Archivo de la etiqueta: Notas

Anotaciones sobre la deriva política

Anotaciones sobre la deriva política

Diagnóstico rápido de la trayectoria neopopulista

 

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Justicia amordazada

 

La corrupción hecha política

Corrupción generalizada, corrosión demoledora de las instituciones. La decadencia en plenitud. Esto demuestra que, hace un tiempo, ha muerto la democracia, la política, la Constitución, la Justicia, la legalidad. Lo que prepondera es el despotismo proliferante, el ejercicio múltiple de la violencia, la imposición de los grupos de poder, el encubrimiento descarado de la delincuencia y el crimen, de los delincuentes y criminales, la Administración grosera de ilegalismos. Si el pueblo contempla esta panorama degradante de la decadencia, es cómplice de su propio muerte.

El Estado, dispositivo del terror

El terrorismo de Estado en acción. No les queda otra cosa que la espiral de violencia. Desmantelaron la Constitución, corroyeron las instituciones, cometieron democracidio, ecocidio y etnocidio. Desconocen los derechos consagrados por la Constitución. Despilfarraron por quince años los ingresos del Estado. Hacen de agentes encubiertos de las empresas trasnacionales extractivistas y agentes descarnados de los Cárteles. Han perdido toda legitimidad; son un gobierno de la administración de violencia. Por lo tanto, su función ha dejado de ser funcional. Son una amenaza para el pueblo y el país.

El Estado: dispositivo de los Cárteles

Un Estado tomando por los Cárteles, agente encubierto de las trasnacionales, dispositivo político de enriquecimiento de la burguesía rentista y la burguesía mafiosa, además de las burguesías tradicionales. Un gobierno demagógico, acompañado por la masa elocuente de llunk’us.

Los grupos de choque, parte del terrorismo de Estado. La decadencia en acción. Los esbirros al servicio del modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente,  que efectúa el gobierno neopopulista retornado. La miseria humana en la expresión más descarnada.

La guardia pretoriana de la República del Chapare. Los dispositivos represivos de la coca excedentaria y de la industria de la cocaína. La policía descarnada en su tarea sucia.

La guerra declarada del gobierno contra los cultivadores de la coca tradicional, contra el pueblo, contra la democracia, contra la Constitución, contra la Madre Tierra. La evidencia de que se trata de una forma de gubernamentalidad no solo clientelar sino traficante.

Desplazamiento irregular para defender el mercado ilegal de la coca, acción punitiva contra la coca tradicional y la organización legítima de la coca yungueña. Un gobierno que descubre su cara, su perfil perverso  al servicio del lado oscuro del poder.

La invención política de la realidad

No importa ni la realidad ni la verdad, lo que importa es la imposición por la violencia, encubierta con un montaje mediático y la inercia de un discurso desgastado, que se inventa una realidad y adultera la pretensión de verdad. El ejercicio político gubernamental se ha convertido en una sistemática tramoya, en un espectacular montaje, donde todo es falso. Es esta falsedad la que se eleva a pretensión de verdad. En consecuencia, se gobierna en el fango atiborrado de niebla. La violencia política se multiplica y desaparece no solo la democracia sino también la política. Solo queda las ruinas de la destrucción.

Delirio extremo que solo aparece cuando la enajenación llega lejos, la ilusión del poder aleja desmesuradamente a los personajes histriónicos. El problema es que los medios de comunicación y toda la gama de la casta política coadyuva. Parte del pueblo es cómplice de la decadencia.

La desnacionalización

No hubo nacionalización, salvo un año, correspondiente a la aplicación de la ley «Héroes del Chaco». Después se desnacionalizó con los Contratos de Operaciones, entregando el control técnico a las trasnacionales. Disminuyendo de 82% al 50% más el 12% del impuesto especial.

El neopopulismo retornado continúa con el modelo colonial extractivista del capitalismo. Hace lo mismo que los gobiernos neoliberales, populistas, liberales y de dictadura militar. Son una versión demagógica y folklórica de eterno retorno de la colonización, de la dependencia y de la dominación del sistema mundo capitalista.

La desnacionalización de las hidrocarburos, el despilfarro de los recursos del Estado, la malversación de fondos, la creación de empresas fantasmas, la corrosión institucional, la corrupción galopante, la entrega onerosa del litio, el perder las controversias internacionales, recibiendo coimas, la tercera derrota de la guerra del Pacífico en La Haya, en fin una bochornosa secuencia de delitos políticos y constitucionales, además de traición a la patria, han sido ignorados por la Contraloría, los tribunales, el Congreso y la Administración de Justicia, convertidos en dispositivos de encubrimiento. Cómplices de crímenes políticos y constitucionales. Ahora  quieren seguir con lo mismo, el eterno retorno de la corrupción y la corrosión institucional.

Llunkirio

De llunk’us a traidores al país. De zalameros a indignos personajes que avalan inexcusables fechorías. ¿De dónde sacan el descaro de mostrarse tan descarnadamente crápulas? ¿De sentirse impunes? ¿De la falta total de escrúpulos? De la miseria humana, producto del poder.

No se inmutan, se hacen a los desentendidos. Son responsables de la pérdida de 42 millones de dólares ante una empresa fantasma del litio, ahora se debe 105 millones de dólares ante un banco español, que administra una AFP. No tienen vergüenza. Todavía se sienten capaces de acusar, perseguir y perpetrar crímenes políticos y constitucionales. Esta gente es la que gobierna.

El cinismo llevado al desborde del descaro. Después de haber cometido delitos contra el Estado, llevando a cabo actos de corrupción, en concomitancia con la CAMC, en complicidad con el gobierno, gozando de la protección de los órganos de poder, todavía tiene el tupé de acusar.

La degradación moral contamina a la sociedad, a las institucionales sociales. El derrumbe moral abarca a Estado y sociedad. El pueblo tiene la responsabilidad de salir del círculo vicioso de la decadencia, de combatir a los dispositivos de la corrosión institucional y la corrupción galopante, a los agenciamientos de la degradación, de luchar contra los cárteles. La complicidad es síntoma de putrefacción.

Machistas consumado, en plena decadencia, sin discurso ni horizonte. Un odio recóndito a la mujer les corroe las entrañas, los deja sin imaginación. Por eso balbucean. La dirigencia del partido gobernante tiene en estos personaje un ejemplo evidente de lo que son: hombres sin atributos, llenan su vacío con la violencia descarada, que expresa sus complejos profundos y atroces miedos.

El rol de las iglesias cristianas evangélicas en la victoria del «No» en el plebiscito de Colombia

El rol de las iglesias cristianas evangélicas en la victoria del «No» en el plebiscito de Colombia

Mujer protesta a favor de la familia tradicional en ColombiaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLos líderes evangélicos de Colombia creen que el acuerdo tal como está escrito amenaza su idea de familia.

En la mañana del mismo día en que se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la ciudad de Cartagena, un pastor evangélico estaba parado sobre una tarima.

Hablaba ante cientos de personas en un acto público en favor del «No» a lo pactado, posición que triunfó con un pequeño margen en el plebiscito de este domingo.

El acto estaba encabezado por el expresidente y actual senador Álvaro Uribe, líder del partido Centro Democrático y principal opositor a lo acordado en La Habana con la guerrilla.

CartelImage copyrightGETTY IMAGES
Joven con cartelImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionDe los 10 millones de evangélicos, votaron posiblemente unos cuatro, la mitad de ellos, lo hizo por el «No».

Un par de semanas antes de la votación el senador oficialista y presidente de la Comisión de Paz de la cámara alta, Roy Barreras, me había dicho que su principal preocupación de cara al plebiscito era el voto cristiano evangélico.

Este martes me dijo: «Yo creo que por lo menos dos de los seis millones de votos (que tuvo el «No») fueron de congregaciones cristianas, evangélicas y católicas que salieron a votar en defensa de la familia, como si la familia estuviera en riesgo».

Edgar Castaño, presidente de la Confederación Evangélica de Colombia me dijo que de los 10 millones de fieles que tienen sus congregaciones, votaron posiblemente unos cuatro, la mitad de ellos por el «N.

Y que creen, como él, que el acuerdo tal como está escrito amenaza su idea de familia.

La familia

«El acuerdo vulnera algunos principios de los evangélicos», me dijo el presidente de la Confederación Evangélica.

«La familia», por ejemplo, «cuando se habla de equilibrar los valores de la mujer con los de los grupos LGTBI«.

Castaño fue uno de 14 representantes de iglesias cristianas recibido este martes por el presidente Juan Manuel Santos (sólo tuvo dos reuniones con grupos de interés en el día, la otra con corporaciones económicas).

Reunión del presidente de Colombia Juan Manuel Santos con representantes de iglesias cristianas.Image copyrightPRESIDENCIA DE COLOMBIA
Image captionEste martes 14 representantes de iglesias cristianas se reunieron con el presidente Juan Manuel Santos.

Al salir, explicó que específicamente se habló del tema del «enfoque de género» en el acuerdo.

«(El presidente) muy abiertamente nos ha dicho: ‘Vamos a revisar eso, vamos a sacar todo aquello que amenace a la familia, que amenace a la iglesia y vamos a buscar una frase, una palabra, que no le de temor a los creyentes'».

Frases

Incluso, dijo Castaño, hablaron de tener una representación en la revisión del acuerdo.

Pero, ¿cuáles son las frases que tanto preocupan a los religiosos?

Hombre con cartel a favor de la comunidad LGTB en ColombiaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLas frases del acuerdo que llamaban a reconocer y tener en cuenta las necesidades de la comunidad LGTB preocuparon a los evangélicos, creen los expertos.

Algunas como estas, que pueden encontrarse en las 297 de lo firmado por el gobierno y las FARC:

  • «Que la implementación se haga teniendo en cuenta la diversidad de género, étnica y cultural, y que se adopten medidas para las poblaciones y los colectivos más humildes y más vulnerables, en especial los niños y las niñas, las mujeres, las personas en condición de discapacidad y las víctimas; y en especial por un mismo enfoque territorial».
  • «Que se promueva la equidad de género mediante la adopción de medidas específicas para garantizar que mujeres y hombres participen y se beneficien en pie de igualdad de la implementación de este Acuerdo».
  • «Reconocer y tener en cuenta las necesidades, características y particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y las comunidades rurales —niñas, niños, mujeres y hombres, incluyendo personas con orientación sexual e identidad de género diversa— y garantizar la sostenibilidad socio-ambiental».

«En algunas cosas hay que cambiar el lenguaje y en otras hay que aclararlo», me dijo Castaño.

«A conciencia»

«Ellos compraron la falsedad de que en los acuerdos había una ‘ideología de género'», cree el senador Barreras.

«Prácticamente todas las iglesias cristianas evangélicas se dedicaron en sus sermones a atacar el proceso de paz con ese argumento», señaló.

Pero Castaño me dijo que no fue así: «Son unos casos muy aislados; la mayoría de los creyentes votaron en conciencia«.

Iglesia católica

«No solamente las iglesias cristianas sino la iglesia católica tiene también una gran responsabilidad, porque la iglesia católica en Colombia nunca se comprometió con el ‘Sí’«, me dijo José Mojica, periodista especializado en temas religiosos.

Mujer católica leyendo en ColombiaImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLa iglesia católica en Colombia incentivó la participación en el plebiscito, pero no promovió una u otra postura.

Aunque al principio respaldaron la solución negociada al conflicto y el proceso de paz, no promovieron el voto a favor del acuerdo en un país que sigue siendo mayoritariamente católico.

El padre Jorge Enrique Salcedo Martínez, religioso católico y doctor en historia de la Universidad de Oxford, me explicó: «La iglesia católica defiende la familia integrada por un varón y por una mujer. Frente a eso sí hubo un cierto temor,temor a que ese concepto de familia se trasgrediera«.

Finalmente, la iglesia católica en Colombia incentivó la participación en el plebiscito, invitó a la lectura de lo acordado, pero no promovió una u otra postura.

«Creo que a la iglesia le faltó un compromiso más contundente», consideró Mojica.

Llamativamente, además, terminó distanciada de algún modo del papa Francisco, que siempre respaldó el «Sí».

Poder

Luego de la victoria en las urnas el pasado domingo, Álvaro Uribe dijo: «Reiteramos la necesidad de estimular los valores de la familia (…) defendidos por nuestros líderes religiosos y pastores morales«.

Algunos han mencionado la cercanía del senador con grupos evangélicos.

Álvaro Uribe.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionAlgunos han mencionado la cercanía del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe a los grupos evangélicos.

Pero Castaño dijo que en la reunión de este martes con Santos hizo esta aclaración: «Nosotros no estamos relacionados, ni avalados, ni en alianza con ninguna organización política ni con ningún personaje político».

Sea como fuere, los cristianos evangélicos son un grupo que tiene mucha influencia hoy en Colombia, como lo prueba la reunión con Santos y admite Castaño.

«Diez millones de cristianos que representan para el gobierno, para cualquier persona, votos, eso tiene que tener algún poder, ¿no?», me dijo.

«En Colombia se elige presidente con ocho o diez millones de votantes y nosotros somos diez».

Brasil, sin presidenta, sin mujeres ministras y con primera dama

Brasil, sin presidenta, sin mujeres ministras y con primera dama

IMPEACHMENT DE DILMA ROUSSEFF

Brasil, sin presidenta, sin mujeres ministras y con primera dama

El presidente interino, Michel Temer, elige solo a hombres blancos como ministros

Temer, en su primer discurso como presidente interino de Brasil.Temer, en su primer discurso como presidente interino de Brasil. Felipe Dana AP

São Paulo 
Era difícil distinguir a Michel Temer este miércoles, en su primer discurso como presidente interino de Brasil. Cercado de otros hombres blancos entre los 40 y los 75 años, como él, el nuevo jefe de Estado anunció públicamente a sus nuevos ministros, que también se le parecían: otros hombres blancos entre los 40 y los 70 años. Ni una sola mujer. Ni un solo negro.
El mismo día, la presidenta recién apartada del poder, Dilma Rousseff, estuvo arropada en su despedida pública por exministros y aliados, hombres y mujeres. Muchos rondaban su edad (68 años) y la mayoría eran blancos, como ella, pero eso no es una novedad tan chocante en Brasil, donde la mitad de los brasileños se declaran negros o mulatos, pero en las elecciones de 2014 solo el 3% de los cargos públicos elegidos lo eran.

Rousseff, el día que fue apartada de la presidencia.Rousseff, el día que fue apartada de la presidencia. Igo Estrela Getty Images
La comparación de las dos fotos, Temer rodeado de hombres de traje oscuro, Rousseff de mujeres vestidas de rojo, dio que hablar. “Es un retrato de lo que piensa [el nuevo Gobierno], un retrato de su falta de respeto a la mujer y la falta de compromiso con la cuestión social”, dijo el exministro de la Secretaría de Gobierno, Ricardo Berzoini. “No hay ni una mujer porque el Gobierno golpista no piensa en el 52% de la población”, aseguró la exministra de Políticas para las Mujeres, Eleonora Menicucci, justo después de que Temer cortase 10 ministerios, entre ellos el suyo. “Este es un golpe machista, patriarcal, misógino, capitalista, contra un proyecto de Gobierno de inclusión social. No les gustan los pobres, las mujeres, los negros, los gays, las lesbianas, los indígenas”, añadió. “Aún somos el futuro de la política brasileña y vamos a mostrar nuestro poder en las calles, las urnas, la lucha”, advirtió el colectivo feminista Think Olga.

“Bella, recatada y hogareña”

Es la primera vez en la democracia de Brasil que no hay ni una sola mujer en primera fila del Gobierno, y, por primera vez en seis años, el país tampoco tiene presidenta, pero sí primera dama. Entre los perfiles de Marcela Temer que los medios brasileños publican estos días, el más polémico salió a mediados de abril en la revista Veja. A muchos no le gustó el título, “Bela, recatada e do lar” (Bella, recatada y hogareña), y tampoco el tono, que destacaba que a la exmodelo —quedó, a los 19 años, segunda en el concurso Miss São Paulo—, 43 años menor que el presidente, le gusta usar faldas a la altura de la rodilla y tiene un expeluquero que la compara con Grace Kelly.
Esta primera dama, que previsiblemente seguirá con su perfil discreto, lejos de los focos, sin meterse en política, no podría ser más opuesta a Rousseff. La líder del Partido de los Trabajadores empezó a militar en la extrema izquierda a los 20, aprendió a disparar y montar bombas, sobrevivió a las torturas de la dictadura militar y en su ficha de detenida la policía anotó: “No está arrepentida”. En los actos de apoyo a su Gobierno, los simpatizantes suelen gritarle: “Dilma, guerrera de la patria brasileña”. A mediados de abril, cuando el impeachment ya parecía inevitable, decenas de mujeres se reunieron alrededor del Palacio del Planalto, sede de la presidencia en Brasilia, con flores, para darle un “abrazo colectivo”.
El último día antes de ser apartada de la presidencia, en la Conferencia Nacional de Mujeres, en Brasilia, Rousseff afirmó: “La Historia dirá cuánto de violencia, de prejuicios contra la mujer, hay en este proceso golpista”. El día de su despedida, insistió: “Estoy orgullosa de ser la primera presidenta de Brasil. He honrado los votos que las mujeres me dieron. Nosotras tenemos algo en común: somos dignas”.

Michel y Marcela Temer, en la toma de posesión de Rousseff, el 1 de enero de 2015.Michel y Marcela Temer, en la toma de posesión de Rousseff, el 1 de enero de 2015. MARCELO SAYAO EFE

«Impeachment» a Dilma Rousseff: ¿hubo un «golpe de Estado» en Brasil?

«Impeachment» a Dilma Rousseff: ¿hubo un «golpe de Estado» en Brasil?

Image copyrightGETTY
Image caption«No es un ‘impeachment’, es un golpe», dijo Dilma Rousseff.

«Cuando una presidenta electa es juzgada bajo la acusación de un crimen que no cometió, el nombre que se le da a eso en el mundo democrático no es ‘impeachment’, es golpe».

Eso dijo Dilma Rousseff el jueves, recién suspendida por el Senado de su cargo de presidenta de Brasil.

Esta denuncia de que se trata de un golpe de Estado recuerda inevitablemente a las declaraciones que hicieron Manuel Zelaya en 2009 y Fernado Lugo en 2012, cuando fueron destituidos de sus respectivos cargos al frente de los gobiernos de Honduras y de Paraguay.

Image copyrightREUTERS
Image captionLos correligionarios de Rousseff llevan semanas diciendo que el proceso es «una farsa».

Y, al igual que ocurrió en los casos de Zelaya y Lugo, junto a la denuncias de golpe en esta ocasión también hay voces que insisten en que el proceso ha sido totalmente constitucional.

Entonces, ¿hasta qué punto se puede hablar de golpe de Estado?

BBC Mundo preguntó a varios expertos.

«Avalado», pero «abuso»

«Es un proceso avalado por dos de los poderes de la República (Congreso y Senado) no puede nunca ser llamado un golpe», asegura Clovis Rossi, columnista del diario brasileño Folha de Sao Paulo, a BBC Mundo.

Image copyrightGETTY
Image captionEl «impeachment» fue avalado por el Congreso y el Senado de Brasil, dicen quienes insisten en que no puede hablarse de golpe de Estado.

Aunque reconoce: «Lo que sí hubo, a mi juicio, es una desproporción entre el crimen y el castigo».

La acusación central contra Rousseff en el Congreso es que violó normas fiscales, maquillando el déficit presupuestal.

De la misma manera, apegándose a la definición clásica de golpe de Estado, la experta en Brasil Amy Erica Smith, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, niega que el proceso contra Rousseff pueda ser catalogado como tal.

El proceso «no fue dirigido por un grupo de militares» —a favor del juicio político votaron 367 congresistas de 531 y 55 senadores de 77— y «no se utilizaron medios inconstitucionales o extralegales», escribe en su artículo de opinión del medio estadounidense The Washington Post.

 

No fue dirigido por un grupo de militares y no se utilizaron medios inconstitucionales o extralegales»

Amy Erica Smith, profesora de ciencias políticas de la Universidad de Iowa, Estados Unidos
AFP

Aunque como Rossi, considera que las acusaciones que penden sobre Rousseff son «relativamente menores y en la mayoría de los casos no desembocarían en un impeachment«.

Y por ello dice la forma en la que se ha llegado a la aprobación al inicio del juicio político «tampoco es exactamente democrático».

«Es un abuso del proceso democrático», concluye.

«Neogolpe»

No satisfecho con esa definición, Boaventura de Sousa Santos, uno de los académicos e investigadores más importantes en el área de la Sociología Jurídica a nivel mundial, prefiere hablar de «neogolpe».

Y lo hace de la misma manera en la que otros hablan de «golpe de Estado constitucional» o «golpe institucional».

Image copyrightAFP
Image caption«Neogolpe», lo han llamado algunos, como el sociólogo Boaventura de Sousa Santos.

«Es sin duda un neogolpe, un escenario en el que un gobernante electo queda impedido por una acción parlamentaria y sin ninguna causa en términos constitucionales«, explica a BBC Mundo.

De acuerdo a la Constitución de Brasil, el «impeachment» a un presidente «debería estar fundado en crímenes graves cometidos durante su mandato», prosigue el experto.

«Pero en el caso de Dilma (Rousseff) no hay indicios de ello. Al contrario, hay consenso en que es una de las políticas más honestas de América Latina, y va a ser enjuiciada (en un juicio político) por políticos implicados en casos de corrupción», destaca.

Según el sociólogo en los «neogolpes» y existen componentes del golpe de Estado tradicional.

 

Se crean estados de excepción, aunque sin suspensión de la constitucionalidad, (…) y hay una presencia no muy obvia de militares»

Boaventura de Sousa Santos, experto en Sociología Jurídica
AFP

«Se crean estados de excepción, aunque sin suspensión de la constitucionalidad, existe en ellos una omisión de la Corte Suprema de Justicia para frenar el proceso y hay una presencia no muy obvia, discreta pero evidente, de militares«, añade.

Y asegura que, como ahora en Brasil, así ocurrió también en Honduras en 2009 y en Paraguay en 2012.

Los «antencentes» de Honduras y Paraguay

El 28 de junio de 2009, Manuel Zelaya, ya despojado de su cargo de mandatario de Honduras, fue detenido por militares que allanaron la casa presidencial, trasladado a la base de la fuerza aérea en el sur de Tegucigalpa, yexpulsado a Costa Rica.

Había asumido el cargo el 27 de enero de 2006, después de haber ganado las elecciones de 2005 de la mano del Partido Liberal.

El primer día de su presidencia aprobó la Ley de Participación Ciudadana, que permitiría consultar a los ciudadanos sobre las principales cuestiones nacionales.

Image copyrightAP
Image captionLa Corte Suprema de Honduras ordenó la captura de Manuel Zelaya el 26 de junio de 2006.

A partir de esa ley, en 2009 propuso hacer una consulta popular en junio sobre la posible elección de una Asamblea Constituyente que modificara la Constitución de 1981.

Y para refrendar la decisión ciudadana, colocaría una cuarta urna en los colegios electorales durante las elecciones de noviembre.

La oposición alegó que la intención última de Zelaya era modificar la Constitución para poder presentarse para un segundo mandato, algo prohibido.

Así con base en una ley que se había promulgado cinco días después de la consulta, la Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Superior Electoral calificaron de ilegal el acto de Zelaya.

Concluyeron que era responsable de los delitos de «traición a la patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio del Estado de Honduras».

Y el 26 de junio la Corte Suprema emitió una orden de captura contra él, lo que ocurriría dos días después.

«Fue un golpe de Estado orquestado por Estados Unidos», denunciaría el propio Zelaya al año, desde Costa Rica.

«El golpe de Estado se planificó en Miami con el apoyo de Washington y del Comando Sur mediante gente como Otto Reich —subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental durante el gobierno de George W. Bush—, en colusión con la oligarquía hondureña y algunos parlamentarios del país«.

Image copyrightGETTY
Image copyrightGETTY
Image captionEn el caso de la destitución de Fernando Lugo en Paraguay también se habló de «golpe de Estado».

Una afirmación similar saldría de boca de Fernando Lugo, el ya depuesto presidente de Paraguay, en 2012.

«Fue un golpe de Estado que permitió el reposicionamiento de la clase oligárquica privilegiada históricamente».

Así definió Lugo el juicio político que en junio de 2012 lo quitaría de la presidencia, que fue preparado en menos de 24 horas y que paralizó al país.

«Elementos de la derecha»

«En todos estos casos hubo elementos de la derecha; fueron impulsados por personalidades muy conocidas» de ese arco político, señala el sociólogo Boaventura de Sousa Santos.

En el caso de Honduras, se refiere a políticos del entorno del conservador Partido Nacional, cuyo candidato, Porfirio Lobo, resultaría victorioso en las elecciones del 29 de noviembre de 2009.

En Paraguay, habla del Partido Colorado, que detentaba la presidencia ya desde los tiempos del gobierno de facto de Alfredo Stroessner.

Image copyrightGETTY
Image captionEl congresista Jair Bolsonaro (en la imagen, con la camiseta blanca) dedicara su voto a favor del «impeachment» al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, torturador del gobierno militar.

Que el congresista Jair Bolsonaro dedicara su voto a favor del «impeachment» al coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, quien torturó a Rousseff durante el gobierno militar de 1964-1985, llevó a muchos a concluir que el proceso de Brasil también contaba con la existencia de esos elementos.

«En democracia la única manera de apartar a un mandatario del poder es por medio de unas elecciones», señala De Sousa Santos. «Pero en Brasil la derecha tendría que haber esperado un año para las elecciones».

Concuerda con esto el escritor y teólogo de la liberación brasileño Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como «Frei Betto».

«Ellos saben que si hay elecciones hoy, Lula (el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva) va a ganar. Es un golpe parlamentario«, sentencia.

 

Ellos saben que si hay elecciones hoy, Lula va a ganar. Es un golpe parlamentario»

Carlos Alberto Libânio Christo, «Frai Betto», teólogo de la liberación

«Patrón»

«Se ve en toda la región, cómo miembros de congresos, en connivencia con el poder judicial y los grandes grupos mediáticos actúan de forma que desestabilizan gobiernos populares que fueron electos por mayoría», dice a BBC Mundo Ingrid Bleynat, experta en América Latina del Instituto Internacional de Desarrollo del King’s College de Londres.

Aunque Bleynat piensa que un patrón que se repite es que los dan las derechas, otros, como la de Daniel Duquenal, editor del blog «Venezuela News and Views», se quejan de que los llamados «nuevos golpes de Estado» no son exclusividad de un lado del expectro político.

 

A estas alturas podemos hablar de la existencia de un patrón»

Ingrid Bleynat, del Instituto Internacional de Desarrollo del King’s College de Londres
AFP

«Lo que sí puedo notar es la doble moralidad que América Latina presenta en estos asuntos«, escribía en 2012, tras la destitución de Lugo en Paraguay.

«Cuando Hugo Chávez hizo un golpe contra la asamblea electa en septiembre de 2010 al hacer que la vieja asamblea votase una ley habilitante a pocos días de cesar sus funciones en diciembre, nadie dijo nada, ni en Unasur, ni en Mercosur, ni en la OEA».

En el estudio Los golpes de Estado constitucionales en Latinoamérica: una amenaza emergente para el principio democrático, de los juristas Omar Huertas y Víctor Manuel Cáceres hablan de una «innovadora y cada vez más usada tipología de derrocamiento del poder político».

Sea como sea, «las revocatorias recientes de poder (…) hay que analizarlas desdeun nuevo contexto donde ya no prevalecen los disparos y los contingentes militares que caracterizaron los escenarios golpistas del siglo XX», concluyen Huertas y Cáceres.

Carta anticipada a Mía Luna

Carta anticipada a Mía Luna

 

Raúl Prada Alcoreza

 

Carta a Mia Luna 

 Mia Luna 2

 

 

Dedicado a mi nieta que viene

 

 

Vamos a exponer sobre los temas tratados, y que son de nuestras preocupaciones, pero, ahora, no de una manera racional, por así decirlo, sino desbordando, hablando desde la intuiciones del cuerpo, que se expresa de una manera intensa, sin importarle las argumentaciones. No hacemos ninguna apología de este estilo, ni decimos que es mejor que el otro, que expone, aunque intempestivamente, de una manera ordenada sus argumentaciones. Solo lo hacemos, porque las intensidades impetuosas desbordan; además por curiosidad, por saber hasta dónde llegan estas emociones.

 

 

Una carta anticipada

 

¿Cómo hablarte? ¿Cómo escribirte? No has nacido aún; pero, pronto nacerás. Serás parte del mundo efectivo. ¿Cómo contarte que este mundo, en el que naces, es hermoso; pero, también problemático? Es posible que lleves, en tu sangre, para decirlo metafóricamente, la rebelión de tu tátara abuelo Francisco Xavier, rebelión, que en parte, he heredado. Como decirte, que, a pesar de las certezas de las rebeliones, las instituciones imponen una realidad inventada, oficial; pero, que condiciona nuestros comportamientos. No es que estemos equivocados del todo o en lo correcto del todo. Sino, que no puedo decirte que la rebelión es la clave de la historia cambiante de las sociedades humanas. Pues, no sabemos a ciencia cierta si esto ocurre, debido a que los desenlaces dependen de la correlación de fuerzas. Tampoco puedo decirte que seas cauta, que acates las reglas, aunque no creas en ellas, pues es la forma de condescender con el statu quo. Pues tampoco sabemos que esto es cierto. Pues, como depende de la correlación de fuerzas, no sabemos por qué lado se inclina esta correlación.

 

¿Qué te puede decir tu abuelo, dándote un consejo? Si algo he aprendido, lo poco que uno puede aprender, es que no hay verdades que blandir como banderas en la cara de otras gentes. Solo aprendemos. ¿En esta circunstancias cómo comportarnos? No hay respuestas. Lo importante, parece, es la sinceridad, la transparencia, la honestidad, también la humildad, ante lo que tenemos que aprender, lo desconocido. Pero, el coraje, ante las pretensiones de verdad, de saber absoluto, que coincide con las pretensiones representativas del poder.

 

Llegaras al mundo con los poros abierto, preguntando de todo, del porqué de todo, del cómo; nos volverás locos con tus preguntas. No sé cuántas responderemos. Lo importante no parece estar en nuestras respuestas, sino en cómo las recepcionas. No creo que nos creas completamente. Esta diferencia es la que te motiva investigar por cuenta propia. Si esto ocurre, inicias tu propio camino y caminar.

 

Quizás esto sea lo más importante, tu propio camino. Sin imitar a nadie. Sin seguir consejos, después de haberlos escuchados. Sirven para reflexionar; pero, la única que decide eres tú. Por eso mismo, sin querer inducir, sin querer lanzar ninguna verdad, porque no existen, salvo en el imaginario, sino como lanzando una experiencia; lo que sí parece innegable es la vida, la imprescindible y necesaria vida. Pues somos eso, vida. Lo primero que importa es la vida. Hay que defenderla frente a todo lo que la ataca.  Hay que defender la vida que tú eres y que todos somos, los humanos, los seres orgánicos, biológicos; también, según tu abuelo, también la materia del pluriverso, la luminosa y la oscura; la energía luminosa y la energía oscura. Pues cree que la vida está en la materia y en la energía. No importa si le crees o no estas especulaciones a tu abuelo. Lo que importa es la valoración y la importancia que le des a la vida.

 

No importa si le crees o no a tu abuelo. A lo mejor exagera y se exalta. Lo importante es que parece que debemos defender lo único que nos hace posibles, la vida. En tu periodo y quizás época, a lo mejor son otras las discusiones y debates, los paradigmas en uso, y lo que digo suene a romanticismo anacrónico y trasnochado; a lo mejor estén de acuerdo en lo esencial, y les resultan un tanto ingenuo los enunciados trasmitidos. Puede ser, pero, lo que no creo que podamos revisar, es la defensa y potenciamiento de la vida.

 

Al respecto, de la vida, otras cosas que he aprendido – no sé cómo te parecerán – tiene que ver con la relaciones con lo demás y con los territorios que habitamos. Parece que estas relaciones se materializan, según el sello que les imprimimos. Lo que llama la atención es que las sociedades humanas se han dejado llevar por la inclinación por las relaciones de dominación. Parece que esta tendencia, este ámbito de relaciones, ha afectado a las relaciones mismas. Que ya no son concebidas como complementarias, sino como relaciones productoras de ventajas comparativas. Al respecto, me parece una pérdida de tiempo, estas consideraciones, pues qué se gana con las relaciones de dominación. Prestigio, honor institucional, riqueza, reconocimiento institucional, fama mediática; pero, todo esto no es más que provisional y banal. Se ha respondido a las pretensiones, al orgullo, al imaginario narciso; pero, no se ha logrado la satisfacción plena, que podemos llamarla felicidad.

 

Por eso, parece, que uno de los secretos de la armonía en el Oikos, el planeta, nuestra casa, es la honestidad, la transparencia, la espontaneidad; desechando la simulación, el montaje, el teatro, a lo que se acostumbra la sociedad institucionalizada. La potencia se libera cuando abrimos las compuertas del cuerpo, cuando nos expresamos transparentemente, con honestidad, expresando lo que sentimos y lo que reflexionamos. Esto quizás sea ser lo que una es, sin ocultar esta bella singularidad en la imitación de lo que quieren las instituciones.

 

Seguramente pasaras muchas etapas, como las pasamos todos y todas. Cada una de ellas, será, aparentemente diferente; en ellas aprenderás del mundo y sus alrededores; aprenderás, poco a poco, lo que es ser mujer, en este milenio, el del 2000, que comienza. Lo importante es que seas tú la que defina estos aprendizajes; no las verdades institucionalizadas, que parece son las que siempre se equivocan.

 

Tú serás lo que quieras ser. Esto es lo importante. Al respecto, no te dejes intimidar por nada, aunque parece que nada te va intimidar. Inventa tus propias relaciones con el mundo; esta es la manera de inventar al mundo.

 

Sea lo que sea lo que quieras ser, lo que parece importante es la libertad. La libertad de decidir, de acuerdo a las razones y emociones propias. Que no hay que confundir con el despliegue de manifestaciones estridentes de ostentaciones bulliciosas, que quieren mostrar la exacerbación de la libertad supuesta; pero, lo que ocurre es que muestran su esclavización respecto a la demanda publicista de reconocimiento banal. La libertad no es ostentación, tampoco alarde, es el despliegue de la voluntad de lo que se desea, de lo que se quiere. Esto te lo digo, porque, en mi corta experiencia, he visto lo mucho que se hace caso a la demagogia.

 

Como abuelo, deseo que nada afecte al libre desenvolvimiento de tu composición corporal y subjetiva. Que crezcas libre, decidiendo tú la intensidad y extensidad de los recorridos que harás. Al respecto, te tengo que aconsejar que no creas en las locuras de tu abuelo, que se arronjó, en momentos azarosos, como si fueran las coyunturas fundamentales y determinantes. Nada de locuras y romanticismos exaltados. Si estos es necesario       que se dieran, es menester que se den, en el ámbito de comprensiones de los acontecimientos que nos envuelven. No, como tu abuelo, que de alguna manera creyó, que su impulso, sus ímpetus, sus emociones, sus actos, podían cambiar el mundo, inventando otros. Nadie es importante, como lo que suponen estas narrativas heroicas. Lo importante es la vida, sus ritmos, sus potencias. Lo que importa es que lo que hagamos aporte al potenciamiento de la vida.

 

El consejo es el siguiente, no creo que sea el único, pero te lo doy:

 

No creas en nadie ni en tu abuelo. Sopesa lo que decimos desde tu propia experiencia. Vive tu momento, tu presente, con intensidad. Ustedes han heredado los problemas que las generaciones pasadas no han podido resolver. No son difíciles de resolver. Es la tozudez de las generaciones pasadas, atrapadas en estados e instituciones, que no pudieron resolver estos problemas. No pierdan el tiempo, como nosotros, en querer resolver, a la usanza lógica, burocrática y política. Son problemas resolubles, contando con toda la capacidad científica y tecnológica que tendrán. Lo importante, después de resolver estos problemas, es que se dediquen a lo fundamental. La comunicación con los seres del planeta y del pluriverso. Ojala puedan hacer lo que no hicimos, por tontos.

 

 

 

 

Notas suelta: Sobre la corrupción y el despotismo

Notas suelta:

Sobre la corrupción y el despotismo

Raúl Prada Alcoreza

Notas sueltas.pdf

Índice:

Corrosión y corrupción en el Fondo Indígena             

¿Qué se puede decir del encubrimiento,

de la gente que encubre?                                                                                                                

Encubrimientos lamentables                                                      

La perversión institucionalizada                                    

El espíritu de venganza                                                               

El patético comportamiento

de los tribunales electorales                                                      

Lo patético del Tribunal Electoral                                             

Delitos constitucionales del tribunal electoral y

de sus asesores intelectuales, los ministros y

los gobernantes                                                                          

La reducción de la política al marketing                                  

Bailar al son del carnaval político                                              

La obsesión absolutista                                                               

La decadencia electoral                                                               

Uso del monopolio de la violencia                                              

Corrosión y corrupción en el Fondo Indígena

Esto se conocía hace mucho tiempo, por lo menos tres años atrás. El Ministerio de Economía y finanzas tenía informes, como corresponde. El presidente tenía conocimiento y también, como es de esperar, el vicepresidente y parte del gabinete. Era la forma como controlaban y controlan a los dirigentes; por medio del chantaje. Nadie hizo nada, ahora se hacen a los sorprendidos, esto no es honesto.

¿Qué se puede decir del encubrimiento, de la gente que encubre?

El encubrimiento es la complicidad con el delito. Cuando todo un Estado, sus órganos de poder, encubren, esto quiere decir que el Estado está podrido. Que le Congreso no legisla ni fiscaliza; que el Poder Judicial no administra justicia, como se debe, como la Ley y la Constitución mandan; que el ejecutivo no gobierna, como establece la Constitución, que el Tribunal Constitucional no defiende la Constitución, sino, mas bien, ayuda a vulnerarla, que el Tribunal Electoral, no garantiza elecciones democráticas, pues es una ficha más en la preservación del poder. Una sociedad y un pueblo que dejan hacer que esto pase es también cómplice. Todos habrían decidido encubrir o, por lo menos, hacerse de la vista gorda. Cuando esto pasa, por más que crean que son impunes los gobernantes, los congresistas, los jueces, los de los tribunales, constitucional y electora, incluyendo a parte de la sociedad y parte del pueblo, que pueden perdurar con estas complicidades, que algunos consideran, tontamente, como si fueran astucias, no saben que ya son la muestra patética de la decadencia. No es que hay que esperar su caída inminente, por implosión, sino que han caído en la desgracia del desmoronamiento ético y moral. No hay peor caída que esta, aunque se consideren refugiados y resguardados en castillos inexpugnables; en realidad sus castillos son de naipes, basta un tincazo para que se desmoronen.

Encubrimientos lamentables

Cuando llegan a extremos, sobre todo cuando no les parece extremos, sino una conducta usual, leal con el partido, cuando aceptan los evidentes dramas e inconductas del partido y del gobierno, sobre todo de la dirigencia y de los representantes, cuando no es pensable la corrupción galopante institucionalizada, y se descarta ésta, como si fuera una hipótesis alucinante de la oposición, se ha llegado al extremo de la perversa justificación de los desmanes del poder. Es cuando, los que defiende lo indefendible, creen que esto es defender un “proceso de cambio” y lo único que defienden es el “derecho” de los poderosos, los nuevos ricos, a esquilmar al mismo pueblo esquilmado históricamente, ahora, esquilmación efectuada a nombre de pueblo. No hay más perversa ironía de la historia. La nueva elite del poder reclama hacer lo mismo que la élite derrocada, solo que a nombre de las eterna víctimas.

Es inaudito que senadores, diputados, el Estado, los órganos de poder del Estado, los órganos “ideológicos” y mediáticos se esfuercen por demostrar que no hubo corrupción en el Fondo Indígena, sin haber mínimamente revisado los documentos, las fuentes de semejante evidencia. Es un tema harto conocido desde hace tiempo, hay un informe interno de la parte de NNUU sobre los manejos del Fondo Indígena, hay informes internos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas sobre el Fondo Indígena. Las propias organizaciones sociales y el gobierno conocían desde hace tiempo el problema generado en el Fondo Indígena; sin embargo, ahora todos los oficialistas optan por encubrir. No solamente se trata de complicidad con la corrupción, sino de una muestra patética del perfil de estos políticos. Les importa un comino la gestión, la buena gestión. Prefieren encubrir a los y las corruptas para guardar las apariencias en una coyuntura electoral.

Esta decadencia ética y moral es un síntoma del derrumbe; peor aun cuando se leen sandeces como las que publica La época, tratando desesperadamente de defender lo indefendible. Es algo ya visto en la decadencia de otras revoluciones. Lo lamentable es que se repitan, en una etapa tardía de la modernidad, cuando se supone que deberíamos haber aprendido las lecciones. No tiene sentido ni perspectiva sostener y defender los errores y las corrosiones del gobierno “revolucionario”. Cuando lo hacemos nos comportamos como los sepultureros de casa.

La perversión institucionalizada

¿Es el mundo ya de las mafias? Parece que sí. Cuando se evidencia por enésima vez la complicidad de la policía, que debería cuidar de la ciudad y los ciudadanos, de las ciudades y de su gente, con los delitos de la trata de personas, de cuerpos, sobre todo de muchachas. La policía encubriendo el negocio de los proxenetas. Cuando salen estas denuncias, lo mínimo que se espera es que intervengan categóricamente, sobre todo los lugares donde ocurre semejante vejamen a la humanidad, a los derechos, a la integridad de las jóvenes. Pero, no lo hacen, desestiman las denuncias; lo peor, amenazan a las madres damnificadas. ¿Qué se puede esperar después de semejantes manifestaciones de complicidad? Los ciudadanos, las ciudadanas, están a merced de las mafias, encubiertas por la policía.

Este es el poder ahora, en esta actualidad de la simulación, del montaje, de la trama y de lo grotesco; cuando los que tenían que defenderte son los otros mafiosos.

El espíritu de venganza

El deseo de poder está en ambos lados, el resentimiento, el espíritu de venganza está en ambos lados, en este caso, en el supuesto ladrón y la justicia con mano propia, grupal o de muchedumbre. Se trata de formas pervertidas del deseo de poder, que se manifiestan de manera desaforada. Ni se sabe si fue el verdadero ladrón, puede que haya sido utilizado como símbolo del robo, como representación, un cuerpo martirizado, pero inocente. Si la gente cree que ha hecho justicia, está equivocada, ha desplegado su más profundo rencor y ha develado lo más escabroso del humano atrapado en las redes del poder, en las redes institucionales, ya sea pagando como pobre la laceración de la acumulación de capital, ya sea enriqueciéndose, a costa de los demás, empero ilusionado en una felicidad que no la consigue.

¿Se satisface el verdugo o los verdugos, cuando lo hacen pluralmente? ¿Encuentran regocijo, se han descargado de un bulto de odio? Aparentemente si, han desencadenado su odio, lo que da una apariencia de satisfacción; sin embargo, lo único que han logrado es asesinar. Si fuese el ladrón, que ha robado un objeto o algunos objetos, los vengadores le robaron la vida. ¿Qué pesa más?

El patético comportamiento de los tribunales electorales

¿Hay algo más patético que este escenario pre-electoral, donde tanto el Tribunal Electoral Plurinacional, los Tribunales Electorales Departamentales, sumándose a toda esta comedia el Órgano Judicial, adquieren la compostura de usar las leyes, las normas, hasta la Constitución, para descalificar candidatos, para que no puedan presentarse a las elecciones? ¿No hay algo más grotesco que pretender que esta compostura incomoda, a todas luces, empero asumida con beneplácito, por gente que no es otra cosa que bufones, sea además “democrática”? Parece ya costumbre en el llamado gobierno progresista asumir reiteradamente estas conductas. Ha gobernado a empujones y empellones, sin ninguna clara orientación política ni “ideológica”, salvo la repetición mecánica de discursos desgatados, que ni ellos mismos se la creen. Lo que hacen es mantener la inercia discursiva para mantener las apariencias en plena caída de la decadencia.

No deja llamar la atención que, a pesar de la constatación del simulacro, del montaje, que pretende encubrir la violencia descarnada del poder, que apenas cubre la desnudez despavorida de las dominaciones acostumbradas, la gente calle, mire asombrada; empero silenciosamente, sin defender su propia Constitución. También llama la atención que los llamados de la “oposición” sigan yendo al cadalso, a la muerte anunciada, como si les atrajera el martirio.

Lo patético del Tribunal Electoral

Ganar a como dé lugar. Sacar a los competidores del camino. La fórmula es simple, el razonamiento es elemental, el procedimiento torpe. ¿Hay algo sobresaliente en todo esto? Ni astucia ni dada, solo empellones, forcejeos. Es patético el comportamiento del Tribunal Electoral, que seguramente se sienten satisfechos por haber servido eficientemente al poder, el gobierno, a la mayoría congresal. A ellos no les importa que vulneran la Constitución con sus comportamientos, que vulneran la democracia; sólo les interesa servir al poder.  ¿Cómo se han llegado perfiles tan degradantes en la composición del Tribunal Electoral? Solo se explica por la decadencia del conjunto, del gobierno, de los órganos de poder, en el silencio de un proceso ya muerto.  Sólo los patéticos llunk’u aplauden orgullosos, como si esta fuera una victoria política; se equivocan, es la derrota de la Constitución, de la democracia participativa, del Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico. Es el jolgorio de esta gente, que saben de la política lo que saben de economía, reducida en su imaginario a la oportunidad del enriquecimiento.

Delitos constitucionales del tribunal electoral y de sus asesores intelectuales, los ministros y los gobernantes

¿Creen que son impunes? ¿Por cuánto tiempo? ¿Bajo qué criterios creen que se puede vulnerar la Constitución y justificar sus actos con argumentos leguleyos? ¿Bajo qué inaudito criterio consideran que la democracia es un objeto manipulable al gusto y antojo? ¿Por qué son “mayoría” pueden hacer lo que viene en gana? ¿Qué es una mayoría? ¿La “mayoría” congresal? ¿La “mayoría” obtenida en la votación, con procedimientos bastante onerosos y burdos? ¿”Mayoría”, como estadística provisional, cuya numeración es válida transversalmente; empero, no longitudinalmente, en lo que llama cohorte la demografía? ¿Por qué se consideran “revolucionarios” y creen que por serlo el fin justifica los medios? ¿Ser “revolucionario” es abolir la democracia, convertirla en un pañuelo sucio? ¿No son estos procedimientos tan parecidos a los usados por sus “enemigos” a quienes llaman “derecha”? Al final, por los procedimientos y sus prácticas se conoce a la gente; los unos y los otros son lo mismo. La diferencia, fuera de las pretensiones discursivas, la pretensión de ser de “izquierda”, es que unos lo hacían por tradición, en cambio los otros, lo hace por haber aprendido; estos otros, los de ahora, que resultan ser alumnos eximios, lo hacen mejor que los maestros, pues han logrado expandir al extremo estos procedimientos corrosivos y adulterados. La perversión campea en el poder, la ocupen a los que llaman “derechas” o la ocupen los que se autonombran de “izquierda”, los dos discursos, las dos poses, son al final de cuentas lo mismo, expresiones simétricas del poder. Sirven ambos para reproducir las dominaciones polimorfas, lo hagan con un discurso u otro.

Los delitos del tribunal electoral y sus asesores intelectuales, los ministros y los gobernantes, no dejan de serlo, por más mayoría congresal que se tenga y se imponga; tampoco prescriben. No dejan de serlo, pues la herida queda en el cuerpo martirizado del pueblo, agobiado por estos paranoicos, enamorados de sí mismo, hombres del poder, que aunque haya mujeres entre ellos, no dejan de ser hombres, pues cumplen el papel de las dominaciones masculinas.

La reducción de la política al marketing

La política no solamente se ha restringido a los límites institucionales de la representación y delegación, sino también, dentro de esta circunscripción, se ha reducido al marketing político; es decir, al comercio, a la publicidad comercial. Esto no es más que remachar en la superficialidad de las prácticas y concepciones  provisionales. Reducir la crisis del proceso de cambio, las contradicciones profundas, inherentes al gobierno progresista, a la falta de tino de seleccionar buenos candidatos,  muestra la elemental comprensión que se tiene tanto del proceso político como de la política, además del desprecio ventilado por las capacidades de autodeterminación, autogestión y autonomía social, de los movimientos sociales. La decadencia política de los conductores del proceso y de su institucionalidad corroída se debe también a este tipo de percepciones peregrinas, que reducen la política al mercadeo de votos y a la estridencia publicitaria de las figuras postulantes.

Bailar al son del carnaval político

Un diputado dice que un gobernador electo por mayoría absoluta bailará al son del partido oficialista. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué son es éste? No se puede decir que sea muy musical el son oficialista; parece, mas bien, una estridencia de mal gusto. Obligar a bailar a este son no parece algo sutil, ni como mensaje, ni como concepción política. Esta torpeza habla de los representantes oficialistas; de su son, de sus peregrinas concepciones sobre la política, de su ética y moral. Esto está de lejos parecerse a una reforma, mucho menos a un proceso de cambio. La figura más próxima es el grotesco político, el carnaval de las concurrencias mediocres por el poder.

Hay manifiesto un desprecio por los ciudadanos, por los electores, por los votantes. Se cree que son marionetas de representantes manipuladores, de demagogias discursivas y de depravadas concepciones políticas. Estas son las figuras recurrentes de esas minuciosas violencias, fragmentarias violencias, que en suma, hacen a la violencia descarnada del poder. Un poder que, en el fondo, desprecia a la gente, a los ciudadanos, a los votantes. Estos pequeños déspotas preferirían que no se vote, salvo si se lo hace por ellos. Cuando se vota por otros, entonces consideran despreciables a estos votantes y a sus representantes. Se consideran impunes, pues ellos forman parte del poder; pero, forman parte del poder en las tareas sucias, en la guerra sucia  de estas pequeñas batallas miserables por descalificar a los otros, sean ciudadanos o representantes.

La obsesión absolutista

La obsesión absolutista de control de los medios, de las redes, del pensamiento, es una pretensión paranoica. Pretender controlar las redes, normar sus recorridos, sus telarañas, es manifestación de miedo a la libertad. Los hombres y mujeres de Estado, que no son más que hombres, en el sentido de que cumplen el papel masculino de las dominaciones, blandiendo la identidad femenina, que no defienden, forman parte del habitus de poder de capturar las fuerzas vivas y creativas de la sociedad. Quieren borrar de la faz de la tierra todo discurso, toda acción, toda enunciación e imagen que no sea la glorificación de los símbolos del poder, la apología del caudillo, el canto a la sumisión. Para estos hombres y mujeres de Estado la sociedad es un cuartel de soldados obedientes. Si este delirio se cumpliera, lo que es imposible, la vida desborda a la pequeñez de las instituciones, mucho más si se trata del Estado, habría desaparecido la sociedad, sólo quedaría el fantasma del Estado merodeando en los escombros de las ruinas de lo que en vida fue la sociedad.

La decadencia electoral

El comportamiento del Tribunal Electoral y el de las denuncias descalificadoras; este es el síntoma de la decadencia de una democracia formal, no solamente burguesa, reciclada por el populismo; sino de la decadencia de las representaciones, de la democracia delegativas. Ellos, el TCE, el gobierno, el Congreso, el MAS, creen que se trata de una disputa con una derecha tradicional y regional, cuando se trata de su propia decadencia y caída en las prácticas prebéndales de las oligarquías criollas regionales, solo que, ahora, repetidas por los pretendientes representantes del pueblo, cuando lo único que representan es a sus propias miserias, angurrias de poder y compulsión por la riqueza fácil.

Uso del monopolio de la violencia

¿Cuándo se recurre más a la violencia que a la democracia, aunque ésta, la formal, termine siendo una forma de violencia solapada? Hablamos de cuando se soslaya la Constitución, cuando se desconoce el sistema normativo y de leyes; es decir, cuando se decide al margen de la institucionalidad, pues esta estorba. Aunque las instituciones estén ahí, ocupadas y funcionando, no se decide cumpliendo con sus reglas, sino que se impone una decisión arbitraria. Esto ocurre cuando no se tiene consenso, cuando se pierde la mayoría, cuando no se tiene legitimidad, cuando no se convence, cuando se observan amenazas al monopolio del poder.

Asistimos a forcejeos, a la proliferación de empellones, pues se quiere imponer la voluntad del gobierno contra la decisión electoral. Llama la atención los forcejeos lamentables del gobierno, también del Estado, cuando intervienen las otras instituciones, los llamados órganos del Estado; es decir, los otros poderes, fuera del ejecutivo.  Ya se ha convertido una costumbre aceptar a tribunales electorales que no son tribunales, pues no dirimen, tampoco hacen cumplir la Constitución ni las leyes vigentes. Pues acatan las órdenes del ejecutivo. En otras palabras no son neutrales. Sin embargo, todos asisten  a las elecciones como si fuese una especie de condena o de costumbre, a la que hay que asistir como cuando se asiste al alba todos los días. No se entiende esta actitud sumisa y obediente cuando no se cumplen, a toda evidencia, las mínimas reglas democráticas, que tienen que ver con tribunales idóneos.

Sumándose a este mal inicio, el bochorno continúa de manera indisimulada y estrafalaria. Se ingresa a la votación con papeletas inadecuadas, con siglas y candidatos que no deberían estar. Hecho que convierte en nulas las elecciones, como se dice, en cualquier parte del mundo, aunque haya países como el nuestro o distintos donde también puede ocurrir lo mismo. Sin ruborizarse se continúa la votación, se suman los resultados; cuando los mismos son adversos, se decide no contar a algún partido o frente o agrupación ciudadana que supuestamente habrían renunciado, cuando, a pesar de todo, hubo votantes que eligieron esa sigla. Todo para evitar una segunda vuelta. En contraste, en otro lugar, se decide, más bien ir a una segunda vuelta, se hace todo lo imposible para lograr aminorar la distancia con el ganador, obligando a una segunda vuelta. Antes, se excluyó a un candidato con el triste, inconveniente e insostenible argumento que había difundido encuestas. Todo esto se hace sin la menor vergüenza de lo que se hace. El argumento es simple: son de la “derecha”. Por lo tanto, como el fin justifica los medios, se puede hacer de todo, con tal de lograr el fin. Pero, ¿cuál es el fin? ¿La revolución? ¿Cómo se puede afirmar esto cuando estamos ante secuencia de hechos que se distancian abismalmente de lo que establece la Constitución? Cuando los que representan a la “revolución democrática y cultural” son antiguos personajes conocidos de la “derecha”, hoy convertidos o designados por el gobierno como consecuentes militantes del “proceso de cambio”.  No parece ser esta la finalidad efectiva, sino simple y llanamente la conservación del poder a como dé lugar.  ¿Por qué tendrían derecho a hacerlo? ¿Por qué son “revolucionarios”? Cuando la “revolución”, por lo menos en el imaginario de estos gobernantes, congresistas, magistrados y miembros de los tribunales, se ha reducido a eso, al atropello, justificado porque corresponde al “proceso de cambio”, entonces estamos ante plena decadencia política.

Lo que sorprende es que no se tenga instinto de sobrevivencia. Estas acciones descomedidas de uso de la fuerza ilegal, aunque enmascarada con argumentos leguleyos, no hacen otra cosa que cavar la tumba, apresurar la debacle. No solo por la reacción de la gente que se siente esquilmada, afectada en sus derechos, sino también porque una composición política de este estilo no dura. Cuando muestra sus columnas carcomidas por la corrosión institucional, no es más que la señal de que la construcción, mermada en sus cimientos y estructura, no podrá sostenerse por mucho más tiempo. Todo esto parece como una seducción oculta, hasta inconsciente, por el abismo, por querer desaparecer.

Leer más: http://dinamicas-moleculares.webnode.es/news/notas-suelta-sobre-la-corrupcion-y-el-despotismo1/
Crea tu propia web gratis: http://www.webnode.es

Dos alternativas, una de transición y otra alterativa

Dos alternativas, una de transición y otra alterativa

Nota 2 sobre Podemos

 

Raúl Prada Alcoreza

Nota 2 sobre Podemos

Podemos 2

Salvador Schavelzon, en un análisis comparativo de los procesos políticos en Sur América y Europa, titulado PODEMOS, Sudamérica, y la república plurinacional de España, muestra los contrastes de estos procesos, aunque también sus equivalencias[1]. A primera vista, el análisis se encamina a describir las analogías y diferencias de los procesos políticos y sociales de los dos continentes. Por otra parte, ya contando con los resultados de los procesos políticos en Sur América, el autor se anima a evaluar los riesgos del proyecto Podemos, que dice estar inspirado en los procesos y gobiernos de Sur América. En tercer lugar, Shavelzon toma en cuenta las consecuencias de encaminarse por una ruta estatalista, vinculada al horizonte del Estado-nación, manteniendo las jerarquías y diferenciaciones en la conformación delegativas de las representaciones. Esta ruta conduce a reproducir lo mismo, el poder, las estructuras de dominación, en sus distintas formas, manifestadas en nuevos escenarios, nuevos personajes, nuevos discursos, aunque repitiendo la misma trama, la victoria de la verdad del poder.

Ahora bien, es importante no perder de vista que cada acontecimiento es singular, fuera de ser él mismo un entramado de multiplicidades de singularidades. Ningún acontecimiento se repite, no solo por los contextos diferentes, por las coyunturas distintas, por las historias precedentes, sino también por las composiciones, asociaciones, memorias sociales diferentes. Ciertamente los procesos políticos y sociales en Sur América y en Europa no son equivalentes; si vamos más al detalle, el proceso político y social boliviano y el proceso político y social español no son equivalentes. ¿Pero, son comparables? Depende cómo se considere la comparación. Si no es con el presupuesto de la condición similar, presupuesto del que se puede derivar consecuencias equivalentes; por lo tanto, si se parte de que no se puede sacar deducciones o consecuencias teóricas a partir de esta comparación, sino, mas bien, enseñanzas políticas de nudos distintos en el espacio-tiempo de las sociedades humanas. Si la comparación es metodológica, ayuda a mantener los contrastes como síntomas de mapas de la diferencia; también de la variedad y diversidad.  Por el contrario, si la comparación es tomada a partir del presupuesto de la condición similar, puede llevarnos a confundir las analogías, es decir, las formas, como si fuesen contenidos y hasta expresiones. Las analogías tienen valor metafórico, no conceptual. Entonces, desde esta perspectiva universal se termina sacando conclusiones válidas para ambos casos de la comparación, incluso conclusiones universales.

Considero que Salvador Shavelzon usa la comparación en sentido metodológico; por eso remarca las diferencias, sobre todo históricas de los procesos histórico-políticos en cuestión. Mediante el dibujo de estas diferencias, el autor, encuentra los sentidos distintos de los gestos, de los nombres, hasta de los discursos, de los personajes y protagonistas de los procesos comparados. Los recorridos históricos hacen de direcciones, de composiciones significativas; por lo tanto hay que atender a las significaciones históricas que se dan en el presente, retomando sus propias genealogías. En el caso español, en relación a su historia, no se puede eludir la memoria social del dramático acontecimiento de la revolución y la guerra civil española. Lo que se hace en el presente se lo hace también con el pasado, a no ser que se crea que el presente no tiene espesor. La guerra civil española es una guerra inconclusa, el fascismo lo que ha hecho es “concluirla” forzadamente, de una manera demoledoramente violenta, implantando la represión, el terror de Estado y obligando al exilio a parte de las sociedades españolas. Si se ha retornado a la monarquía, después de la muerte de Franco, es que se impuso póstumamente la voluntad del dictador, pero también el proyecto fascista a largo plazo, que es el retorno a las formas más simbólicas del poder. También, ya que hemos hablado del otro continente, de Abya Yala, la monarquía española significa para las naciones y pueblos indígenas el colonialismo mismo en cuerpo y alma, a diferencia de la colonialidad heredada después con la independencia y la conformación de los Estado-nación, que no deja de ser colonialismo, empero enmascarado como república. La pregunta es la siguiente: ¿Cómo se puede pretender plantear un proyecto emancipatorio sin atender prioritariamente a estos dos temas pendientes: la guerra civil española y la colonización ibérica en el continente de Abya Yala?

La llamada “izquierda” oficial en el mundo, en sus versiones intelectuales o en sus versiones partidarias, se ha acostumbrado a leer en las analogías la interpretación de la misma historia universal. Para esta “izquierda” las analogías profieren contenidos y expresiones; entonces los escenarios son casi los mismos, con ciertas variaciones, que en todo caso son secundarias. Para la “izquierda” se enfrentan dos bloques, los buenos contra los malos, la “izquierda” contra la “derecha”, las naciones contra el imperialismo; de esta manera se llega a la dualidad antagónica entre damnificados por las políticas neoliberales y el proyecto liberal en curso. Entonces, esté último conflicto, adquiere las connotaciones de los conflictos anteriores; incluso en la “izquierda” más ortodoxa, tiene las connotaciones universales de la lucha de clases, como si la lucha de clases no tuviera sus propias genealogías, diferencias y singularidades.

El problema de este análisis universal es su esquematismo dual, que no es otra cosa que maniqueísmo a ultranza. Es imposible encontrar en este procedimiento esquemático, dual y maniqueo la comprensión de las singularidades, la comprensión de lo singular de un acontecimiento, en este caso, de lo singular de un proceso histórico-político específico. Por eso, este imaginario universal de la “izquierda” ha llevado a apoyar a caudillos barrocos, que se los consideraba por sus discursos o sus gestos, como aliados o como del mismo lado, en la lucha contra el imperialismo.  Las sorpresas fueron desagradables, cuando estos mismos caudillos manifestaban represiones parecidas a los aliados del imperialismo contra las mismas víctimas. Sin embargo, la “izquierda” no se inmuta; crea hipótesis ad hoc para explicar estas desviaciones.

En el caso de Podemos es indispensable comprender la significación histórica en el contexto español y europeo. ¿Qué significa Podemos, después de la guerra civil española, después del retorno a la monarquía constitucional, después de la prolongación de los diagramas de poder franquistas, en sus versiones partidarias populares y hasta en sus versiones socialistas? Sobre todo, ¿qué significa Podemos en el contexto de la Unidad Europea, de la economía europea, de la aplicación del proyecto neoliberal, a escala continental, desencadenando un alto costo social, después de haber prendido la ilusión de la bonanza con la virtualización del crédito? Son estas preguntas, con sus distintos espesores históricos, creo, las que pueden ayudarnos a interpretar este suceso político que se denomina Podemos.

A modo de provocación voy a lanzar algunas hipótesis de interpretación, sin ninguna pretensión de verdad, sino tan solo buscando orientaciones adecuadas para el análisis.

Hipótesis

  1. No se ha cerrado la herida abierta por la guerra civil, herida dolorosa en un Estado-nación que aplasta a distintas nacionalidades conquistadas, también en un Estado-nación como parte jurídico-política del Capital, que explota al proletariado nómada, al proletariado sindicalizado, a los y las jubiladas, expropiando sus ahorros, que discrimina y margina a miles de migrantes a quienes no reconoce ciudadanía. Un Estado-nación que no ha dejado de ser patriarcal, que sigue subordinando a las mujeres, a pesar del llamado destape. Un Estado-nación, que tiene en su haber la Conquista de Abya Yala, que no se ha pronunciado hasta ahora al respecto, salvo declaraciones de arrepentimiento, que no ha enmendado ni indemnizado los costos y las consecuencias de la colonización sobre las naciones, pueblos y territorios de Abya Yala.
  1. Europa, con toda su pluralidad lingüística y cultural, así como de nacionalidades, combinada con la transversal “ideológica” de la modernidad, plasmada en habitus similares, ha vivido dos flagrantes guerras mundiales, ha experimentado la versión del terror burocrático y racionalista, acompañada con la morbosidad racista, del fascismo y el nacional socialismo.
  1. Después de la derrota del Tercer Reich, Europa se encaminó, en el eje central de su geografía política, al Estado de Bienestar, con todas las variantes que puedan darse en cada caso, también tomando en cuenta excepciones a la regla.
  1. Con la crisis del socialismo real y su derrumbamiento, se ingresa a un dominio unipolar de la híper-potencia imperialista de los Estados Unidos de Norte América; sin embargo, la híper-potencia, venía mermada política y moralmente desde su derrota en la Guerra del Vietnam; esta debilidad es llenada con proyectos de nuevos bloques de poder en la estructura dominante de los centros del sistema-mundo capitalista.
  1. Nace, primero la unidad económica europea, después, la unidad política de Europa. Como bloque imperial en competencia inicia una carrera armamentística económica por el dominio de los mercados, en las condiciones de la dominación del capital financiero sobre el resto de las formas de capital; inclinándose, primero, optando decididamente, después, por el proyecto reiterado neoliberal, circunscrito, en su núcleo, en las privatizaciones, en la mercantilización de los servicios, la salud y la educación, en la expropiación de los ahorros, en la marginación poblacional, empujando al proletariado al nomadismo, al suspender los derechos sociales, lo haga de una manera u otra, de manera inmediata o diferida.
  1. Los partidos tradicionales, que no sólo son los llamados conservadores, sobre todo los vinculados al fascismo, aunque ahora matizados, sino también los no conservadores, liberales y neoliberales, así como también los socialistas, se han incorporado a este proyecto neoliberal, bajo el marco de la Unidad Europea, que de unidad tiene a la unidad bancaria, de las fianzas y de las burguesías trasnacionales, fuera, claro está de la moneda.
  1. La crisis social se ha hecho sentir dramáticamente con la suspensión de derechos conquistados, aunque esta suspensión se la ejecute de una manera enmascarada; se ha hecho sentir en la consecuencia de los procedimientos de privatización, en la exacción de deudas impagables, echando a la calle a millones de jubilados, de familias, que se encuentran en la incertidumbre absoluta.
  1. La reacción popular no se ha dejado esperar, se ha hecho sentir, se la conoce como la movilización de los indignados. En este contexto se han dado lugar proyectos alternativos solidarios, comunitarios y hasta autogestionarios, claro que a escala local, sin impacto mayor; también se ha dado lugar a una interpelación virulenta al poder, al Estado, a la clase política, a la institucionalidad vigente y, obviamente, al sistema financiero, controlado por la llamada popularmente troica. El fantasma de los indignados asola a Europa, en el imaginario burocrático, técnico, burgués, de la clase política y las castas dominantes. La potencia social está en las calles, aunque lo haga de una manera intermitente, no continua, tampoco con proyección política clara, como dicen algunos analistas. En esas condiciones, en las mesas de discusión de los movilizados, se da el dilema de cómo seguir adelante. Entre muchas propuestas, resaltan dos, que las consideramos por su contraste.
  1. Una es la de Podemos y otras parecida a la de Podemos como la dada por Syriza, en el caso de Grecia, que plantea que la manera de seguir adelante es sacando del poder a los partidos tradicionales, a la clase política, que son los responsables de la crisis social, del método dramático de la austeridad; entonces, la forma de hacerlo es ganando las elecciones, conformando un gran bloque electoral, que supone alianzas. Contando con un programa mínimo de reformas.
  1. La otra propuesta es diametralmente opuesta, opta por la potencia social contra el poder, en sus formas institucionales, se funda en la capacidad asociativa, solidaria y complementaria de los pueblos, las sociedades, los colectivos y grupos, formulando una proyección emancipativa autogestionaria, no solo para España, sino también para Europa.

 

[1] Ver de Salvador Shavelzon PODEMOS, Sudamérica, y la república plurinacional de España. Bolpress; La Paz 2015.

Nota 1 sobre Podemos

Nota 1 sobre Podemos

Raúl Prada Alcoreza

  Nota 1 sobre Podemos

Podemos

No se puede perder ciertamente la perspectiva de la diferencia y de la diferenciación, sobre todo para encontrar las singularidades. Si tomamos a la política como campo de fuerzas, estas diferencias ayudan a distinguir sentidos políticos, si no se quiere hablar de direccionalidades y tendencias. No se trata, de ninguna manera, de negar las diferencias entre Podemos y el PP, tampoco entre Podemos y el Partido Socialista. Sabemos que Podemos emerge de las movilizaciones de los indignados y del M15. Sin embargo, Podemos no abarca ni expresa a toda la movilización, tampoco a todo el M15. Parte importante de las tendencias que no han ingresado a Podemos corresponden a la perspectiva autogestionaria, de la democracia directa y participativa, con características anti-estatalistas. Se comprende también de donde parte la crítica de estas tendencias; emergen de la experiencia social de la historia política de la modernidad. Podemos insiste en seguir los mismos cursos de los círculos viciosos del poder, apostando a su juventud, transparencia, honestidad – valores éticos -, como recaudos; pero también como premisas que les permitan buscar salidas al círculo vicioso del poder.  No sé si estos valores éticos y cierta predisposición subjetiva, puedan salvaguardarlos de evitar la atracción gravitatoria del poder, obligándolos a orbitar alrededor de este núcleo de dominación, formando un campo de poder, al que ha sido reducida la política, institucionalizada y formalizada,  sin poder escapar de este campo y la seducción del núcleo de dominaciones.

No creo que la discusión deba restringirse al dilema de Podemos o los tradicionales, llámense falangistas matizados, en un caso, o socialistas vergonzantes, el otro caso. Si la pregunta fuera tan simple, la respuesta es obvia, es mejor Podemos. Sin embargo, el evento político no se reduce a un punto; tiene secuencias, si se quiere, posibles decursos abiertos, aunque el campo de posibilidades sea forzadamente reducido al esquematismo dual de orden/desorden, institucionalidad/caos, “izquierda”/”derecha”, precisamente por la ideología esquemática y moralista de la modernidad. La discusión es: ¿Vamos a seguir el curso orbital del círculo vicioso del poder, capturados por sus mallas institucionales?