Residencia en el presente

 

 

Residencia

en

el presente

 

 

 

Sebastiano Monada

 

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Índice:

 

Viaje en el camión de la noche                 

Potencia constituyente                                  

Andrógina Patria-Matria                             

La ilusión de Narciso                                             

Mi amigo Tano                                                 

Juan el anarquista                                         

Nadie sabe lo que pude el cuerpo              

Amor indomable                                            

Cantante sefardí                                            

Danzantes de tango                                       

Pareja de tango                                              

 

 

 

 

 

Muchacha solar

 Norma Ayala

BY Bruno Di Maio

Reflexiones de la muchacha solar

 

 

 

Viaje en el camión de la noche

 

 

La noche fría residente de nuestros pómulos

Alumbrados por la melancolía de la luna

Aposentada en nuestra piel entumecida

Instalada en  los dedos agazapados

Durante el adormecimiento del viaje

 

El camión llevaba en la carrocería cargas de bienes

Y humanidad contraída

Defendiéndose contra la insondable soledad

Del abismo

Cuerpos apegados aprovechando el fuego

Todavía ardiente de las morfologías

 

El polvo acompañaba  el silencio reflexivo de todos

Los circunstanciales compañeros de viaje

Ella estaba tan cerca de mi clamor

Tan caliente, dulce, como hogar acompañado de ponche

Sus trenzas largas como la historia antecedente

Sus ojos pensativos buscando horadar en el transcurso

Para encontrar las vetas minerales de sus preguntas

Su pollera clara cubriéndole las piernas tibias

Demandantes de ternura no donadas

Sus noches fueron de agobiado descanso

Después del trajín del trabajo

Testigos de raptos intrépidos en la oquedad del sueño

 

Quise tomarte en el viaje

En la isla móvil del camión compartido

Sentir tu calor, tu sorpresa

Tus defensas demostrativas

Mientras avanzaba en una invasión imprevista

 

Te observe esa noche fría

Me miraste tímidamente

Como adivinando mis pensamientos

Sabía no te defenderías más allá de las preguntas

Mientras las estrellas lanzaban sus gritos intermitentes

En las lejanas distancias del vacío sin enunciados

 

Mujer de la noche

Montada en la carrocería del camión

Cuidando tú carga

Acompañada por viajeros rudos

En la dureza de las labores del intercambio de los pueblos

Trueque de ferias anticipándose a las madrugadas  amarillentas

Mujer de poco hablar

De silenciosa meditación

Esa noche amé tu cercanía

Tus pies quietos rozando los míos

Tu manta protectora arrullándote los hombros

La espalda delgada iniciada en las faenas cíclicas

De intermediaria de mundos

 

Quise abrasarte sin explicar nada

Era ternura y necesidad de cobijarse

En tu maternal calor femenino

 

Esos viajes en camión han desaparecido

Substituidos por flotas modernas abrigadas

Microclimas de transporte asilado

Sin contacto con el frio y el viento de la noche

Ni acompañados del polvo turbado levantado por el camión

 

Nunca más estaremos cerca

Tocándonos los pies

Con ganas de acercarnos para abrigarnos juntos

Sin hablar ni decir nada

 

Me sentí tuyo

Ama de mi soledad viajera

Dispuesto a ahogar mis deseos

En tu boca aymara

Mujer de trenzas enredadas

Transcripción de ideogramas antiguos

Protegiendo significados perdidos en la huella

Olvidada de los tiempos ancestrales

Mujer de las comunidades añoradas

Ocultas en la explanada inmensa del Altiplano

En las quebradas heridas de la cordillera descomunal de los Andes

 

Mujer poseída por la agonía cóncava de la noche

Por los incesantes recuerdos guarecidos en tu cráneo

Por mi mirada suplicante

Sembradora erótica

Cultivadora de la quinua real

Plantada en tu piel morena

 

Hoy recuerdo esa noche interminable

Viaje en la carrocería del camión

En caminos de tierra polvorientos

Horadando la rocosa meditación de las montañas

Amo esta tu huella inscrita en mi memoria

Encontrándola en las mujeres de trenzas largas

Poemas dilatados bajando en la extensión de tu espalda

Hasta tocar tu cintura

 

Cuando vuelvo a hundirme en tus ojos negros

Amo a las mujeres de pollera

De pómulos salientes

De habla pura

Como el agua brotada de la cordillera

Amo su lenguaje nativo

Discurriendo como brisa

En  una atmósfera llena de recuerdos

Hablando con la acústica de los jaqi

Chacha-Warmi complementándose

Amo tu tristeza antigua

Tu alegría momentánea

Amo tu fortaleza constructora de redes interminables

Amo tu cuerpo caliente, mineral

Corteza suave de cobre

Veta de estaño,  de plata, de oro

Explorada por los mineros de ojos entornados

Acullicadores persistentes de la hoja de coca

Veta mineral

Explotada por enclaves corporativos

Destructores de los secretos de la mancapacha

 

Mujer de corajes heredados desde las abuelas

Herencia labrada de las culturas ancestrales

Mujer encanto de las comunidades resistentes

No olvidare ese romance sin palabras

En el silencio helado de la noche

En la carrocería de un  camión solitario

Remontando la demoledora explosión fijada

Como fotografía eterna de las convulsiones de la tierra

Amo nuestra complicidad muda

Una noche gélida

Cuando nuestros pies se tocaban insistentemente

Sin separarse

Como corroborando el entendimiento de dos cuerpos viajeros

Vulnerables ante la infinita caverna del cosmos

Habitado por el desierto del vacío

Y la primorosa ebullición de las constelaciones lejanas

 

 

 

 

 

 

 

Potencia constituyente

 

Dedicado a los y las constituyentes

 

 

Cuando se existe

La señera manera posible de hacerlo plenamente

Es entregando el cuerpo al instante

Dilatando su concavidad eternamente

 

Las calles cenicientas se colmaron con marejadas de movimientos

Somáticos, humanos, multitudes frenéticas

Dibujando itinerarios inquietos surcadores del espacio metropolitano

Desde la reciedumbre de la ciudad emergió la hermenéutica inmanente

Sedimentada en la geología de su memoria

Desde las entrañas mismas del acaecimiento

Esta emanación se desplegó propagándose en el aura

Al aspirarla todo se transmutaba

Hasta los pigmentos mismos de las moradas, de las edificaciones

Hasta el discernimiento mismo de las entidades

Las miradas eran categóricas, fulminantes

Como si los ojos se encontraran con la colosal hendidura abierta

Forjada a bramidos de protesta en la atmósfera enardecida

Descubriendo de pronto la insondable soledad secuestradora

De nuestras vulnerables certezas, población de ilusiones

Afincadas en la fugacidad del espacio-tiempo

Del universo cada vez más esparcido y alejado de sí mismo

De su propio preludio explosivo

Comprendiendo en la intuición de la acción multitudinaria

Lo único tenido al alcance de la mano

Es este presente ocupado por las masas

 

Multitudes victoriosas ya en su forma de sublevarse

Como compactos efluvios de fervores atesorados

Diluvio hídrico ahogando la metrópoli enmudecida

Petrificada ante el acometimiento impoluto plebeyo

Surgiendo de los bordes brumosos

También del mismo interior turbulento

Saliendo de todas partes simultáneamente, juntándose

Convirtiéndose en una gigantesca serpiente alada

Ora sobrevolando la urbe de Chuqui-apu

Ora moviéndose reptando por las calles adoquinadas

Ora rugiendo como dragón enfurecido

Ora arrojando fuego como flamas de canciones emotivas

Heridas inscritas en la carne

Las multitudes escriben con sus pasos acompasados

Con sus ropas multicolores, ropas raídas, arrugadas por días no planchados

Ropas apegadas a los cuerpos absorbiendo el sudor intenso de los ánimos

De los animus masculinos desprendiendo coraje

De las ánimas femeninas desprendiendo ensoñaciones

Ánimos inventores de horizontes ambulantes

Gramática de las multitudes, escritura del leguaje más antiguo

Idioma rítmico y gestual corporal

 

Enfrentaron con sus rostros al tiempo

Enfrentaron con sus pechos a la realidad

Enfrentaron con su sangre al poder

Enfrentaron con su presente intenso todo el pasado de oprobio

Enfrentaron con sus alegrías toda la tristeza guardadas

Enfrentaron la historia con sus manos rudas

Haciendo emerger lo imposible de la matriz de los posibles

Creación heroica de los sublevados de la tierra

 

Cuando esto pasa

Cuando los hombres y mujeres de la tierra se amotinan

Con las armas de sus órganos

Con la sangre circulante

Con el argumento inmenso esférico de sus pasiones

Con el espesor carnal de sus ideas

El éxodo del caosmosis se detiene

Vuelven las constelaciones sobre sus propios pasos

Desandando el laberinto

Las lejanías se contraen

Atraídas por esta incalculable gravedad de las emociones

 

Es la herida abierta en la desolación viajera

Por donde brota la secreción oculta del vacío

Rociando su lluvia de lágrimas astrales

Sobre los cuerpos exaltados de los y las combatientes

 

Estos cuerpos constituyentes se rebelaron contra las escrituras

Nada está transcrito todo se narra de nuevo

Extraños recorridos se tejen con los hilos de hebra emotiva

Expelida de las movilizaciones

 

Los representantes de la potencia social

Se congregaron en la ciudad de los cuatro nombres

Ciudad blanca, de la Plata, Charcas, Sucre

Llevando el nombre del libertador

Encomendados por la consternación de los siglos

A redactar las tablas del nuevo Estado en transición

Descifrando las tramas compuestas por la subversión de la praxis

Fueron dieciséis meses largos, intensos en sus deslizamientos

En sus quebrantos dramáticos empujando a la agonía repentina

A una Asamblea Constituyente opuesta simétricamente

A la primera Asamblea inaugural

De la república perdida entre las montañas colosales de la cordillera

En la meditación insomne del Altiplano

En la exuberante sensualidad de los trópicos

En los desparramados llanos interminables

Recorridos por acuáticos pensamientos brotando en las cumbres

Resbalando estrepitosamente por las quebradas laceradas

Descendiendo copioso hasta los valles fértiles

Internándose por la Amazonia boscosa, selvática

Para entregar sus relatos al océano de un azul cálido

 

Hombres y mujeres devenidos de todos los cobijos

Investidos por sus historias locales, por sus memorias territoriales

Era como si fuese la primera vez visible de reconocimientos

Autoconciencias dramáticas

Verse en sus múltiples disonancias colectivas

Las lenguas del país se encararon confluyendo con sus exégesis

El país concurrió al encuentro en su pluralidad diversa

Con sus contrastes heterogéneos, dicotómicos

Con sus saberes regionales, erudiciones urbanas y rurales

Estos hombres y mujeres pusieron en el escenario histórico

Todo el vigor de sus cuerpos

No tenían otra posesión para responder al desafío

Se amaron y se odiaron, se interpelaron, acusándose

Retomando la memoria oral transmitida por los padres y los abuelos

Peleando unos por retener la diseminación del cronograma

La muerte de los relojes

Peleando los más por enterrar al tiempo

Inventando en vez una sinfonía temeraria

Compuesta en un pentagrama de varias capas

 

En Sucre quedó depositado el ajayu de cada quien

La capital quedó marcada para siempre por la presencia tenaz

De estos delegados de los rincones y los territorios

Estos hombres y mujeres quedaron marcados para siempre

Por esta experiencia constituyente

 

Cuántas veces chorrearon lágrimas incomprensibles

Cuántas veces estuvieron cerca de golpearse

Cuántas veces terminaron abrazándose

Cuántas se vieron en las calles de esa ciudad blanca

Ciudad albergue de muchedumbres solitarias

Cuántas veces ahora se acuerdan de ese lapso crucial

En cualquier momento inesperado de nostalgias

 

La mayoría hegemonizó la ocupación del espacio deliberativo

Impuso su presencia cobriza, sus leguajes plebeyos,

Sus modales rústicos, sus idiomas nativos

Las mujeres de trenzas largas como la memoria

Hablaron primero

Narrando medio siglo de colonialidad

Mujeres recias, apasionadas, guerreras

Hermosas como la noche refulgente

Robustas en el trabajo del campo, en la pelea, en la palabra

Después hablaron los hombres de sombrero anacrónico

De ala ancha, reteniendo en la perennidad la moda de la década de los veinte

Hablaron asombrados de ser escuchados

Hablaron a punto del llanto, apoyando la versión de las mama t’allas

Hablaron interminablemente convirtiendo a las palabras

En serpientes luminosas

Son estos hombres y mujeres el substrato emotivo de la inscripción de las letras

En el texto inaugural del horizonte abierto

 

Han pasado años desde entonces

Su aliento quedó en Charcas removiendo la atmósfera de los recuerdos

Su soplo ansioso quedará allí para siempre

Virtualidad de una memoria construida con el cincel escultor

De las rocosas experiencias sin nombre ni signos

Parte de sus vidas fue derramada en la escritura del texto partero

 

No se puede interpretar la Constitución sin descifrar estos alientos,

Hálitos emotivos, ajayus desprendidos

Sin interpretar a partir de la vida derramada

En la dramática construcción del pacto político

No se puede entender el texto inicial sin decodificar

Las eclosiones corporales, los desgarramientos sentidos

No es posible entender la gramática somática transferida

A las lechosas hojas donde quedó rasgada la pronunciación normativa

Primordial, anterior a las leyes

Por eso es conveniente preguntarse antes de leer

No qué conceptos, sino qué pasiones plasmaron su huella

Si se hace posible construir la utopía bosquejada en la Constitución

Se lo hará sobre el substrato de este espesor de pasiones y vidas

Congregadas para escribir la narrativa de un nuevo comienzo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Andrógina Patria-Matria

 

 

La Patria es una invención nuestra

Por eso más propia

Pues nace de nuestras entrañas

Somos sus padres y sus madres

Progenitores de la Patria

Idea concebida como aspiración

Convertida en recuerdo de un pasado ausente

De un pasado no dado nunca

Un pasado posible de hallarlo en el futuro

 

Patria hermafrodita

Masculina por sobrevenir del padre

Femenina por transfigurarse en mujer

Matria pues es el útero apetecido

Por nosotros los supuestos hijos

Paridos en su ausencia

Nosotros hijos de la virgen

Copulada por sus propios deseos

Sin embargo, no somos fantasmas

Sino corporales seres sufrientes y alegrantes

Las únicas certezas materiales del ausente padre

De la ausente madre

Inventores de nuestro pasado, de nuestros orígenes

Llamado padre primordial

Llamada madre cardinal fecunda

Esta es la maniobra para guarecernos del desamparo

Inconmensurable, secuela

De la explosión inicial progenitora de los universos proliferantes

Pasión repentina de virtuales  partículas

Aborígenes de la nada

 

Por eso improvisamos madrigueras, nichos de refugios

Hogares abrigados, residencias territoriales

Después urbes atiborradas

Ideas mecanizadas como la de Estado

Inventamos fines y predestinaciones

Para darle un sentido al universo sin-sentido

Donde navegamos perdidos en el vacío

Alumbrado por extraordinarios incendios inapagables

 

Estos relatos humanos son apenas consuelos momentáneos

Pues el mito es incapaz de vencer esta contienda cruenta

Entre el azar y la necesidad

 

Es mejor regocijarse de este entusiasmo cósmico

Esparcido desde el accidental estallido de afecto

De las partículas virtuales

Amar como ese primer amor

Sin buscar explicar abstractamente este nacimiento emotivo

Intrépido, improbable, imposible

Encerrando el infinito inacabado

En la resonancia inútil de las teorías

Es mejor comprender intuitivamente

Se trata de la fuerza desbordante

De los descomunales enardecimientos incontrolables

De las partículas virtuales

Haciendo crujir su nada

Diseminando sus restos

En universos, constelaciones

Agujeros negros

 

Somos desde las partículas virtuales

Creadores de la poesía física

Poiesis cuántica

Del devenir vida

Como constancia de la potencia sin límites

De la fogosidad inaugural

Somos creadores de las conmovedoras narrativas contingentes

De la abundancia copiosa de sociedades fraguadas

A fuerza de caza, de recolección

A fuerza de fuego, de cultivos

Por eso mismo no podemos ser

De ninguna manera

Nuestros propios sepultureros

 

Amemos esta explosión inicial

Amemos nuestras vulnerabilidades

Nuestras debilidades

Nuestros errores

Pues esta humildad

Es la sabiduría intérprete

De este viaje osado

De la detonación germinal

De la emoción primigenia

 

 

 

 

 

 

 

 

La ilusión de Narciso

 

 

¿Hay acaso algún centro en esta proliferación de trayectorias

De propagación de ciclos, desplazamientos múltiples

De marcas, huellas, hendiduras, inscripciones

Inventores de lenguajes y de vidas?

 

La mirada aposentada en algún lugar podría engañarnos

No es ese el núcleo ni ningún sitio lo es

No hay un lugar privilegiado

Todos los son a la vez

Todos los parajes son los focos tácitos

 

Fue Narciso quien se creía ser el espejo del universo

Enamorado de su rostro flotando en el agua cristalina

Ahogado por este amor a sí mismo

Donde creció la flor llevando su nombre

En memoria de este encantamiento del espejo

 

Ese meollo ilusorio es un refugio

La cueva donde se ocultan los temores

Lo miedos, los terrores, las vulnerabilidades

Madriguera convertida en la médula del mundo

Como si desde allí se lo inventara

 

Pretensión de autoridad a partir de profundos quebrantos

Sólo la violencia puede convertir el pavor en aparente bravura

La recóndita vacilación en aparente solidez

La lasitud en fortaleza

La abulia en actividad

La equivalencia en pujanza

Por otro lado, sólo la violencia

Puede convertir la asociación espontanea

En jurisdicción

Sólo la violencia puede persuadir

Sobre la procedencia sagrada

De esta médula ilusoria

 

Convencidos por la leyenda

Los humanos se dejan embrujar por el dinero

Se dejan hechizar por el poder

Creen en la quimera de la sede

A la cual se accede con dinero

Se conquista con poder

 

Espejismo infausto

No hay centro alguno

El dinero solo compra su ausencia inclemente

El poder sólo conquista el vacío

Huecos exorbitantes de la nada

Abismos donde se despeña la fábula

Como luz fugaz tragada por el agujero negro

Desintegrándose cuando cree haber conquistado todo

 

Historia de sociedades empujadas a orbitar un centro ficticio

Anillos embriagados por la atracción enigmática

De esta colosal fantasía del centro y del orden

Órbitas forzadas por la obligación de cumplir

De circular todos los días alrededor de los ejes

De los establecimientos instituidos

Alrededor del corazón mismo del meollo

El arquetipo del gobierno de cuerpos

De ciudades, de territorios

Idea absoluta de Estado

Como si de esta manera dieran vida a su propio delirio

Rito y ceremonia por lo desconocido

Rito y ceremonia por el mito del cetro

Falo erecto del patriarca inicial

Transmitido de generación en generación

Símbolo de mando, de dominio

Cetro asumido democráticamente

En la época de las máquinas, de las industrias

De los comercios ultramarinos

Del desvanecimiento de lo sólido

De la velocidad y de la vertiginosidad de los cuerpos

Cetro quimérico

Fósil de la primera erección convertida en dominio

Elegido libremente por los y las subordinadas

Mito patriarcal de la transferencia masculina

De fraternidad a fraternidad

Siguiendo la ruta sacerdotal y de la guerra

Mito de la verdad oculta, mito del poder aplastante de las armas

Invistiendo a eunucos como cuidadores de la virginidad de la verdad

Invistiendo a guerreros como cuidadores del inmenso territorio

Cuerpo extendido del déspota

 

Ya no hay eunucos cuidadores ni guerreros insomnes

Tampoco el cuerpo del déspota se extiende

Simbólicamente en el territorio

En sustitución están los funcionarios

Encargados de velar por el cumplimiento de las normas

Están los celosos especialistas de armas

Encargados de mantener las líneas dibujadas de las fronteras

 

Están los celosos vigilantes de las urbes

Encargados de mantener la limpieza y el orden de las ciudades

Están los comisionados de transmitir relatos

Sustituyendo a los cuentistas de la noche

Destilando su imaginación alrededor de la fogata

Reuniendo a niños, a mujeres y hombres

Todos vulnerables ante el acoso de la infinita concavidad

Del universo incomprensible

Los de las voces e imágenes eléctricas

Como rayos capturados en cables de cobre

Manteniendo en contacto a inmensas poblaciones

Están los competidores por representar al pueblo

Hablar a su nombre en el magno Congreso

Entregando las tablas de Moisés

Constantemente renovadas, multiplicadas

Proliferantes, productos de la industria legislativa

Regulando los mínimos detalles de las conductas

Están los gobernantes de turno

Esmerados por parecerse al primer patriarca

Haciendo gala de sus sacrificios

Salvadores del pueblo y de la patria

 

Son otros personajes

Sin embargo, el centro sigue siendo el mismo

El mito del falo erecto del mando

Como viril ausencia de un origen inventado

El centro del poder vacío

Circundado por ocupaciones provisorias

Queriendo demostrar con estas circulaciones reiteradas

La médula del poder existe

Dirigiendo las vidas y los destinos

 

Persistencia fanática en invertir el juego de la vida

El devenir alegre de los ciclos

Por convertirlo  en cronograma reiterado

En cumplimiento moral

En obediencia de leyes y disciplinas

Por convertir al mundo en imagen narcisa

De los señores del dinero y del poder

Enamorados de sí mismos

Se ahogaran en las aguas de su propio espejo

No crecerá después ninguna flor en su recuerdo

 

 

 

 

 

 

Mi amigo Tano

 

 

Una mañana, primero de mayo

Conmemoración de la masacre de Chicago perpetrada

Por parte del régimen capitalista contra los anarquistas

Quienes se rebelaron contra la explotación absoluta del equivalente general

Dios oro de la burguesía dominante

Salimos con mi amigo Tano llevando banderas negras

Fue de los primeros años de la dictadura militar

Impuesta a sangre y fuego

Frente a un pueblo ilusionado al repetir su indómita rebelión

Frente a un proyecto de Asamblea Popular

Subversión de la praxis

Contra la historia, la realidad y el poder

Contra la oligarquía señorial

Autogestión, cogestión y consejos populares

Los obreros conmemoraron su día

Recordando a los caídos, la trayectorias de las luchas inolvidables

Entrañables de la memoria de los condenados de la tierra

Llegamos a la Plaza San Francisco donde se concentraban los sindicatos

Cuando la marcha pasaba sigilosa

Cantando estribillos acostumbrados

Nosotros, adolescentes, sin instinto de sobrevivencia

Enarbolando las banderas negras gritamos

¡Los obreros al poder!

Una multitud de voces retomó la resonancia histórica

Gritando estruendosamente lo mismo

Convencidos de lo que sentían

En lo profundo de su carne expoliada

Saliendo el grito desde adentro, desde su intima morada pasional

Quedamos sorprendidos, ante esta apoteósica voz multitudinaria

Como sinfonía colectiva contestataria

Proletaria, remontando la atmósfera

Ocupando el aire y arrebatando el cielo por asalto

El principal dirigente de la Central Obrera

Propagó el grito del proletariado

¡Los obreros al poder!

Los comisionados por la dictadura

Militantes decrépitos del descompuesto movimiento nacionalista

No pudieron controlar el desborde prodigioso de los trabajadores

La pronunciación categórica de la tesis de Pulacayo

Quedaron anonadados ante la espontaneidad  de la consigna asumida

Vencidos, a pesar del peso de las armas de la dictadura

El general Banzer fue derrotado en la Plaza San Francisco

Un primero de mayo, día del proletariado internacional

 

Dos adolescentes, con sus banderas negras desplegadas

Quedaron asombrados, sus miradas perplejas

Volaron como mariposas primaverales en el clima paceño

Ante el acontecimiento de masas sobresaltadas

Felices de desencadenar el grito contenido por las multitudes

Aparentemente rendidas en un agosto aciago de 1971

Ese otro día, como resarcimiento intrépido

Destronando a la dictadura, a pesar del peso de sus armas

 

Otro amigo, sin bandera negra desplegada

Ocultando su bandera roja, queriendo extenderla

Se acercó a nosotros disimuladamente

Nos dijo deberíamos guardar los blasones

Convendría tener precaución

Nos protegió con los procedimientos del bolchevique clandestino

Los tres, dos anarquistas y un bolchevique maoísta

Nos fuimos deslizando por la avenida Mariscal Santa Cruz

Después del grandioso evento imprevisto

Insólito, un día de azul abierto

Mientras los cóndores como mallkus enardecidos

Aleteaban contra las ondas

Intangibles del torbellino de la concavidad ardiente del cielo

Batiendo  una mañana, un medio día, a la dictadura militar

Compartimos la intrepidez anarquista y la sensatez comunista

 

Hoy recuerdo a mi amigo Tano

Ya no está con nosotros

Fue como fue, apasionado e inorgánico

Desplegando banderas negras

También recuerdo a mi amigo Fidel

Fue como fue, clandestino y orgánico

Lo sigue siendo, en su reflexión profunda

En sus responsabilidades humanas

Habiendo dejado su huella en una universidad recuperada

De la huestes fascistas

Habiendo dejado su rastro

En la vinculación con el proletariado minero

De los estudiantes entregados a la resistencia

Desde un partido bolchevique  propugnando la guerra prolongada

 

Tano era bohemio, con  ojos descomunales

Inmensamente negros como los gitanos

Brillantes como el ritmo fogoso del flamenco

Cabellera vasta como sus aspiraciones

Botas manifiestas a la usanza de los alquimistas

Inventores de la piedra filosofal

Acullicador nocturno, actor de teatro

Amante de los recovecos de la noche de La Paz

Tanto como el mismo corazón poético de Jaime Sáenz

Ya no está con nosotros, pero sigue todavía

Como el viento de Van Gogh, con el molino desaparecido

El molino ya no está, pero el viento sigue todavía

Las banderas negras siguen desplegadas

En todos los primeros de mayo

Cuando el proletariado grita

¡Los obreros al poder!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan el anarquista

 

Sebastiano Monada

 

Lo conocí en el café universitario

En tiempos cuando los gobiernos se sostenían

Sobre las bayonetas caladas

Hablaba con voz aguda timbrada, sonido de violín

En las Cuatro estaciones de Vivaldi

Argumentaba desde los libros desentrañados

Con la avidez descifradora de la coyuntura

Desde la historia asumida como memoria a-gramática

Herencia de siglos de luchas de los condenados de la tierra

Me conmovió su pasión, su entrega a cada fonación

De las palabras rebeldes, analíticas, críticas

Parecía estar hablando a los moradores eternos

De la remembranza de las asonadas incesantes

 

Lo estimo tal como es

En su intrepidez soñadora

En su fe en los libros heterodoxos

En los tenaces albañiles del discurso nacional-popular

En Sergio, el investigador sin sueldo al servicio de la patria

Defensor de los recursos naturales

Guerrero de la soberanía ultrajada

 

Eres el militante absoluto

Entregado a la causa emancipatoria

Tus huesos están para eso

Tú sangres, tus órganos, tus conceptos

Están dispuestos para el combate

No hay otro sentido en el universo

Sino el dado por la rebelión

La libertad de evadirse de toda captura institucional

 

Me regalaste la Esperanza de Malraux

Estaba ahí la narración del acontecimiento pasional

De un pueblo indomable

Escrito por un aviador bombardero

Por un novelista de las revoluciones

Por un espíritu galo aventurero

Defensor de la república desgarrada

Debatiéndose entre la libertad total

Pregonada por  las comunidades anarquistas

Y el fascismo patriarcal sacerdotal de los terratenientes

De las iglesias, de las fraternidades masculinas

Entre la continuidad de la democracia formal

O el desborde creativo de las pasiones ibéricas

 

Una vez, apoyando a Marcelo

Con un colectivo, con un periódico llamado Pututu

Vocero de lucha en la explanada andina

En la descomunal cordillera desafiando al cielo

Subimos en grupo a la ciudad de El Alto

Llevamos cinco centenares de ejemplares

Volaron como tropel de palomas en cielo azul abierto

Te subiste a una caja de madera de manzanas

Desde allí hablaste como en las películas

Sin pretender ningún protagonismo

Era tu pasión por los acontecimientos repentinos

Inaugurando épocas con la palabra intempestiva

Con el gesto arronjado

Mitos de los rebeldes iconoclastas

Como si la historia respondiera a la apoteosis de la plebe

Al corazón vehemente de los poetas

Como si la historia emergiera de los poros

Emanación embriagante

Surgiera de la piel lisa

Efluvio creador de atmósferas y climas libertarios

 

Nunca dejaste de exponer febrilmente

Entregando el cuerpo en cada frase

Cimbreante, sacando la voz desde el fondo de las entrañas

Despejando la niebla como luz incandescente

Nunca dejaste de ser militante total

De creer en la fuerza de las multitudes

Del proletariado nómada

De las comunidades ancestrales

Nunca dejaste de confiar en el ímpetu evocativo transparente

De las palabras sinceras

Nunca dejaste de ser la consagración de la revuelta

 

Hay pocos como tu

Otros se creen predestinados a dirigir y mandar

Convierten a la revolución en una idea de poder

Convierten la lucha, la victoria de los pueblos amotinados

En un antecedente impetuoso del Estado renovado

Propagan el poder en vez de destruirlo

Hablan como burócratas o demagogos

Justifican todas las infamias con argumentos realistas

Minimizan el drama recurrente de las contradicciones

Ocultan los contrastes entre el paradigma y la realidad

Hacen denodados esfuerzos por convencer

Está en marcha la revolución

Solo los ciegos no pueden verla

Solo los conspiradores la niegan

Solo los renegados critican

Estos pragmáticos no tardan en repetir

La ruta de la decadencia de las castas dominantes

No tardan de mostrar las mismas conductas

Dibujadas por el derrumbe ético y moral

De los gobernantes de siempre

Condena de la Ley escrita por los vencedores

Obligados a actuar siguiendo el libreto

Trama redactada por las hilanderas de la luna

Tragedia mitológica

Drama trivial del dominio

Deseo fálico de los estériles

Temerosos de la potencia social

Del debate, de la polémica recíproca del pueblo

Monjes escudándose en la representación

Ficción moderna de la encomienda de consentimientos

Malla impidiendo el autogobierno de la sociedad

Fabula imaginando la infancia imborrable del público

Haciéndolo eternamente dependiente de patriarcas otoñales

 

Guerrero constante

No dejas de movilizarte

De formar gacetas de reyerta

Conformar grupos activistas

Componer como los escritores de manuscritos

Del siglo de las luces

Tienes una versión escrutadora de la formación boliviana

Lucidez demoledora de narrativas oficiales

Destructora de escudos, desveladora de máscaras

De ostentaciones aparatosas

Te gusta ir a la nuez de los problemas

A partir de ese núcleo construir un relato propicio

Dispositivo de batalla

Lo importante de la teoría no es tanto su verificación

Sino su facultad alterativa

Tu qamasa es la de los nómadas destructores de imperios

 

Leí uno de tus poemas

Talento heredado de la madre poetisa

Alegoría de la guerra inicial

Anterior al estallido inaugural

Creador de universos fugitivos

Metáfora del combate implacable entre el ángel y el demonio

Sobresalía por la prolijidad metafórica parecida a la de Hölderlin

El ángel se defendía valientemente

Con todas sus fibras francas

Sin embargo, la embestida agresiva, incansable

Cruel del demonio

Terminó venciendo toda resistencia seráfica

El ángel cayó derrotado, abandonado a su suerte

Esperando en el suelo la estocada final

El demonio se acercó arrollador

Embadurnado de reciedumbre

Se aproximó ardiente al ángel

En vez de estocada le dio un beso erótico

Posesivo, profanador

Esta fue la derrota del ángel

 

No sé porque no publicaste tus poemas

Bastaba quizás la poesía elocuente de las acciones

Gramática efectiva material

Intuición exhaustiva pasional del acontecimiento

Épica en acción derrumbando baluartes de las dominaciones

 

Escribes en la espontaneidad de las inspiraciones

Lejos de cualquier pretensión

Menos para la cofradía de lectores cultos

Escribes no para consagrarte

Sino como parte de tus corrientes sanguíneas

Extendiendo tus manos como armas de lucha

Para ti la poesía es celebración auténtica

La potencia destructora

La potencia creadora

La transformación permanente

El devenir, la metamorfosis

La transvalorización de los valores

 

No te aprecian las cofradías cultas

Las corporaciones políticas

Las grises instituciones

Son los jóvenes rebeldes quienes te siguen

Te escuchan, deliberan contigo

Conspirando contra los polimorfos armazones de señorío

Otros jóvenes mañana apreciaran tus trayectorias intensas

Tu vida derrochada, gasto heroico

Es una pedagogía política

Líneas de fuga escapando de las capturas institucionales

 

Amas la vida

Por eso dejas fluya intensamente

No ocultas tus pasiones

No guardas tus pensamientos

Desbordas con la elocuencia

Aunque no dejes hablar a veces

Te emociona el curso de la pronunciación amotinada

Cuando escuchas lo haces apreciando cuánto hay de crítica

En las palabras lanzadas

No concedes ni las más mínimas reticencias

Conservadurismos recónditos

Hasta en los discursos sediciosos

 

No eres hombre de los medios

Maquinarias comunicacionales despojadoras de lo común

Maquinas productoras de artificios

Superficies vacuas sin sentido inmanente

Robots porfiados en la fama provisional

Para ellos es lo único reinante

Tu existencia es inscripción en el espesor del territorio

Huella en las densidades de la memoria

Durara como anagrama por siglos

En tanto la fama postiza mediática

Solo sirve para edulcorar egos narcisos

Vacantes, sin corpulencia afectiva

Solo sirve a la farándula publicitaria

Banal de la prensa cotidiana

 

Amigo, hermano guerrero

Me acuerdo de ti rememorando en tus gestos

Las historias olvidadas de los y las combatientes enterrados

Cuyas emociones se convirtieron en climas

En corrientes de aire

En corrientes de agua

En humus de suelos

Brotaran nuevas generaciones batalladoras

En la guerra interminable contra los alcázares absolutistas

Contra los sacerdocios de todo tipo

Eunucos custodios de la verdad

Sin embargo, fortalezas y sacerdocios

Incapaces de detener el devenir impetuoso de la vida

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie sabe lo que pude el cuerpo

 

 

Nadie sabe la potencia del cuerpo

Tesis del gran pensador inmanentista

Del gran contra-filósofo panteísta

Perseguido por las religiones trascendentales

Teórico judío-ibérico

Pesadilla de las filosofías dialécticas

Superadoras imaginarias de las contradicciones efectivas

Doctrinas estatales afanadas en desterrar

Al hereje iconoclasta y ácrata

 

Este pensador supo poner en su sitio al cuerpo

Colocándolo como núcleo de la percepción

Espesor vital lazo carnal con Dios

Entendido como inmanencia infinita

Pues está en nuestros huesos

En nuestra memoria sensible

En nuestras células, moléculas y átomos

En las ínfimas partículas componentes de la paradoja

Lo indivisible dividido

Fragmentado en partículas asociadas

Cada vez más mínimas

Hasta llegar a la nada creadora

 

Baruch Espinoza

Aguijón clavado en el corazón de la metafísica

Abriéndole una herida mortal

Dejándola sin pulso, sin argumentos

Reencontró la creación en la espesura corporal

La sabiduría en la morfología somática

El secreto de la vida en el organismo

 

Nadie sabe la potencia del cuerpo

Cuando te veo danzar

Corroboro las tesis de Espinoza

La elocuencia melódica de tus contorciones

El manejo sinfónico de las vibraciones de tu complexión

Haciendo de cada músculo una tecla de piano

Ocasionando los tono de la música somática

Composición poética narrada en códigos anatómicos

Pronunciados en la ondulación de movimientos rítmicos

Seduciendo a las miradas escrutadoras de los dioses mitológicos

Plurales imágenes de la Divinidad

Idea absoluta, pasión del ensueño

Estallido intrépido  de ese comienzo sin origen

Nombrado por las religiones trascendentales como Providencia

Al que el silencio de Buda no denomina

 

No importa el nombre ni el concepto

No importa si las culturas

Persistan concibiendo al patriarca primordial

Ansiedad y esperanza de su demanda

De su imaginación habitual

Muy lejos del imaginario radical del acontecimiento

Importa comprender

El estallido creador

Venciendo a la nada, derrotando a lo imposible

 

Idea de Dios

Voluntad enardecida

Deseo desbordado

Afecto rebelde

Contra la quietud, el silencio, la inexistencia

Explosión inicial

Creadora aleatoria de los universos

 

No importa el código, tampoco la representación

Importa la intuición absorbente

Saber perceptual, comprensión inmediata

De este avatar

Diseminándose como curvatura pasional

Del espacio-tiempo proferido

Grito compuesto, intensidades galopantes

De unicornios alados exploradores desaparecidos en el vacío

Rebaños de pasiones inscribiendo en el paisaje

Su nomadismo liso, flexible, lúbrico

Deslizándose como invención territorial

 

Cuando veo tu cuerpo danzar

Tallando en la atmósfera los códigos anatómicos

Melodía voluptuosa ancestral

Efluvio de deseos vaporosos

Emanaciones climáticas de la contextura estética

Sonata de compases sensuales

Notas ondulantes del pentagrama musical

Encanto femenino transmitido por milenios

 

Tus caderas ondulan fecundando el entorno

Percusión irradiante de erotismo

Al ritmo del flujo y el reflujo de las olas

Hechizadas por la luna vestida de plata

Dibujando el ritmo pausado y serpenteante del desierto

Tus caderas fértiles

También se adelantan y retroceden

Empujando a la imaginación al desvarío

Mientras tus piernas se mueven dibujando círculos

En el suelo aplanado por las plantas delicadas de tus pies desnudos

Narrando en el tablado historias interminables

De amor y de muerte

De vida y de pasión

Tu vientre oscila, agitándose

Tempestades minuciosas recorriendo la piel

Textura candorosa acariciada por sueños delirantes

Conmoviéndose ante la invasión de los timbales

Percusión aguda rítmica insinuante

Transgresores de tu existencia expuesta

 

Tus senos se mueven alusivos

Al compás de la música

Acompañando a la serpenteante vibración del cuerpo

Mientras las manos y los brazos aletean lentamente

Alzando vuelo como cóndores custodios de la cordillera

 

Ahora comprendo

Somos como las flores de la primavera

Consagración alegre de las partículas viajeras

Invención proliferante, juego heracliteano

Travesura cosmológica de Tunupa

Amarrado a la balsa de totora hundida en el río

Conector de lagos sagrados

Hasta encontrarse en las profundidades de la mancapacha

Con el hierro fundido de la gravitación terrestre

Expulsado como lava volcánica

Arañando la piel del cielo en el acto de amor

Antes de caer como lluvia encendida

Abrazando, besando, diluyéndose

En la piel, en las intimidades del planeta

 

He aprendido de ti mujer danzante

La poesía escrita en códigos corporales

El pensamiento apasionado seductor de los seres

Trovadores románticos en la diseminación del universo

En la disolución de la materia

 

Danza gitana migrante del desierto

Danza de la fecundidad dejando asentarse a la acuarela selenita

En el vientre erótico convulsionando la atmósfera nocturna

Con movimientos demandantes de caricias

Atrayendo a la lluvia de semillas

Enterrándose en la intimidad de los ciclos vitales

 

Eterna bailarina, pasión desbordada en flujos de energía

Irradiando ondas seductoras

Atravesando percepciones asombradas

Destrozando certezas, vulnerando costumbres

Desatando tormentas en los cuerpos enardecidos

Dispuestos a invadir los territorios fulgurantes

De tu fragancia incandescente

 

Las sociedades antiguas conocían más del cuerpo

La modernidad pretensiosa enterró sabidurías elaboradas

En la contemplación y el asombro

En la meditación y en la experiencia sensual

Convirtió el amor en una irrupción provisional, violenta

Fugaz, desesperada

Derrotada en la premura del comercio

 

Por eso danzante ondulante

Amo la memoria de tus pasos

La remembranza erótica de tus caderas orbitando

Alrededor del eje radiante de tu sexo

Sol húmedo, gravitación milagrosa

Del comienzo eterno de la vida

De la intensidad placentera

Imaginación radical del origen

 

Las danzas han mutado

Sin embargo, no dejaron la huella de su comienzo

Ceremonial y ritual

Hermenéutica corporal

Interpretando las fuerzas creadoras del universo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amor indomable

 

 

 

¿Cómo podemos seguir adelante?

Después de abrir senda

Inventando el camino al amar

¿Acaso no tenemos en las manos nuestros destinos?

Quizás no sea así

Quizás dependamos de los juegos del azar

No creo en la fatalidad, ni en el destino

Estamos en plena albedrío de elegir

Aunque dentro del cerco dado por el mundo

Contando con la opción de desbordar el cuadro

 

¿Ostentamos en las manos, en los pies

Las trayectorias por recorrer?

Especulemos

Es así, de alguna manera

De todas los modos verosímiles

Sin embargo, conjuntamente, fuera de los cuerpos

Tan nuestros como los sueños

Otras circunstancias compiten

Con los dados de Stéphane Mallarmé

Dados tirados al cielo para caer en el suelo de la tierra

 

Como dice el poeta

Sin contar con el pentagrama donde escribe

Jugando con la melodía y los espacios

EL AZAR

Deja caer

la pluma

rítmica suspendida de lo siniestro

sepultarse

en las espumas originales

de donde otrora disparó su delirio hasta una cima

marchitada

por la neutralidad idéntica del abismo

 

 

A pesar de voluntades propias otros lances interceden

Las recolectadas en las peregrinaciones

La mecánica implacable de las situaciones

La travesía territorial disyuntiva de nuestras densidades

La gravitación de lo vivido

Aprendizaje almacenado sedimentándose como memoria

Nuestros recorridos distintos tropezándose en la encrucijada amorosa

El torbellino de la ocasión tempestuosa

Flagelando urbes babilónicas

Pretensiones de residencia permanente

Sin embargo, empujadas a reconocer su vulnerabilidad innata

 

Si se ama sin brida, sin espuelas

Galopando sin  contención por la llanura

Atravesando todo confín

Sin detenernos

Navegando como los marineros renacentistas

Viejos lobos de mar

Quienes decían

Lo importante no es vivir sino navegar

Llevando tan lejos las naves

Empujadas por el viento y las corriente marinas

Transportándonos al continente hermético

Oculto a los ojos acostumbrados a ver lo alumbrado

Por el sol de todos los días

Cuyos rayos no logran descubrir el espesor de la alteridad

Camuflada en las apariencias

 

¿Debemos dejar este amor desamparado ante la persuasión

De la manía ruda de los hechos?

¿Dejar convertirla en cosa, en fetiche

En número

Artefacto mágico colgado en las paredes

Congoja familiar de los vencidos

Gobernada por las legislaciones establecidas

Rebosar en la tragedia de las parejas heroicas

Sacrificadas para mantener el mito

En el drama de las parejas sometidas

Domesticadas para mantener el orden

Renunciando al ardor del entusiasmo amoroso?

¿O de modo sedicioso evitar esto acontezca

Donando la pasión como posibilidad eterna?

Escapando a la tirada de dados

Al azar de la jugada

También a la necesidad

Resumida en el número fatal

 

El relato de nuestra devoción diría

Estos amantes querían redundar

En el fervor primordial del universo

Anhelaban salvaguardar el amor inconmensurable

Sobre todo

Sin reconocer hado y eventualidad

Sin examinar estatutos

Salvo las disposiciones sobrecogidas por el entusiasmo

Su amor fue colmado en el ímpetu creativo

Se rebeló contra las teorías de la existencia

No dejó desamparado el sueño cosido a fuego

Se convierta en un incidente

Conferido en el tablado de los eventos cotidianos

En el drama acostumbrado por los humanos

Víctimas de las narraciones improvisadas

 

Quiero  no dejes de ser la huella inscrita en mi piel

No dejes de ser la voz acuática explorando mis meandros

No dejes ser nunca el advenimiento revelador

Transformando en el obsequio

La exégesis del epigrama de la biografía

No quiero dejar de idealizarte nunca

No quiero la realidad se apodere de mi sueño

Imponga sus reglas

Mostrando nuestras vulnerabilidades expuestas

Al chantaje de las necesidades

 

Quiero seguir soñando

Sin acatar el precepto de presencia

No dejaré de amarte

Como lo hubiera hecho

De todas maneras

Si jugaba a la subsistencia

Encontrarme contigo en un aquí y ahora

En el mundo alumbrado por el sol

No quiero la realidad se imponga con su sentencia

Diga los amores utópicos son inalcanzables

Quiero vencer a la certidumbre común

Expresándole

Pudo haber sido

Lo es en su eterna posibilidad

Este amor derrotó a la evidencia

A la providencia

A la necesidad y al azar

 

Me he rebeledo antes sin arquear ramificaciones

Desde entonces sigo este impulso romántico

Ahora, después del aprendizaje atesorado

No puedo ceder despojándome de utopías

Por alguna verdad constatada

Como las anteriores veces

Oportunidades de amor eterno

Derrotados por las premuras de la cotidianidad

 

Debemos vencer a la realidad

Haciendo irreal esta conmoción corporal

Haciendo de nuestro amor imposible en la posibilidad

Posible en la imposibilidad

Paradoja terrible

Aporía incomprensible

 

Para tenerte cerca debo dejar efectuar tu alejamiento

Para no perderte debo evitar hallarte

En algún paraje

Encontrándote en todos los lugares posibles

De la imaginación prodigiosa

 

Debemos ser más fuertes

Contrastando con la realidad

Debemos inventar caminos

Más allá del azar y la necesidad

Más allá de la prueba

Debemos hacer de nuestro amor

Un sueño imaginado por cualquier Dios o Diosa legendaria

Ocasionado en el delirio compulsivo del amor interminable

Imprevisto, dado contra todo pronostico

Contra toda moral sacerdotal

 

A estas alturas de la vida

No quiero una capitulación

Quiero batir a los avatares

Quiero tenerte en la eternidad de las posibilidades

Guardadas en la memoria literaria de los firmamentos

 

Volviendo al poema escrito en pentagrama

Atormentado por el golpe de dados

El poeta canta entrecortadamente a la diseminación

Canto recuperado en uno de sus mensajes

Recortado por nosotros

NADA

HABRA TENIDO LUGAR

SINO EL LUGAR

en estos parajes

de lo vago

en que toda realidad se disuelve

EXCEPTO

QUIZA

UNA CONSTELACION

Todo Pensamiento lanza un Golpe de Dados

 

 

 

 

 

 

 

Cantante sefardí

 

 

Mujer del desierto, nómada sefardí

Tez canela, ojos oscuros

Percepción penetrante horadando el horizonte

Labios escarlatas placenteros

De voz impetuosa esparciéndose armónicamente

Por los entornos conquistados por tu gracia

Como reflexión sinfónica

De los instrumentos vivos anidados en tu vorágine

Cuestionando la aflicción de los advenimientos

Voz conmovida golpeando la apatía del ciclo

Voz rubricada, genealogía inscrita por tradiciones orales

Por donde se evaden animus y anima

Jugando lúdicamente sus combinaciones sonoras

Surcando como águilas rapaces las corrientes de los céfiros

Turbados

Alas melódicamente agitadas, polifónicas

A ritmo de guitarra, asonancia de flamenco

Dilatando las vocales candorosamente

Cavando artísticamente en los espesores de la atmósfera

Inquietud gitana

Acompañada por el repiquetear pronunciado de las manos

El zapateo delicado, corto, recurrente

Como galope rítmico apresurado de herraduras de unicornio

 

Tus cabellos oscuros largos nómadas

Acentúan tu sedición anatómica

Cabellos abultados rizados como hondas de balada

Consonancia musical

Desenvuelta, penetrante, arrastrándome hacia confines desconocidos

Donde el ondulante desierto dibuja sus preguntas móviles

Al paso elegante lento de los camellos sosegados

Sobre la arena devastada por el transcurso impasible

De las épocas y las civilizaciones pretéritas

 

Hay como una plegaria en tu fragor trovador

Escalando la entonación clamorosa

Dilatando dulcemente las vocales

Cobijo de las sensaciones labradas

Como emplazando a Dios por la existencia

Acompasas rítmicamente las letras de las canciones

Estirando seductoramente sus notas

Dejando dar paso al lamento andaluz

Mezclado con el ladino judío-ibérico

También dejas fluir el lenguaje sin letras de las ondas musicales

Desprendidas  de las intensas rebeliones de tus emociones

Cantas con todas las historias itinerantes de los sefardíes

Pueblo sin paisaje inmóvil, sin embargo, lleno de recorridos ambulantes

Inventando en las peregrinaciones azarosas

Los panoramas dinámicos de la permanente transición

 

Por eso, cuando cantas retomas los anales acumulados en tu piel

Sefardíes acosados por los imperios

Urgidos por las religiones trascendentales

Diseminados por el mundo

Como flujos de evasión zafándose de toda residencia

 

Tu mirada interpeladora atraviesa las épocas

Tus ojos brillantes luminosos nocturnos

Albergue de la propagación arrebatada del universo

Miran desde la misma lejanía de todo

Fuera del tiempo y del espacio

Desde la eternidad misma de las preguntas sin respuesta

 

Esto explica tu ardiente estampa

La abrasadora cadencia de tu frecuencia aguda

Tu enigmática fisonomía  hechizante

Embrujo gitano, belleza mística

Magia ancestral somatizada

Torbellino creador recorriendo anhelante

Tu morfología enérgica, estética conservada

Por la persistencia de las culturas antiguas

 

Descubrí tu voz luminosamente melódica

Una noche de insomnio interminable

Llegó tu congoja musical acuosa cristalina

Inscribiéndose en mi cuerpo combatiente

Como saetas crepusculares rezagadas

Devenidas de arcaicas guerras olvidadas

Conflagraciones desaparecidas

Ya no están, pero sus ojivas llegaron agotadas

Mensajeras  de los pueblos hostigados

Convocándome melancólicamente

Llamado de las tribus dispersas

 

Amo esa combinación tenaz de coraje y ternura

Escondiendo el sutil desplazamiento de una tristeza inmortalizada

Consagración de la esperanza

Cuando no se deja de batallar

Cuando no se deja de confiar

En las sabidurías guardadas de las humanidades desoladas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Danzantes de tango

 

Sebastiano Monada

 

Cuerpos entrelazados acompasándose

Alianza pasional

Al ritmo de una armonía melancólica

Alegrada por la voluptuosidad

Pensamiento triste enunciado en baile

Como dice Santos Discépolo

Filosofía melancólica compensada

Por goce somático

De los ritmos corporales

De los pasos circulares

Perseguidores, huidizos, conquistadores

Resistentes

Lucha y entrega

Hombre y mujer envolviéndose

En el efluvio romántico

De la danza de los tambos

Lugares de reunión  de las humanidades africanas

Devenidas del Congo, el golfo de Guinea y de Sudán

Según Rodríguez Molas

Traídas a Abya Yala por los comerciantes de esclavos

Tambos de tumultos, refugio de migrantes

Constelación de pieles portuarias

De los arrabales

Tango prohibido por la iglesia y el Estado

Temido por la moral conservadora de las castas dominantes

Las oligarquías locales

Añorando, en el fondo, abrazarse

Como lo hace el pueblo

Liberándose de sus corsés

 

Danzantes de tango

Maravilla corporal de la música de los puertos

De las mezclas culturales

De las composiciones sensuales de la plebe sublevada

En la densidad de sus sentimientos

Componiendo poemas sin letras

Usando el compás de los cuerpos como notas

De una memoria polifónica encarnada

En las profundidades íntimas

De trayectorias de vida

Interpretada en el candor del baile

Monstruo bicéfalo, bestia cuadrúpeda

Lánguida y vivaz, fugaz

Cuya existencia dura una canción

Muere asesinada por el último compás

Como interpreta Dujovne Ortiz

 

 

Pasos pausados del compadrito persiguiendo a la china

Pasos fugitivos de la parda envolviendo al cobrizo

En una emboscada sensual

Lucha y entrega

Donde el macho cree dominar tomando la iniciativa

La hembra lo ilusiona mientras lo seduce

A lo largo de la danza

Después de tantas vueltas

Cruces de piernas, roces de rodillas

La hermosa pierna femenina rodeándole

Alrededor de la cadera

El macho no se da cuenta

Estar envuelto en la trama

De lianas invisibles

Preso y vencido por su conquistada

 

Danzantes de tango

Sus cuerpos movedizos rememoran

La genealogía carnal

De los arrabales rioplatenses

Diseminada por el continente y el mundo

Narran las historias de las multitudes mezcladas

Empujadas hacia los bordes de las urbes

Donde el arte popular se libera de las ataduras impuestas

Cantando con los cuerpos

Bailando milonga, malambo y candombe

Contando con los roces estrechos de las pieles

Apenas detenidas por la ropa

 

Ahora bailan los caballeros y las damas

¿Saben, sus cuerpos están hurtados

Por la sensualidad popular?

Liberados de una moral artificial

Aunque sea por un momento

Ahora bailan artistas sofisticados

¿Cuánto les deben a los mulatos la herencia

De esa estética de los puertos?

Puentes de continentes separados

Por tragedias planetarias

Estética corpórea

Aparentemente aprendida en academias

Repetidoras de un formato constituido

En fervores plebeyos

Cuando bailan auténticamente entregando

El cuerpo a su desintegración

Repiten el encanto seductor

De la artesanía somática popular

 

Retomemos estos conductos recónditos

Estos espesores vehementes

Cuando los cuerpos nos recuerdan

Vivimos el mismo mundo solitario

Acogiéndonos maternalmente

En los climas emanados por las sensaciones

Somos criaturas provisionales en el decurso

De las sinfonías cósmicas

Dedicadas a las búsquedas sin preguntas

Navegando en la diseminación del universo

 

Danzantes de tango

Concibiéndose en el abrazo estrecho

La caminata, el corte, la quebrada

En el firulete repentino

Sello singular de los danzantes

Escuchándose mutuamente sus pulsaciones

Adivinando anticipadamente las curvaturas

De los movimientos eróticos

Parejas complementadas en su torbellino

Cobijadas en una misma comprensión anatómica

Tejida por desafíos corporales

En la inmediatez de la algarabía de la cadencia

Y la armonía melancólica

Compensada por la alegría de los bucles

Remolinos apasionados de la disolución corporal

Poética popular

Liberando a los cautivados por su candor

Abriendo espacios emancipados por las emociones

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pareja de tango

 

Sebastiano Monada

 

Guapa morena caminando altiva y sagaz

Agarrada de la mano por el galán al acecho

Detenida en ese impulso mira a su pretendiente

Deja la acerque flexiblemente a su pecho

Es el momento del baile

Cuando ambos cuerpos se someten

A un interminable juego de circuitos

Y de forcejeos tenues

Donde el macho busca rendición sin comedimiento

Y la hembra no se deja conquistar por el intrépido

Conquistador de los arrabales

Compadrito joven y atrevido

Orgulloso de su gracia y su prestancia altanera

Arriesgado en las navajas

Osado en las noches de fiesta

 

La china le opone el cuerpo

Danzando como fragancia de balletista espontanea

Escapando a los ataques del mancebo engreído

Envolviéndolo con sus encantos

Sus pasos dulces y provocantes

Cruzando las piernas hermosas de doncella

Con las fuertes y robustas del conquistador

Moviendo las caderas al ritmo rápido

Dado por el bandoneón

Ciñendo como soga su desnuda pierna

En las caderas viriles del danzante

Obligándole a cruzar sus pies

Juntos como siameses

Mientras ella arremete con las curvas de su cuerpo

Y  las piernas esbeltas rutilantes

Estrechando pecho a pecho

Rostro a rostro

Como entrega dulce e inquieta

Sin embargo, ya lo tiene dominado

En un efluvio dorado

De movimientos embriagados

Del arte seductor del coqueteo plebeyo

 

Esa es la danza del tango

Danza sensual y de compulsa

Danza de pasión y vida

Entregada en el instante

De la música tejida

En las nostalgias del puerto

 

Satisfecha se retira

La pareja empedernida

Mientras otros llegan a ocupar la escena

Dejada por los rondadores

La noche suma y sigue

Canción tras canción tanguera

Olvidando se aproxima

El día siguiente

De luz y de trabajo

Olvidando hubo un día

Anterior a la noche inmensa

De luz y de sensatez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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