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La invención del terrorismo

La invención del terrorismo

 

Raúl Prada Alcoreza

La invención del terrorismo

 

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Dedicado a Gerasimos Tsakalos, Christos Tsakalos, Giorgios Polidoros, Olga Ekonomidou, Theofilos Mavropoulos, Panagiotis Argirou, Giorgos Nikolopoulos, Michalis Nikolopoulos, Damiano Bolano, Haris Hadjimihelakis, Angeliki Spyropoulo, Christos Rodopoulos, Christodoulos Xiros. Jóvenes rebeldes heterodoxos e iconoclastas anarquistas, destructores de imperios, reprimidos, apresados y condenados por el régimen impostor al servicio de la hiper-burguesía del capitalismo financiero especulativo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El terrorismo, la imagen que ocasiona la palabra, el nombre, el significado y la expresión, que entona este término: terrorismo. El terrorismo se ha convertido en la amenaza que señalan los estados, los gobiernos, el orden mundial y el imperio, fuera y dentro de sus propias fronteras. Con este término, que implica la idea de atentado contra el orden, contra el Estado, también contra la sociedad institucionalizada, se hostiga a la población a atemorizarse ante semejante amenaza casi apocalíptica; la del terror, de unos grupos y organizaciones desalmadas, que son capaces de las más atroces violencias, con tal de lograr sus fines, que no son otros que los relativos a la dominación total. Contra este aniquilador, este terrorismo sin escrúpulos, la sociedad institucionalizada tiene que defenderse, empleando no solamente todos los medios legales e institucionales al alcance, sino, incluso, cruzando la línea de lo legal y permitido, de lo institucional establecido, recurrir a los medios no-legales, no institucionalizados; empleando también, en contraposición, al terrorismo de Estado, la violencia más sanguinaria. Esto estaría justificado por la defensa de la sociedad, el orden y el Estado, la defensa de los valores de la civilización. Defendiéndose y luchando en contra de organizaciones fanáticas, encaminadas a desplegar el terror, sin medir consecuencias, tampoco sin distinguir contra quienes se perpetra la violencia del terror de Estado[1].

 

Como se puede ver, las dos acciones, la del supuesto terrorismo y las del orden, del Estado, del imperio, se acercan y se terminan pareciendo; sobre todo, por el carácter, si se quiere ilegal, no-institucional o extra-institucional; llegando a ser secreta y sigilosa, encubierta. También se parecen por que comparten el terror como ámbito, atmósfera, temática y medio para lograr fines. No se los distingue cuando ambos bandos utilizan la violencia y generan su escalada inconcebible. Se podría decir, que ambos se benefician, pues sus acciones se encuentran justificadas por los fines perseguidos; los unos, persiguiendo fines fundamentalistas; los otros, persiguiendo fines de defensa de la sociedad institucionalizada, el orden, el Estado, la civilización.  En medio de estos entretelones y cruzamientos perversos, yuxtaposiciones e intersecciones asombrosas, ambos hacen negocio; venden armas, unos, compran armas, otros; venden petróleo los otros, compran los unos, supuestos enemigos del terrorismo.

 

Por otra parte, los gobiernos, estados, orden mundial, imperio, se benefician más, cuando con la excusa de terrorismo criminalizan la protesta social, indilgan de terrorista a cualquiera, que se atreve a interpelar al poder. El terrorismo se ha convertido en el mejor recurso clasificatorio de la hiper-burguesía mundial, que domina el mundo, que ejerce el control global, que monopoliza los recursos naturales, las reservas, los yacimientos; ya sea directamente o indirectamente, por concesiones otorgadas o por compra de materias primas, en condiciones de términos de intercambio desiguales. Hiper-burguesía que se monta sobre los flujos de plusvalor del capitalismo especulativo del sistema financiero internacional, que ha convertido a todos los pueblos del mundo en deudores eternos[2].

 

En Grecia el gobierno de Syriza, de la Coalición de la Izquierda Radical, que es eso lo que quiere decir, en griego, el acrónimo Syriza, el gobierno de esta coalición de izquierda y el tribunal inquisidor de la TROIKA han condenado por 115 años de prisión a un grupo de jóvenes rebeldes, que participaron en las movilizaciones y protestas sociales contra las medidas de austeridad implacable, de recortes y de suspensión de derechos laborales, además de mercadear los recursos y puertos del país, en un contexto de hambre y de pobreza extendidos.  La denuncia de Ruptura Colectiva dice:

 

El pasado viernes 8 de julio el tribunal inquisidor de la Troika con la jueza Asimina Yfanti, en un juicio armado con acusaciones falsas y pruebas montadas, condenó a los jóvenes rebeldes Gerasimos Tsakalos, Christos Tsakalos, Giorgios Polidoros, Olga Ekonomidou, Theofilos Mavropoulos, Panagiotis Argirou, Giorgos Nikolopoulos, Michalis Nikolopoulos, Damiano Bolano, Haris Hadjimihelakis a 115 años de prisión. La compañera Angeliki Spyropoulo fue sentenciada con 28 años de prisión. Christos Rodopoulos, fue sentenciado con 75 años de prisión. Christodoulos Xiros fue sentenciado a 65 años en prisión. A los demás acusados y a los familiares de los presos les dieron sentencias que van desde los 6 años hasta los 28[3].

 

El gobierno de Syriza se ha convertido en el brazo político de “izquierda” de la TRIKA, contra sus propias promesas, además, contra los compromisos con el pueblo griego, que se levantó contra las exacciones neoliberales de los banqueros y del sistema financiero internacional; sistema que empujó a la crisis con la proliferación e inflación de créditos, con el cálculo ganancial de las amortizaciones e intereses, al Estado griego, por lo tanto, al pueblo griego. Es la especulación bancaria, la especulación financiera, la búsqueda compulsiva de los bancos por tasas rápidas de retorno y super-ganancias, es la administración intrépida de la burguesía europea, lo que ha desatado la crisis financiera, asentada en una larga e intermitente crisis de sobreproducción mundial. Sin embargo, esta hiper-burguesía y esta melindrosa burguesía europea, no pagarán la crisis; serán sus propias víctimas, los pueblos, los que son obligados a hacerlo.  Mientras los responsables, los banqueros, las corporaciones financieras-comerciales-industriales-mediaticas, que ya han gozado de salvamientos financieros jugosos, se encuentran protegidos por los aparatos “ideológicos” de la dominación mundial, por las máquinas de poder y las máquinas de guerra.

 

La “izquierda” es cómplice de este terrorismo de Estado, de este terrorismo desplegado por las máquinas de guerra y los servicios de inteligencia de las potencias hegemónicas y dominantes del orden mundial. El gobierno de “izquierda” de Grecia es, ahora, claramente, la mejor herramienta para defender la propiedad privada de la virtualidad financiera, para defender la paz del imperio, que no es más que la guerra no declarada abiertamente, aunque declarada en los hechos, a los pueblos del mundo, por parte de la hiper-burguesía mundial. Es la mejor herramienta política del capitalismo especulativo del sistema financiero internacional pues   ha desarmado al pueblo movilizado contra el proyecto neoliberal europeo, al desarmar la propia movilización, la propia estructura de la movilización. Haciéndose el compañero del pueblo, del proletariado, de las familias afectadas, ha convencido, aprovechándose de la confianza otorgada; engatusando a un pueblo valiente, que sostuvo una larga lucha contra las coerciones, exacciones y economía política del chantaje de la hiper-burguesía mundial. Una vez en el gobierno, por segunda vez, se ha entregado de lleno a las exigencias desmesuradas y compulsivas de la TROIKA, de la burguesía financiera europea, de la hiper-burguesía-especulativa mundial. Para sentar precedente, descarga toda su furia, que esconde su miedo, su sumisión descarada, contra un grupo de jóvenes anarquistas[4], empleando los dispositivos jurídicos anacrónicos, que violan los derechos humanos, convenidos internacionalmente. Lo que pasa en Grecia, es una muestra de lo que es capaz un gobierno sometido y la hiper-burguesía mundial en contra de los pueblos del mundo.

 

El terrorismo es una invención y un producto de los aparatos de inteligencia de las potencias dominantes del orden mundial. Ahora se ha convertido en una carta comodín, para ser usada contra todo lo que incomoda a los gobiernos, tanto de “derecha” como de “izquierda”. En esto coinciden estos gobiernos, que se consideran, además, enemigos irreconciliables. La modernidad tardía, en la era de la simulación, nos sorprende con estas complicidades sordas, coincidentes, no dichas ni asumidas; empero, efectuadas. El terrorismo es el mecanismo “maquiavélico” – en el sentido de su vulgarización interpretativa, que no corresponde a la exposición de Nicolás Maquiavelo – usado contra los pueblos, para manejarlos por el terror; es decir, por la violencia descomunal, ilegal, ilegitima y no-institucional; acompañada por el imaginario del terror, difundido por las corporaciones de los medios de comunicación y por los discursos de los “analistas” y “especialistas”.

 

Si los pueblos no reaccionan frente a esta artera maniobra globalizada, compartida por “derechas” e “izquierdas” – ambos forman parte del sistema-mundo político, contenido y sustentado por el sistema-mundo capitalista -, tendrán que soportar días aciagos, no solo de austeridad, obligados a pagar una deuda que ocasionaron los ricos, las burguesías especulativas, sino algo peor, el ingreso a un orden del panoptismo globalizado. Control total, vigilancia absoluta, disciplinamiento generalizado, acompañado por castigos desmedidos; en otras palabras, una nueva esclavitud, la correspondiente a la modernidad tardía del sistema-mundo capitalista.

 

En esta guerra, declarada efectivamente, aunque no dicha, pronunciada rumorosamente en su silencio o en el discurso hipócrita de la hiper-burguesía a los pueblos, los pueblos están obligados a defenderse, preservando la vida. Defender derechos conquistados, defender soberanías logradas, defender el derecho a la protesta y la movilización, defender a sus jóvenes rebeldes, defender la parrhesía, el decir la verdad, que significa dar la palabra al pueblo, el derecho a la democracia efectiva y plena, que es el autogobierno del pueblo.

 

[1] Ver Más allá del amigo y enemigo: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/mas-alla-del-amigo-y-enemigo/.

 

[2] Ver La inscripción de la deuda y su conversión infinita: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/la-inscripcion-de-la-deuda-su-conversion-infinita/.

[3] Ver de Ruptura Colectiva http://rupturacolectiva.com/condenan-a-115-anos-de-prision-a-jovenes-anarquistas-en-grecia/.

[4] Ver Acontecimiento libertario: https://pradaraul.wordpress.com/anarquismo/acontecimiento-libertario/.

Consideraciones sobre el activismo libertario

Consideraciones sobre el activismo libertario

Interpretación y complejidad, proyecto e incidencia

 

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Interpretación y complejidad.pdf

 

 

 

 

 

 

Hay que distinguir entre el acontecimiento, complejidad dinámica, compuesto por múltiples singularidades en devenir. Con las interpretaciones que se tenga de esta experiencia social; que pueden ser simples, esquemáticas; por lo tanto, inadecuadas para comprender, por lo menos, parte del acontecimiento. Interpretaciones, incluso, que pueden ser, mas bien, complejas, en el sentido de haber escapado al simplismo, al esquematismo reducido; buscando elucidaciones a través de composiciones teóricas más exigentes, de estructuras conceptuales más elaboradas. No solamente decimos que la interpretación no es la realidad, sinónimo de complejidad, sino que no incide, en sentido práctico, en los decursos efectivos, aunque lo haga, de algún modo, indirectamente. La incidencia se efectúa por intervención de fuerzas concurrentes. Hay que distinguir, entonces, entre una orientación racional y perceptual, por ejemplo, una estrategia de incidencia, un proyecto político, de la dinámica y mecánica de las fuerzas, que inciden efectivamente en el decurso de procesos inherentes al acontecimiento.

 

Esto no solamente lo decimos por las formaciones discursivas, las “ideologías”, los proyectos políticos, los paradigmas, criticados por nosotros, sino también, lo decimos en lo que respecta a nuestra crítica desplegada y al activismo que encausamos, el libertario. Ciertamente, sería paradójico caer en lo mismo que criticamos; confundir representación con realidad, caer en un voluntarismo intelectual, creyendo que la complejidad misma, lograda en la interpretación crítica, achica la diferencia entre complejidad e interpretación, por más compleja que sea esta última; que el activismo comprometido, sostenido en esta interpretación crítica, resuelve el problema de la incidencia. De ninguna manera. El activismo, que busca liberar la potencia social, no resuelve de por sí el problema de la incidencia de las fuerzas.  La incidencia exige mucho más que una comprensión, adecuada de la complejidad, mucho más que un activismo crítico, interpelador, libertario. La claridad de lo buscado, demoler las estructuras de poder, desmantelar la institucionalidad del poder, liberar la potencia social, hacer emerger los autogobiernos, es como la apertura del horizonte civilizatorio, los mundos alterativos y alternativos; para trasmontarlo es menester no caer en la ilusión, que esta visión crítica y este activismo libertario han resuelto los problemas de incidencia. La complejidad, como sinónimo de realidad, exige desenvolvimientos y acciones más arduas, que solo el activismo libertario y la crítica de la “ideología”, la interpelación de las formas polimorfas de poder, incluso las convocatorias a las movilizaciones generales. Se trata de desatar la potencia social en subjetividades atrapadas en sujetos constituidos largamente por diagramas de poder.

 

Como los y las libertarias no somos vanguardistas, no nos creemos ni maestros, ni dirigentes de masas, multitudes, pueblos, sino más bien parte de ellos. Esta tarea, la de las emancipaciones y liberaciones múltiples, corresponde a todos, es, como se dice, una labor colectiva. La tarea, entonces, es activar la potencia social. ¿Cómo se hace?

 

No hay recetas, ni mucho menos pretendemos darlas. Los activamos libertarios responden a problemáticas históricas-políticas-culturales, en distintos contextos y periodos, momentos y coyunturas; diferentes composiciones de relaciones y estructuras de poder singulares, locales, nacionales, regionales, mundiales. Heredando tradiciones de luchas, de experiencias y memorias sociales, atravesadas por las dinámicas culturales, las difusiones lingüísticas, por la actualización de las prácticas, de los esquematismos de comportamientos, conductas y habitus, que son, a su vez interpelados, de-construidos y diseminados por el discurso critico activista. En consecuencia, los activismos se arman considerando la crítica ácrata y su combinación específica en estas composiciones singulares históricas-políticas-sociales-culturales-territoriales.

 

Sin embargo, sin que sean recetas, ni nada por el estilo, parece conveniente poner en mesa de discusión algunas consideraciones de índole configurativa. Por ejemplo, si no se trata de dirigir, de conducir, de enseñar, de liderar, de vanguardizar, pretensiones de las tradiciones jacobinas; se trata, de manera diferente, de activar la potencia, inherente en los cuerpos, potencia inhibida por las estructuras de poder inscritas en el cuerpo. Esto no solamente equivale a interpelar las redes institucionales, que atrapan a estos cuerpos, a parte de sus fuerzas, utilizadas en la reproducción del poder, sino también de-construir las subjetividades cristalizadas por los diagramas de poder; es decir, interpelar a los propios sujetos sociales, pues terminan siendo cómplices de sus propias dominaciones.

 

Par tal efecto, parece necesario compartir experiencias y memorias sociales. Comprender, en sentido hermenéutico, lo que supone la fenomenología de la percepción, las complejidades singulares de los contextos en los que se mueven los activismos específicos. Tomar atención a las singularidades locales, nacionales, regionales, en su composición y combinación mundial. Esto último tiene importancia, tanto por las adecuaciones del activismo a las singularidades, sino también porque las singularidades componen integraciones dinámicas mundiales. La consecuencia, es que todo activismo local y nacional es también un activismo mundial; activismo contra la dominación mundial, que se manifiesta y se singulariza en las dominaciones locales.

 

Los activismos libertarios también son contexturas dinámicas de planos y espesores de intensidad subversivos; se articulan planos de intensidad políticos con planos de intensidad estéticos, espesores de intensidad corporales con espesores de intensidad territoriales. Actos heroicos con actos creativos; política, en sentido amplio, en sentido de suspensión de los mecanismos de dominación, y poesía, en sentido de poiesis inventiva. Lo que caracteriza a los activismos libertarios, a diferencia de la tradición “izquierdista”, con todas sus variantes, matices y diferencias, es que los activismos libertarios son disposiciones y dispositivos de contra-poder, en el sentido pleno de la palabra; se colocan como destructores del poder, para liberar la potencia; nunca reproducir otra forma de poder, que es el circulo vicioso del poder, en el que cayó la “izquierda”.

 

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