulo. La hipótesis que guía este trabajo de investigación es que la economía de la coca establece relaciones complementarias con la economía de carácter legal de los países periféricos, reforzando los patrones de desarrollo desigual a través de una estructura de intercambio difícil de analizar. La economía de la coca posee directa relación con el problema de la pobreza rural de las zonas productoras de la hoja de coca en tanto establece en estos enclaves economías extravertidas, en las cuales los beneficios del circuito de la cocaína son apropiados por agentes situados fuera de este espacio[11].

Algunos apuntes sobre la investigación de Mayarí Castillo Gallardo sobre La economía de la coca, investigación cuyo resumen publica CLACSO. En primer lugar, que la economía del Chapare no es lo que presentamos a partir de las descripciones informativas de los medios de comunicación, mucho menos lo que transmite como propaganda y publicita el “gobierno progresista”; por lo tanto, tampoco esa infraestructura y logística descuajeringada, que se le antoja “base de la industrialización”. La economía del Chapare se estructura sobre la base de la economía de la coca, economía que participa de los circuitos de la economía política de la cocaína.

En segundo lugar, si bien la investigación describe la situación de los primeros periodos de la economía de la coca en el Chapare, no describe lo que ocurre después del lapso que toma en cuenta la investigación. Si bien el Chapare en los periodos que toma en cuenta la investigación, se basa en la producción familiar y es productora de materia prima, participando, según la investigadora, en la generación de desigualdades de la geopolítica del sistema-mundo capitalista, estructurada en la distribución jerárquica de centros y periferias, ésta ya no es la situación actual. La producción de clorhidrato de cocaína es parte de la industrialización de la coca in situ. En consecuencia, los términos de intercambio se han modificado, quedando parte de las super-ganancias, que se transferían a los centros de consumo, en Bolivia. ¿En cuánto habría cambiado la relación, que establecía Lanza y recoge Mayarí Castillo, que era de entre 15% y 20% para la periferia y 85%-80% para el centro? Esto es difícil conmensurar, dada la falta de información adecuada. Aunque se puede sugerir como hipótesis prospectiva, basada en estimaciones provisorias, de que es probable que, en el caso de Bolivia, se retenga hasta un 40%, incluso más, de uno de los negocios más rentables del mundo. ¿A qué se debe el cambio de situación, respecto al reparto de los términos de intercambio? Primero, ciertamente, a la industrialización de la coca en el lugar o en las proximidades colaterales o un poco más lejanas del Chapare. Después, a la hegemonía de la Federación de Campesinos del Trópico de Cochabamba, en lo que respecta al conglomerado de organizaciones sociales y sindicales afines al “gobierno progresista”. Hegemonía que le otorga incidencia preponderante en el gobierno, en sus políticas, en sus actividades y ejecuciones cruciales, tanto jurídicas, políticas y económicas. La preponderancia del Chapare ha ocasionado que el gobierno abrogue la ley que resguardaba al TIPNIS y obstaculizaba la ampliación de la frontera agrícola del cultivo de la hoja de coca. Así también, como hemos visto, ha logrado concentrar la mitad de los proyectos desplegados por el gobierno en el Chapare. Por otra parte, el gobierno ha promulgado una ley que amplía el cultivo de la coca excedentaria en el Chapare, en detrimento de la zona tradicional de cultivo de coca de los Yungas. Estamos ante un gobierno, como hemos dicho, al servicio de la República subyacente del Chapare.

Se puede decir, que lo que se ha descrito como inversiones, construcción de plantas industriales, que no dan pie con bola, es, mas bien, la máscara ficticia, que encubre el funcionamiento efectivo de otra economía. Como hemos hecho notar en otros ensayos, no nos colocamos en el papel de jueces, ni pretendemos juzgar nada, que es otro juego de poder; tampoco nos colocamos en la pose hipócrita de los organismos internacionales que dicen luchar contra el narcotráfico, cuando lo que hacen efectivamente es contener, controlar, participar en el gran negocio. El sistema financiero internacional es el dispositivo global del blanqueo. Lo que anotamos es que se trata del lado oscuro de la economía-mundo, el cual cada vez más tiene mayor incidencia en la economía-mundo en conjunto, arrinconando, atravesando, en algunos casos controlando el lado luminoso de la economía-mundo. Teniendo en cuenta que industrialización quiere decir transformación de la materia prima, producción de productos donde se da lugar la valorización del valor, entonces, la producción de cocaína es producción industrial. Solo la doble moral del sistema-mundo jurídico y policial denomina a esta producción “narcotráfico”, por lo tanto, circuito de cultivo-producción-distribución-consumo de droga, cuando lo que ocurre es análogo, simétricamente, a lo que acaece en el lado luminoso de la economía.

En consecuencia, durante los periodos de gestión del “gobierno progresista”, se ha dado lugar a un cambio estructural en los términos de intercambio, en lo que respecta a la economía de la coca-cocaína; lo que no ha ocurrido con las materias primas que concurren en el lado luminoso de la economía. Donde, la economía dirigida se ha estancado en el modelo primario-exportador. Esta es una paradoja insólita que se da en la composición integral de la economía-mundo, en la parte que corresponde al lado oscuro de la economía-mundo. El proyecto de “industrialización” del “gobierno progresista” se ha realizado en el ámbito de expansión de la economía de la coca-cocaína.

 

Entramados económicos

 

La economía no es un espacio homogéneo, al contrario, incluso se puede llegar a decir que es un espaciamiento abigarrado de espacios entrelazados, tejidos enrevesados de distintas formas económicas o, mejor dicho, de formaciones económicas. Teniendo en cuenta el enfoque economicista, tanto clásico como marxista, incluso neoclásico y postmarxista, se suponen procesos de homogeneización que transforman las diferencias en un único modo de producción, que llama la crítica de la economía política modo de producción capitalista. En ensayos anteriores hemos tratado sobre estos entrelazamientos, yuxtaposiciones y abigarramientos[12]; ahora nos interesa no tanto tocar la complejidad dinámica de la economía mundo, sino enfocar la relación entre la economía nacional y esta singular economía regional, donde domina la economía política de la cocaína.

Como primera hipótesis interpretativa diremos que la economía regional puede llegar a atravesar a la economía nacional cuando cobra peso gravitatorio, incidiendo en las dinámicas económicas nacionales; también puede convertirse en influyente cuando cuenta con el aval del gobierno y puede utilizar los dispositivos estatales en su beneficio. Como hemos podido ver, el caso boliviano parece ser el segundo. Si más de 1500 millones de dólares han sido invertidos en el Chapare, de acuerdo con las propias cifras oficiales; incluso, mejorando la ilustración panorámica, si alrededor de la mitad de la inversión productiva se ha destinado al Chapares; entonces se corrobora que la región del Chapare cuenta con el dispositivo estatal como para influir en el desenvolvimiento económico, sobre todo en los flujos de inversión.

En consecuencia, la economía nacional le sirve, en este caso, a la economía regional, como recurso para la inversión de su propia reproducción económico y social. Es decir, la transferencia de fondos de la economía nacional a la economía del Chapare implica que la finalidad económica del gobierno estriba en el crecimiento de la economía regional, en este caso de la economía política de la cocaína. El desarrollo del que habla la propaganda del gobierno, en definitiva, implica el desarrollo del Chapare. Ahora bien, se trata de un desarrollo peculiar, el desarrollo del fetichismo de una mercancía singular, que forma parte de los circuitos del lado oscuro de la economía. Se trata, por así decirlo, de un fetichismo reforzado, el fetichismo de la alta rentabilidad de la mercancía desmesuradamente cotizada por el consumo compulsivo de la droga. La riqueza que se genera es también ilusoria, pues se trata de economías pujantes de corto plazo, empero, altamente destructivas, depredaros, contaminantes y des-cohesionadoras de los tejidos sociales. Lo que se acumula como riqueza puede ser considerado como capital si se invierte en la “industrialización” de la hoja de coca, empero, lo que no se invierte “productivamente” no es capital, sino dinero a secas, que en parte puede ser destinado al consumo ostentoso y suntuario; que es lo que parece ocurrir en gran parte.

Por lo tanto, la economía regional termina absorbiendo los recursos de la economía nacional, mermando sus fuerzas, sus posibilidades, debilitando su crecimiento y hasta desarrollo económico. Esta interpretación parece corroborarse cuando se observa, no solamente la absorción de gran parte de la inversión productiva, sino afectando notoriamente al desenvolvimiento de la economía nacional: crecimiento inaudito de la deuda externa y de la deuda pública, merma de las reservas internacionales, transferencia indebida de fondos a la burguesía rentista. Lo que deja un panorama desolador: la extensión del cementerio de elefantes blancos.

No termina de aclararse el panorama económico del entrelazamiento de economías si no consideramos el modelo general de la economía del país, que comprende, obviamente a la economía nacional y a la economía regional; hablamos del modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente. Este modelo económico no genera capital sino renta, sobre todo renta hidrocarburífera y renta minera. Entonces, el modelo mismo está destinado a reproducir la economía primario-exportadora, la renta y su consumo improductivo. Si a este panorama le añadimos lo que ocurre en el entrelazamiento entre la economía nacional y la economía regional de referencia, entonces se refuerzan las finalidades perversas de una economía dependiente, que se combina con una economía clandestina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] El documento es una ponencia para el XXII Congreso Internacional de Latin American Estudies Association LASA, que lleva a cabo entre del 16 al 18 de marzo del 2000 en Miami. http://lasa.international.pitt.edu/Lasa2000/Coca.pdf.

[2] Este artículo se publicó el 27 de enero de 2018 en Oikologías.  Título sugerido en conversaciones con Ernesto Rocabado. https://pradaraul.wordpress.com/2018/01/27/la-republica-del-chapare/.

 

[3] Leer Bolivia salta a la petroquímica con la planta de urea.

https://www.la-razon.com/economia/petroquimica-planta-urea_0_2783121674.html

[4] Leer La producción de urea en Bulo Bulo es incierta. 

http://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20171010/produccion-urea-bulo-bulo-es-incierta.

 

 

[5] Escuchar Planta de urea en Bulo Bulo: Críticas a la millonaria obra

http://www.somossur.net/index.php/bolivia-economia/2069-planta-de-urea-en-bulo-bulo-criticas-a-la-millonaria-obra.

[6] Escuchar Falta de mercado y nuevos retos ante Planta de Urea en Bulo Bulo

http://www.somossur.net/index.php/bolivia-economia/1996-falta-de-mercado-y-nuevos-retos-ante-planta-de-urea-en-bulo-bulo.

[7] Escuchar Economista critica construcción de planta de urea en Bulo Bulo. 

 http://eju.tv/2016/01/economista-critica-construccion-planta-urea-bulo-bulo/.

[8] Leer Chapare emerge como nuevo polo económico del país. 

http://www.economiabolivia.net/2014/11/02/chapare-emerge-como-nuevo-polo-economico-del-pais/.

[9] Leer El aeropuerto de Chimoré tiene dos años sin despegar. https://www.eldeber.com.bo/septimodia/El-aeropuerto-de-Chimore-tiene-dos-anos-sin-despegar–20170728-0091.html.

 

 

[10] Leer Chapare emerge como nuevo polo económico del país. 

http://www.economiabolivia.net/2014/11/02/chapare-emerge-como-nuevo-polo-economico-del-pais/.

 

[11] Leer de Mayarí Castillo Gallardo La economía de la coca; la dimensión silenciada de la dependencia. CLACSO. Págs. 329-330.

http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/clacso-crop/20120308122219/10.Economia_Gallardo.pdf.

 

 

[12] Ver Nudos y tejidos socioterritoriales. También La inscripción de la deuda

https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/nudos_y_tejidos_socioterritoriales_.  

https://issuu.com/raulpradaalcoreza/docs/la_inscripci__n_de_la_deuda_2-

 

Paradoja constituyente-desconstituyente

Paradoja constituyente-desconstituyente

Oikologías

Paradoja constituyente-desconstituyente

 

Raúl Prada Alcoreza

 

Paradoja constituyente-desconstituyente

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Una mirada retrospectiva al proceso constituyente

Rebelion

¿Se trata de hacer una evaluación del proceso constituyente, incluyendo a la Asamblea Constituyente y los posteriores desenlaces? ¿O, mas bien, se trata de comprender el sentido y significado histórico-político-cultural del mismo proceso constituyente? Aunque ambas opciones pueden complementarse, incluso contenerse mutuamente, sin embargo, cuando abordamos la problemática del sentido histórico político del proceso constituyente convertimos al proceso constituyente en una composición de códigos, de signos, que requieren ser decodificados e interpretados. En un escrito anterior, a propósito del tema, escribimos:

 

Pensar el proceso siempre ha sido un desafío, no tanto por el pensamiento mismo, que también parece ser un proceso, sino por las formas de fijación del pensamiento. Una de esas formas de fijación es la conceptualización. Aunque no es la única, pues cuando se recurre al arsenal del…

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Praxis y formación en ecologías

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