Expectación, a pesar de todo (Segunda versión)

Expectación, a pesar de todo

(Segunda versión)

Sebastiano Monada

Expectación

Dedicado a los hombre y mujeres del pueblo

Tú, hombre y mujer del pueblo

De ojos curvándose en el aire

Mirando la cadencia de la temperatura

De las cosas que pasan como estaciones

En el largo recorrido de los trenes

En las tareas repetidas del día

Como relojes inexactos no de horas

Sino de voluminosos actos apagados

Machacones en su forma y ritmo

Y en los sueños olvidados de la noche

Que solo nos dejan al despertar su fragancia

Reteniendo las imágenes en las cavernas

De la escrupulosa memoria retraída

Tú, hombre y mujer de estaño

De una comunidad con nombre

O de un barrio con recuerdos

De la ciudad donde llegaste un día

Para hacer en algún sitio tu hogar

Tú, hombre y mujer de corazón grande

Quien todavía tiene sosegada confianza

A pesar de todo lo ocurrido

Quien no quiere creer de todas maneras

En el desmoronamiento de los mitos

En el crepúsculo de los caudillos

En la fatalidad inscrita en el poder

Quien considera los deplorables episodios

Con el optimismo de la voluntad paciente

Como gota orando la piedra perdurable

Dices después de todo han cambiado

Los colores de los celajes reflejados

En las abatidas piedras de la plaza de armas

A pesar de las herencias del pasado

Certeza contemporánea

Como las fechas del calendario

Ésta, la de pesar en la balanza

Tu situación pasada y presente

Cuando registras el alejamiento

De hechos sin control

Cuando no se te tomaba en cuenta

Ni como remota alusión

En relación a los discrecionales lapsos

Cuando se adjudicaba dócilmente todo

A los inverosímiles consorcios imperiales

Al fetiche del equivalente indeterminado

Adorado como a un dios crispado

Por aquellos gobernantes de entonces

Certeza vigente ante la acometida

Como antigua lanza desolada

En la pierna herida o en el organismo

Abierto a tajos por verdugos cuchillos

O por los cuernos ondulados

De toros negros del corral evadidos

Como novelesco imperturbable destino

O como una bala repentina en el pecho

En una manifestación, marcha o bloqueo

Estando ante el disturbio de los obrados

Exhibiéndote el perverso sarcasmo

Risa fúnebre en ambiente helado

Fantasma quejumbroso del payaso

De la órbita lujuriosa de cometa

De las sorprendentes analogías

Parecidos de perfiles gobernantes

Aberraciones brotadas como enfermedades

De hábitos corrosivos frecuentados

Farándulas burocráticas, bullangueras

Y pronunciadamente pretensiosas

Premuras en sus pulsiones afanosas

Egos revelando como síntomas delatores

La abismal vulnerabilidad ocultada

Vanidad contemplativa como vaho

Fugaz y repentino

Dibujada en el espejo

De las pantallas oficiosas

Certeza cándida, piadosa

De hombre y de mujer del pueblo

Recurrente quimera candorosa

En la ratificación de tu gozo

Haber granjeado con tu osadía valerosa

Estos cambios soñados

En la guarida de tu morada,

Dulce hogar a pesar de su sencillez

En los climas inexorables del taller,

Espacio de amistades y solidaridad

A pesar de la acusada explotación

Donde trabajas esperando dar pan

Y mejor vida para tus hijos

En las atmósferas acogedoras

De las conversaciones amistosas

Con compinches como tú

De trenzas largas como tus melancolías

De polleras abultadas como las de tu madre

De pantalones desusados como los de tus hermanos

De cabellera peinada como la de tu padre

Esta expectativa tuya es admirable

Como el advenimiento de la primavera

Que llega con la brisa de los madrigales

Como el develamiento de las flores de la papa

Pregonando la rauda cosecha del tubérculo

En esta certidumbre manifiestas tu entereza

Encarnada en tu conducta leal

En tu comportamiento fiel

En tus palpitaciones amorosas

Tambores y quenas percutiendo

En las faldas de la jubilosa cordillera

O en las orillas de ciudades somnolientas

Que limitan con la puna del altiplano inmenso

O en los umbrales de ciudades tropicales

Que se confunden con las enredaderas promiscuas

De los voluptuosos bosques invasores

Por eso tú mujer y hombre del pueblo

Eres el armazón corpóreo del país soñado

Horizonte presente en tus madrugadas

Horizonte presente en tus vísperas nocturnas

Nadie debe aprovecharse insólitamente

De tu inocente colosal entusiasmo

De tu firme convicción política

De tu confianza ciega

Nadie debe abusar inescrupulosamente

De tu afable franqueza llana

Nadie debe usarte abusivamente

Para salvaguardar su jerarquía

Nadie debe herir

Tu espíritu puro

Vivimos un mundo cambalache

Atiborrado de discordancias crueles,

De incongruencias desvergonzadas

Un mundo mordaz,

Que toma las tristes tragedias

Y los penosos dramas como noticias

Mundo encantado

Habitado por errantes fantasmas

Acechadores constantes de mandos,

De engreídos gobernantes

Que se parecen cada vez más

A las caricaturas de los periódicos

Quienes creen

En su pliego adjudicado

Como si fuesen tablas escritas en el desierto

Pero es ley instaurada por la espada

Durante la guerra de conquista

Repetida sutilmente en la independencia

Cambiando solo su ornamento

Restituida después de las revoluciones

Que pasan como tormentas imprevistas

Para luego replegarse en las profundidades

Del suelo o en las lejanías de la concavidad

De la atmosfera curvada en sus penas

Para bien de la mantención del orden

Gobernantes considerándose juglares

De un drama ya escrito hace tiempo

Por los fundadores sacerdotes

De todas las celosas iglesias

Coreando los gestos antaño catalogados

En el envejecido paraje ocupado

De la fabulosa maquinaria chirriante

Recorrida en sus venas por filudas navajas

De inconmensurables violencias

Como picotazos de aves de rapiña

Que te atacan antes de la muerte

Convergiendo con regularidad compulsiva

En los aletargados desenlaces acopiados

En los almacenes y depósitos del Estado

Clara sentencia fidedigna

Cuando no se demuele la fortaleza estatal

Antiguamente subyugante

Hombre y mujer del pueblo

Siendo ineludible lo que ocurre

En el cuadro cambiante pintado

Por colores que hablan de pasiones

Y de pinceles que interpretan las luces

Que juegan como cándidas ideas

En nuestras musicales percepciones

En la constelación de hechos concurrentes

En la espalda de los ansiosos territorios

Espesores de anhelos donde imaginamos

El tejido de múltiples procedencias

 

Awayu cobijo de la pluralidad de voces

De ancestrales naciones emergentes

Matria y patria ansiada

Musculatura y fibra labradora

Campesina adosada a la siembra

Y a la esperada cosecha

De mudas y vibrantes esperanzas

Lucidez creativa como la madrugada

Que abre el camino de la jornada

Lucidez de apertura y memoria

De nuestros saberes,

Nuestras canciones

Nuestras danzas

Siendo chuyma

De las pulsaciones rítmicas

De los vertiginosos circuitos

Del lenguaje de los cuerpos

Caudales de lluvia consumidos

Por los minerales enajenados

Siendo la conjetura emotiva del presente

Es menester tomes en tus manos colectivas

La destrucción del patriarcal palacio absoluto

La construcción de un auditórium para todos

Donde el lenguaje plural de las multitudes

Hable por sí misma

Logrando consensos

Hilvanando itinerarios concertados

Armonizando el estallido misceláneo,

Heterogéneo

De las cooperaciones singulares

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