Poemario del retorno

Poemario

del retorno

 

 

 

 

 

Sebastiano Monada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Locomotora vaporosa

 

 

 

Índice:

Recordando a Vallejo                                         

Las palabras                                                                      

La vida                                                                    

La pregunta por la vida                                      

¿Aprender a vivir o vivir intensamente?         

Mirada retrospectiva                                            

Víspera de los combates                                     

Cruzando la cordillera                                       

Volver a los 16                                                        

Retorno                                                                    

Pachacuti                                                               

Marcelo                                                                   

Félix Santos                                                            

Expectación, a pesar de todo                           

Nostalgias de Miraflores                                     

Primer amor                                                                      

Búsqueda desiderativa                                         

En el umbral de todo                                            

Muchacha de tez morena                                     

Inscripción en la piel de mi memoria               

Una tarde ardiente                                                

Guerrera celta                                                    

Momento                                                                

 

 

 

Konstantin KACEV Качев Константин  by Catherine La Rose (4) 

 

 

 

RECORDANDO A VALLEJO

 

Cesar Vallejo era mi almohada

Dormía sobre su poesía serrana

Mundial a la vez

Combatiente y sentimental

Supe que  la poiesis era eso

Amor a la tierra con sus montañas

Sus ríos y animales sedientos

Los humanos, animales que se peinan

Mientras se combatía en España

Una guerra perdida de antemano

Y en los Andes se sembraba en terrazas

Y se cosechaba en muchedumbres

Se amaba las trenzas de las noches

Los rostros candorosos alumbrados

Por las velas de cebo y el pan de la puerta del horno

Mientras Cesar moría contemplado por los ojos de la ciencia

Azores sin alma

Un jueves de lluvia en una ciudad sin luz

Enterrado después

Piedra negra sobre piedra blanca

 

 

LAS PALABRAS

 

Como dije alguna vez

Las palabras son los gusanos

Se comen la fruta

Preguntan socavando

Sólo tienen respuesta cuando acaban

Al final cuando todo ha terminado

La respuesta dice

No queda nada

Ni la fruta, tampoco tú

Ni la huella, tampoco el olvido

Nunca ocurrió, ni los gusanos hambrientos,

Ni la fruta exuberante

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Vida

 

Preguntemos ¿la vida? ¿Nos pertenece acaso?

¿Cuál vida? ¿La resumida en mí

Presente, subjetiva, aparentemente individual?

¿La de los próximos y cercanas, compartida a pedazos?

¿La de todos, desconocidos, humanos, convocados por la palabra?

¿La de los animales y plantas, tan extraños y parecidos a la vez?

¿La del cosmos, estallido y diseminación?

¿La de la partícula, habitante de la nada?

¿Cuál vida?

 

La vida viviente

La vida vivida

La vida viniendo

Sensación misma

Temblor implorante en la inmensidad del vacío

Habitado por bulliciosas fogatas viajeras

Y palpitaciones melódicas de coros estelares

La vida como pasión y muerte

Como entrega y lucha

La vida como pregunta dibujada en el gesto

De tu rostro religioso y transgresor

 

La pregunta por la vida

 

¿Qué sentido tiene?

¿Destrozar la piedra en busca de su comienzo?

La vida no pregunta, pasa

Nos empuja la fuerza de sus aguas

La angustia de sus torbellinos

Valsas a la deriva, mariposas fantasmas

No hay pregunta, solo instancia apresurada

Desnudo conmovedor, cuerpo martirizado

Memoria del viento, hojas desoladas

Nostalgias de miradas ausentes

Rumor incandescente poblando el olvido

Conservando la brisa en su caricia insistente

Masiva retórica de la lluvia, vaporosa luz solar,

Diseminando nuestros sueños

Murciélagos asustados

Habitantes de la oscuridad insondable

 

 

 

 

 

 

¿Aprender a vivir o vivir intensamente?

 

¿Cómo tomar la vida?

¿Cómo tomar las cosas?

Lo presentado, lo dado, dándose

¿Tomarla con seriedad teatralizada?

¿Cumplir un plan trazado de antemano?

¿Caer en el drama arrastrados por el abatimiento?

Formalizarla, cumplir con el croquis corporativo

 

De lo contrario

No tomarla en cuenta

Jugar al azar

Peor aún

Dejar suceder, ser presa del estereotipado modelo

¿La vida es este desierto o aquél frondoso urbano?

 

Ni lo uno ni lo otro

Tomar  la vida como es

En su brotar colorido, aromático, gustoso

En la proliferación de sensaciones

Nacidas en los socavones del cuerpo

Nacidas en el trenzado de las percepciones

En el afuera capturado por los azores ojos

Los oídos, la nariz, la piel, la lengua

Siempre atentas, cazadoras felinas

 

Tomar la vida en su fonética diligente

En su turbulencia y recorrido vehementes

Acogerla en cada accesorio

En cada gota de la lluvia

En cada roce de la brisa

En cada rayo de sol edificándose en la piel

 

Tomarla del brazo e ir a comer con ella

Un viejo antojo acompañándolo con una cerveza fría

Tomarla de la mano y llevarla a ver a algún amigo postergado

Mostrarle la ansiedad luminosa embriagando los ojos de los niños

Convencerla de ir juntos a una manifestación

Presentarle a tu novia, alabándola por la elocuencia

De sus encantos

Como queriendo alegrarla por sus frutos

Los de la vida misma rutilante

 

Sobre la vida no tienen razón los dogmáticos

No tienen razón los fundamentalistas

No tienen razón cuando le otorgan un sentido trascendente

No tienen razón los filósofos

Mucho menos los políticos

Tampoco la tienen cuando no la toman en serio

Como si nada

Tampoco cuando se desgarran las vestiduras

Por verdades olvidadas

Como si la vida fuera un axioma

 

Aciertan los niños

Cuando danzan de alegría al menor entusiasmo

Por conquistas tan simples

Empujados por goces espontáneos

Arribando con preguntas inesperadas

Compartiendo secretos inocentes

Con los cuates de ese albor primaveral

 

La tienen las abuelas

Después de haber vivido tanto

Cuando se ríen de las travesuras de los nietos

Se ríen de rancias poses señoriales

Cuando hubiera sido mejor

Deleitarse de las transgresiones

No efectuadas

 

La tienen los combatientes

Cuando terminada la guerra conjurada

Victoriosos

Ven surgir de nuevo la figura de sus enemigos muertos

En los amigos vivos investidos de poder

 

La tienen las mujeres

Cansadas de entregarse sumisas

Descubren la importancia de ser

En la plenitud de su albedrío

Creativo

Emancipando saberes inhibidos

Abriendo senderos en el bosque

Con el esplendor de su manos tejedoras

 

La tienen los árboles quietos de los bosques

Conocedores de los minerales diseminados en el subsuelo

Fabricantes de oxigeno

Robándole al sol el secreto del fuego

Como poblaciones verdes de prometeos

 

La tiene el agua

Corriendo apresurada cristalina

Desde las altas cumbres

Hasta las orillas del mar

Bañando con su murmurante reflexión

Las rocas, las tierras, los valles y las selvas

Enseñando los enunciados copiosos

Devenidos del origen

La vida es creación permanente

Invención constante de la vida

 

Cuando pienso en esta enseñanza acuática

Comprendo, intuición  inmediata

No tengo intensiones contigo

Ni planes, ni proyectos

No tengo nada para ofrecerte

Solo el alegrarme de tu existir

De tus ojos viajeros

De tu voz refulgente, clara

De tu cabellera oscura batida por la brisa

Cascadas de rizos,  pensamientos ancestrales

Gozar de esa presencia intensa

En sus ademanes

Apreciar la ingeniosidad de tus gestos

Como ideogramas de una antigua lengua desvanecida

 

Solo quiero hacer eterno

Este estar contigo

En la concavidad urdida de sus instantes

Aprender de ti

El saber y sabor de las mujeres reflexivas

Descubrir los nuevos horizontes

Alumbrados por la tibieza de tu piel

 

Solo quiero comprender

Otra vez

Como la espontaneidad de los niños

Como las veteranas abuelas

Como el aprendizaje de los combatientes

Como las mujeres versadas

No se aprende a vivir

Se vive aprendiendo

En la humildad de la perplejidad

Y del asombro

En la hondonada sencilla

De los detalles

 

Solo vivir contigo

La trama tejida por ambos

Narrando desenlaces posibles

Como cuento abierto

Constantemente inventado

Mirada retrospectiva

 

Contemplar desde el paraje

Donde me emplazo

Este contemporáneo añejo

El epigrama de uno mismo

No es más sino una quimera

De las nostalgias irrenunciables

Excéntricamente selectivas

Pues te ofrendan iconografías

De acuerdo a las inquietudes del intervalo

Propicio en su manifestación fluyente

 

Se ha vivido es cierto

Pero también se han dejado evadirse

Otros desenlaces asistentes en la concurrencia

De la estación en la espera del tren

Otras peregrinaciones verosímiles

Otros amores impetuosos

 

Mirar retrospectivamente

Con ojos escrutadores

Acaecimientos vegetados en la geología

Del cuerpo

Desaparecidos actualmente

Partículas viajeras de la memoria

Rostros fijados para siempre

Retratos imborrables

Lémures invencibles del espacio-tiempo

 

Descifrar desde el ahora

Inquiriendo sobre las simbolizadas biografías

Conjugadas en las vicisitudes

Hallando, mas bien, la relatividad de la diseminación

La fugacidad de la corporeidad del momento

La miscelánea despejada de las constelaciones

De significados, sentidos, sensaciones, imágenes

Tejidos de hilos y colores propios

Composiciones únicas en el universo

 

 

No hay pues una constitución coagulada

Un soporte arborescente

Como esqueleto sosteniendo una misma trama

Todo es fluir, convulsión perseverante

Plasticidad creativa de la vida

En el juego de esas contexturas múltiples

Disyuntivas del azar y la necesidad

Desembolsamos una narrativa

Entre muchas encubiertas

Creyéndola única

Cuando el engendro alterativo

Está en nuestras manos

 

Mirar lo vivido

Explorando  las emanaciones alegóricas

Arribando a nosotros como remembranzas

Interrogando nuestro presente

Sin embargo, vigoroso, enmarañado

Abundante y en deslizamiento

 

¿Acaso quieren volver a ser?

¿Acaso envidian la exuberante presencia

Irrefutable, palpable?

¿Acaso quieren llevarme a ese pasado nebuloso?

 

Reminiscencias tan mías como esta piel mía

Remembranzas evidentes según su talante

Espectros enardecidos por la perpetuidad

Vienen a mí recorriendo el trayecto inconmensurable

Inapelable

Señalando el horizonte inverosímil

De la fábula de alguna vez ocurrió

Cuando lo acaecido fue un estallido enigmático

Sin silueta propia

Si no, mas bien, deflagración frenética

Dando lugar al magma incandescente

Adquiriendo perfil propio en el enfriamiento

 

Así lo vivido  se fija cuando se serena

Cuando ya no está

Ya no es vida

Tampoco muerte

Sino el eterno retorno al mundo de las añoranzas

 

Al contemplar con ojos curtidos

Lo vivido

La mirada se tiñe de tonalidades vespertinas

Asombrándose los iris

De la pronunciación de esos habitantes virtuales

De sus voces inextinguibles

Agudas como la luz

Cincelando la roca de mí reposar vigente

 

Tengo, sin embargo, el resguardo de la calma

La simulación de la erudición

Templado

De alguna manera complacido

Por haberme rebelado

Manteniendo el amotinamiento

En la perduración del tiempo y del espacio

 

Llego a la conclusión

Nada se resuelve

Todo queda abierto

El pasado no nos abandona

El presente se aferra como barcaza en naufragio

Acometiendo regir las pujanzas

Hostigando su raigambre

Su viaje intrépido

 

El presente es este cuerpo vivo

Perceptivo

Contemporáneo de acometimientos

Obsequio de donaciones

Actualidad de amor

Muchedumbre heroica

Desafiando el desvanecimiento del tiempo

 

Al contemplar retrospectivamente

Descubro

Soy la travesía de itinerarios

Huella indeleble

Inscripción en el cuerpo

Evocación de episodios

 

Importa entonces asumir

La contingencia

Con la constancia de la interpelación

Interrogando a las instituciones

Intimando su arrogancia

Destrozando sus apariencia

 

Importa comprender

La realidad es artesanía de las interpretaciones

Es producción de la subversión de las multitudes

Es el alba cuando despiertan los y las jóvenes

Heterodoxos, iconoclastas

Destructores de imperios

Forjadores de nuevas exhortaciones

De nuevas insurrecciones

 

 

 

Víspera de los combates

 

Fuego

Ritmo ondulante del desierto

Pulsaciones sostenidas por el corazón

El sol y el viento se depositan en la piel

La mirada desafía al horizonte

La vida y la muerte sostienen su batalla

Interminable

 

Impulso vital

Brotando, empujando, creando

Inventando mundos a su paso

Energía de ciclos turbulentos

Órbitas, sin embargo, siempre distintas

Como si todo se alejara a pesar de sus retornos

Como si todo se aproximara a pesar de sus alejamientos

No se es el mismo tampoco algo distinto

Siempre en tránsito

Viajando a no se sabe dónde

Viniendo del terruño de nuestras nostalgias

 

Dispuesto

Entregando el cuerpo a su propio derroche

A la experiencia intensa de la explosión volcánica

Constelaciones de sensaciones

Buscando comprender si es posible la armonía

En esa vorágine de diseminaciones

 

No hay sentido

Solo la danza seductora de los cuerpos

Ritmos curvos y melodiosos

Lanzando sus redes invisibles

A los dioses desaparecidos

Hace mucho tiempo

Tan lejano

Quedando enterrados en el olvido sideral

 

Lo hermoso es esto

La danza y cantos humanos

Atrapando en su remolino a la propia algarabía

Seduciendo a la concavidad infinita del universo

Inventando sentidos brotados de sus alientos

Sentidos de corta vida

Sin embargo, congregando en su desaparecer

Las alegrías momentáneas profusas fluidas

Esto es lo importante

Detener el instante en la compulsión eterna

De la pasión desatada

Nómada sin fronteras ni normas

 

Es acoplamiento el sentir el roce en la piel

De los secretos guardados en la cueva de los átomos

Roce de los verbos materiales de los ciclos de los elementos

De la brisa viajera

De la prisa del agua

Del clima acogedor

De la presencia sólida

De los entornos acompañantes

De seres con quienes compartimos

Esta congregación y diseminación de la materia

 

Es afecto el espesor tejido por los entrelazamientos

De los seres diversos

Habitantes del efluvio de deseos

De estos organismos sorprendidos en su existencia

Apresurados por colmar su ansiedad

En la voracidad de sus cuerpos

 

Remontando la extensión dibujada

Por la percepción

Compartiendo la ocasión

Del viaje

Un afuera y un adentro gemelos

Atravesados, la una y el otro

Por sus propias irradiaciones somáticas

Erotismo desenvuelto

Germinador de ensueños

Camino

Bailando al ritmo de la sinfonía emanada

De la piel de los cuerpos

De la corteza de los arboles

De la superficie cristalina del nacimiento de los ríos

De la energía brotada de los encuentros

En los bucles migrantes de la vida esparcida

En la atmósfera voluptuosa de los enlazamientos

Ciclos de vida y muerte

 

Las humanidades se preguntan por el sentido

No creen no puede haber

Todo tiene significado

Cada ente puesto en la extensión

Cada ente desaparecido en el transcurso

Cada ente por aparecer

No saben

El sentido no mueve la vida

La vida se hace a sí misma

En todas sus formas

Desde sus partículas ínfimas

Hasta las constelaciones inmensas

Desde la pulsión por crearse

Hasta las innumerables reproducciones versátiles

La vida no es concepto

Es creación

 

Voy a la batalla

Armado de los arpegios

Producidos por los combatiente muertos

Armado de las canciones

Germinadas en los corazones soñadores

Armado por la gramática somática

Huella inscrita por las lecturas sediciosas

Armado de convicciones

Compartidas con los y las compañeras

De fuego

Curtidas por la tenaz obstinación  de las luchas

Armado de amor

Por la vulnerable condición humana

Por la exuberante tierra

Hogar entrañable de los seres

Cruzando la cordillera

 

No olvidaré las cumbres nevadas

Ni la planicie nocturna alumbrada por la ternura selenita

La fogata de tolas abriendo la sensibilidad de invierno

Tampoco la compañía del grupo nómada

Dos jóvenes quechuas y un mestizo

Otro como yo, barroco, artefacto de arcilla

Cocida al calor  de la dramática pasión de los fantasmas

 

Recuerdo la macurca de los músculos

Exigidos  en la aventura del viaje

El sudor del tiempo resbalando por la superficie sorprendida

De la memoria joven abriéndose a su inscripción deshabitada

La sequedad granulosa de la voz reflexiva

Acallada por los pasos de escultores de vientos

 

No olvidaré tampoco sus inmensas trenzas

Tejido de achachilas y de pétreos deseos no cumplidos

Su traje negro resguardando su cuerpo como coraza

Defendiendo la inocencia del ataque intrépido de los sueños

Se quedó sola en la soledad inmensa de la puna

Habitada apenas por el perfil orgulloso de las llamas

Y la lucha tenaz de los arbustos de tola

 

No olvidaré la luz  esparcida del rebaño perdido de las constelaciones

Acompañadas por la canción de cuna de una luna desnuda

Haciéndome recuerdo a tus pómulos sobresalientes y luminosos

A tus senos bebidos por los recién nacidos

Ocultos a la vista de los forasteros

 

No olvidaré la miel de la lengua de los valles

Trepados a la meditación profunda de los volcanes apagados

Tampoco cuando escuchamos en el fragor oscuro

El crepitar de las aguas descolgadas

Río agitado, intrépido, desafiando la madurez osificada de las rocas

 

Al bajar de las montañas

Bebimos agua fría de las manos tenues

De la serpiente alada

Diluida en una pronunciación incomprensible

Narrando el mito del eterno comienzo

 

 

 

 

 

 

Volver a los 16

 

Volver a los 16, ¿Quién pudiera?

Éramos dos muchachos intrépidos

Sin instinto de conservación

Cruzamos la cordillera para encontrar el puerto

 

Un barco llevándonos a la isla de nuestra utopía

Para aprender a combatir en los montes de nuestro país

Queríamos ser guerrilleros

Adolescencia rebelde

Entregándose a la aventura

Sin miramientos

 

Volver a sentir como entonces

Entregándolo todo a cada respiración

Arrojándose a cada instante

Intrépidamente

Sin medir consecuencias

Creer en cada minuto

Se juega el destino de la humanidad

En cada gesto, en cada paso, en cada palabra

 

Buscar en cada escrito leído

Las claves

De las rebeliones

Sea novela o teoría

Sea poesía o historia

Creer, todas son señales a descifrar

Todos son umbrales a cruzar

Los libros son incendiarios

 

Volver a la fraternidad

Afectuosa, encontrada en el descubrimiento

De la otredad, de la alteridad humana

En sus dramas cotidianos

En sus vestimentas raídas

En sus cabelleras despeinadas

En sus miradas risueñas

En sus mesas casi vacías

Enfrentando la contingencia, sin embargo,

Con alegría esparcida en todas las pobrezas

Ricas en esperanzas

Ricas en valores

Ricas en afectos

Pobres en la pobreza preservada

Sosteniendo la riqueza de las minorías

 

Volver a cruzar cordilleras

Encontrando en las cumbres nevadas

Las palabras congeladas

De olvidadas sabidurías

 

Cruzar fronteras inexistentes

Burlando las barreras burocráticas

Las vigilancias estatales

Cruzar acompañado por dos jóvenes quechuas

Campesinos de las apachetas

 

Volver a sentir el viento helado de la noche altiplánica

Acompañados por el murmullo colectivo

De la multitud agolpada en el camión

Volver al cuartel de frontera

Donde caímos presos

Por enseñar a un soldado

El libro rojo de Mao

 

Volver a caminar en la noche interminable

Por la explanada inmensa de la puna andina

Teniendo en el horizonte al Sajama

Volver a encontrar al amanecer

A las muchedumbres de chinchillas

Tomando señoronamente  los primeros rayos de sol

 

Volver a develar

Hay más tierras y montañas

Menos ciudades y pueblos

 

Volver a la sed

Al sudor del caminante

A pesar del frio

La macurca de los músculos

En plena travesía

 

Volver a amar al país

En esos pueblos de adobe

En esos caminos de tierra

En esas solitarias escuelas alejadas

En los corregidores

Los últimos hombres del Estado

 

Volver a hablar imitando a los oradores de las concentraciones

Volver a la convocatoria de los estudiantes

A la adolescencia impetuosa

Atrevida

A las discusiones conspirativas

A las reuniones clandestinas

A los amores en la fogosidad de las luchas

 

Veo en los y las jóvenes de hoy

Cuando vuelven a movilizarse

Nostálgicamente

Aquélla arronjada adolescencia

Circulación del dar

Sin pedir nada a cambio

Salvo el trastrocamiento buscado

 

El alba es la repetida invención del día

Forjada a luz y colores

Son los y las jóvenes rebeldes

Los encargados de prender el fuego todas las mañanas

De cada nuevo periodo

Las nuevas generaciones no sólo toman la posta

Sino inventan nuevas subversiones

 

Volver a los 16

Quién pudiera

Si solo supiera

Esta edad se repite en la memoria

En cada acto donde no nos damos por vencidos

Intentando en cada gesto indomable

Retomar el recorrido nómada

De todos y todas las heterodoxas

Iconoclastas

Bárbaros destructores de imperios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RETORNO

 

Retorné cuando supe

Mataban a los cultivadores del choclo

Dejando viudas a las maceradoras de la chicha

Supe

La poesía se hace en la rebelión de las calles

En la suspensión de los caminos

Crucé el océano

Distancia infranqueable, tiempo atormentado

Corrientes de plantón y de peces

De carabelas conquistadoras y de barcos piratas

 

Al volver

Amé la sensualidad mestiza de las muchachas

Bachilleres en viaje de promoción

Dulces como la caña y bulliciosas como la luz de la mañana

El vetusto tren luchando en el asenso

Las declaraciones de amor, las amistades provisorias

Imágenes inscritas en la brisa del día

En la voluptuosidad inmensa de la noche

Supe

No podía desandar el camino

Los terruños me seducían con su canción de bronce

 

Descubrí los socavones donde la razón moría

Más acá del tiempo y de la luz

Mineral sin memoria, crueldad indiferente

Amé también allí, en las montañas desnudas

La rebelión exuberante de las mujeres quechuas

Apoteósicas heroínas, sensuales contestatarias de los tránsitos,

De los intercambios sin rumbo

Supe

La intensidad emerge de la piel

Sudor de tiempo, lengua erótica

 

Había viajado antes al frío de la noche

En camiones polvorientos, cargados de pueblos

Dormí en camas de piedra, colchones de piel de oveja,

Frazadas de awayo

Cobijado por comunidades eternas

Y corregidores caciques

Intermediarios silenciosos de mundos

Supe

En la cordillera se guarecen las minas clausuradas,

Los guerrilleros fugitivos, los profesores olvidados,

Las jóvenes pastoras de llamas,

Hermosas como el pasado que golpea las puertas

Mientras enseñan profesoras y docentes abandonados

En las escuelas perdidas de la reforma

 

Supe

Me quedaría

Quedándome en la inquietud ruda de los labradores

En la memoria excavadora de los mitayos

En la intrepidez sin límites de los estudiantes

 

Supe

Del eterno retorno a la tierra

A sus grietas insondables

A su olor mojado y ceniza esparcida

A su miel sensual y jubilosa

A sus troncos inmensos

Memorias del fuego viajero y del sol insistente

Guardadas en las escrituras vitales de la madera

Registros de luz y velocidades

De pasión intensa estelar

 

Supe

De los míos

De su persistente rubrica carnal

Perfil de ancestros y de códigos corporales

De cariñosas incomprensiones y copiosas tolerancias

Cuando la horda misma se extendía

Tejiendo genealogías con su recorridos voluptuosos

 

Supe

No se hace otra cosa sino retornar siempre

Por distintos caminos a diferentes lugares

Al mismo sitio de la metamorfosis reiterada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pachacuti

 

Llegué la noche de San Juan

Cuando las hogueras abrasaban las nostalgias de la metrópoli

Otra villa morada de espectros

Como siempre, cada año, en la noche más fría

El fuego devoraba los enseres de la tradición

Chucutas reunidos, congregados en guerra civil de los fantasmas

Contemplaban asombrados el anagrama candente

Fugaz embrujado de la conflagración primordial

 

La flota terrestre nos depositó en la Churubamba

Las dos plazas cunas de Nuestra Señora de La Paz

En las polleras de la pacha-mama sideral

Hogar de labradores de piedra y de aventureros de metal

Plaza de indios y plaza de ibéricos

Dos plazas del pacto traicionado por los federales

Dos plazas, dos orbes, dualidad irresuelta, oculta por volcanes

Achachilas taciturnos meditando el ciclo eterno del retorno

Lava guarnecida esperando la señal

 

El tiempo no transcurre, permanece agazapado como leopardo

Tiempo-felino atrapado en la emboscada

Perpetrada por las montañas

Tiempo circular, remolino inicial

Bucle de nacimientos y muertes

Turbulencia de comienzos y desenlaces

No hay pasado ni futuro

Solo espesor, energía inagotable, eternidad presente

Presencia cambiante, repetida como anhelo tenaz

 

Chuqui-apu, donde repite la conquista su apocalipsis montado

Simétricamente, sitio de la serpiente luminosa

Conquista y sitio, dragón mordiéndose la cola

Imperecederas ambas, constelaciones, pléyades y llama

Mirando desde sus gigantescos ojos, lágrimas oscuras

Agujeros donde desaparece la materia, la luz y el tiempo

Insinuaciones vírgenes, danza de amazonas

 

Amigo incondicional, el mismo, adhesión intrépida

Hecho de capturas fugaces, episodios extravagantes

Así lo he querido, en su fraternidad cómplice

Una travesía nos ensambla, un itinerario de emanación

Un éxodo, una evasión curvada

Un millón de trancos dados inventando alejamientos

Un millón de pisadas

Deshilvanando la órbita coreada, usanza habitual

Un millón de callos

Desflorando la planicie interminable, meditación del cóndor

Aldeas desoladas, chacras terracotas, testimonios melancólicos

De la pérdida y el destierro

 

¿Cuándo volverán a morar las voces de bronce?

Las semillas de papa, los arados de madera, las chontas arcaicas, los afectos cocidos

Cerámica ancestral

¿Cuándo volveré a dormir apacible

Colchón de piedra cubriéndome de awayos?

¿Cuándo Chuqui-apu se encontrará de nuevo en sus dos plazas?

Chakana de culturas y civilizaciones

Puente cruzando firmamentos soñados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Marcelo

 

Conocí a Marcelo

Silueta espigada, de ojos resplandecientes

Semblante destacado como en una pintura renacentista

Orador prodigioso, escultor de enunciados convocantes

Dejando fluir volcánicamente el vigor del lenguaje

La interpelación tajante

Devenida del aquelarre de las contiendas

La lúcida convocatoria al pueblo, al país interior

Mediterráneo, sin embargo, de intuición oceánica

Adivinando los acontecimientos territoriales, diversos

Haciendo de substrato de sus pasiones

Contenidas en sus músicas, canciones y romances corporales

 

Una noche clandestina

Alumbrada por las luces de la ciudad de la hoyada

Se congregaron dirigentes campesinos, líderes mineros

En una casa cobijo de un hogar inaugural

Militantes curtidos en el transcurso de los embates

Escuchó atentamente a todos, queriéndolos en sus voces

En sus modales plebeyos

Habló reposadamente depositando en la mesa su versión

La importancia de aglomerar una vanguardia estratégica

De liberarnos de la opresión del imperio

De lograr una democracia luminosa

Profundidad participativa, pedagogía colectiva

Recuperar nuestros recursos de manos extranjeras

Nacionalizar el gobierno y el Estado

Eran las consignas empuñadas

Por un combatiente imperturbable

Salvaguardia de los arcanos del subsuelo

 

Su conducta y su palabra franca

Afable e intempestiva a la vez

Su devoción por la constancia y tenacidad

Su consagración fervorosa a la causa

Romanticismo encarnado

Llegó a seducir al proletariado cobrizo

De manos rigurosas, semblantes bronceados

Pómulos destacados

Llevando en la boca el bolo del acullico

Conexión con la mancapacha

Profundidad insondable

Donde duerme la memoria del planeta

Proletariado insomne

Ya formado en dilatadas y estoicas luchas

 

Enjuició a dictadores

Poniéndolos en el banquillo de los acusados

Puso en evidencia

Sus ultrajes a la patria

Sus corrosiones vernaculares

Sus violencias descomedidas

Sus sometimientos al extranjero

Sus ligeras e inauditas concesiones

De lo público y lo común

De los recursos, seres despojados

A la angurria privada de los consorcios

Siendo pertenencia del pueblo

Y de los hijos de sus hijos

 

No le podían dispensar su osadía

Su raigambre y amor al terruño de todos

No podían aceptar su integridad invulnerable

Contrastante con sus conductas ignominiosas

No podían escuchar su voz aguda

Su elocuencia erudita

Su interpelación certera

 

Lo asesinaron

Obligándolo a morir

Como dice Cesar Vallejo

Matando al hombre, al esposo, al hijo

Al escritor, al artista, al combatiente

Cuando andaba cerca ya de todo

Según sentencia el poema

 

Tramaron su muerte

Desde su recóndito encono

Furia de patrones señoriales y de oficiales crueles

De gendarmes y patriarcas otoñales

Aprovecharon la eventualidad premeditada

Una reunión de la legendaria Central Obrera

Defensa improvisada de la democracia confinada

Contra el golpe militar perpetrado

 

Lo hirieron de muerte

Clavando en su cuerpo la metralla implacable

Verdugos a sueldo

Sin máscara ni capucha

Se lo llevaron al Cuartel General

Teatro de operaciones de los motines

De los gobiernos sostenidos por bayonetas caladas

Agonizando

Contemplando el resplandeciente cielo paceño

Con ojos preguntando a la concavidad celeste

Lo arrebataron ante la mirada estupefacta de los compañeros

Carlos flores, dirigente estudiantil, interpuso su cuerpo entero

Valientemente arriesgándolo todo para siempre

Una mañana paceña orillando el medio día

Recibió también la inclemente metralla

Quedando tendido mortalmente en la eternidad del instante

A la hora del fuego, al año del balazo

Como a Pedro Rojas

Solía escribir con su dedo grande en el aire

¡Vivan los compañeros!

Quedando su sueño acostado en la piedra

En la acera ensombrecida del Prado

Dejando el cadáver lleno de mundo de Carlos

Se llevaron a Marcelo

Para descargar su furia y sus miedos atroces

En el cuerpo martirizado del héroe

 

No encontramos ni sus huesos

Tampoco su sombra memorable

Ni sus vestigios perdurables

Ni su huella inscrita en el aire acongojado

 

Hasta ahora

Nadie responde por el crimen

Nadie responde por la sangre derramada

Un silencio cómplice encubre la medrosa hazaña

Amparados los homicidas

Por las componendas furtivas

De los cuarteles con el Palacio quemado

Amparados los ejecutores torturadores

Por una tutela prolífica en demagogias

 

Sólo nos queda

Recordarlo en su gramática fecunda

Encontrándolo de nuevo

En su pasión por el substrato de nuestra procedencia

Prosiguiendo su arquetipo

La abnegación vehemente

La perseverante interpelación

Continuando su lucha por los recursos

Sin creer en la retórica populista

Presunción embustera de la nacionalización efectuada

Cuando dejaron en el camino su consumación

 

Recordar a Marcelo

Su rostro anguloso desafiante impulsivo

Su mirada escrutadora navegante conceptual

Su manera afable de dirigirse a los compañeros

Sus gestos audaces, sus rasgos inscritos

Trama de la narración dramática de nuestra historia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Félix Santos

 

Félix Santos

Aymara de Aroma

Uno de los fundadores del katarismo

Propósito político cultural civilizatorio

De la segunda mitad del siglo ultimatista

Fue dirigente campesino en los escabrosos años de resistencia

De combate contra las dictaduras militares

Incondicional del ajayu, de la qamasa compartida

 

Profesamos el retorno cíclico al Ayllu

Territorialidad y descendencia consanguínea

Alianza complementaria de markas y suyus

Encomendamos el ensamble de la academia con las comunidades

Haciendo compartir a los jóvenes de la ciudad y del campo

La tierra, la utopía, el entusiasmo por lo alternativo

La pelota de futbol, la cancha improvisada

La arquitectura comunitaria adecuada

A la meditación insomne del Altiplano

Al perfil raso de los cerros, Apus vigilantes de la puna

 

Recuerdo su dirigencia tenaz

Su compromiso temerario

Después de la masacre del Valle

Consumando un bloqueo de caminos en Lahuachaca

Apoyando a los jilatas y a las qullacas quechuas del valle

Lo hostigaron por esta proeza

Cuando se quebrantaba el cordón umbilical

Instituido patrimonialmente

De los hombres y mujeres del campo

Aymaras, quechuas, urus, chipayas, guaraníes,

moxeños, guarayos, chácobos

Con el subalterno Estado boliviano

Anulando en la sublevación el forzado pacto militar-campesino

Anulando en la irradiación el pacto nacionalista

Desde la reforma agraria

Anulando históricamente la paradoja señorial

 

Fundaron el movimiento originario rebelde

Llevando el nombre del héroe descuartizado

En las planicies de Peñas

Pronunciamiento nativo descolonizador

Materializando la consigna de Tupac Katari

Volveré y seré millones

Se concentraron en la cuna de Julian Apaza

Pueblo de Ayo Ayo

Comprometiéndose en la reiteración obstinada

En la continuidad vinculante

De la antigua guerra inconclusa anti-colonial

 

Hombres y mujeres rudas, de ponchos y polleras territoriales

De chullus y sombreros de ala ancha

Anacrónica perennidad de la década de los veinte

Mujeres alegóricas reiterando la transgresión de Bartolina Sisa

De inmensas trenzas largas como las noches

Atiborradas de constelaciones

Hombres y mujeres cobrizos mineral de los socavones

Pómulos salientes alumbrando el entorno agitado

Pututus de guerra y wipalas  enarboladas como flameantes arcoíris

Emplazados por la memoria larga

Convocados por las voces pasmadas de los legendarios muertos

Declarando la guerra renovada al vetusto Estado

Continuación colonial de la conquista

 

Félix solía hablar pausadamente

Amar la quinua real sembrada en Culli Culli

Caminar con sus invulnerables piernas de hombre fornido

Reír suavemente en las conversaciones despreocupadas

Desvelado por el destino de los jóvenes

A quienes le dedicaba su tiempo y sus charlas

 

De mirada firme y convicciones labradas

Dedicó su vida a la dirigencia sindical

A la promoción escrupulosa de paladines iniciados

A la siembra, al cultivo, a la cosecha de los tubérculos de la tierra

A querer a sus hijos, a amar tácitamente a su mujer

A almorzar entrañablemente con los suyos

A celebrar cordialmente con los amigos

A contemplar la vida con ojos generosos

Alegrándose un poco por sus hazañas

Entristeciéndose otro poco por el menoscabo de corolarios

En fin, tasando la biografía de manera optimista

 

Lo dejó en la penumbra la expiración de la pareja

Mama t’alla de toda la vida

Cuando se llega a la edad de la razón

Quedamos yermos escoltados por nuestros fantasmas

La melancolía viene custodiada por la desdicha

Los achaques rebosan proliferan como insectos porfiados

Uno de ellos se convierte en el padecimiento excavador del organismo

Destruyendo toda vitalidad

Es ese, el más testarudo, el ángel sombrío

Encomendado de remolcarte al viaje inescrutable sin regreso

Félix Santos, después de haber vivido tanto

Después de haber luchado otro tanto

Después de haber mirado tantas veces las alboradas anaranjadas

Tantas veces los crepúsculos ensangrentados

Después de haber visto a tantos gobiernos en su diversidad repentina

Después de haber comprobado

Todos terminan pareciéndose

Pues son engranajes del mismo poder

A pesar de sus matices y diferencias

Después de haber amado tanto

Tener amigos entre los conocidos

Deja su inscripción en el hálito del tiempo

En la atmósfera pura del Altiplano inmenso

Deja su huella indeleble

Como estela lumbrera

Dibujando artísticamente caminos

Todos van al mismo lugar

Enunciado hierático de la experiencia

Lo importante es vivir manteniendo el fulgor ardiente

De la esperanza en las comunidades ancestrales

Viajeras de la memoria

Afincándose en el espesor del presente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Expectación, a pesar de todo

 

Tú, quien todavía tiene confianza

A pesar de todo

Quien no quiere creer en el desmoronamiento de los mitos

En el crepúsculo de los caudillos

En la fatalidad inscrita en el poder

Quien considera los episodios se han transformado

A pesar de todo

Certeza contemporánea cuando registras el alejamiento

En relación a los lapsos cuando se adjudicaba todo

A los inverosímiles consorcios imperiales

Al fetiche del equivalente indeterminado

Adorado como dios por aquellos gobernantes de entonces

Certeza vigente ante la acometida del disturbio de los obrados

Exhibiéndote el sarcasmo de la órbita lujuriosa de las analogías

Aberraciones brotadas de hábitos frecuentados

Farándulas burocráticas, premuras afanosas

Egos reveladores, vanidad contemplativa dibujada en el espejo

De las pantallas oficiosas

Certeza cándida, piadosa

De hombre y de mujer de pueblo

Quimera candorosa en la ratificación de tu gozo

Haber granjeado con tu osadía valerosa estos cambios soñados

En la guarida de tu morada, en los climas inexorables del taller

Donde trabajas esperando dar pan y mejor vida para tus hijos

En conversaciones amistosas con compinches como tú

De trenzas largas como tus melancolías

De polleras abultadas como las de tu madre

De pantalones desusados como los de tus hermanos

De cabellera peinada como la de tu padre

 

Esta expectativa es admirable como el advenimiento de la primavera

Como el develamiento de las flores de la papa

Pregonando la rauda cosecha del tubérculo

En esta certidumbre manifiestas tu entereza

Encarnada en tus palpitaciones amorosas

Tambores y quenas percutiendo en las faldas de la cordillera

 

Por eso tú mujer y hombre del pueblo

Eres el armazón corpóreo del país soñado

Horizonte presente en tus madrugadas

Horizonte presente en tus vísperas nocturnas

 

Nadie debe aprovecharse de tu entusiasmo colosal

De tu convicción política, de tu confianza ciega

Nadie debe abusar de tu franqueza llana

Nadie debe usarte para salvaguardar su jerarquía

Nadie debe herir tu espíritu puro

 

Vivimos un mundo de discordancias, de incongruencias

Un mundo mordaz, encantado, habitado por fantasmas

Acechadores de mandos, de gobernantes

Quienes creen en su pliego adjudicado

Considerándose rapsodas de un drama ya escrito

Coreando los rictus catalogados en el paraje ocupado

Convergiendo compulsivamente en los desenlaces almacenados

Sentencia fidedigna cuando no se demuele la fortaleza estatal

Ataño subyugante

 

Siendo la morfología pasional de los territorios

Espesores donde imaginamos el tejido de procedencias

Awayu cobijo de la pluralidad de naciones

Matria y patria anhelada

Musculatura labradora de esperanzas

Lucidez creativa de nuestros saberes, nuestras canciones

Nuestras danzas

Siendo chuyma de las pulsaciones rítmicas de los circuitos

Caudales consumidos, de los minerales enajenados

Siendo la conjetura emotiva del presente

Es menester tomes en tus manos colectivas

La destrucción del patriarcal alcázar absoluto

La construcción de un auditórium para todos

Donde el lenguaje plural de las multitudes

Hable por sí misma

Logrando consensos

Hilvanando itinerarios concertados

Armonizando el estallido misceláneo, heterogéneo

De las cooperaciones singulares

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

NOSTALGIAS DE MIRAFLORES

 

¿Dónde estarás?

Alguna vez tus ojos aguijonearon mi apertura

Avispas incandescentes, fuegos de San Juan

Ternura escolar, piel fértil

Origen de las preguntas

¿Te amé o solo era mi afirmación de macho?

Me gustaría estar contigo nuevamente

Amar el tiempo en tus sensaciones experimentadas

Desconocer el caprichoso invento masculino

Ser sólo una inscripción en las líneas de tus manos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Primer amor

 

Todos los tiempos en el ahora

Mezclados como el matorral, floresta tejida

Abigarramiento portentoso de las resonancias

Recuerdo tus ojos celestes, incandescentes órbitas

Prendidas de tu semblante mancebo

Tus cabellos claros envueltos en una cola

Dejando tu frente descubierta, lucidez rozagante

Tus finos cartílagos, tu semblante venerable

Cautivador cuadro, candor y mocedad escolar

Me mostraste tu mano para leer tu hado

En los surcos trazados desde tus ancestros

No supe decirte, tus caminos se encontraban conmigo

En el descubrimiento continental de nuestros cuerpos

Preferí callar

Tímido adolescente ante la posibilidad de la incandescencia

Crepitante de tu ensayo inicial y el mío

Viniste una mañana con tu mandil blanco de paloma

Cuando retorné a la tierra, oikos maternal, cobijo nuestro

Tampoco pude responderte

Creyendo en la importancia de los compromisos legendarios

Errando en la apreciación

No hay nada más importante sino la componenda voluptuosa

De tu piel y la mía develando el secreto del caos y del cosmos

El goce de la entrega y de la desaparición en el otro

Esta es la renuncia de uno mismo

La reivindicación de la alteridad

De tu asombrosa donación pasional

Esta es la base franca de las otras entregas

De las causas colecticas

El amor a la vulnerable condición humana

El amor a la tierra vista al nacer

Como senos absolutos

Amamantando nuestra hambre cosmopolita

 

Te amo en mis recuerdos

Persiguiéndote perseverante en mi memoria devota

De tus ojos inmaculados, de tu rostro inocente, hechicero

De tus manos suaves surcadas por trayectos hilvanados

Recorridos genealógicos

Señalando un encuentro no acontecido

Te amo en esa noche entregándome en tus manos

El tesoro guardado por ceremonias familiares

Te amo en tu guardapolvo blanco

Blandiendo como bandera tu virtud preservada

Una mañana de mis retornos cíclicos

Ahora vuelvo en la recuperación del tiempo perdido

A encontrarme contigo descifrando la geografía

Itinerario paradisiaco de tus manos

Concediéndote mi cuerpo curtido

Donde tus destrezas puedan posarse como mariposas primaverales

Yaciendo candorosamente en mi piel

Dibujando la cartografía voluptuosa del desvanecimiento

 

No sé dónde estás ni cómo

Quiero sepas no te he olvidado

No he renunciado a ti

Amaré tus años inscritos

Tu edad madura

La huella de tus arrugas

Algunas canas visibles

Encontrando en el tiempo acumulado

La escolar de aquellos días inocentes

 

 

 

 

 

 

 

 

Búsqueda desiderativa

 

Lo que más me impresiona de ti

¿Tu boca carnosa donde se guarecen miles de besos húmedos?

¿Tu rostro juvenil, resplandeciente como el cielo de invierno sin nubes?

¿El perfil peninsular repitiendo el candor de tu madre?

¿Tu cabellera brillante cayendo como cascada de luz sobre tus hombros delgados?

¿Tus grandes ojos locuaces, haciendo de ti una mirada repentina y pronunciada?

¿Tu perfil de hembra total, conjugando la gramática de las curvas

Con la apacible figura selenita

Pintando en las aguas

El recorrido soñado de tu premura femenina?

¿El suspenso agravado, la dilatada espera, la imposibilidad misma de entregarnos?

 

Apenas la fantasía de otro mundo donde podamos dedicarnos

A cultivar canciones itinerantes

En la superficie fértil de nuestros cuerpos

 

 

 

 

 

En el umbral de todo

 

Cuando veo tus ojos pardos mirarme

En un avizorar disipado

Mirar viajero

Cuando te abandonas dejándote llevar por vientos invisibles

A lejanos e ignotos territorios olvidados

Cuando estas frente a mi garbosa mozuela

Risueña de labios pulposos exuberantes

Cabellos luminosos brillando solarmente

Cuerpo sensual, canción cantada por trovadores

En las noches de serenata

Pienso en la vida

En sus tejidos indescifrables

Hilados por antiguas manos virtuosas

De pitonisas mujeres clarividentes

Vieron como se desvanecían uno a uno los horizontes

Atravesados por fuerzas desatadas

Por el lóbrego mamífero que se peina

 

Somos eso

Cuerpos consagrados a abolir umbrales, diseminar horizontes

Vigores recorridos por fluidos pródigos

Deseos, manadas veloces de jamelgos míticos

Queriendo conquistar en el instante la eternidad

En la voluptuosa conflagración somática

De nuestras pasiones sin narrativa

 

No hay porque responder a preguntas filosóficas

Toda respuesta es posible

Con tal de seguir la estela irradiada por las premisas

Ninguna logra atrapar el devenir

Lo importante es aprender de las exploraciones de la experiencia

De las donaciones sin parsimonia en el soplo del requerimiento

Pasión inscrita en el genoma

Lo importante es entender

No se trata de verdades sino de vivencias

Constituidas como certezas

No se trata de ciencias sino de poiesis

Creación y recreación de la vida

No se trata de consumo sino de plenitud

No se trata de ostentación sino de felicidad

No se trata de satisfacción sino de alegría

No se trata de logros sino de realizaciones

No se trata de economía sino de armonía

No se trata de poder sino de potencia

No se trata de realismo sino de creación

No se trata de conocer sino de amar

Hay un saber profundo nacido del amor

 

Ahora estando en el dintel

Hablándome como ave mensajera

Anunciando el crepúsculo de los caudillos

Quiero tu bifurcación del umbral

Llegues a mí como ángel seducido

Conquistado por la fugacidad de la finitud

Por la intrepidez de la facticidad

Refugiándote en la lumbre inflamada de mi piel

Cobijándote en la apertura de mi complexión

A tu fulgurante entrega una noche de insomnios

 

Cundo cruces el umbral

Todo volverá a ser como fue desde un principio

Devolveremos al cuerpo el reconocimiento merecido

Siendo la única certeza posible

Existencia irrefutable

Dadora de sensaciones convertidas en huellas

Huellas convertidas en inscripción perdurable

Escritura anterior convertida en memoria

 

Cuando cruces la puerta

Te susurrare al delicado cartílago

Sortija encarnada

Caracol donde se esconde la resonancia del mar

Contándote traviesamente mis intensiones

Ciñendo amorosamente tu cuerpo fresco reticente

Descubriendo en ti la sabiduría somática heredada

Por la tradición verbal de las usanzas

Albergada por las mujeres como zafra de verano

Seremos la repetición verosímil de todas las entregas

En una alcoba resguardada por los fantasmas

De los amantes legendarios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchacha de tez morena

 

Muchacha de tez morena

Cabellos nocturnos lacios descendiendo

Corriente clamorosa

Copiosa floresta azabache

Sobre tu espalda manceba

Dulce explanada cobriza donde cabalgan pretensiones

Ardientes como la brasa de los leños de la fogata

Manada de yeguas y caballos alborotados, veloces

Tus ojos juguetones alardean audacias

Brillantes como la concavidad inmensa del firmamento

Joyas demandadas, ornamentos de sacrificios tribales

Rito y ceremonia del nacimiento de los ciclos agrarios

Miran navegando osadamente provocadores

Naves intrépidas cazadoras de vientos

Pescadoras de corrientes marinas

 

Tu cuerpo lozano, febril en su iniciación

Dibuja unas curvas delicadas, instintivas, candorosas

Comenzando a diseñar el cuerpo de mujer voluptuosa

Piernas esbeltas radiantes en su pronunciación primaveral

Caderas en su devenir insinuante

Pectoral grácil, inocente, pentagrama musical

Metamorfosis pictórica de tu iniciación fecunda

 

Tu rostro adolescente, imagen de chiquilla

Boceto de mujer, esbozo de fémina convocativa

Te mueves con garbo natural, ligero, vaporoso

Tu risa párvula inquieta el clima de tu entorno

Tus modales traviesos desmontan las reglas y las normas

Desvanecen fronteras, abolen umbrales

Provocando raptos de pasión

Hechizando mi enjundia aguerrida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inscripción en la piel de mi memoria

 

Silueta vaporosa trasladando tus intensidades diluidas en la piel

Tu rostro combinando Asia y Occidente, europeo y criollo americano

Tu mirada clara, luz intrépida, escrutadoramente jovial

 

Te he amado como se ama lo que no se puede perder

Una tarde asoleada liberada frente a tu ventana

Caricia dulce de narraciones no dichas ni escritas

Insinuación de mundos desconocidos, esperando en los bordes de tu habitación

Cuerpo delgado como la pincelada acuarela de un pintor de Montmartre

¿Por qué no tomé el sendero entre los matorrales?

 

Nacimiento turbulento del río

Agrietando las rocas esculpidas con las corrientes sanguíneas

Mientras caen las cascadas como velos de novia

¿Por qué no me confundí contigo de una vez para siempre?

Fundidos por el fuego, aleación voluptuosa

 

Hoy, te recuerdo, fragancia delicada del sol naciente

Y del desembarco bárbaro conquistador de ciudades doradas

Hoy, te vuelvo a amar como aquella tarde incendiada

Fugacidad, olvido atrapado en las fisuras del tiempo

Hoy, quisiera quedarme, detenido en la premura

Ansiedad blanda en los bordes de tu piel canela

Explanada ritual donde se da la batalla

Entre corceles salvajes y domadores nativos

¿Dónde estarás ahora que viajas en mi memoria?

Estas en mí como partícula de los recuerdos

Recorriendo los flujos intensos de mi cuerpo

También en otra parte, en algún lugar, cobijándote

Como cobija la caricia del nicho el sueño de una virgen

 

Donde estés, aquí me tienes, entregado a la disolución del suceso

Golpeando las puertas del crepúsculo, donde se hunde el espectador

Para encontrarme contigo en los socavones de una antigüedad obstinada

Oscuridad sin recinto ni ocasión

Negándose a desvanecerse como huella en el desierto

Páramo inhabitado, dominio de la quimera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una tarde ardiente

 

Una tarde ardiente

Estuviste enhebrando tus inquietudes

Me acerque a ti para amorrar tu fonética

Beso inesperado, felino, depredador

Sentí tu lengua huidiza, tu inocencia sorprendida

Tu boca acuosa, nacimiento de los ríos

Manjar del paraíso

Me deleite tenerte así entre mis manos

Hospedarte cohabitada por mi aliento enardecido

No atinabas a nada, asombrada ante el acontecimiento

No te defendiste, tan solo dejaste deslizarse el lance

 

Te amé en tu pureza arrebatada

En la humedad de tu boca

En tu lengua manceba

En tus senos castos

En tu percepción fúlgida

Dilema de rechazo y de aceptación

 

Te ame cuando me volviste a besar

Obligadme a quedarme contigo

Fue una aglomeración de besos fogosos

Suplicantes

Me quedé residiendo en tu piel

En tu cuerpo escurridizo

Tu adolescencia en la alborada de todo

Me quede con tus aprendizajes sensuales

 

Amé tu cuerpo suave, tu piel lisa

Tus piernas delgadas aceitunadas

Tu respiración agitada como las tempestades

Ame tus entregas donantes

Cuando podíamos ensayar la renovada conquista

 

Amo tus encantos llanos

Tu manera de amar sigilosamente

Tu manera de ser mujer

Fémina de nuestras comarcas rebeldes

 

 

 

 

 

 

 

 

Guerrera celta

 

Guerrera celta

Devenida de tribus fundidoras del hierro

De sabiduría druida politeísta

Conocedoras del estallido de la complejidad

Anidada en cada hálito, en cada partícula, en cada pulsación

Del estruendo inicial repetido eternamente en cada instante

En cada rasgo de tu complexión espigada

En cada resonancia de tu voz anticipada

En cada búsqueda de la gramática anterior a todo

Inscrita en los corpúsculos ínfimos nacientes de la nada

Guerrera de la vigilia centelleante y lunar

Invisible a los soldados del imperio romano

Llevas en tus manos el arco certero

La flecha fulminante

Armas guiadas por tu mirada  náutica

Profundidad marítima matriz de la vida

Tu cabellera solar recuerda a los pueblos de la edad del hierro

Amantes del fuego y de la tenacidad mineral devenida en metal

El tiempo no ha pasado por tu piel y tus expresiones

Vital juventud afincada en la anatomía bélica de tu estética

Armonía diseñada más allá de las columnas de Hércules

De acuerdo a Heródoto

Poema ancestral retenido en la memoria tallada

En ideogramas de una lengua desvanecida

No sabía se podía franquear los puentes de los mundos

Como en la chacana andina

Cuando el titi los atraviesa efectuando la metamorfosis de la materia

En el lago sagrado de los Andes

En la transvaloración de la pronunciación viajera de los recorridos

Más allá del tiempo y del espacio

Más allá del bien y el mal

Más allá de la reminiscencia

Sedimento geológico del olvido

Por eso nostalgia de antes del tiempo

Cuando comenzaba todo a ser

Hechizado estoy por este develamiento cósmico

Mensaje de otros universos

Narrativa primordial estampada en tu morfología

Bosquejada en las efigies entonadas por tus meditaciones

En los enunciados plásticos de tus pesquisas

En tus insólitas tesis anti-históricas

Destructoras de dos mil años de penurias

A partir de la era cristiana

Temporalidad institucionalizada por las religiones del desierto

Rastreadoras de la tierra prometida

Cuando desprecian la tierra tenida por nosotros

Los humanos y los seres del planeta azul

Compartimos la pasión por el filósofo intempestivo

Friedrich Nietzsche

Crítico de la propensión hacia la muerte, el camino a la nada

De una modernidad banal enamorada de la imagen en el espejo

De su rostro engreído, sarcasmo de un semblante sin contenido

Denunciaste a esta manifestación de abalorios

Hegemonía del ego

Te dije es el poder expropiando nuestra potencia creadora

Si compartimos esta herencia transmitida secretamente

Desde la noche sin tiempo

Desde la luz sin espacio

Quizás sea por tu hermenéutica

La alianza entre la comarca de los dragones

Y la tribu ancestral de los druidas y las guerreras celtas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Momento

 

El momento es disponibilidad plena

Cuando estamos expuestos  a jugarnos

El momento exige de nosotros entrega

Quiere todo el cuerpo, acto heroico

Quiere sus recorridos circulares

Caminos convergentes en la intensidad

De la coyuntura

 

El instante es impetuoso

Certeza inmediata de la existencia

Exuberancia de todos los órganos activados

En sus desempeños compulsivos

Efluvio efervescente  de las sensaciones

Espesores de climas corporales

 

Instante, intuición de la compleción absoluta

De su diseminación, del caos y de la armonía

Instante, oportunidad suprema

Disfrutar la vida en su abundancia

Sufrir la vida en su desventura

Instante eterno

Cuando comprendemos, esta fugacidad

Es lo único tenido a mano

Espesor de territorios entrelazados

Antes de su desaparición

 

Momento cuando pienso en ti

En la candorosa grafía de manifestar tu sortilegio

Cuando me sé hechizado por tu enunciación anatómica

Dispuesto estoy a batirme por ti

Contra las contingencias, el azar y la necesidad

Instante cuando te conviertes en el comienzo y telos de todo

 

Instante desbordante en sus densidades copiosas

Ningún concepto puede atraparlo en sus redes abstractas

Filamentos invisibles encargados de vaciar los espesores

De los cuerpos para encontrar en ellos

El núcleo imposible del ser y la nada

 

Momento para afirmarnos en la congregación y diseminación

Del espacio-tiempo

Momento, instante de vida en su apremiante plasmación insaciable

No hay tiempo para comprenderte

No hay recursos para detenerte

Sólo dejarte pasar atravesando

La constelación emotiva de mi transición somática

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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