Entropia y trauma en el entramado social y en el teatro político

Entropia y trauma en el entramado social y en el teatro político

Oikologías

Entropia y traumaen el entramado social

y en el teatro político

Raúl Prada Alcoreza

Trauma político 4

La doble entrada de la entropía en las sociedades humanas

Es indispensable, a estas alturas del acontecimiento político, desarrollar por así decirlo un desplazamiento epistemológico en el análisis y en la crítica, pues se requiere ingresar no solamente, como hemos dicho antes, a las dinámicas moleculares sociales, sino a algo más fino y detallado, a las singularidades. Más aún, a partir de este viaje hacia las singularidades, a las composiciones, descomposiciones y recomposiciones de la singularidades, en distintos niveles y en distintos planos de intensidad, es indispensable avanzar hacia la teoría unificada de la totalidad, incluyendo, respecto a la teoría del todo, que es preponderante física, a las miradas de las ciencias sociales, de la sociología, de la antropología, de la etnología, de la psicología, de la lingüística y de la historia. Esto lo decimos…

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Entropia y trauma en el entramado social y en el teatro político

Entropia y trauma en el entramado social

y en el teatro político

 

 

Raúl Prada Alcoreza

 

 

Trauma político 4 

  

 

 

La doble entrada de la entropía en las sociedades humanas

Es indispensable, a estas alturas del acontecimiento político, desarrollar, por así decirlo, un desplazamiento epistemológico en el análisis y en la crítica, pues se requiere ingresar no solamente, como hemos dicho antes, a las dinámicas moleculares sociales, sino a algo más fino y detallado, a las singularidades.  Más aún, a partir de este viaje hacia las singularidades, a las composiciones, descomposiciones y recomposiciones de la singularidades, en distintos niveles y en distintos planos de intensidad, es indispensable avanzar hacia la teoría unificada de la totalidad, incluyendo, respecto a la teoría del todo, que es preponderante física, a las miradas de las ciencias sociales, de la sociología, de la antropología, de la etnología, de la psicología, de la lingüística y de la historia. Todo esto en conjunto y de manera integrada. Esto lo decimos porque la nueva generación de movilizaciones, para decirlo de ese modo, no sólo de luchas, en su búsqueda de nuevos horizontes, escapando de los marcos heredados, tratando de transformar sus propias estructuras, formas, contenidos y expresiones de la movilización, apertura puentes hacia otra época histórica.

Si uno observa lo que ocurre en las nuevas movilizaciones se visibiliza que las prácticas, los sentidos inmanentes, incluso los objetivos implícitos, no son como los de antes, cuando gravitaba la concepción de la revolución, implicando la toma del poder. Ahora se evidencia la inclinación más por la autoconvocatoria, la autogestión y el autogobierno.

De las tesis apropiadas, relativas a la teoría de la unificación, una de ellas tiene que ver con la segunda ley de la termodinámica, empero releída, transformada y reinterpretada. Concebida de otra manera. Hablamos de la doble entrada respecto a la entropía. La entropía puede crear organización, precisamente porque hay una doble entrada de la entropía. Esta doble entrada produce organización  al ocasionar, en su desplazamiento, un núcleo en el centro y en el entorno del núcleo y del centro, una organización estructural. Es decir, una reorganización; en otras palabras, una nueva composición, que le da características de mayor peso, de un nucleamiento, dando lugar a una dinámica creativa y transformadora. En el entorno más externo se produce lo que comúnmente se conoce como entropía, tal cual,  es decir, se produce una especie de dialéctica, para usar improvisadamente y provisionalmente este término que hemos discutido durante tanto tiempo; lo hacemos metafóricamente.

Considerando lo anterior se puede decir, mediante analogías y acercamientos, que en las sociedades humanas también se dan los fenómenos de entropía. Es posible que podamos considerar las estructuración sociales a partir de una doble entropía social, que genera, precisamente, lo que hemos dicho anteriormente, una organización creativa. Por lo tanto una transformación en toda la estructura social; en cambio , en el entorno más externo, continúa la entropía, tal cual. Téngase en cuenta que esto es solamente una aproximación, se lo hace de manera figurada; no es exactamente lo mismo que ocurre con el referente de la doble entropía, de la reinterpretación de la segunda ley de la termoeléctrica, donde son  el sol y  las estrellas el referente.

En el caso de la sociedad, lo que tenemos es, si ustedes quieren, siguiendo con las metáforas, una suerte de analogía o de imitación, por así decirlo, puesto que las sociedades lo que hacen es aprender de manera inmanente,  implícita e inherente, lo que acontece ya en el universo. Pero, al mismo tiempo, hay que considerar las diferencias, puesto que solo considerando las analogías nos llevarían a errores. ¿Cuáles son las diferencias?  No se puede considerar exactamente al Estado como un centro de nucleamiento creativo, como en el caso de las estrellas, puesto que no sucede así en las sociedades humanas, sino, mas bien, ocurre al revés; en la sociedad son las prácticas sociales, las relaciones sociales, las que, en un determinado momento, generaron y edificaron el Estado, respondiendo a sus propias contradicciones. Es de suponer que esto acaezca cuando las sociedades empiezan a desarrollar estructuras sociales diferenciales, cuando se da lugar a lo que se llama la primera deuda infinita, impuesta por el emperador, que se apropia, expropia, todas las tierras, y después cobra tributo por ellas.

En el caso de las sociedades humanas se puede decir que es en el entorno, en las periferias, desde donde se avanza a la creación de organizaciones y recomposiciones creativas. No necesariamente tienen que ver con centros, menos con el Estado, sino con formas de organización y de instituciones útiles a la sobrevivencia; también hay potenciamiento de las capacidades humanas. El problema es que a partir de un determinado momento, que posiblemente tenga que ver con los 5000 años de civilización, se produce un punto de inflexión, una bifurcación, que lleva a convertir imaginariamente a las criaturas y creaciones humanas, las organizaciones y las instituciones, como si fuesen el centro, el nucleamiento creativo, cuando fueron solamente unas criaturas de la humanidad. Entonces se produce aquí un dislocamiento, lo que ocurre realmente en los planos de intensidad de las prácticas y de las relaciones sociales se transfiere al imaginario dónde se distorsiona, se adúltera y se invierte lo que ocurre realmente, convirtiendo a las criaturas en creadoras. Tal como lo interpretó Ludwig Feuerbach. Al respecto, prarece acertada la tesis respecto a la esencia del cristianismo, que puede generalizarse al resto de las ideologías humanas, desde las religiones hasta las ideologías modernas. Imaginariamente el Estado es el centro creativo y las instituciones son los dispositivos creativos del Estado; las instituciones sociales se vuelven el principio creativo de las prácticas y relaciones humanas. Cuándo ocurre todo lo contrario.

Lo que importa anotar es que puede usarse la tesis de la entropía de doble entrada en la interpretación de las sociedades humanas; las sociedades humanas obviamente no escapan a la entropía, así como las estrellas en un momento determinado de implosión o, en su caso, de explosión. Lo mismo ocurre con sus instituciones, sobre todo con su Estado. Más aún cuando se trata de instituciones imaginarias de la sociedad, como lo dijo Cornelius Castoriadis. Lo que importa ahora es entender cómo funciona todo esto en las sociedades humanas, cómo funciona la entropía de doble entrada en la sociedades humanas.

La entropía configura también desorden, así como incertidumbre, también pérdida de información. Es una medida matemática, el cálculo de la entropía, considera su análisis desde la segunda ley termodinámica, que tiene que ver con el logaritmo natural del número de microcomponentes de un sistema dado. En las sociedades humanas hay entropia en el sentido de las prácticas, de las singularidades, que se dan numerosamente. ¿Cómo enlazan las singularidades sociales? Los resultados también son azarosos o aleatorios, calculados estadísticamente, son probabilístico; es decir, definen tendencias, que no son controladas, definen resultantes del conjunto de fuerzas concurrentes, que también son inesperadas. Lo interesante es que esta entropia social, esta conjunción azarosa de las prácticas y las singularidades sociales, ocasionando situaciones que son otras singularidades, de composiciones también singulares, todo esto puede contraer transformaciones de las mismas estructuras inmanentes de la sociedad, de las estructuras estructurantes, como hablaba Pierre Bourdieu. De esto se trata la doble entrada de la entropia, que se crea composiciones y recomposiciones, transformaciones estructurales, que terminan cambiando a la sociedad misma, aunque los cambios se hayan dado, en parte, de manera imperceptible, en parte, de manera perceptible.

Desde este punto de vista, la crisis de la que hemos hablado mucho, a lo largo de nuestras investigaciones, en otros ensayos, en otras exposiciones y otros escritos, incluso cuando la nombramos como crisis múltiple, puede ser comprendida e interpretada de otra manera, es decir, desde la perspectiva de la doble entrada de la entropía. ¿Cómo funciona la entropía en la sociedad, respecto a sus propias estructuras constitutivas, sobre todo, cuando la sociedad se encuentra en crisis? En este caso, la crisis vendría ser creativa.

¿Cuándo comienza el acontecimiento político?

¿Cuándo comienza un acontecimiento político? Por ejemplo, relativo a la crisis social y política. ¿Cuándo se hace evidente? ¿Cuándo atraviesa a los medios de comunicación,  que convierten en noticias lo que ocurre?  ¿Un poco antes? ¿Cuándo se dan lugar precisamente estos eventos? Constatando las acciones, que se definen como movilizaciones y protestas, las movilizaciones están relacionadas a demandas, las demandas pueden tener distintos grados, distintas magnitudes, distintos alcances. En la medida que hay un interpelación nacional, se tiene un alcance nacional, es decir, que, de alguna manera, cuando se suceden estos hechos, los medios de comunicación están obligados a informar sobre los mismos. Los medios de comunicación responden de una determinada manera, más aún, ahora, cuando hay monopolio de los medios de comunicación. Hay manipulación de los medios de comunicación, hay maneras de informar y maneras de desinformar. En contraposición, se despliegan y conforman medios alternativos, que tratan de compensar la desinformación con una información más fidedigna, más cercana a los hechos o más cercana a la voz y la palabra de los movilizados, de los que acuden a la protesta.

El problema de la temporalidad de una crisis social y política no es solamente éste, cuando comienza a manifestarse la crisis, sino también cuando emerge la crisis, que puede ser mucho antes que se haga evidente. Esto tiene que ver, sobre todo, con las causales de la crisis. Esto es algo de mucha importancia, en relación precisamente a la conexión de causa y efecto, también tiene que ver con la temporalidad que se da entre las causas y los efectos.  Respecto a los distintos efectos, unos, pueden ser imperceptibles, al principio, otros, pueden hacerse perceptibles, en la medida que se desordena un ambiente social, en la medida que se cuestionan determinados mapas institucionales y determinadas conductas políticas. En tercer lugar, tenemos efectos de mayor alcance, cuando se manifiesta propiamente la crisis social y política, cuando las movilizaciones se irradian, adquieren connotaciones políticas, se convierten en levantamientos y rebeliones.

Las causales de la crisis actual del Perú, crisis múltiple, tiene varios sedimentos. Cuanto más atrás vamos, nos encontramos con causales históricas más antiguas. Hablamos de las crisis estructurales ciertamente de los Estado nación flamantes del continente de Abya Yala. Todo esto tiene que ver con la conquista y la colonización, con las oleadas de conquista y colonización.  Este es el sedimento quizás más antiguo de la crisis estructural de las repúbicas nacientes. Respecto al pasado de estas repúblicas,  se puede señalar a las crisis vinculada a la administración virreinal,  de las capitanías y de las audiencias.  No olvidar que siempre ha habido resistencias, desde un principio, desde el Taki Unkuy  hasta el levantamiento panandino del siglo XVIII, continuando con levantamientos dispersos después. Estamos tocando sedimentos de larga duración, incluso de mediana duración. Tanto en lo que respecta a la colonia, así como a la colonialidad posterior, durante los periodos republicanos, se trata de temporalidades de larga duración. Se requieren también observar temporalidad más cortas y más recientes, que puedan enfocar sedimentaciones causales de la crisis más singulares y específicas, que tengan que ver con historia reciente.

 

Crisis en la historia reciente

Vamos a considerar la historia reciente, arbitrariamente vamos a delimitar esta historia reciente a partir de lo que se viene en llamar la “guerra interna”, que se desata durante la década de los ochenta y abarca hasta los primeros años de los noventa. Es el periodo de la guerrilla y de la contrainsurgencia. Hablamos de la incursión de dos guerrillas, la de Sendero luminoso y la del MRTA. Esta “guerra interna” parece marcar un quiebre en la historia del Perú, un antes y un después.

Para seguir adelante con el análisis crítico vamos a considerar el concepto de trauma del psicoanálisis, usarlo metafóricamente en lo que respecta a la crisis política. Eso es sugerente por los efectos que tiene el trauma social, ya extendiendo indebidamente el concepto de trauma a la experiencia social, en lo que respecta a la memoria social y, sobre todo la incidencia que tiene en los comportamientos y las conductas.

Para acentuar su temporalidad disruptiva, Sigmund Freud también denomina al trauma al instante traumático, como una cantidad pulsional excesiva para el aparato psíquico, algo que sobrepasa cierto límite y, en tanto tal experiencia no puede ser simbolizada.

El trauma es una experiencia que desorganiza la mente de la persona que lo experimenta y puede dar lugar a la aparición del TEPT o de experiencias disociativas.

También podemos definir trauma como una emoción o impresión negativa fuerte que produce un daño duradero. Un trauma surge tanto porque has sufrido recientemente un miedo de gran intensidad, terror, o porque te has sentido incapaz de manejar un peligro real o potencial.

 

La metáfora del trauma político y social

Vamos a recurrir a una metáfora, la metáfora del trauma psicoanalítico. Una redundancia metafórica del trauma, puesto que el trauma tiene connotaciones físicas, biológicas y anatómicas. Entonces, el trauma psicoanalítico ya es una metáfora, pero valga la redundancia metafórica, pues la figura del trauma ayuda a interpretar lo que ocurre cuando el cuerpo es afectado por un golpe, por lo tanto, por una conmoción. Desde la perspectiva del psicoanálisis el trauma es una huella, una huella psíquica, que queda en la memoria, pero que no puede ser simbolizada, debido a la represión. Queda en el inconciente, sin embargo, tiene efectos en los comportamientos, en las conductas y en la estructura psíquica. Estos defectos tienen que ver no sólo con la represión, con la inhibición y el ocultamiento del trauma, sino con la aparición del trauma en los síntomas síntomas que nos llevan a la interpretación del inconciente, pues el trauma no ha desaparecido del inconciente y se expresa de una manera angustiosa.

Ahora bien, en relación a la tesis de nuestra exposición y análisis, que tiene que ver con la doble entrada de la entropía en el acontecimiento social, la metáfora del trauma político y social viene a explicar la relación causa efecto del trauma político y social, que es inhibido en la memoria social, debido a la experiencia traumática social con un evento perturbador. Entonces, podemos decir que ocurre algo parecido a lo que supone que hubo, que acaece, en el psicoanálisis, en la estructura del sujeto, que hay como una represión institucional, una represión de orden ideológico y cultural en la modernidad tardía. Podemos decir que se trata de una represión y ocultamiento mediático. El evento perturbador aparece reprimido, inhibido y ocultado en lo que corresponde al acontecimiento, al que se debe este evento y la perturbación misma. Hablamos de una crisis de orden mayor, como una guerra; este acontecimiento es ocultado y manejado institucionalmente, dependiendo de quien usa las instituciones, de quien gobierna. Podemos decir que a pesar del ocultamiento institucional e ideológico el acontecimiento, que causa el evento perturbador en la experiencia social y se pierden los recovecos de la memoria social, termina manifestándose en los síntomas sociales, en consecuencia en los comportamientos, en las conductas y en las prácticas sociales. La sociedad actúa en función del trauma social, ese comportamiento, esas conductas y prácticas sociales tienen efectos políticos.

Volviendo al referente la crisis múltiple del Perú, como hemos dicho en una exposición, que la crisis, entre las causas de la misma, tiene que ver en la historia reciente con un trauma político y social. El trauma tiene que ver con la “guerra interna” en el Perú entre un Estado contra insurgente y la guerrilla, dada durante la década de los 80s, guerra que se extiende hasta los primeros años de los 90s. Frente a la guerrilla el Estado adquiere el carácter terrorista, la respuesta a la violencia de la guerrilla es la violencia del Estado, el terrorismo de Estado. La violencia descomunal del Estado responde la violencia desmesurada de la guerrilla, sobre todo de la guerrilla de Sendero Luminoso. El Estado sólo encuentra el medio de la violencia y el uso demoledor del ejército como solución al desafío de la guerrilla. A su vez, la guerrilla sólo encuentra el medio de la violencia, el camino de la fuerza desbocada, con el objeto de la toma del poder, para, según ideología bolchevique, hacer la revolución. El problema es que esta revolución se empieza parecer, desde un principio, por así decirlo, desde el huevo de la serpiente, al terrorismo de Estado, que enfrenta la misma guerrilla. Esta es una de las paradojas de la revolución. Al respecto, nos remitimos a un ensayo, que tiene por título precisamente este denominativo, paradojas de la revolución. Empero, el asunto aquí corresponde al trauma ocasionado por este acontecimiento relativo a la violencia de la guerrilla y de la contrainsurgencia.

Han pasado más de dos décadas, desde la derrota de la guerrilla y la victoria del Estado contrainsurgente. Después de esto, lo que aparece en la escena política es la decadencia política. Sobre el vaciamiento del tejido social, sobre la destrucción del tejido social, destrucción que se basa en ampliar la guerra contrainsurgente contra los partidos de izquierda, que no están metidos en la guerrilla, contra los sindicatos, incluso contra la sociedad misma, resaltando la violencia desatada por el ejército contra las comunidades campesinas, que se encuentran entre fuegos cruzados, se da el montaje del teatro político, la comedia vulgar, el despligue de la trivialidad política. Se produce el vaciamiento ideológico de los partidos políticos, quienes tienden al pragmatismo más reductivo, al oportunismo más descarado y a las prácticas de corrupción  más perversas. De esta manera podemos decir que el trauma empieza actuar no solamente en la inhibición respecto a la memoria social, sobretodo a la interpretación de lo que ha ocurrido, impidiendo la recuperación de la memoria de manera abierta, analítica y crítica. El trauma tiene efectos, se manifiesta en los síntomas políticos y sociales, en el empobrecimiento social, político e ideológico. La consecuencia del desenlace de la “guerra interna” va a derivar en una sociedad traumatizada por la “guerra interna” entre la guerrilla y  el Estado de la contrainsurgencia. Desde entonces se ha optado por el pragmatismo más desnudo. Sólo se trata del poder, el poder se convierte en el oscuro objeto del deseo, en objeto para satisfacer este deseo, que es, en realidad, imposible de satisfacer. Se tiene que llegar al poder a como de lugar, se tiene que tomar el Estado a como de lugar, se tiene que ejerce el poder a como de lugar y para preservarlo emplear los medios más perversos. Esta incursión maquiavélica es, más o menos, la historia reciente del Perú, posterior a la guerrilla, a la guerra de contrainsurgencia.

Sin embargo, esta trivialización, está banalización de la política no es el único síntoma del trauma político y social del que hablamos. Intermitentemente ha venido apareciendo, sacando su cabeza, un ejemplo notorio es la violencia desmesurada en el caso de Bagua[1].

La llamada masacre de Bagua

El 5 de junio de 2009 en el contexto del conflicto de Bagua aconteció la llamada masacre de Bagua, también llamada Baguazo, en las cercanías de la localidad de El Reposo, cerca de las ciudades de Bagua y Bagua Grande, en el departamento peruano de Amazonas.

De acuerdo a la información oficial del gobierno de entonces, el enfrentamiento tuvo un saldo de 33 personas fallecidas, 23 policías y 10 nativos, además de 1 desaparecido.​ Esta tragedia aconteció debido al desalojo de aproximadamente cinco mil nativos aguarunas, huambisas y otros grupos étnicos amazónicos, junto con muchos pobladores de las ciudades cercanas de Jaén, departamento de Cajamarca, Bagua y Bagua Grande, departamento de Amazonas, que se encontraban bloqueando la carretera Fernando Belaúnde Terry. El bloqueo duraba ya cincuenta y cinco días, lo que ocasionó el desabastecimiento de combustible, gas y alimentos a los departamentos de Amazonas, Cajamarca, San Martín y Loreto.

El enfrentamiento entre los indígenas, pobladores y la policía, habría comenzado por la arremetida de las Policía Nacional para desbloquear la carretera. La orden fue dada por la ministra del Interior Mercedes Cabanillas y el primer ministro Yehude Simon, durante el segundo gobierno de Alan García Pérez. La falta de una comunicación efectiva, por parte del Gobierno, habrían detonado la revuelta y violencia, la que se expandió desde una zona con escasa población hasta las ciudades cercanas.

De acuerdo a las primeras informaciones conocidas, la noche del 5 de junio se reportaron oficialmente 23 policías y 10 indígenas fallecidos, además de 100 heridos. También hubo reportes de secuestrados, decenas de locales públicos destruidos y saqueados en tres ciudades del departamento de Amazonas. Más tarde, la Defensoría del pueblo cuantificó en 33 los muertos, 23 policías y 10 civiles. Además 83 personas habrían sido detenidas y otras 200 habrían resultado heridas[2].

La masacre de Bagua es ilustrativa cuando el gobierno manda a la policía a reprimir un levantamiento indígena del Amazonia, reproduce los hechos conocidos de violencia desmesurada. Es decir, se dan lugar, abiertamente, a manifestaciones de la violencia descarnada, irrupciones de una “guerra interna” dilatada en el tiempo.

Conflicto minero

Lo mismo ocurre cuando se trata de reprimir las protestas de los pueblos y las comunidades contra la extracción minera de las grandes empresas trasnacionales extractivistas.

Las empresas extractivistas mineras, principalmente trasnacionales, que utilizan el corredor minero del sur de Perú, enfrentan resistencias de los pueblos a su actividad de explotación. Se desatan intermitentemente conflictos en protesta  a la explotación minera, afectando al desenvolvimiento de la extracción minera. De acuerdo al último informe del Observatorio de Conflictos Mineros (OCM), el nivel de conflictividad ha resaltado mucho más que en otras zonas.

El llamado corredor minero atraviesa las regiones Arequipa, Apurímac, Cusco, Moquegua, Tacna y Puno; allí radican las empresas Las Bambas, Hudbay y Antapaccay —filial de Glencore—, las que realizan las explotación minera en las regiones Apurímac y Cusco.

El reporte del OCM destaca que una característica de la conflictividad corresponde a la fragmentación de agendas y demandas. En el corredor minero del sur, más o menos a cada treintena de kilómetros de distancia se pueden hallar demandas diferenciadas, que generan movilizaciones, con protagonistas distintos. Individualmente no tienen ni la capacidad de resolver del todo la realización de las demandas, tampoco muestran el interés de articularse entre sí, hacer más fuerza y actuar en bloque. Se hace notoria una competencia entre distritos, provincias y regiones, también entre comunidades. El OCM dice: “Lo que una comunidad consigue de una negociación con la empresa minera o con el Estado, puede terminar siendo el incentivo de nuevas demandas de las comunidades vecinas que terminen en nuevos estallidos”.

De acuerdo al informen del OMC, entre Apurímac y Cusco, autoridades y comunidades, se da como una concurrencia. La propuesta del gobernador de Apurímac, buscando encontrar una vía alternativa para la salida de los minerales, que no pase por Cusco, es un claro indicador de las tensiones y recelos que crece entre esas regiones.

Otra característica de los mentados conflictos en la actividad minera, de acuerdo  al observatorio, es que la agenda de los trabajadores mineros está cada vez más divorciada de la agenda y demandas de las comunidades, como ocurre en el caso de la mina de cobre a cielo abierto Cuajone, que se ubica en Moquegua y es operada por Southern Copper.

En uno de los recientes conflictos, las comunidades de Tumilaca, Pocata, Coscore y Tala se tomaron el reservorio, que abastece de agua a la empresa minera. Esta toma de las comunidades estuvo a punto de derrivar en un enfrentamiento con los trabajadores de la empresa, los que anunciaron que iban a recuperar por la fuerza las instalaciones tomadas. En el caso de Las Bambas, los trabajadores se han movilizado en Apurímac, Arequipa, Cusco y Lima, en contra de los bloqueos y la paralización de las operaciones, llamando la atención sobre el impacto y en la consecuente pérdida de puestos de trabajo.

El conflicto social y las tensiones entre las comunidades y las empresas mineras, en el corredor minero, han venido creciendo y sumándose. Esto tiene que ver con las propias características de la zona, así como de las operaciones de explotación que se desarrollan. Se trata del entorno de una vía de más de 400 kilómetros, que atraviesa por cuatro provincias alto andinas, decenas de centros poblados y comunidades campesinas, que reciben los impactos, tanto de la zona de extracción como del transporte de los minerales.

De acuerdo al informe del Observatorio, el mapa de conflictos se fue conformando gradualmente, desde los inicios de la fase operativa del proyecto Las Bambas, en 2016, sobre todo, desde la puesta en marcha del transporte de los minerales por la vía nacional. Las tensiones se han agudizado, con conflictos con las comunidades, que llevaron a la paralización de las operaciones de la mina.

Otra característica de la conflictividad tiene que ver con el avance de la minería ilegal, sobre todo en nuevas zonas de explotación. Donde ya no solo se explota oro sino también otros metales, como cobre; hablamos de zonas como Apurímac, Cusco y Puno, entre otras. Esta explotación es incentivada por los altos precios de los minerales. Incluso hay casos en que la minería informal se asienta en zonas que ya han sido concesionadas a empresas mineras formales. Por ejemplo, la minera Ares, filial de Hochschild Mining, denunció que el campamento del proyecto Azuca fue quemado y destruido por mineros informales; una situación similar se dio en el campamento del proyecto Los Chancas, de Southern Copper. Situaciones similares de tensión entre mineros informales y titulares de concesiones y proyectos en desarrollo, se viven en Cotabambas, en la Región Apurímac; Chumbivilcas y Espinar, en la Región Cusco.

El informe del Observatorio dice: “Hoy en día, la minería informal ya no es exclusividad de los productores de oro y comienza a ser motivo de tensión y de disputa con las propias empresas mineras formales”.

El observatorio sugiere convertir al corredor minero del sur en una vía por donde transiten no solo minerales sino también la producción de las provincias alto andinas, también propone construir un sistema de gobernanza para los territorios, donde estén representados el Estado, nacional y el gobierno subnacional, los actores productivos de la zona, incluida la minería, y los estamentos representativos de las poblaciones. El Observatorio concluye que: “Está claro que es necesario hacer un giro en el abordaje del conflicto”[3].

 

Descripción de la crisis política y social reciente

El 7 de diciembre del año pasado, el ahora detenido expresidente Pedro Castillo, hizo una declaración a la Nación, en la que ordenaba la disolución del Parlamento Nacional y la intervención de otras instituciones del Estado, incluyendo el Tribunal Constitucional, el Poder Judicial y la Fiscalía de la Nación. Esta declaración es considerada, prácticamente, como un golpe de Estado, un autogolpe que no se consumó. Las Fuerzas Armadas no acataron la orden del presidente, interpretada por los políticos como inconstitucional. En estas condiciones el Congreso apresuró la votación para destituir al mandatario, argumentando violación a la Carta Magna. 

Castillo fue arrestado ese mismo día, cuando se dirigía, con su familia, a la embajada de México en Lima. Un fallido intento por encontrar refugio y lograr asilo político, que el gobierno de México le concedió, como se supo después. El desenlace fue el siguiente: La entonces vicepresidenta Dina Boluarte asumió la jefatura del país por sucesión constitucional. Era la primera vez –tras 16 meses de confrontación entre poderes– que la mayoría derechista y conservadora del Congreso respaldaba al Ejecutivo de turno[4].

Esta maniobra política, de sustitución constitucional en la vicepresidenta de Pedro Castillo, encontró una rápida respuesta de la sierra peruana, principalmente del sur. Se exigió, en principio, la restitución a la presidencia de Pedro Castillo, empero, este pedido se fue diluyendo en la medida que se desenvolvía el conflicto social y político, adquiriendo tonalidades mayores y una espiral de violencia. Trayendo al recuerdo no solo el cronograma de la violencia intermitente en el Perú, en la historia reciente, sino de manera recurrente, sobre todo en la argumentación y justificación gubernamental de sus acciones violentas, represivas e inconstitucionales, la remembranza del fantasma de Sendero luminoso.  

Los primeros muertos se dieron en el sur del Perú, cerca de la frontera con Bolivia.  En principio, por lo menos 18 personas fallecieron en el sur de Perú, durante choques entre la policía y manifestantes, que exigían la convocatoria de nuevas elecciones y la liberación del destituido exmandatario Pedro Castillo. Las muertes se produjeron cerca del aeropuerto de la ciudad de Juliaca, ubicada en el departamento de Puno. En un principio la Defensoría del Pueblo de Perú informó de 9 fallecidos, cifra que horas más tarde fue incrementada a 18. El Ministerio del Interior informó de la muerte de un agente de policía al que prendieron fuego los manifestantes. El primer ministro, Alberto Otárola, anunció este martes la imposición de un toque de queda en Puno que regirá durante tres días entre las 8pm y las 4am.

La marcha macabra de la muerte se incrementó considerablemente y de una manera dramática, de una forma donde la rapidez de los eventos los vuelve vertiginosos e incontenibles. El número de fallecidos se acercó al medio centenar durante las protestas desatadas en Perú desde diciembre, del año pasado, después de la destitución y detención de Castillo, quien en la actualidad se encuentra en prisión bajo una orden de detención preventiva por 18 meses mientras enfrenta un juicio por el delito de rebelión[5].

Mirelis Morales Tovar de la BBC News Mundo hace una descripción ilustrativa del impacto de la destitución y del apresamiento de Pedro castillo. Escribe:

Como reacción a lo que empezaba a ocurrir en el acontecimiento político, minutos después de que el expresidente Pedro Castillo anunciara la disolución del Congreso y el gobierno de excepción, un joven se apostó en la plaza de Armas de Cajamarca gritando que el mandatario, poco después destituido, dejaba mal parados a los cajamarquinos. «Chotano ridículo, dejas mal a los cajachos», vociferaba con una pancarta. Esa escena la relata Rosario Chuquiruna, una comunicadora popular, quien asegura que aquel acto que se difundió por redes sociales refleja el sentir de una parte de los habitantes de Cajamarca, uno de los departamentos más pobres del país y cuna del maestro, que llegó a la presidencia de Perú en julio de 2021. La indignación proviene, por un lado, del grupo de cajamarquinos de la capital que siempre estuvo en contra del ascenso al poder de un campesino.

 

 

 Rosario Chuquiruna explica de esta manera: Existe en Cajamarca una clase muy similar en pensamiento a la gente de Lima, con sus mismos prejuicios y sentimientos de discriminación, que sentían que un cholo, marrón, con acento marcado era una figura que no los representaba». Del otro lado, están los cajamarquinos menos favorecidos, quienes habían depositado sus esperanzas en Castillo para alcanzar peticiones que por décadas han sido ignoradas. «Cuando ganó Castillo, había en muchos la sensación de orgullo. Se pensaba: ‘Ya era hora que un campesino nos represente’; ‘por fin alguien que viene del sector educativo y lo va a atender’ «.

 

Cajamarca constituye uno de los departamentos más pobres de Perú (39,7%), seguido por Amazonas (30,1%) y La Libertad (26.8 %), según cifras de la Encuesta Nacional de Hogares 2021. Casi el 60% de la población vive en zona rural, y 9 de cada 10 cajamarquinos trabaja en el sector informal, lo que significa que no tienen acceso a seguridad social, de acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). De ahí que el famoso mensaje de Castillo («no más pobres en un país rico») caló tanto durante la campaña presidencial.

 

Su discurso abogaba por una reforma de la constitución y la recuperación de la riqueza nacional, que tuvo buena acogida en una región que lleva décadas protestando por los abusos de las empresas mineras. El respaldo de los cajamarquinos, al final, se vio reflejado en las urnas, donde Castillo obtuvo 70% de los votos en el departamento en la segunda vuelta contra Keiko Fujimori.

 

Chuquiruna continua explicando: El triunfo de Castillo fue una victoria simbólica para poblaciones postergadas». «Un avance en la descentralización, una ganancia para los pueblos. Un maestro, un campesino y alguien del interior del país había llegado a la presidencia. Castillo representaba a una gran mayoría de peruanos».

En Cajamarca se siente una «profunda tristeza». Esa es la percepción de estos últimos días que tiene Dina Mendoza, una activista conocida por su oposición al proyecto de extracción del gran yacimiento de oro Conga. «Nos sentimos tristes y defraudados. Teníamos muchas esperanzas, porque Pedro Castillo ofreció que se iban a revisar las empresas internacionales y que se dictarían leyes a favor del pueblo. Pensábamos que las cosas iban a cambiar. Teníamos una voz de esperanza».

 

Castillo llegó al gobierno por elección popular, luego de que Perú viniera de arrastrar una cadena de destituciones, que inició con Pedro Pablo Kuczynski, siguió con Martín Vizcarra y terminó con Manuel Merino. Su mandato significaba a priori la restitución de la tranquilidad política, en medio de un contexto de la crisis sanitaria que golpeó con fuerza al país.

Sin embargo, Castillo tuvo todo en contra desde el principio de su gestión. Y así lo reconocen quienes lo apoyaron. Dina Mendoza comenta: «Tenemos un Congreso a espaldas del pueblo, que no lo dejó gobernar». «Un legislativo que solo atendió intereses individuales. Una vergüenza. Pero Castillo tampoco supo ponerse los pantalones para defender su constituyente. No puso a ministros de confianza. Ni tenía las fuerzas políticas para cerrar el Congreso».

 

Incluso, dentro del círculo de las rondas campesinas, del cual fue parte Pedro Castillo, esas objeciones sobre su gestión tienen eco. Las rondas son una organización comunal de defensa que funciona en Cajamarca desde 1976 y que se le conoce como el ejército de los pueblos.  Santos Saavedra, presidente de la Central Única Nacional de Rondas Campesinas, comenta: «Castillo no cumplió con las expectativas porque tuvo que enfrentar un ataque sistemático del Congreso». «Se distanció de las propuestas. Se dejó convencer por gente oportunista. Y, al final, ambos poderes no lograron ponerse de acuerdo para avanzar en los cambios que anhelaba el pueblo».

 

Pese a que la esperanza de su mandato solo duró 18 meses, muchos de sus seguidores siguen creyendo en el ideal que pintó Castillo de romper con las élites que han gobernado el país .Saavedra agrega: «hizo el intento». «Promovió más de 50 proyectos de ley. Insistió en hacer una consulta para cambiar la constitución. Los congresistas lo que hicieron fue bloquearlo. Ahora nos toca levantar cabeza y exigir un cierre del Congreso. Ellos no nos representan». En las filas del partido Perú Libre, no dan todo por perdido. Hay quienes reconocen que Castillo le cumplió a varios gremios, en especial, a los educadores. Para ese sector, se consiguió la reivindicación de sus salarios; el pago de una deuda social por evaluación y preparación de clases que habían dejado de percibir desde 1993, la compensación del tiempo de servicio y el aumento progresivo del presupuesto al sector educación de 3,2% a 10% para 2026. Jorge Spelucin, dirigente regional del partido, asevera: «Él logró una aspiración histórica, como dirigente de origen popular que ascendió a la presidencia». Pero este fue un gobierno satanizado y perseguido. Lucharemos para que el pueblo recupere el poder que ganó el 28 de julio de 2021″.

 

La pretensión de Castillo de instaurar un gobierno de excepción no pareció extrañar a muchos en Cajamarca. La sierra peruana está acostumbrada al autoritarismo. Por eso ciertas prácticas de las rondas campesinas para poner orden tienen gran aceptación. Chuquiruna comenta:  «imponer su autoridad no le resultó a muchos descabellado y menos con el cúmulo de descontento que existe en el país». Sin embargo, lo que no están dispuestos a perdonarle a Castillo es que las acusaciones por corrupción resulten ciertas.  Al respecto, la activista Mendoza opina lo siguiente: «No decimos que no se le investigue. Pero merece que se haga bajo el debido proceso. Si él cometió actos de corrupción, que se le juzgue. Aquí no vamos a avalar la corrupción».

 

Hasta ahora, el destino de Castillo resulta incierto. El exmandatario podría ser investigado por los delitos de rebelión y conspiración. En cualquier caso, el término adelantado de su gestión constituye una pérdida irreparable para sus coterráneos y para una buena parte del país que confío en «el primer presidente pobre de Perú». Chuquiruna lamenta: «La caída de Castillo afianza el centralismo y esa creencia de que el interior no está preparado para gobernar». «Refuerza la idea, de un sector de la población, de que solo los grandes empresarios pueden dirigir con éxito el país. Lo de Castillo fue una esperanza perdida y una traición que deja una herida en el pueblo»[6].

 

Ya contando con el desenvolvimiento más avanzado del acontecimiento político en cuestión, Guillermo D. Olmo, corresponsal de BBC News Mundo en Perú, describe lo que acaece vertiginosamente:   

La ciudad de Lima no había visto, hasta ahora, incidentes tan intensos y violentos como los que se han producido en las últimas semanas, en otros lugares del país, donde son ya – sumaban para ese entonces, el momento de la crónica – 52 los muertos y más de un millar los heridos. Pero, la convocatoria a «la toma de Lima», lanzada por las diversas organizaciones y colectivos que exigen la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y elecciones generales, para renovar el Ejecutivo y el Congreso, ha derivado en protestas con violencia. Manifestantes y policías antidisturbios se enfrentaron en las avenidas centrales de la capital. La policía ha lanzado gases lacrimógenos y ha formado cordones para impedir el avance de los manifestantes.

 

El primer ministro Alberto Otálora anunció que el gobierno extendió el estado de emergencia a todo el país, incluido Lima, lo cual restringe algunos derechos civiles. Algunos manifestantes pudieron llegar a calles aledañas al Palacio de Gobierno y la sede del Congreso, dos puntos fuertemente resguardados por las fuerzas de seguridad. Decenas de unidades de Bomberos atendieron un gran incendio en un edificio de tres plantas en el centro de Lima, cuyo origen se desconoce. No se reportaron personas heridas por este hecho, aunque el fuego dejó imágenes impactantes.

 

La convocatoria a la protesta reunió a miles de personas de diferentes puntos del país en la plaza San Martín, la plaza Dos de Mayo y el campus de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde se les da cobijo, alimentos y otra asistencia. El clima en la ciudad había sido de tensión a lo largo de la mañana. Las clases universitarias fueron suspendidas y el gobierno recomendó a las empresas que facilitaran el teletrabajo durante todo el día.

 

El Ministerio de Salud declaró en alerta roja a todos los centros sanitarios en todo el país, ante la previsión de que las protestas en la capital se replicaran en otros lugares. El despliegue policial en la capital fue muy extenso, con 11.800 agentes para controlar posibles disturbios, «además de 120 camionetas y 49 vehículos militares, y también la participación de las fuerzas armadas», indicó el jefe de la Región Policial Lima, general Víctor Zanabría.

 

En las ciudades de Arequipa, Juliaca y Cusco, centenares de manifestantes intentaron acceder por la fuerza a los aeropuertos. En el caso de Arequipa, la terminal aérea informó que había suspendido sus operaciones este martes por precaución. Los asaltantes, que lanzaron piedras y derribaron parte de la valla de ese aeropuerto, se enfrentaron con los policías, que usaron bombas lacrimógenas para dispersarlos. El diario La República, citando a autoridades de salud, informó de la muerte de un manifestante en esa ciudad.

En Cuzco, el Aeropuerto Internacional Alejandro Velasco Astete también suspendió temporalmente sus operaciones. En la red de carreteras se ha interrumpido el tránsito en 127 puntos de 18 de las 25 regiones del país por las protestas, según el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.

 

La crisis comenzó con la detención y destitución de Pedro Castillo el pasado 7 de diciembre. El entonces presidente fue detenido y luego destituido por el Congreso tras anunciar por televisión la disolución del mismo y el establecimiento de un gobierno de emergencia en Perú. De acuerdo con la Constitución, asumió entonces el cargo su vicepresidenta, Dina Boluarte, y pronto surgieron manifestaciones de protesta.

Varios departamentos del país, principalmente en el sur, se llenaron de bloqueos de carreteras y se produjeron ataques a edificios públicos e intentos de tomar aeropuertos. La violencia se desbordó en el sur, especialmente en el departamento de Puno, donde 19 personas murieron en la ciudad de Juliaca el 10 de enero. Las denuncias de que la policía utilizó munición letal indiscriminadamente contra los manifestantes desbordaron la indignación y resolvió a muchos a trasladar la protesta a la capital, pese a que las autoridades aseguraron haber actuado en defensa propia y de una manera proporcional.

 

En realidad, el lema de la «toma de Lima» ha sido usado otras veces para promover movilizaciones en la capital peruana que luego no tuvieron mayor trascendencia. Esta vez, fue enarbolado por los distintos colectivos del sur del país que decidieron marchar hacia la capital para exigir la renuncia de Boluarte.

A lo que al principio surgió como una iniciativa de comunidades indígenas y agrupaciones vecinales y estudiantiles del sur del país, se sumaron más tarde los estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Confederación General de Trabajadores del Perú, uno de los principales sindicatos del país, que convocó este jueves un paro nacional coincidiendo con la «toma de Lima».

 

Este miércoles, en la sede del sindicato en Lima, junto a la que ya se han congregado numerosos manifestantes, comparecieron ante los medios dirigentes de organizaciones locales llegados desde los departamentos de Huánuco, Ancash, Lambayeque, Tacna, La Libertad, Moquegua, Apurímac, el Vraem, Arequipa, Loreto, Cajamarca y Junín. Aseguraron que no se marcharían de Lima hasta no haber logrado sus objetivos de que renuncie la presidenta, se disuelva el Congreso y se convoquen elecciones. «El pueblo y las comunidades campesinas se movilizan. ¿Cómo es posible que tengamos que venir a Lima para que entiendan nuestra agenda? Este gobierno se ha deslegitimado desde el día uno», aseguró Leonela Labra, representante de Cusco. Desde diferentes puntos del país han salido en los últimos días caravanas de vehículos con destino a Lima, que han recibido apoyo en algunos puntos del trayecto.

 

En una movilización tan heterogénea hay diversas peticiones y reclamos, pero el objetivo compartido por todos los que protestan es la renuncia de la Presidenta, la disolución del Congreso y la convocatoria de elecciones inmediatamente. Algunos claman también por una nueva Constitución para Perú y la liberación del expresidente Castillo. Acusan al gobierno de las muertes en las protestas y de que la actuación policial ha violado los derechos humanos.

 

La presidenta Boluarte ha reiterado que no piensa renunciar. El viernes dijo: «Mi compromiso es con el Perú, no con ese grupo minúsculo que está haciendo sangrar a la patria». Boluarte invitó a los descontentos a manifestarse en Lima, pero pidió que lo hicieran pacíficamente. También ha ofrecido diálogo, pero excluyó explícitamente abordar aspectos como la disolución del Congreso o la reforma constitucional por quedar fuera de las competencias presidenciales.

El gobierno ha prometido que todas las muertes serán investigadas y la Fiscalía ha abierto diligencias preliminares contra la presidenta y el primer ministro, Alberto Otárola. Al poco de suceder a Castillo, Boluarte afirmó que su plan era agotar el mandato de su predecesor y mantenerse en el cargo hasta 2026. Pero tras la primera ola de protestas propuso adelantar las elecciones y en el Congreso se ha votado un acuerdo preliminar para qué se celebren en abril de 2024[7].

 

 

Como si la muerte desatada se ensañara con los cuerpos, acumulando su tétrica acumulación de cadáveres, dos personas murieron el sábado, 21 de enero de 2023, en las protestas antigubernamentales en la localidad peruana de Virú, en la región norteña de La Libertad. Lo que eleva a 62 los fallecidos, desde que comenzaron en diciembre del año pasado las manifestaciones, que piden la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, también el cierre del Congreso.

Uno de los fallecidos tenía 23 años, murió en una de las carreteras, la misma que fue escenario de enfrentamientos entre las fuerzas policiales y los manifestantes. En tanto que la segunda víctima mortal era un hombre de 54 años, las circunstancia de su fallecimiento está por aclararse, hay versiones encontradas, una es la de la policía.

Estas dos muertes se suman a las de una mujer y un bebé nonato, que falleció este jueves, con esto suman, al menos, cuatro los decesos en Virú. Es aquí donde, desde el 16 de enero, las movilizaciones sociales bloquean la carretera, se enfrentan a la policía.

Con la misma vertiginosidad de los hechos violentos desbocados, la violencia desatada, se suceden otros eventos de extrema violencia, esta vez vulnerando la autonomía universitaria. La Policía Nacional de Perú detuvo el sábado a cientos de manifestantes, después de irrumpir militarmente el campus de la Universidad Mayor de San Marcos, en Lima. Destrozando con una tanqueta la puerta de entrada, mandando un mensaje con este acto innecesario, grotesco y desesperado. Es en el campus universitario donde acampaban otros estudiantes, venidos de otras ciudades del país, con el objeto de apoyar a las protestas sociales, que tomaron Lima.

 

Las protestas piden la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, el cierre del Congreso, la convocatoria a elecciones generales para este año y el establecimiento de una Asamblea Constituyente. Al respecto, queriendo justificar la actuación premeditada del gobierno, el ministro de Interior, Vicente Romero, afirmó que “existe una acción planificada y concertada” en las manifestaciones, que se presentan desde hace un mes en el país, con la intención de chantajear al gobierno”.

 

Ante los sucesos del conflicto ya desbocados, el Gobierno de Dina Boluarte ordenó el desalojo de la Universidad San Marcos, que acogía a los manifestantes en Lima, así como el cierre de Machu Picchu. Desde el miércoles, 18 de enero, empezaron a llegar Lima, primero centenares, después miles de personas de Puno, Arequipa y Cuzco, entre otros poblados del país, para participar en las protestas en contra del gobierno de Dina Boluarte. Los manifestantes piden: La renuncia de la presidenta Dina Boluarte, el cierre del Congreso, la convocatoria de una Asamblea Constituyente, el adelanto de elecciones. Los manifestantes también exigen la liberación del expresidente Pedro Castillo, quien fue destituido y arrestado el 7 de diciembre del año pasado, después intentar disolver infructuosamente el Congreso.

La Policía Nacional de Perú (PNP) detuvo el sábado a más de 200 estudiantes, después el desalojo del campus de la Universidad Mayor de San Marcos (UNMSM) de Lima, donde cientos de manifestantes venidos de todo el país acampaban desde el miércoles, 18 de enero, para participar en las marchas antigubernamentales en la capital, informó un vocero del Ministerio Público. El fiscal superior provisional y coordinador Nacional de las Fiscalías en Prevención del Delito, Alfonso Barnechea, anunció a los medios en las puertas de la universidad que fueron 200 personas las detenidas en el operativo y que se han trasladado una veintena de fiscales a este lugar para verificar que se hayan respetado los derechos humanos de los ciudadanos. Sin embargo, esta versión es desmentida por los comunicadores de los medios alternativos y la Defensoría del Pueblo. Aproximadamente a las 9.30 hora local, la Policía Nacional de Perú echó abajo con una tanqueta la entrada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos e ingresó al campus para desalojar a cientos de manifestantes, que más tarde fueron detenidos y trasladados a distintas instalaciones policiales.

Antes de sumar los 62 decesos, en lo que va del conflicto social y político, se informaba de la muerte de un hombre en la región sureña de Puno, con lo que, en aquel momento, el viernes 20 de enero,  se elevaba, todavía a 60 el número de los fallecidos en las manifestaciones antigubernamentales, antes de contar las muertes en Virú.

La Dirección Regional de Salud (DIRENA) de Puno señaló, en redes sociales, que un hombre de 62 años falleció tras sufrir un shock hipovolémico mientras era conducido por una ambulancia hacia el hospital regional de Puno. La víctima mortal fue identificada como Isidro Arcata Mamani, fue una de las personas heridas durante los violentos enfrentamientos que se desencadenaron entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en la ciudad andina de Ilave (Puno). Arcata figuró en una lista previa de 8 personas que fueron atendidas de emergencia en el Hospital de Ilave, donde llegó con una fractura tercio proximal en fémur izquierdo y pronóstico reservado. En el hospital también fue atendido otro hombre, de 46 años, por una herida de proyectil a nivel abdominal y pronóstico reservado, así como otras seis personas con fracturas, heridas y contusiones de diversa consideración.

La irradiación del conflicto y la virulencia de los enfrentamientos obliga a las autoridades peruanas cerrar desde el sábado, 21 de enero, la turística ciudadela de Machu Picchu y la red de caminos del inca, con objeto de garantizar la seguridad de los turistas, que se encuentran en el ojo de la tormenta, en medio de las protestas que están sacudiendo al país. La Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco señaló en un comunicado que “frente a la actual coyuntura social en la que se encuentra nuestra región y el país, se ha dispuesto el cierre de la Red de Caminos Inca y la llaqta de Machupicchu, desde el día 21 de enero hasta nuevo aviso”.

Perdido en su laberinto, el gobierno, agitando las manos, denuncia “acción planificada”. El ministro de Interior de Perú, Vicente Romero, afirmó este viernes que “existe una acción planificada y concertada” en las manifestaciones, que comenzaron hace un mes en el país, con la intención de “chantajear al Gobierno”, que preside Dina Boluarte. “Existe una acción planificada y concertada que obedece a intereses políticos, principalmente, que quiere chantajear al Gobierno de turno. Estas acciones evidencian que se quiere desatar el caos, no solamente en Lima, sino a nivel nacional, buscando víctimas”, aseguró Romero. Incluso, de manera cínica, durante una declaración conjunta con otros ministros, Romero elogió la “actuación policial muy profesional” en las manifestaciones, que comenzaron este jueves en Lima; dijo que, “a pesar de que la situación es muy compleja”, se ha buscado evitar “en todo momento el costo social” en la capital peruana – no se entiende qué son para el ministro las 62 muertes acumuladas -. Agregó, de todas maneras, sin darse cuenta que lo que dice y hace no es otra cosa que evidenciar sus malabarismos discursivos, que pretenden encubrir los asesinatos, que los manifestantes incendiaron módulos y casetas de atención en la mina Antapaccay, en el Cuzco, también se presentó un intento de ataque a la comisaría de Chao, en la región norteña de La Libertad, así como intentos de tomar los aeropuertos de las ciudades sureñas de Arequipa y Juliaca[8].

 

Interpretación de la crisis política y social singular

Ciertamente una descripción de los hechos es un recorte de la realidad, sinónimo de complejidad, mucho más aún cuando este recorte corresponde al estilo periodístico. Sin embargo, cuando este estilo se apega a la descripción de los hechos, buscando informar, lo que es tarea de los periodistas y los medios de comunicación, ayuda a contar con una buena información, por lo menos puntual e inmediata. No hablamos de la descripción como resultado de una investigación, que resultaría ser más completa e incluso mejor descriptiva. Decimos eso para distinguir el periodismo y los medios de comunicación que todavía se apegan a este formato descriptivo e informativo, del periodismo y los medios de comunicación empresariales que no se guían por este formato, mas bien, lo han abolido, prefieren la inclinación por la manipulación y la invención de “realidades” convenientes al poder.

 

En la descripción de la crisis política y social reciente tenemos un panorama inmediato, armado por recortes de información puntual, escogiendo a los periódicos y medios que todavía mantienen cierto apego a la información y a la descripción; son los menos, la mayoría de los medios de comunicación son dispositivos ideológicos y de manipulación de las estructuras de poder. Conscientes de que estamos ante recortes, no integrados, no necesariamente articulados, tampoco continuos, sino, mas bien, discretos, hemos intentado, por lo menos contar con fotografías inmediatas de los hechos.

 

Lo que se observa, con la información a mano, es el desenvolvimiento del acontecimiento político singular, la crisis múltiple del Estado nación y de la sociedad institucionalizada. Las mismas acumulaciones de muertos, de heridos, de detenidos, de damnificados, nos muestra, por así decirlo, el recorrido vertiginoso de la violencia, en escalada y en forma espiral. Interpretando esto se puede decir, exponiendo en forma de ecuación el enunciado, que el uso de lo violencia es inversamente proporcional a la fortaleza estatal. En consecuencia, cuando se recurre a la violencia es porque se responde a una debilidad patética y una vulnerabilidad evidente, aunque esto se quiera precisamente ocultar con la retórica gubernamental y de los medios de comunicación afines al poder.

 

Lo dramático para el ejercicio del poder es cuanto más violencia emplea, para preservarse, ocasiona todo lo contrario, se acortan sus plazos. No solo alcanza niveles insostenibles de ilegitimidad, sino incluso comienza a quebrar la apariencia de legalidad. Si antes, de alguna manera, de forma latente, ya mostraba síntomas de ingobernabilidad, después del empleo de la violencia se hace manifiesta, visible, la ingobernabilidad. De todos los gobiernos que siguieron a las gestiones del gobierno de Alberto Fujimori el de Dina Boluarte es el que más se ha dejado llevar por la espiral de la violencia, atrapado en un torbellino catastrófico del que no se sale sino con el derrumbe mismo.

 

Esta es una interpretación todavía general, vale la mena ahondarla, buscando, en la composición de lo que acontece, entrever las dinámicas molares, es decir institucionales, de lo que ocurre. Se observa claramente el comportamiento del ejército, que ha tomado militarmente puno, y de la policía, que ha perpetrado con el ejército las masacres cuantificadas. Estas instituciones están perdidas en el laberinto junto al gobierno de turno. Digan lo que digan, lo que se evidencia es la guerra declarada, implícitamente, de parte del Estado contra el pueblo peruano, con todas las multitudes, colectivos, identidades, configuraciones, que contiene. Esto convierte al ejército más en un ejército de ocupación que en un ejército que defiende al país. Este es un rasgo colonial del Estado.

 

La crisis múltiple del Perú, del que hablamos y escribimos con cierta secuencia y continuidad, atendiendo al dramatismo de los hechos, sucesos y eventos, en los espesores de la coyuntura, anuncia la clausura de una época, que contiene periodos específicos, la época del Estado aparente, mucho mejor dicho, de la República aparente. Ha llegado el momento de acabar con la apariencia y realizar la liberación plena del pueblo. Esto implica avanzar a una democracia plena, que no puede ser otra cosa que el autogobierno del pueblo. La armonía social, económica, política, cultural y territorial exige avanzar hacia las sociedades ecológicas.   

 

Terrorismo del Estado gamonal

El Estado no encuentra otra salida a la problemática social que la represión y, ahondando, el terrorismo de Estado, con el objeto de mantener los privilegios de las empresas trasnacionales extractivistas mineras, para mantener los beneficios de la clase empresarial y de la casta política, que se benefician de esta explotación extractivista de los recursos minerales. En otras palabras, volvemos al la intermitencia de una «guerra interna» dilatada. Desde esta perspectiva no debe sorprendernos que vuelva aparecer esta “guerra interna” dilatada, esta vez la guerra del Estado contra el pueblo peruano serrano, contra el pueblo peruano no limeño, extendiéndose a la guerra contra el mismo pueblo limeños, contra la sociedad peruana, que apoya la propuesta de las organizaciones sociales serranas, sobre todo del sur del Perú, quedando el gobierno aislado, peleando solo contra el mundo. Por eso, tenemos esta recurrencia a la violencia bélica y a argumentos enacrónicos, que toman como referente la guerra contra Sendero Luminoso. Argumentación insostenible, por cierto, de parte de los gobernantes, de un gobierno de sustitución constitucional, por lo tanto legal sin embargo ilegítimo.

En el imaginario gubernamental de la burguesía gamonal peruana y de una clase media alta limeña se está, de nuevo, en una guerra contra Sendero Luminoso, también contra los agentes externos e internos, así como contra la conspiranción “terrorista” contra la estabilidad. No solamente es sorprendente esta argumentación, anacrónica e insostenible empíricamente, sino que hablen de “estabilidad” precisamente cuando no hay estabilidad. No hubo estabilidad desde la victoria del Estado contrainsurgente sobre la gerrilla. No se puede decir que los gobiernos de Alberto Fujimori, las gestiones de estos gobiernos, corresponden a una estabilidad; al contrario, corresponden a una inestabilidad institucional, que se puede nombrar irónicamente como paz  gamonal, lograda por masacres. Entonces no se trata de otra cosa que de una inestabilidad lograda a costa el despilfarro de los recursos naturales, de haber convertido al Estado en un botín y haberse apropiado privadamente de los recursos naturales del Perú. Por lo tanto, se trata de una inestabilidad congelada, debido al saqueo del Perú. La situación se agrava posteriormente, después de la salida del gobierno de Alberto Fujimori, pues asistimos de manera elocuente a la inestabilidad descongelada, a una inestabilidad compulsiva, que se manifiesta claramente en la notoria inconclusión de las gestiones de gobierno, que resultaron elegidos en las sucesivas elecciones. Las gestiones de gobierno no culminan debido al boicot congresal, donde el fujimorismo impone la proliferación de juicios y de vacancias de los presidentes elegidos. Su lema es más o menos el siguiente: el fujimorismo no gobierna, a pesar de ser ampliamente votado, si el pueblo peruano vota contra el fujimorismo para que no salga en una segunda vuelta, entonces la estrategia fujimorista consiste no dejar gobernar a nadie. La inestabilidad se expresa es una ingobernabilidad absoluta, por así decirlo.

La crisis múltiple del Perú en la presente coyuntura es esquizofrénica, los gobernantes, los medios de comunicación empresariales, la burguesía gamonal, viven en un imaginario retenido y anclado en la “guerra interna” de hace más de dos décadas, mientras la realidad efectiva transcurre por otros caminos; uno de ellos tiene que ver, también elocuentemente, con las resistencias sociales, populares e indígenas, en contra las formas reiteradas de gobiernos gamonales. Formas de gobierno anacrónicas, actualizadas a su manera, a la manera neoliberal peruana. La realidad efectiva corresponde a la crisis múltiple del Estado y de la sociedad, también es una crisis cultural; son clara muestra de esto una ausencia de valores, una desaparición de la ética, sobre todo, en la casta política. La crisis múltiple se expresa precisamente en la resistencias de los pueblos y de las comunidades, en la lucha por sus demandas, en la búsqueda de soluciones al problema crónico de ingobernabilidad, de la desigualdad social y de la herencia colonial.

Estos entramados son los síntomas del trauma político y social del que hablamos, en consecuencia, conviene tomar en cuenta este trauma colectivo, descubrirlo en su configuración compleja, para lograr, por así decirlo, usando otra metáfora del psicoanálisis, la transferencia; en otras palabras, la liberación de la sociedad y del pueblo respecto al trauma político y social. Esto no puede lograrse si no se hace esta terapia social, que corresponde al conocimiento objetivo, al reconocimiento de lo que ocurre, a una interpretación clara y honesta de lo que ha pasado en la historia reciente. Obviamente no hay que olvidar que la historia reciente se sostiene en las estructuras de larga duración de la historia. Por el momento concentrémonos en la historia reciente. No se puede lograr está Liberación de la memoria, a través de la liberación de la memoria de la experiencia social, si no se hace una pedagogía social, una pedagogía política y una pedagogía cultural.

Conclusión

La entropia y el trauma son dos metáforas que correponden a dos conceptos – todo concepto es ya metáfora, de acuerdo a Jacques Derrida -, útiles para la interpretación y el análisis de la crisis múltiple de la civilización moderna, del sistema mundo capitalista, del Estado nación, del orden mundial y de las sociedades, en esta modernidad tardía y capitalismo tardío, en plena clausura de la civilización moderna y del sistema mundo capitalista.

Hemos usado la tesis de la entropia de doble entrada para analizar la crisis múltiple en el Perú, también la metáfora del concepto de trauma del psicoanálisis, extendiéndolo a la figura de trauma político y social. Al respecto de lo que dijimos, usando la tesis de la entropia de doble entrada, podemos decir, respecto al trauma político y social, que no se trata de una entropia creativa, sino, mas bien, de todo lo contrario, de una entropia destructiva. Ya no es el referente la estrella o el sol, en su plenitud, donde se produce la entropia de doble entrada, que genera organización y transformación del núcleo, sino, de lo opuesto, de una estrella o un sol en pleno colapso.

 

Notas

[1] La provincia de Bagua es una de las siete que conforman el departamento de Amazonas en el Perú. Está ubicada en la parte septentrional del país y su capital, Bagua, se encuentra en el valle del bajo Utcubamba.

[2] Masacre de Bagua: https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Bagua#:~:text=El%205%20de%20junio%20de,el%20departamento%20peruano%20de%20Amazonas.

[3] Crecientes protestas en Perú afectan corredor minero del sur: https://www.bnamericas.com/es/noticias/crecientes-protestas-en-peru-afectan-corredor-minero-del-sur.

[4] Perú en un nuevo tope de la crisis política y social: 5 puntos para entender su último estallido: https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20230122-per%C3%BA-en-un-nuevo-tope-de-la-crisis-pol%C3%ADtica-y-social-5-puntos-para-entender-su-%C3%BAltimo-estallido.

[5] Mueren al menos 18 personas en el sur de Perú durante protestas para exigir nuevas elecciones y la liberación de Pedro Castillo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-64218613.

[6] Crisis en Perú | «Una esperanza perdida y una traición que deja una herida en el pueblo»: la decepción en Cajamarca, el gran bastión del expresidente Pedro Castillo, tras su destitución: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-63932709.

[7] «La toma de Lima»: quién estaba detrás y cuáles eran los objetivos de las protestas contra el gobierno en la capital peruana: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-64330302.

[8] Se elevan a 62 los fallecidos en las protestas en Perú:  

https://www.primicias.ec/noticias/politica/violentas-protestas-contra-gobierno-peru-fallecidos/.

Esquematismo político y enemigos complementarios

Esquematismo político y enemigos complementarios

Oikologías

Esquematismo político

y enemigos complementarios

Raúl Prada Alcoreza

Aquelarre

Estamos pues antediatribas,no ante undebate. Lo que les interesa a estosnuevos conservadores, que se llaman “modernos”, negando lacondición de la modernidad, que es la de lastransformaciones, es descalificar no solamente a lacríticacontemporánea de lamodernidad, sino también a los fenómenos sociales, políticos, culturales, que ha desatado precisamente lamodernidaden la actualidad.

Hoy asistimos a lo que podemos llamar el torbellino de las imitaciones y los disfraces, de laera de la simulación. Losconservadoresde hoy, que se llaman “modernos”, critican losconservadurismosde lastradiciones populistas autoritarias. Empero, lo anecdótico es que también los defensores de lospopulismos del siglo XXIcalifican a lacrítica de la política, delpoder, de larazón instrumental, delcapitalismo tardío,comoposmoderna,con la misma…

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Esquematismo político y enemigos complementarios

 

Esquematismo político

y enemigos complementarios

 

Raúl Prada Alcoreza

 

Aquelarre 

 

 

Estamos pues ante diatribas, no ante un debate. Lo que les interesa a estos nuevos conservadores, que se llaman “modernos”, negando la condición de la modernidad, que es la de las transformaciones, es descalificar no solamente a la crítica contemporánea de la modernidad, sino también a los fenómenos sociales, políticos, culturales, que ha desatado precisamente la modernidad en la actualidad.

 

Hoy asistimos a lo que podemos llamar el torbellino de las imitaciones y los disfraces, de la era de la simulación. Los conservadores de hoy, que se llaman “modernos”, critican los conservadurismos de las tradiciones populistas autoritarias. Empero, lo anecdótico es que también los defensores de los populismos del siglo XXI califican a la crítica de la política, del poder, de la razón instrumental, del capitalismo tardío, como posmoderna, con la misma intención de descalificar. Sumando a la anécdota otras, la izquierda tradicional califica también de posmoderna a la crítica libertaria del marxismo y de los Estados del socialismo real. Como se puede ver, todos estos “modernos”, en clave heterogénea, que encuentran como posmoderno el desborde mismo de la modernidad tardía, incluyendo a esta posmodernidad a la crítica radical, son unos consumados y recalcitrantes conservadores, confirman el eterno retorno del conservadurismo, aunque lo hagan con otros nombres. La posmodernidad no es otra cosa que una de las formas de la modernidad.

Cita de El eterno retorno del conservadurismo

 

Esquematismos y antagonismos complementarios

El esquematismo es un recurso para interpretar desde un boceto imaginario del referente de la interpretación, que puede ser la realidad misma o la experiencia inmediata de la realidad, sinónimo de complejidad. Esto en el buen sentido de la palabra y en el buen uso del esquematismo, empero, en el campo ideológico, el esquematismo es reducido a un instrumento de manipulación, esquematizando desde el cuadro de los prejuicios. Es usado en la narrativa moral y después se usa compulsivamente en la narrativa política. El arquetipo de este esquematismo reducido es inventado por las religiones monoteístas, cuando definen al enemigo como endemoniado, incluso amplían la estigmatización con la definición del infiel, contra él que se desata una guerra santa. Así, a nombre de Dios se cometen crimenes que ahora llamamos de lesa humanidad. Esta inclinación perdura hasta ahora en los Estado religiosos, perpetrando una indiscimulada guerra contra las mujeres, la endemoniada, que debe cubrirse del todo, ocultándose, y contra los hombres que no son sumisos.

Dell arquetipo religioso del enemigo endemoniado se ha pasado al esquematismo político e ideológico, donde el el enemigo es concebido como abominable, como traidor al Estado, a la patria, a la ideología, al pueblo y demás mitos de las ideologías modernas. Debido a una equivocada concepción de la Asambea Nacional de la revoluión francesa se asume la simetria equidistante de la ubicación casual, en el espacio geometrico del parlamento revolucionario, de girondinos y jacobinos, como la diferencia politica entre derecha e izquierda. Se olvidaron de los que se sentaban en la galera, los de la montaña, los sans-culottes, los radicales. Este esquematismo vulgar y extremadamente reductivo es uno de los más usados en la diatriba politica; la “derecha” usa el término de “izquierda” para descalificar al opositor o al antagónico, al enemigo, incluso puede exacerbar las indebidas connotaciones, acusando de terrorista al enemigo. Exactemante hace lo mismo la autodenominada “izquierda”; usa el término de “derecha” para desacreditar a sus oponentes, antagónicos, enemigos, incluso si son o fueron de su mismo partido. En este caso son traidores. Lo sorprendente que la “izquierda” tambien usa las teorias de la conspirtación y acusa de terrorismo al enemigo para justificar su represión, incluso su aniquilamiento.

Evaluando este esquematismo político podemos concluir que es util en la diatriba y en la guerra sucia política, empero, su alcance dura poco. El argumento se desgasta. Sin embargo, a pesar de lo que pretenden los que usan este esquematismo, lo que se evidencia es que los enemigos se complementan, que sus antagonismo y oposiciones son complementarios. Se necesitan para reproducir el círculo vicioso del poder.

 

 

La conveniente invención del enemigo

Necesitan de la invención del enemigo. Tiene que ser un mounstruo para aparecer como los caballeros de la triste figura que salvan Dulcinea del Toboso. Obviamente no tienen el talento de Miguel de Cervantes ni se dan cuenta que se trata, en todo caso, de una ironía hecha novela, sino realmente creen en las novelas de caballería, pero en un escandaloso escenario, el del teatro político.

Son mediocres guionistas de la trama trillada de la guerra del bien contra el mal, de la la lucha de los fieles contra los infieles. Por eso se ungen de un halo sagrado folclorizado y se creen con derecho de matar a los infieles. Por eso su democracidio, su ecocidio, su etnocidio y genocidio dilatado son considerados actos consagrados de la guerra sucia política y del “desarrollo”, que se resume al enriquecimiento inescrupuloso de la burguesía rentista, los gobernantes.

Necesitan del enemigo para presentarse como amigos del pueblo, aunque al pueblo solo lo necesitan para embaucarlo o solamente para aplaudir sus grotescas representaciones políticas, que no son otra cosa que los síntomas evidentes de la decadencia más espantosa. Necesitan del enemigo de “derecha” para situarse, forzadamente, como de  “izquierda», aunque, en verdad, lo que tienen son demasiadas analogías con la “derecha”.

Asistimos al desenvolvimiento bochornoso del mundo bizarro, donde todo se presenta distorsionado, adulterado, corroído y corrompido, y esto es considerado “normal”, incluso es destacado cómo realización y presentado como encomiables logros de la gestión neopopulista.

 

 

Los canallas políticos

Se dice del canalla que es ruin, que no tiene escrúpulos de cometer actos despreciables. En la casta política abundan estos personajes, sobre todo cuando están en función de gobierno. Por ejemplo, hablan del “vivir bien” mientras entregan en concesión los territorios indígenas, los parques nacionales y áreas protegidas a los jinetes del Apocalipsis, las empresas trasnacionales extractivistas, las empresas del capitalismo salvaje, mal llamadas cooperativas mineras, a los nuevos conquistadores y colonizadores, mal llamados “interculturales”.

Actualmente, vulnerando la Constitución, descuartizan y destruyen Tariquia, han regalado las cuencas a la salvaje explotación minera que envenena los ríos con mercurio. Han incinerado la Amazonia, ampliando descomunalmente la frontera agrícola, ganadera, maderera y del agronegocio. Sin embargo, en contraste con esta destrucción, en sus discursos se presentan como los portadores de la justicia, los defensores del “proceso de cambio”, al que asesinaron desde un principio. No se inmutan ante su comportamiento crápula. Están acostumbrados a ello.

Son los agentes encubiertos de la dominación del Imperio y de las trasnacionales extractivistas, además de los cárteles, sus nuevos amos. Sin embargo, en contraste aparente, se presentan como protagonistas del cambio en beneficio del pueblo, a quien nombran pero ignoran. Esto “revolucionarios de pacotilla”, en la práctica son la expresión más conservadora y reaccionaria de la historia reciente.

La destrucción de la educación

Aprendices de brujo, improvisados en la administración de la educación, con pretensiones delirantes de reforma educativa, para peor, con el título de “revolución democrática y cultural”. Estos advenedizos han destruído lo poco que quedaba en el sistema educativo.

Sin tener nociones claras y afincadas sobre las teorías pedagógicas, educativas y formativas, se aventuran en “transformaciones” curriculares que no tienen ni pies ni cabeza. Este mamarracho lo presentan como propio de la “cultura andino amazónico”. Tampoco muestran conocimiento sobre la arqueología cultural andina, menos sobre la amazónica. Solo tienen balbuceos insostenibles e imaginarios fragmentados, sobre todo folclorizados.

Estos demagogos neopopulistas han destruído la educación y experimentan con los niños y jóvenes sus mediocre postulados, sus mezclas curriculares, su desconocimiento patético de los temas. Lo grave es que al destruir la edución asesinan el porvenir, incluso para sus hijos y sus nietos. Entones son el ejemplo catastrófico del colmo de la irresponsabilidad. Tampoco tienen la mínima consciencia de ello.

Sostienen sus aventuras sin destino de aprendices de brujo usando la represión generalizada del aparato grotesco de poder institucional, tanto estatal como civil, cooptando en comités de educación, constituidos por padres del partido oficialista. Solo apuestan a la dominación a secas, descarada y descarnada. No se dan cuenta que con esto apresuran su deterioro decadente, su implosión, destruyendo su misma forma de gubernamentalidad clientelar y corrupta.

Los perfiles del conservadurismo

En el mundo bizarro, que es este el de la modernidad decadente, no solo los términos se invierten, así como los eventos, sino que se usan los mimos términos tanto para calificar como para descalificar. En la modernidad tardía se acusan de conservadores tanto liberales como socialistas, tanto neoliberales como neopopulistas. Pero, ¿qué implica ser conservador? Depende del referente, en biología, por ejemplo se habla de instinto de conservación, también de la conservación de la información en el genoma, así como de la conservación en la reproducción. Se concibe el cambio, la evolución como efecto del azar, precisamente por repetir lo mismo, se producen variaciones imperceptibles, que, después, por acumulación aparecen como cambios radicales. Incluso el error en la transmición de la información puede producir cambios.

A partir de la introducción de la perspectiva historicista, que retoma la teoria de la evoloución, sobre todo cuando se da lugar al siglo de las luces, a la ideologia de la modernidad, el término conservador es atribuido de connotaciones negativas, en contraste al término de revolución, que adquiere atribuciones positivas. Esto se entiende a partir de las concepciones del mundon desplegadas desde la irrupción del iluminismo. Sin embargo, cuando el término conservador o su derivación conservadurismo, cae en boca de los ideólogos, peor aún, de los politicos, adquiere atribuciones contradictorias, incluso se usa en sentido de la descalificación, independientemente de quien lo diga y de si el que lo dice no escapa de esquemas de conducta, de comportamiento y de pensamiento conservadores. A los politicos es lo menos que les importa, se desentienden de la claridad, aprovecahan lo opaco o la oscuridad, como comprendiendo que en río revuelto ganancia de pescadores o que en la noche todos los gatos son pardos.

En conclusión podemos decir que ambas expresiones tristes de la politica, derechas e izquierdas, manifiestan estructuras y esquemas de conducata, comportamientos y pensamientos altamente conservadores, en el sentido ideológico o de prejuicios culturales. Se trata de de mecanismos discursivos irreflexivos.

Las estructuras de poder conservadoras

¿Quién gobierna Brasil? Esta es la pregunta y puede ser respondida a partir de la visualización de las Estructuras de poder, inherentes al Estado Federal de Brasil.

Otra pregunta: ¿Dejaron de manejar el poder los militares después de la clausura de la dictadura militar? Si se observa el papel que jugaron cubriendo y dando cobertura al campamento de los bolsonaristas, que se aposentaron en las inmediaciones, se aglutinaron, recibieron refuerzos y luego marcharon a tomar los espacios e infraestructuras donde funcionan los tres poderes del Estado, vemos que el ejército fue parte del movimientos del asalto a las instituciones centrales del Estado. Por otra parte, si se observa su influencia y ocupación de la Amazonia, controlando instituciones, también se puede constatar su geopolítica nacional, que consiste en el control estratégico del país.

No cabe duda que lo que ocurrió el domingo, 8 de enero de 2023,  en Brasilia, forma parte de un plan montado, preparado con anticipación y ejecutado, colocando parte de las piezas en el tablero, ocultando otras, maniobrando no solo en el sentido de la desestabilización del nuevo gobierno, sino incluso en la perspectiva de tomar el poder. Tampoco no quepa duda que el expresidente y candidato derrotado en las elecciones, Jair Bolsonaro, está totalmente comprometido en lo que sucedió.

Se puede decir que las estructuras de poder más conservadoras, que datan genealógicamente de la oligarquía «café con leche», persisten, se han mantenido a lo largo de la historia de la República, se han reforzado durante la dictadura militar, no se han desmantelado durante las gestiones democráticas, incluyendo las gestiones del PT. Se han vuelto a reforzar y restablecer de manera amenazante durante el gobierno de Bolsonaro. Ahora, desplazadas del gobierno, después de las elecciones, sintiéndose fuertes, pretenden plantear taxativamente un reacomodaron fáctico del poder, desafiando al nuevo gobierno democráticamente elegido.

Los bolsonaristas no solo golpearon las puertas de los cuarteles convocándolos a dar un golpe de Estado, sino que son parte ejecutora de los cuarteles y brazo de choque del partido de Bolsonaro. Lo que el ejército, los bolsonaristas, abiertos y encubiertos, las estructuras de poder reaccionarias, persiguen es no solamente la desestabilización del nuevo gobierno sino tomar el poder.

Las estructuras de poder neoconservadoras

Aunque no se consideren conservadores, incluso, el colmo, en su delirio, se consideran “revolucionarios”, los socialistas del realismo político, los neopopulista y progresistas, son altamente conservadores ideolológicamente, políticamente, por lo tanto, también culturalmente. Su conservadurismo aterido no solo se nota en sus comportamientos y conductas, no solo en sus discursos ideológicos y políticos, sino en sus estructuras subjetivas. Son herederos del más vernacular patriarcalismo, aunque lo disimulen. Por otra parte, no conciben otra realidad que la del Estado, ahí se circunscribe su concepción de realidad. La realidad se reduce a la institucionalidad estatal. Siguendo con las características conservadoras, se puede observar que estos “hombres modernos” nunca salieron del horizonte religioso, aunque lo hayan desacralizado. Han suistituido la providencia por las astucias de la razón, en el mejor de los casos, empeorando la situación, por las leyes de la dialéctica, llegando al delirio, por las ocurencias del caudillo déspota.

Ahora bien, los neoconservadores corresponden a un dualismo complementario, son neoliberales y neopopulistas, aunque se conciban opuestos y antagónicos. Los neoliberales se consideran supermodernos porque han internalizado el esquematismo instrumental de la técnica administrativa y se inclinan por la competencia, sin embargo, no se dan cuenta que han reducido y empobrecido el mismo horizonte liberal, que por lo menos, era mas completo filosóficamente, ideológicamente, políticamente y económicamente. Se trata de pretenciones jubilosas de jóvencitos académicos que nacieron viejos.

Los neopopulistas se consideran consecuentes con la modernidad porque postulan la revoluión del siglo XXI, empero no se dan cuenta que su socialismo del siglo XXI es una reducción lamentable y un empobrecimiento del socialismo clásico, que, por lo menos tenía alcances filosoficos y pretensiones revolucionarias radicales, que llegaban incluso a la desaparición del Estado, después de la transición de la dictadura del proletariado. Para los neopolulistas el Estado es en sí mismo la revolución, aunque no se sepa de que clase de revolución se trata si mantienen al Estado, que es la máquina abstracta de poder y el conglomerado engranado de los agenciamientos concretos de poder. Entonces el dispositivo por el excelencia más conservador de las dominaciones. El Estado, en efecto es la institucionalización de la contrarevolución.

La invención del occidente

La invención de occidente

Oikologías

La invención del occidente

Raúl Prada Alcoreza

Carabelas de Colón

Eduard W. Said nos enseñó la invención del orientalismo por parte de la ideología imperialista. De la misma manera podemos decir, complementando, qué hay una invención del occidentalismo, por parte de la misma ideología imperialista. Si no hay orientalismo tampoco hay occidentalismo. El problema es que, asumiendo una intención de diferenciaciones respecto a un “occidente”, se lo ha tomado como si esta referencia cardinal fuera consistente histórica y culturalmente, teniendo en cuenta la genealogía de las civilizaciones. Tampoco lo es geográficamente, pues el extremo occidente geográfico es el continente de Abya Yala, en tanto que el extremo oriente lo es el archipiélago de Japón.

Asistimos al desenvolvimiento de la civilización moderna, que corresponde al sistema mundo capitalista, emergido de la conquista, colonización y exclavización generalizada. Respecto a esta emergencia y edificación de la dominación mundial, los pueblos desplegaron resistencias. Desde un principio…

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La invención del occidente

La invención del occidente

Raúl Prada Alcoreza

 

Carabelas de Colón

 

 

Eduard W. Said nos enseñó la invención del orientalismo por parte de la ideología imperialista. De la misma manera podemos decir, complementando, qué hay una invención del occidentalismo, por parte de la misma ideología imperialista. Si no hay orientalismo tampoco hay occidentalismo. El problema es que, asumiendo una intención de diferenciaciones respecto a un “occidente”, se lo ha tomado como si esta referencia cardinal fuera consistente histórica y culturalmente, teniendo en cuenta la genealogía de las civilizaciones. Tampoco lo es geográficamente, pues el extremo occidente geográfico es el continente de Abya Yala, en tanto que el extremo oriente lo es el archipiélago de Japón.

Asistimos al desenvolvimiento de la civilización moderna, que corresponde al sistema mundo capitalista, emergido de la conquista, colonización y exclavización generalizada. Respecto a esta emergencia y edificación de la dominación mundial, los pueblos desplegaron resistencias. Desde un principio la conquista y la colonización enfretó resistencias de los pueblos nativos, que terminaron desordenando a la dominación impuiesta e institucionalizada, así como a las estructuras de poder implantadas.

A diferencia de lo que supone Claude Lefort sobre el nacimiento de la política, que es un concepto moderno, que considera que se debe al desplazamiento de perspectiva en el análisis del poder, por parte de Nicalas Maquiavelo, es con las resistencias sociales y de los pueblos del continente de Abya Yala cuando se da lugar al nacimiento de la política en el sistema mundo moderno. El levantamiento panandino del siglo XVIII y los movimientos coloniales criollos y mestizos de siglo XIX son los que inventan la política, en sentido moderno. Benedic Anderson nos muestra en Comunidades imaginadas, por ejemplo, la invención del nacionalismo por parte de los criollos americanos. Después el nacionalismo se traslada a Europa.

El concepto de política es moderno, no se encuentra tal concepto antes. No hay condiciones de posibilidad del concepto político en las sociedades antiguas. En estas sociedades el poder es pensado de otra manera, como herencia, como “legitimidad” divina. El concepto de política está ligada al concepto moderno de democracia. Aunque el término de democracia proviene de griego antiguo y el término de política proviene de la definición de polis, ciudad, ciudad-Estado, tanto el concepto de democracia, así como el concepto de política son estructuras conceptuales modernas.

La importancia del concepto de política, según Jacques Rancière, es que radicaliza el concepto de democracia en el sentido de la suspensión de las dominaciones. Diferencia política de policía. Esta última noción corresponde al orden, a mantener el orden, más bien, la política sería subversiva.

La descolonización es también un término moderno, históricamente corresponde a los procesos de descolonización, dados después de la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial, bajo tuición de Naciones Unidas. Los movimientos de liberación nacional de las colonias europeas luchaban por la independencia y una revolución política y social. El orden mundial controló una descolonización restringida, otorgando la industria estatal. Posteriormente los movimientos descolonizadores, sobretodo de carácter intelectual, transformaron el concepto de decolonización, enriqueciéndolo en sus connotaciones culturales y políticas. Aparecen las teorías de la descolonización, fundamentalmente afros. El marxismo afro es una expresión lúcida y radical de los desplazamientos del concepto de descolonización. José Carlos Mariategui inicia una concepción propia de descolonización, ortorgandole un cariz indianista y una mirada de un marxismo vital propio.

En la contemporaneidad los conceptos de política, democracia y descolonización han experimentado transformaciones y desplazamientos en dos orientaciones contrastantes. Por un lado, en el sentido de su potenciamiento y vitalidad, las nuevas generaciones de luchas, sobretodo el anticapitalismo y antimodernismo indígena, como en el caso del levantamiento maya del EZLN y las movilizaciones territoriales y por el autogobierno mapuche. Por otro lado, en su uso demagógico y empobrecente, en su vaciamiento, por parte del discurso clientelar de los “gobiernos progresistas”.

Teniendo en cuenta la dramática y sinuosa trayectoria de los “gobiernos progresistas”, el fracaso de los “proceso de cambio” dirigido por ellos, en contraste, sobretodo teniendo en cuenta el resurgir de las resistencias de los pueblos y de las luchas de las naciones y pueblos indígenas en la perspectiva del autogobierno, de la reterritorialización, de la defensa de la Madre Tierra, de la Amazonia, de los bosques, cuencas y territorios, contra el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, se hace menester retomar el concepto de política, de democracia y descolonización en sus sentido radicales.

Esto equivale también a oponerse a la folcloización de la descolonización, al empobrecimiento de la política y a la banalización de la democracia por parte del neopopulismo. Ya el neoliberalismo instrumentalizó la política y la democracia hasta convertirlas en policía del orden y en mercantilismo del voto.

El desafío viene del retorno actualizado de la movilización social, que requiere una transformación conceptual que fortalezca la perspectiva de autogestión y autogobierno, que libere la potencia social. Logrando la salida del círculo vicioso del poder.

Ir más allá de la política, de eso se trata. Planteó el tema Jacques Derrida en Políticas de la amistad. En el libro la política se encuentra definida en el ámbito de realización de las fraternidades masculinas, en el marco de la dominación patriarcal, en el contexto de la exclusión de las mujeres. En este sentido, propone como alternativa no la sorororidad, que sería simétrica a las fraternidades masculinas, solo que conformadas por mujeres. Lo que propone es la liberación a través de la liberación femenina, la alternativa absoluta de la mujer.

En escritos pasados llegamos a decir que un más allá de la política corresponde a la comunidad, a la realización plena de los bienes comunes, a las asambleas comunitarias, al autogestión comunitario. Ahora requerimos pensar un más allá de la política teniendo en cuenta que la política tiene correspondencia inmediata con la democracia; en otras palabras, la política implica inmediatamente la democracia, en pleno sentido de la palabra, es decir como autogobierno. Ahora bien, hemos distinguido, como lo hace Rancière, política de policía; también distinguimos democracia restringida de democracia plena, la democracia plena es el autogobierno del pueblo . Así mismo, hemos hablado, en ensayos pasados, de democracia comunitaria, que, evidentemente, no puede confundirse con el uso demagógico que hacen los neopopulistas de la definición de “democracia comunitaria”. La democracia comunitaria es el ejercicio de la asamblea de la comunidad. Llegamos a plantear de que comunidad no solamente son las comunidades ancestrales, persistentes en la antigüedad y actualizadas como resistencias en la modernidad, sino también puede proliferar la comunidad por asociaciones, es decir, conformar comunidades como lo hacían los anarquistas.

En este caso ya no sería política sino una comunidad política yendo más lejos, una cosmopolítica comunitaria. Si retomamos nuestra perspectiva ecológica tendríamos que hablar de una ecopolítica. Como se podrá ver, es posible redefinir el ejercicio de la política más allá de la política, pero de lo que se trata es de las prácticas, de lo que acabamos de decir, del ejercicio. En este sentido, queda claro que la condición de posibilidad de un más allá de la política corresponde al desplazamiento y transformación de las prácticas, que implica también la desconstitución y reconstitución de los sujetos, la transformación de las subjetividades, por así decirlo, otras hermenéuticas del sujeto.

Hay que hablar de la modernidad, de la civilización moderna, del sistema mundo capitalista; en este sentido, del sistema mundo cultural y del sistema mundo politico. La civilización moderna es el sumun de la genealogia de las civilizaciones, genealogia basada en la guerra prolongada contra la mujeres; es decir, en la edificación del patriarcalismo como cimiento constitutivo de la genealogia del poder. La civilización moderna no ha dejado de ser patriarcal a pesar de sus incursiones liberales, incluso de sus toleracias y ampliación de derechos. Las toleracias y la ampliación de derechos, incluyendo los relativos a la mujer, incluso a las diversidades subjetivas y opciones diferenciales, se siguen basando en el arquetipo patriarcal, solo que camuflado.

La alteridad respecto a la civilización moderna no es otra civilización, sino en un más acá y un más allá de la civilización. Se trata de una proyección transcivilizatoria. Nuestra hipótesis de interpretación de las estructuras de larga duración en Abya Yala, en las épocas anteriores a la conquista y a la colonización, conciben al continente como el espacio-tiempo-territorial-social transcivilizatorio, basado en confederaciones, filiaciones y alianzas territoriales. Se trataba de sociedades ecológicas.

Como hemos dicho varias veces, el pensamiento propio en un pensamiento crítico, rebelde, deviene de la contragenealogía de las resistencias. De la experiencia de las resistencias emerge una memoria colectiva de luchas y de apertura a otros horizontes, también emerge un pensamiento propio, devenido de los espesores territoriales y culturales. Se trata de un pensamiento predispuesto para la acción.

Desde la fenomenología del pensamiento propio se producen desplazamientos epistemológicos conceptuales. Esta fenomenología del pensamiento propio modifica, por así decirlo, las estructuras categoriales de los conceptos, los cuales se tranaforman. El concepto de política se ha transformado adquiriendo connotaciones subversivas. La subversión de la praxis contra la colonialidad del sistema mundo capitalista.

Praxis y formación en ecologías